El dilema legal

Según lo que hemos venido viendo los últimos días, aunque nos parezca extrañísimo, la Biblia es clara que Dios primero se «casó» con Israel (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-matrimonio-de-dios-y-su-relacion-con-la-ley/) y luego se «divorció» de ella por sus continuas infidelidades, tal y como la Ley lo exigía (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-divorcio-de-dios/).

¿Entonces cómo termina la historia entre Dios e Israel?  Empecemos por leer las bellísimas profecías dadas por Dios a Jeremías al respecto de este tema, donde podemos ver el carácter misericordioso y amoroso de Dios:

“Por lo tanto ve y dile a Israel: ¡Oh Israel, pueblo mío pecador, vuelve a mí, pues soy misericordioso; no estaré eternamente enojado contigo, dice el Señor, porque mi capacidad de perdonar es muy grande!  Basta con que reconozcas tu culpa, reconoce que te rebelaste contra el Señor tu Dios y cometiste adulterio contra él, adorando ídolos debajo de cada árbol; confiesa que te negaste a seguir mis instrucciones, dice el Señor.

¡Oh hijos que se han alejado de mí, regresen, pues yo soy su Señor y quiero llevarlos de regreso a la tierra de Israel, uno de aquí, otro de allá, en dondequiera que estén esparcidos, y les daré líderes bien probados que los guíen con sabiduría y comprensión! Entonces, cuando su tierra esté nuevamente poblada, dice el Señor, ya no suspirarán por «los buenos tiempos que fueron» cuando tenían el cofre del pacto de Dios.  No echarán de menos aquellos días y ni siquiera pensarán en ellos, y el cofre no será reconstruido, porque el Señor mismo estará entre ustedes, y toda la ciudad de Jerusalén será conocida como el Trono del Señor, y todas las naciones acudirán a él allá y no seguirán empecinadas en sus malos propósitos.

En aquel tiempo los pueblos de Judá e Israel volverán juntos de su cautiverio desde el norte a la tierra que yo di a sus antepasados como herencia para siempre.  Y yo di a conocer mi propósito de adoptarles como mi hijo.  Tracé planes de darles parte de esta hermosa tierra, la mejor del mundo.  Esperaba ilusionado que me llamaran «Padre», y creía que nunca volverían a abandonarme.  Pero me han traicionado; se han alejado, entregándose a una hueste de dioses extraños; fueron como esposa infiel que abandona a su marido, dice el Señor.

En lo alto de los montes que el viento azota oigo voces que gritan a todo pulmón.  Son los hijos de Israel que le dieron la espalda al Señor su Dios y se alejaron.  ¡Oh rebeldes hijos míos, vuélvanse a mí y yo los aliviaré del dolor provocado por sus delitos! Y ellos responden: «¡Sí, volveremos, pues tú eres el Señor Dios nuestro! Hartos estamos de adorar ídolos en las colinas y de celebrar orgías en los montes.  Todo esto es sólo farsa. Sólo en el Señor nuestro Dios podrá Israel hallar auxilio y salvación, ahora lo entendemos.  Desde nuestra niñez hemos visto cuánto nuestros antepasados tenían (rebaños, ganado, hijos e hijas) derrochado en sacerdotes e ídolos, y ahora vemos que por causa de la idolatría lo hemos perdido todo. Aceptemos nuestra vergüenza y deshonra, que desde nuestra niñez nosotros y nuestros antepasados hemos pecado contra el Señor nuestro Dios, y que no le hemos obedecido».”  (Jeremías 3:12-25)

“Porque los traeré del norte, de los lugares más lejanos de la tierra, sin olvidarme de sus ciegos y cojos, de las madres jóvenes con sus pequeños, y de las que están prontas a dar a luz.  ¡Una gran compañía será la que vendrá!  Lágrimas de gozo les correrán por las mejillas, y con mucha suavidad los conduciré a su hogar. Andarán junto a serenas corrientes de agua sin tropezar. Porque yo soy Padre para Israel, y Efraín es mi hijo mayor.  Escuchen este mensaje del Señor naciones del mundo, y publíquenlo por todas partes: El Señor que esparció a su pueblo lo recogerá otra vez y lo cuidará como pastor a su rebaño.(Jeremías 31-8-10)

“Pero el Señor dice: ¡No llores más, porque yo he oído tus plegarias y te aseguro que los volverás a ver; regresarán a ti desde la lejana tierra enemiga donde ahora se encuentran!  Hay para ti esperanza en el futuro próximo, dice el Señor, y tus hijos e hijas volverán a su patria. He oído los gemidos de Efraín: «Gravemente me has castigado; pero yo lo necesitaba, así como hay que amansar al ternero para el yugo.  ¡Vuélveme otra vez a ti y restáurame, pues sólo tú eres el Señor, mi Dios!  Del Señor me alejé, pero tuve que lamentarlo.  Me di golpes por mi necedad.  Me dio enorme vergüenza todo lo que hice en mi juventud». El Señor responde: ¡Efraín es aún hijo mío, el pequeño a quien amo!  ¡Tuve que castigarlo por necesidad, pero lo amo todavía!  Por él suspiro y de él tendré misericordia.(Jeremías 31:16-20)

