
A pesar de que ya lo hemos visto en bastantes ocasiones (ver entradas https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/15/que-debo-hacer-para-ser-salvo/ , https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/13/se-puede-perder-la-salvacion/ , https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/25/entonces-ahora-soy-libre-de-hacer-lo-que-yo-quiera/ y https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/25/la-seguridad-en-la-salvacion-eterna/), a raíz de una pregunta que me hicieron, me he puesto a pensar más sobre este tema, sobre todo desde la perspectiva de ¿cuánto puede un cristiano “jalarle la cola a la ternera” de la Gracia (sin consecuencias eternas)?
O dicho de otra forma: durante la “oferta por tiempo limitado” de la Gracia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/), ¿es la Gracia de Dios una “licencia para pecar” y por lo tanto puedo ahora vivir como me plazca? (lo que se conoce en círculos cristianos legalistas como “hipergracia”). Vamos a profundizar en lo que dice la Biblia y veremos cómo Dios mismo responde a esta pregunta.
Empecemos porque yo creo que la pregunta está mal hecha (o mal intencionada) y tal vez allí está el problema, porque se están mezclando dos temas. Una cosa es la salvación y otra es EL FRUTO de dicha salvación, la primera (“justificación”) se da desde el momento que Dios nos recibe como hijos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/), y la segunda (“santificación”) nos llevará TODA LA VIDA y será “juzgada” en el Tribunal de Cristo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/13/el-tribunal-de-cristo/).
Entonces, tal vez la pregunta correcta debería ser: ¿puede un cristiano (entendiéndose de alguien que Dios mismo apartó, que fue redimido del castigo eterno que merecía, que fue sellado por el Espíritu Santo y que ahora es parte del “Cuerpo de Cristo”) desear vivir como le plazca y gozarse en el pecado? OJO, no me refiero a pecar propiamente (lo vamos a hacer todos los días mientras estemos en este “cuerpo de muerte”), sino que BUSCAR y GOZARSE vivir en el pecado, lo cual es incompatible con el corazón renovado de un cristiano maduro.
Recordemos que antes de entregarle nuestra vida a Cristo estábamos “muertos en nuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1), éramos ESCLAVOS del pecado y simplemente NO podíamos hacer nada al respecto, pero ahora (para citar la famosa frase del apóstol Pablo, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/02/pero-ahora/) fuimos LIBERADOS para dar fruto para Dios:
“Así también ustedes, hermanos míos, por medio del cuerpo de Cristo han muerto a la ley, para pertenecer a otro, al que resucitó de los muertos, a fin de que demos fruto para Dios. Porque mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas estimuladas por la ley actuaban en nuestros miembros y producían frutos que llevan a la muerte. Pero ahora que hemos muerto a su dominio, estamos libres de la ley, y de ese modo podemos servir en la vida nueva del Espíritu y no bajo el viejo régimen de la letra.” (Romanos 7:4-6)
Por lo tanto, Pablo PRESUPONE que todo cristiano anhela vivir en “santidad”, aprovechando que ahora tiene el Espíritu Santo morando dentro de sí que le permite dar la batalla y resistir los ataques de satanás. De hecho, las obras de justicia (propias de todo cristiano), son simplemente el Fruto (natural y esperable) del Espíritu Santo que mora en la persona (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/01/el-fruto-y-los-dones-del-espiritu-santo/). En nuestro nuevo estado, en Cristo podemos soportar las pruebas y poco a poco vencerlas, cosas que no podíamos hacer “en la carne”.
“A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla.” (1 Corintios 10:13)
Si bien es cierto que vivimos en un mundo caído y que vamos a tropezarnos TODOS LOS DÍAS, somos exhortados a resistir, aprovechando que AHORA tenemos las herramientas espirituales (cosa que no tienen los impíos).
“Por lo demás, hermanos míos, manténganse firmes en el Señor y en el poder de su fuerza. Revístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las asechanzas del diablo. La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes! Por lo tanto, echen mano de toda la armadura de Dios para que, cuando llegue el día malo, puedan resistir hasta el fin y permanecer firmes.
Por tanto, manténganse firmes y fajados con el cinturón de la verdad, revestidos con la coraza de justicia, y con los pies calzados con la disposición de predicar el evangelio de la paz. Además de todo esto, protéjanse con el escudo de la fe, para que puedan apagar todas las flechas incendiarias del maligno. Cúbranse con el casco de la salvación, y esgriman la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Oren en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y manténganse atentos, siempre orando por todos los santos.” (Efesios 6:10-18)
El propósito de la “armadura de Dios” es para lograr vivir conforme a la voluntad de Dios, con lo cual vemos que efectivamente Dios espera que vivamos una vida “santa” (que sin las herramientas de Dios nos era imposible), aunque nuestra salvación NO DEPENDE de esto (y aquí es donde está la confusión). Los que se oponen al mensaje de la Gracia de Dios a menudo nos acusan a nosotros (los defensores de la Gracia), de animar a la gente a “vivir en pecado”.
