
Ya que estamos en Semana Santa, creo que es un buen momento para hacernos esta pregunta, que para los que conocen la historia bíblica (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/04/03/cronologia-de-la-semana-santa/) tal vez les suene raro o hasta tonto, pero tal vez NO es quien probablemente creemos. ¿Serán los judíos? ¿Serán los romanos? ¿O será que lo hicimos todos por culpa de nuestros pecados? Aunque todas son (parcialmente) correctas, estas respuestas están incompletas. Entonces, ¿qué dice la Biblia?
Empecemos con la primera opción, la mayoría de los cristianos dice que los judíos lo hicieron, y ciertamente tienen razón, Pedro, Pablo y otros dan fe de eso.
“Sepa, pues, con certidumbre toda la casa de Israel, que a este mismo Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios le ha hecho Señor y Cristo.” (Hechos 2:36)
“Pedro, al ver esto, respondió al pueblo: Hombres de Israel, ¿por qué se maravillan de esto? ¿Por qué nos miran a nosotros como si con nuestro poder o piedad hubiéramos hecho andar a este hombre? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su Siervo Jesús, al cual ustedes entregaron y negaron ante Pilato, a pesar de que él había resuelto soltarlo. Pero ustedes negaron al Santo y Justo; pidieron que se les diera un hombre asesino, y mataron al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos. De esto nosotros somos testigos.” (Hechos 3:12-15)
“Porque ustedes, hermanos, llegaron a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues también ustedes han padecido las mismas cosas de sus propios compatriotas, como ellos de los judíos. Estos mataron tanto al Señor Jesús como a los profetas, a nosotros nos han perseguido, no agradan a Dios y se oponen a todos los hombres, prohibiéndonos hablar a los gentiles a fin de que sean salvos. Así colman siempre la medida de sus pecados. ¡Pero la ira de Dios viene sobre ellos hasta el extremo!” (1 Tesalonicenses 2:14-16)
Por otro lado, muchos opinan que los romanos lo hicieron y ellos también tienen razón, después de todo, legalmente fue el gobierno romano el que lo hizo clavar en la cruz, precisamente por eso fue que los judíos llevaron a Jesús ante Poncio Pilato, no estaban buscando «justicia», ellos lo que querían era matarlo.
“Llevaron a Jesús de Caifás al Pretorio. Era al amanecer. Pero ellos no entraron al Pretorio para no contaminarse y para así poder comer la Pascua. Por tanto, Pilato salió a ellos y dijo: ¿Qué acusación traen contra este hombre? Le respondieron y dijeron: Si este no fuera malhechor no te lo habríamos entregado. Entonces Pilato les dijo: Tómenlo ustedes y júzguenlo según su ley. Los judíos le dijeron: A nosotros no nos es lícito dar muerte a nadie.” (Juan 18:28-31)
Aunque la crucifixión no era un invento romano (fueron los persas, que luego de la conquista de Alejandro Magno se importó a los países del Mediterráneo), estos desarrollaron ampliamente este sistema de muerte. Según el historiador Flavio Josefo, ¡los romanos podían crucificar hasta 3 .000 personas por año! Recordemos además que el objetivo de la crucifixión NO era la muerte exactamente, sino más bien un espectáculo y una advertencia para quien pensaba en oponerse al imperio, y qué mayor “triunfo” para Roma que crucificar a un líder popular y revoltoso político que amenazaba el status quo (o probablemente así lo pensaron).
Como nota al margen, en este pasaje podemos ver el ejemplo perfecto del peligro de la religión (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/12/el-peligro-de-la-religion/): los líderes judíos estaban preocupados del “riesgo de contaminarse” (y no poder celebrar la fiesta de la Pascua), ¡pero no tenían ningún problema en matar a una persona inocente! ¡De chiste! (aunque me trae a la mente muchas situaciones que vivimos en la actualidad)…
Regresando al tema, por último tenemos a los más legalistas que dicen (y yo también lo he dicho en algún momento) que TODOS los seres humanos matamos a Jesús, pero ¿cómo lo matamos? Simplemente por nuestros pecados, porque habíamos violado el “código legal” de Dios y ahora merecíamos justamente la muerte, a menos que alguien tomara nuestro lugar y recibiera el castigo en lugar nuestro (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/).
Sin embargo, ¡todas esas respuestas palidecen ante la respuesta más importante de todas!
Como hemos dicho, todas las respuestas que se dan tradicionalmente son parcialmente correctas, pero hay una más que rara vez se menciona al analizar quién mató al Cristo, ¡y tal vez esto sucede porque no terminamos de entender a Dios y Su Plan de redención para el hombre! Entonces, empecemos con ¿qué fue lo que dijo Juan el Bautista (inspirado por el Espíritu Santo)? ¿Quién (o QUÉ) era el Mesías?
“Al día siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él y dijo: ¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29)
En realidad el concepto no era nuevo, los judíos conocían sobre el “cordero sacrificial” ya que provenía del Antiguo Testamento, en relación a las fiesta de la Pascua (Pesaj), cuando celebraban la salida del pueblo de Israel de Egipto. Ojo la fecha cuando debía matarse al cordero:
“El SEÑOR habló a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes será para ustedes el principio de los meses; será para ustedes el primero de los meses del año. Hablen a toda la congregación de Israel, diciendo que el diez de este mes cada uno tome para sí un cordero en cada casa paterna, un cordero por familia. Si la familia es demasiado pequeña como para comer el cordero, entonces lo compartirán él y su vecino de la casa inmediata, de acuerdo con el número de las personas. Según la cantidad que ha de comer cada uno, repartirán el cordero. El cordero será sin defecto, macho de un año; tomarán un cordero o un cabrito. Lo habrán de guardar hasta el día catorce de este mes, cuando lo degollará toda la congregación del pueblo de Israel al atardecer.” (Éxodo 12:1-6)
El apóstol Pablo también toco el tema en su “evangelio de la Gracia” dirigido a la iglesia gentil:
“Límpiense de la vieja levadura, para que sean una nueva masa, como lo son en realidad sin levadura; porque Cristo, nuestro Cordero pascual, ha sido sacrificado. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con pan sin levadura, de sinceridad y de verdad.” (1 Corintios 5:7-8)
Ahora podemos entender que estos sacrificios pascuales eran “sombras” (o “tipos”) de lo que habría de suceder, profetizaban al VERDADERO Cordero de Dios “que quita el pecado del mundo”. ¿Y quién era responsable en Éxodo 12 de seleccionar un cordero sin defecto y tener un cordero listo para la Pascua y matar ese cordero para su familia en el servicio de Pascua original?
Era el PADRE de la casa quien presentaba el cordero escogido y quien sacrificaba el cordero pascual de la familia, esto sucedía entre todos los israelitas. Entonces, cuando leemos que Jesús fue llamado “el Cordero DE DIOS”, ¿a qué se refería Juan el Bautista? Ahí está la respuesta que buscábamos: Jesús fue crucificado el día de la preparación de la Pascua, PARA MORIR EN NUESTRO LUGAR. ¡Él era sin culpa y sin “mancha” (pecado)!
DIOS el Padre había preseleccionado al “Verbo” desde antes de la fundación del mundo, quien se hizo carne y se hizo HIJO de para ser Su Cordero.
“Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, y contemplamos su gloria, como la gloria del unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14)
“Tengan presente que han sido rescatados de su vana manera de vivir, la cual heredaron de sus padres, no con cosas corruptibles como oro o plata sino con la sangre preciosa de Cristo como de un cordero sin mancha y sin contaminación. Él, a la verdad, fue destinado desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido manifestado en los últimos tiempos por causa de ustedes.” (1 Pedro 1:18-20)
Dios Padre tenía que presentar un cordero para Su casa así como los padres tenían que presentar un cordero o un cabrito por casa, y el Cordero que se ofrecía tenía que ser suficiente para la casa. TODOS los que deseen ser parte de la Casa de Dios participarán del cordero del Padre, en la casa del Padre. En el día de la Pascua, los jefes de familia israelitas tomaron su cordero elegido y lo mataron, derramando su sangre y estableciendo un pacto de sangre entre ellos y Dios. Se usaban ramas de hisopo para salpicar la sangre del cordero en los dinteles y postes de las puertas de cada casa. Cuando Dios vio la sangre, esto protegió a la familia del Destructor, pero en realidad era Dios mismo quien estaba tomando la decisión de quién vivía y quién moría.
