Profecías sobre la (primera) venida del Mesías

La venida del Mesías (que vendría a «liberar al pueblo judío«) era una profecía bien conocida entre los estudiosos de las Escrituras de la antigüedad.  Como vimos en una entrada anterior, la fecha estaba claramente indicada en la visión de las «Setenta semanas» (de años) del profeta Daniel, y los maestros de la Ley lo tenían claro.  De hecho en Mateo 26:63 se narra cuando Jesús es llevado de madrugada ante el Sanedrín y el sumo sacerdote le «ordena» que les diga si Él es el Cristo (el Mesías), el Hijo de Dios.  ¡Esto confirma que ellos conocían que era el tiempo indicado!

Pero no sólo Daniel conocía del tema, a muchos otros profetas del Antiguo Testamento también les fue revelado el tema: Jeremías, Ezequiel, Oseas, Miqueas, Zacarías, Malaquías y por supuesto Isaías, que lo describió con impresionante detalle:

“¡Nadie cree lo que hemos proclamado! ¡Nadie ha sido testigo del poder de Dios!  Era como tierno retoño que brota de una raíz en tierra seca.  No había nada de belleza en él.  No tenía atractivo como para desearlo.  Todos lo despreciaron y lo rechazaron.  Fue un hombre marcado por el dolor y habituado al más amargo sufrimiento. Todos evitábamos mirarlo, lo ignorábamos y lo considerábamos como harapo pisoteado en el camino. Y sin embargo, el sufrimiento que él padeció es el que a nosotros nos correspondía, nuestras penas eran las que lo agobiaron.  Y nosotros pensábamos que sus tribulaciones eran castigo de Dios por sus propios pecados, ¡pero él fue herido y maltratado por los pecados nuestros!  ¡Se le castigó para que nosotros tuviéramos paz, lo azotaron y nosotros fuimos sanados por su sufrimiento! Nosotros fuimos quienes nos extraviamos como ovejas, nosotros, quienes seguimos nuestro propio camino.  ¡Pero Dios echó sobre él la culpa y los pecados de cada uno de nosotros!

Fue oprimido y afligido, pero no pronunció ni una sola palabra de queja.  Como si fuera un cordero lo llevaron al matadero; como muda oveja ante sus trasquiladores, permaneció callado ante quienes lo condenaban.  De la cárcel y del juicio se lo llevaron a la muerte.  Pero ¿quién entre el pueblo de aquel tiempo se dio cuenta de que era por los pecados de ellos que él moría, que él sufría el castigo que a ellos correspondía?  Lo sepultaron como a delincuente en la tumba de un rico, pero él no había hecho mal alguno, jamás pronunció una palabra perversa. Sin embargo, fue Dios mismo el que decidió humillarlo y hacerlo sufrir hasta la agonía.  Pero el siervo ofreció su vida en sacrificio por nuestros pecados.  Por eso, tendrá una larga vida y llegará a ver sus descendientes.  Todos los planes de Dios se harán realidad por medio de sus manos.  Y después de tanto sufrimiento comprenderá por qué fue necesaria su obediencia y su intercesión. Porque fue mediante su sufrimiento y por haber llevado sobre sí el pecado de muchos que mi siervo hará que ellos sean declarados inocentes y aceptados por Dios.  Por lo tanto, yo le daré como premio toda la honra y todo poder.”  (Isaías 53:1-12)

Si leemos ese capítulo, a pesar que los rabinos judíos aún lo niegan, es difícil no identificar a Jesús en la completísima descripción. Se dice inclusive que en las sinagogas se evita leer el pasaje porque claramente apunta a Jesucristo, sin embargo está lejos de ser la única profecía en el Antiguo Testamento que apunta a Nuestro Señor.  Veamos cincuenta profecías sobre la primera venida del Mesías:

  1. Sería descendiente de Abraham (Génesis 12:1-3; 18:18; 22:18)
  2. Vendría de la tribu de Judá (Génesis 49:8-10)
  3. Sería descendiente de David (2 Samuel 7:4-5,12-13; 1 Crónicas 17:11-14; Salmo 132:11)
  4. Nacería en Belén (Miqueas 5:2)
  5. Nacería de una mujer virgen (Isaías 7:14)
  6. Sería el Hijo unigénito de Dios (Salmo 2:2,6-7)
  7. Sería el Hijo de Dios y Dios sería Su Padre (Salmo 89:26-27; 2 Samuel 7:8,12-14; 1 Crónicas 22:7-10)
  8. Morirían niños pequeños en un intento por matar a Jesús al nacer (Jeremías 31:15)
  9. Sería precedido por un mensajero (un tipo de Elías conocido como Juan el Bautista, quien prepararía el camino del Señor (Malaquías 3:1)
  10. Sería un profeta como Moisés (Deuteronomio 18:15)
  11. Estaría ungido por el Espíritu Santo (Isaías 11:1-2; 42:1)
  12. Jesús es la piedra angular que los edificadores rechazaron (Salmo 118:22; Isaías 3:10-12)
  13. Jesús hablaría en parábolas (Salmo 78:2-4)
  14. El ministerio de Jesús sería en Galilea (Isaías 9:1-2)
  15. Su ministerio sería sanar a los enfermos, liberar a los cautivos y predicar libertad.  Esto es conocido como el basar («evangelio») en hebreo (Isaías 61:1-2)
  16. Jesús sería el “pastor” de Israel, ya que Israel no contaba con un pastor (Ezequiel 34:5-10; 1 Reyes 22:17; Zacarías 10:2; Génesis 49:22,24; Salmo 23:1; 80:1; Isaías 40:10-11; Ezequiel 34:23-24; 37:24)
  17. No creerían en Su mensaje (Isaías 53:1)
  18. Sería odiado (Salmo 69:4; 35:19; 109:2-3; 119:161)
  19. El constituiría un llamado de atención al pueblo (Salmo 69:9; 89:50-51)
  20. No buscaría llamar la atención (Isaías 42:1-2)
  21. Sería una persona confiable y compasiva (Isaías 42:3)
  22. No saldría ninguna palabra mala de su boca (Isaías 53:9)
  23. Sus discípulos lo abandonarían (Zacarías 13:7)
  24. Dejó la gloria en el Cielo a cambio de la pobreza en la tierra (Lucas 9:58)
  25. Haría una entrada pública a Jerusalén antes de Su crucifixión (Zacarías 9:9)
  26. Entraría a Jerusalén montado en un pollino (Zacarías 9:9)
  27. Sería vendido por 30 piezas de plata (Zacarías 11:12)
  28. Sería colgado de un madero (Deuteronomio 21:22-23; Salmo 22:16)
  29. Sufriría en lugar de otros (Isaías 53:6)
  30. Moriría por nuestros pecados (Isaías 53:5)
  31. Se burlarían de Él (Salmo 22:7-8)
  32. Intercedería a favor de los que ponían fin a su vida (Isaías 53:12)
  33. Sería despreciado (Miqueas 5:1; Isaías 50:6; Lamentaciones 3:30)
  34. Dios lo abandonaría (Salmo 22:1)
  35. Le darían de tomar vinagre y hiel (Salmo 69:21)
  36. No abrió su boca para defenderse cuando o acusaron (Isaías 53:7)
  37. Sus vestiduras serían rasgadas (Salmo 22:18)
  38. No se le partiría ninguno de sus huesos (Salmo 34:20)
  39. Sería traspasado (Zacarías 12:10)
  40. Sería como cordero que va al matadero (Isaías 53:7)
  41. Es Rey de los Judíos (y del mundo) (Salmo 2:6)
  42. Sería sepultado entre los ricos (Isaías 53:9)
  43. Su alma no sería retenida en el infierno (Salmo 16:10; 49:15; 56:13)
  44. Se levantaría de los muertos (Salmo 16:10)
  45. Otros resucitarían junto a Él (Salmo 68:18)
  46. Resucitaría al tercer día de su sepultura (Jonás 1:17)
  47. Ascendería al Cielo (Salmo 68:18)
  48. Se sentaría a la mano derecha de Dios (Salmo 110:1)
  49. Traería un Nuevo Pacto (Jeremías 31:31)
  50. Sería una fundación firme para todos aquellos que creyeran en Él (Isaías 28:16)

En síntesis, no queda duda que la (primera) venida de Cristo a la Tierra estaba claramente profetizada, y era conocida por los fariseos y demás estudiosos de las Escrituras.  Tan es así que Jesús le reprochó a los fariseos no reconocerlo (aún sabiendo los «tiempos«), ¡a tal punto de llamarlos «hipócritas»!

Llegaron los fariseos y los saduceos para tentarlo, y le pidieron que les mostrara una señal del cielo. Pero él, respondiendo, les dijo: «Cuando anochece, decís: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojo.” Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojo y nublado.” ¡Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, pero las señales de los tiempos no podéis distinguir!(Mateo 16:2-3)

De igual forma, la segunda venida de Jesucristo está claramente profetizada, e inclusive será posible reconocer «los tiempos» al ver la enorme cantidad de señales profetizadas que indican el tiempo correcto.  En otra entrada veremos cuáles son las señales que están profetizadas, ¡y que podremos reconocer!


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