Pero si predicamos que el perdón completo y eterno está disponible a todo el mundo, y que es recibido por nuestra Fe en la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo como el pago total por nuestros pecados (no por nuestras obras de justicia o por guardar la ley), ¿estamos con esto tolerando el pecado y/o diciéndole a la gente que se salve confiando en Cristo, y luego “viviendo en pecado”?
El problema es que siempre hay algunos que entienden mal la Gracia y desean sacarle provecho para provecho personal (exactamente el mismo pecado de Simón el hechicero, Hechos 8:19), estos son los que se preguntan: si soy perdonado en Cristo, ¿puedo ahora robar, mentir, fornicar, emborracharme, etc.? El Espíritu Santo a través de Pablo anticipó esta respuesta:
“¿Qué, pues, diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que abunde la gracia? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos todavía en él?” (Romanos 6:1-2)
“No reine, pues, el pecado en su cuerpo mortal de modo que obedezcan a sus malos deseos. Ni tampoco presenten sus miembros al pecado como instrumentos de injusticia sino, más bien, preséntense a Dios como vivos de entre los muertos, y sus miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de ustedes, ya que no están bajo la ley sino bajo la gracia. ¿Qué, pues? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!” (Romanos 6:12-15)
“Porque el amor de Cristo nos impulsa, considerando esto: que uno murió por todos; por consiguiente, todos murieron. Y él murió por todos para que los que viven ya no vivan más para sí sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” (2 Corintios 5:14-15)
“Por tanto, imiten a Dios, como hijos amados. Vivan en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como ofrenda y sacrificio a Dios, de aroma fragante. Entre ustedes ni siquiera deben hablar de inmoralidad sexual, ni de avaricia, ni de ninguna otra clase de depravación, pues ustedes son santos. Tampoco digan obscenidades, ni tonterías ni palabras groseras. Eso no es conveniente. En vez de eso, den gracias a Dios. Ustedes bien saben que ninguno que sea libertino, inmundo, o avaro (es decir, ningún idólatra), tendrá parte en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie los engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre aquellos que no lo obedecen.” (Efesios 5:1-6)
Entonces, ¿PODEMOS seguir viviendo como personas perdidas una vez que Dios nos salva? ¡SÍ! (al menos teóricamente). ¿Es normal QUERER seguir viviendo como personas perdidas una vez que Dios nos salva? ¡NO! (menos ahora que tenemos las “herramientas”). ¿Es razonable pensar que el Espíritu Santo se quedará sin dar fruto en la vida del cristiano, permitiendo que simplemente este continúe en el pecado “para que la gracia abunde”? ¡JAMÁS!
El pecado es inconsistente con quienes somos en Jesucristo, al menos para los que estamos agradecidos eternamente por lo que Nuestro Señor hizo por nosotros (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/sean-agradecidos-pero-de-que/). Es lógico que un pecador viva en pecado (¡no tiene opción!), pero no tiene sentido que un “santo” (apartado para Dios) DESEE vivir en pecado
Hay varios pasajes y docenas de versículos en las cartas paulinas que dejan muy claro que la Gracia NUNCA es una “licencia para pecar”, el hecho de que estemos bajo la gracia no significa que a Dios no le importe cómo conducimos nuestras vidas. La razón por la que fuimos librados de la Ley NO fue para ser libres de hacer lo que nos plazca, ¡sino para ser libres de ser quienes somos ahora en Cristo Jesús!
En conclusión, luego que recibimos el REGALO del Espíritu Santo somos (naturalmente) llevados a querer ir dejando nuestras conductas pecaminosas, proceso que nos llevará toda nuestra vida. Sin embargo (y siguiendo la recomendación de Pablo), si alguien dice haber nacido de nuevo pero su vida demuestra una vida mundana y pecaminosa (sin ningún remordimiento ni mejora a través del tiempo), creo que le corresponde examinarse espiritualmente (2 Corintios 13:5).
Si le entregamos nuestra vida a Cristo, YA morimos y resucitamos con Él, por lo que YA estamos muertos al pecado y vivos para Dios. Ahora podemos vivir por Fe en esa identidad, la maravillosa Gracia de Dios no sólo nos salva del infierno, ¡sino también nos va transformando poco a poco para ir dejando los pecados cotidianos!
“En otro tiempo, ustedes eran oscuridad; pero ahora son luz en el Señor. Por tanto, vivan como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu se manifiesta en toda bondad, justicia y verdad), y comprueben lo que es agradable al Señor. No tengan nada que ver con las obras infructuosas de las tinieblas; al contrario, denúncienlas.” (Efesios 5:8-11)
“Porque yo, por la ley, soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Pero con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:19-20)
(Basado en parte en https://forwhatsaiththescriptures.org/category/grace-christian-living/is-grace-a-license-to-sin/)
Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.