Llegará el día, dice el Señor, cuando celebraré un nuevo convenio con el pueblo de Israel y Judá.  No será como el convenio que hice con sus antepasados cuando de la mano los saqué de tierra de Egipto, convenio que ellos quebrantaron, obligándome a rechazarlos, dice el Señor.  Este es el nuevo convenio que voy a celebrar con ellos: Grabaré mis instrucciones en el corazón de ellos, para que tengan la voluntad de honrarme; entonces serán verdaderamente pueblo mío y yo seré su Dios.(Jeremías 31:31-33)

¡Qué lección de amor por parte de Dios!  Entonces, a través de la revelación dada al profeta Jeremías, vemos que en el final de los tiempos TODO el pueblo de Israel, tanto el Reino del Norte («Israel») como el Reino del Sur («Judá») finalmente se ARREPENTIRÁN, se volverán a Dios, ¡y Dios en su inmensa misericordia LOS PERDONARÁ y ACEPTARÁ nuevamente como «Su Pueblo»!

Entendamos que prácticamente toda la Biblia trata de la relación de Dios con Su pueblo Israel, así que nada de esto debería extrañarnos. Además, en el pacto que Dios hizo con Abraham le prometió una tierra a «su simiente«, así que eso incluía a todas las tribus de Israel, no solo Judá (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/la-tierra-prometida/).

Sin embargo, ahora tenemos OTRO problema: ¡Dios mismo en su Ley prohíbe recibir de vuelta a una esposa luego que se le ha dado «carta de divorcio»!

“Si un hombre se casa y halla en su esposa algo indecoroso que no le agrada, puede escribir una carta en que declara que se ha divorciado de ella.  Le dará a ella la carta y la despedirá.  En caso de que ella se case otra vez y el nuevo marido también se divorcie de ella, o muera, el primer marido no podrá tomarla nuevamente porque ella está contaminada. Esto pervertiría la tierra que el Señor tu Dios te da.” (Deuteronomio 24:1-4)

¿Y ahora?  ¡ESE es precisamente «el dilema legal»!  ¿Cómo podría Dios recibir de vuelta a Israel sin violar su propia Palabra?

La única forma en que la «esposa» desechada y divorciada por Dios (Reino de Israel), pudiera ser tomada de nuevo era que Dios mismo (el «esposo») muriera, ¡con lo cual se anularía y disolvería el contrato de matrimonio original!

El apóstol Pablo (¡máster en el tema!) entendía esto muy bien, así que les «recordó» a los judíos y prosélitos de Roma (que también conocían La Ley) que la ley sólo tiene jurisdicción sobre una persona mientras está viva.  Cuando la persona fallece, ¡se disuelven todos los juicios, contratos u obligaciones!

“¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo a los que conocen la ley), que la ley tiene jurisdicción sobre una persona mientras vive?  Pues la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive; pero si su marido muere, queda libre de la ley en cuanto al marido. Así que, mientras vive su marido, será llamada adúltera si ella se une a otro hombre; pero si su marido muere, está libre de la ley, de modo que no es adúltera aunque se una a otro hombre.” (Romanos 7:1-3)

Después de eso, Pablo llega a la emocionante conclusión de que a través de la muerte de Jesús (Dios encarnado), «la esposa» es libre para casarse con «otro» hombre, que en realidad no es otro sino que es Jesús mismo, ¡pero RESUCITADO!

“Por tanto, hermanos míos, también a vosotros se os hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo, para que seáis unidos a otro, a aquel que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.”  (Romanos 7:4)

La implicación de esto es GIGANTE, puesto que ahora no sólo todos los israelitas (de ambas casas) quedaban libres del «pacto matrimonial» original, ¡sino también que quedaban liberados del «yugo» de la Ley a través del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz!

Además, de paso, pone en entredicho la idea generalizada que la iglesia es la «novia del Cordero», ya que pareciera que las citas bíblicas anteriores afirman lo contrario.

Cristo nos dio libertad para que seamos libres.  Por lo tanto, manténganse ustedes firmes en esa libertad y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud.” (Gálatas 5:1)

Lo verdaderamente importante es reafirmar que Dios SIEMPRE tiene un Plan Perfecto, aún cuando nos pareciera que ya no hay salida.  En las próximas entradas vamos a seguir profundizando sobre este tema y las consecuencias para la iglesia, al final todo este tema es el fundamento del Evangelio, ¡tanto del futuro de ISRAEL como el de la IGLESIA (el «Cuerpo de Cristo»)!

(Tomado en parte de https://www.douglashamp.com/gods-divorce-and-remarriage-and-the-restoration-of-israel-through-the-new-covenant/)


Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario