
Este es un tema interesantísimo en nuestro crecimiento espiritual, al entenderlo todo empieza a tener sentido y mejora sustancialmente nuestra comprensión de la Biblia. Conforme pasaron los años desde la salida de Adán del Paraíso hasta nuestros días, Dios ha venido revelando progresivamente su Plan para el hombre, por lo tanto, ¡es importante tener esto en cuenta a la hora de armar el rompecabezas!
Una revelación progresiva sugiere la idea de desenvolver la verdad a lo largo de un periodo extenso, algo así como una película donde es hasta el final que finalmente entendemos la trama (¡y queremos verla nuevamente para confirmar que todo hace sentido!). O sea, no es lo mismo lo que le reveló Dios a Noé que al pueblo de Israel (a través de Moisés y los profetas), e inclusive, ¡no es lo mismo lo que le reveló personalmente a los apóstoles que a Pablo luego de la resurrección! Este último detalle de la revelación progresiva es CLAVE, ¡de hecho es la base del nombre de este blog! (todo un tema para más adelante).
Veamos como ejemplo lo relativo a la alimentación. Sin entrar en el tema de la caída de Adán y Eva, empecemos porque la Biblia dice que Dios les mandó a ser vegetarianos, detalle que sorprende a muchos. ¿Por qué era malo comer carne? No es que era malo «per se», sino que TODO (tanto lo físico como lo espiritual) está alineado con la revelación progresiva del Plan, y todavía no era momento para que comieran carne.
“También les dijo: «Ustedes se alimentarán de toda planta que se reproduzca por medio de semillas, y de todos los árboles frutales.” (Génesis 1:29)
Luego Dios le permitió al pueblo judío comer algunas carnes rojas (aunque no cerdo, camello o conejo), ¡y tampoco mariscos, insectos y algunas aves! Nunca les dio las razones, aunque todo tenía que ver con temas de idolatría (pues les estaba enseñando a separarse del resto de los pueblos), también tenía que ver con OBEDIENCIA Y DISCIPLINA, y por supuesto con motivos higiénicos que garantizarían la preservación del pueblo hebreo a través del tiempo.
Dios en su infinita sabiduría conocía los límites del entendimiento del hombre, y por lo tanto no les explicó las razones porque no podrían comprender temas actuales como ciencia, medicina, genética, etc.
“Entonces el Señor les dijo a Moisés y a Aarón: «Díganle al pueblo de Israel que los animales que pueden comer son los que tienen pezuña hendida y que rumian. Así que no se pueden comer los siguientes animales:
El camello, porque aunque rumia no tiene la pezuña partida; el conejo, porque aunque rumia no tiene la pezuña partida; la liebre, porque aunque rumia no tiene la pezuña partida; el cerdo, porque aunque tiene la pezuña partida, no es rumiante. No comerán la carne de ellos ni tocarán sus cuerpos muertos. Tales animales están prohibidos para ustedes.
En cuanto a los animales que viven en el mar o en los ríos, comerán los que tienen aletas y escamas. Los demás animales que hay en el agua no los comerán. Les prohíbo estrictamente que los coman, o que toquen sus cuerpos muertos. Repito: les prohíbo que coman cualquier animal acuático que no tenga aletas ni escamas.
Entre las aves, estas son las que no pueden comer: el águila, el quebrantahuesos, el azor, el gallinazo, el milano de todas las especies, el cuervo de todas las especies, el avestruz, la lechuza, la gaviota, el gavilán de todas las especies, el búho, el somormujo, el ibis, el calamón, el pelícano, el buitre, la cigüeña, la garza de todas las especies, la abubilla y el murciélago.
Les prohíbo que coman los insectos voladores de cuatro patas, excepto los que saltan. Podrán comer langostas de todas las especies, saltamontes de todas las especies y grillos. Los demás insectos alados que tienen cuatro patas están prohibidos.” (Levítico 11:1-23)
Curiosamente, 1.500 años después Dios le dice en visión a Pedro que no llame a nada «impuro», o sea, ya era tiempo de comer de todo y «quitar la barrera» (salvífica) que dividía a los hombres, analogía relacionada con los «judíos» y los «gentiles».
“Pedro —le dijo una voz—, mata y come. ―¡Señor, no! —exclamó Pedro—. Jamás he comido animales impuros o inmundos. ―Lo que Dios ha limpiado, no lo llames impuro —le volvió a decir la voz.” (Hechos 10:13-15)
De la misma forma que el tema alimenticio era «sombra» de algo más, y eso era entender el tema espiritual. Adán tenía una capacidad limitada de entender el Plan de Dios, por lo que sólo tuvo UN mandamiento. Luego Dios forma el pueblo judío a través de los patriarcas y les da 613 ordenanzas de todo tipo (¡incluyendo los 10 mandamientos!). Finalmente Cristo mismo les dijo a los discípulos, que aun después de la Ley de Moisés, de los mensajes revelados a los profetas y de 3 años de andar con él, todavía no estaban listos para recibir toda la revelación, ¡faltaba que recibieran el Espíritu Santo!
“Tengo muchas cosas más que decirles, que por ahora no podrían soportar. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque él no hablará por su propia cuenta, sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas que van a pasar.” (Juan 16:12-13)
Aun así, curiosamente no fue a los discípulos a quienes Dios les mostró TODOS los misterios. Luego de la resurrección de Cristo empezaría la etapa mas importante de la Revelación Progresiva al hombre («la Era de la Gracia») dada a través del apóstol Pablo. A partir de ese punto la salvación y la vida eterna estaba abierta a TODOS (a través de Cristo), ¡ya no era exclusiva del pueblo judío!
“Es el misterio que en la antigüedad Dios no había dado a conocer, como sí lo ha hecho ahora por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. Este es el misterio: que los gentiles [no judíos] compartirán plenamente la herencia con Israel. Ambos son miembros del mismo cuerpo y participan de la misma promesa que Dios nos hizo en Cristo Jesús por medio de las buenas nuevas.” (Efesios 3:5-6)
Es por esto que debemos entender la Revelación Progresiva, de lo contrario podríamos malentender el mensaje, la audiencia a quien va dirigido y/o el tiempo al que va dirigido. ¡Esto hace TODA la diferencia! ¿Y cómo puedo estar tan seguro de lo que estoy diciendo? Hay un interesantísimo pasaje de Pablo que nos deja ver un ejemplo de la Revelación Progresiva (aplicada), donde claramente nos dice que Dios tenía un propósito para ocultar algunos «misterios», ¡de lo contrario el diablo hubiera echado a perder el Plan de Dios!
“Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; pero una sabiduría, no de esta edad presente, ni de los príncipes de esta edad, que perecen. Más bien, hablamos la sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta que Dios predestinó desde antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de esta edad conoció esta sabiduría; porque si ellos la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria.” (1 Corintios 2:6-8)
La única pregunta que nos queda hacernos es: ¿ENTENDEMOS LA EXTRAORDINARIA OPORTUNIDAD QUE DIOS NOS ESTÁ HACIENDO A NOSOTROS?
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