Dios mismo inspeccionó y pasó por encima de cada casa, de donde obtenemos la palabra «Pascua«, ¡cuando vio la sangre!
“Porque el SEÑOR pasará matando a los egipcios, y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará de largo aquella puerta y no dejará entrar en sus casas al destructor para matar.” (Éxodo 12:23)
Entonces, ¿quién realmente y en última instancia tuvo que matar al Cordero de Dios? ¿Quién era el único ser que podría verdaderamente hacerlo? Jesús da otra pista durante la última cena (aunque en realidad estaba citando a Zacarías 13:7):
“Entonces Jesús les dijo: Todos ustedes se escandalizarán de mí esta noche, porque está escrito: Heriré al Pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. Pero después de haber resucitado, iré delante de ustedes a Galilea.” (Mateo 26:31-32)
“¡Levántate, oh espada, contra mi pastor y contra el hombre compañero mío, dice el SEÑOR de los Ejércitos. Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas, y volveré mi mano contra los pequeños.” (Zacarías 13:7)
Pregunta: ¿Quién es el “yo” en “Heriré al pastor”? ¿Quién va a herir al pastor? ES DIOS MISMO QUIEN ESTÁ HABLANDO, ¡ÉL HERIRÁ AL PASTOR! AHORA, ¿quién es el pastor? Jesús mismo dice que Él es “el buen pastor” (Juan 10:11), o sea que el Pastor será herido por Dios, y si todavía quedara alguna duda podemos recurrir al pasaje más famoso de la Biblia:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
Dios el Padre vio que al sacrificar a Su Hijo unigénito (“único en su género”) estaría abriendo la puerta a potencialmente millones de “hijos e hijas” (2 Corintios 6:18), y recíprocamente, Jesús también estaba perfectamente de acuerdo con esto.
“Por esto me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”. (Juan 10:17-18)
¿Por qué Dios daría muerte a Su propio Hijo inocente? Es más fácil culpar a los judíos o a los romanos, ¡pero eso pierde el punto de toda la Pascua! Entonces, quien realmente mató a Cristo (el cordero sin mancha) era la “Cabeza” de la Casa del Padre: ¡DIOS MISMO, para todos aquellos que aceptaran el sacrificio perfecto!
La sangre de este sacrificio nos limpia de nuestros pecados, sin importar cuán malos hayamos sido (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/15/que-debo-hacer-para-ser-salvo/). La sangre del Cordero de Dios, a quien el PADRE inmoló por Su casa, nos protege del maligno, nos salva de la pena de muerte que hemos ganado y nos cubre con Su gracia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).
“¿Qué, pues, diremos frente a estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no eximió ni a su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? El que justifica es Dios. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, es el que también resucitó; quien, además, está a la diestra de Dios, y quien también intercede por nosotros.” (Romanos 8:31-34)
Qué increíble dúo, ¡Padre e Hijo!
Jesús agrega otro capítulo a esta increíble historia: el Padre ofrece a Su Hijo inocente para salvar a todos los que se arrepientan y lo acepten, y el Hijo TAMBIÉN se ofrece voluntariamente y acepta dar un paso al Plan del Padre. En conclusión (y ahora que lo vemos en detalle era lógico de pensar), NADIE mató a Cristo sino Él mismo, no podía ser de otra forma cuando hablamos del Dios creador del universo, omnipotente, omnipresente y omnisciente.
Qué bendición tan grande tenemos los cristianos, así que démosle gracias a Dios por Su Gracia, ¡y por hacernos parte de Su Plan!
(Basado en parte en https://lightontherock.org/blog.html)
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