El matrimonio hebreo antiguo

En la Biblia TODO tiene un propósito, y todo lo que aparece en el Antiguo Testamento tiene un significado profético que debemos conocer, ¡y por supuesto la boda hebrea no es la excepción! Con esto en mente, examinemos detalladamente la ceremonia antigua y las costumbres relacionadas, no sólo es tremendamente interesante, sino también tiene un gran simbolismo para lo sucedido a través de la historia, e inclusive para los tiempos finales.

En la antigüedad, la sociedad y su gobierno eran tribales, y por lo tanto, las familias a menudo organizaban matrimonios entre sus parientes miembros del mismo clan, ya sea para formar alianzas estratégicas o para evitar introducir cultos extraños.  Inclusive tales matrimonios a menudo se arreglaban con años de antelación, y por lo tanto NADA tenía que ver el «amor» (a como lo entendemos hoy en día).

Además, los jóvenes se casaban generalmente poco después de alcanzar la pubertad, y todavía no tenían la capacidad de tomar una decisión racional ni entender las consecuencias de sus actos, por lo que esa decisión estaba en manos de sus padres. Dado que esas alianzas familiares se consideraban sumamente importantes, las negociaciones se llevaban a cabo normalmente entre los jefes de las casas, o inclusive por representantes de confianza.  La mayoría de los padres trataban de hacer lo mejor para sus hijos como podían.

En el caso de las mujeres, aunque la futura novia no solía participar directamente en la negociación, después de que todo se resolviera, los padres “preguntaban a la muchacha” para ver si aprobaba o no el trato.  No estaba obligada a aceptar, y tenía pleno poder de veto (¡aunque se esperaba que aceptara el trato propuesto!).

En la Biblia podemos ver el ejemplo perfecto con Isaac (el hijo de Abraham) y Rebeca.  Abraham había retrasado la búsqueda de una novia para Isaac hasta que fuera «viejo» (¡de 40 años! jajaja), puesto que Abraham creía que no había novias adecuadas para su hijo en la idolátrica tierra de Canaán.  Así que envió a su sirviente Eliecer en el papel de casamentero, para irle a buscar una esposa a su hijo de su familia lejana, ¡o sea de Ur de los Caldeos a (aprox) 1.000 kilómetros de distancia!

“Abraham era viejo, entrado en años; y el Señor había bendecido a Abraham en todo.  Y Abraham dijo a su siervo, el más viejo de su casa, que era mayordomo de todo lo que poseía: Te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo, y te haré jurar por el Señor, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mis parientes, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.” (Génesis 24:1-4)

Cuando se tomaba una esposa, normalmente se tenía que pagar al padre que perdía una hija, para compensarle por la pérdida de ingresos que ella ya no produciría.  Esto se llamaba la «dote», o precio de la novia, en hebreo esto se llama «mohar».  Si además la familia tenía riqueza, también se podían hacerle regalos a la novia propiamente para «ganar su favor».  En hebreo, estos regalos nupciales se llaman simplemente «mattán», que significa regalos.

Debido a que Abraham era un hombre rico, envió a su sirviente Eliecer con abundante mohar y mattán, llevaba diez camellos y «toda clase de bienes» para ganar el favor de la familia.  Pero tal vez lo más importante, Eliecer no eligió una novia para Isaac en su propia sabiduría, sino que más bien oró a Dios por dirección y guía sobre quién elegir para el hijo de su amo.

“y dijo: Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham.  He aquí, estoy de pie junto a la fuente de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua.  Que sea la joven a quien yo diga: «Por favor, baja tu cántaro para que yo beba», y que responda: «Bebe, y también daré de beber a tus camellos», la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor.” (Génesis 24:12-14)

Una vez que el Espíritu Santo identificó con éxito a la novia correcta, Eliecer comenzó a intentar ganar su favor, dándole mattán (regalos).

“Y aconteció que cuando los camellos habían terminado de beber, el hombre tomó un anillo de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez siclos de oro, y dijo: ¿De quién eres hija?  Dime, te ruego, ¿hay en la casa de tu padre lugar para hospedarnos?”  (Génesis 24:22-23)

Eliecer más tarde le dio a Rebeca más mattán (que probablemente era apenas una chiquilla) y también le dio cosas preciosas a su familia como mohar, en compensación por la pérdida de su hija (es decir, para que estuvieran de acuerdo en dejarla ir).  ¡El hombre iba bien preparado!

“Y el siervo sacó objetos de plata, objetos de oro y vestidos, y se los dio a Rebeca; dio también cosas preciosas a su hermano y a su madre.”  (Génesis 24:53)

Luego de esto los hombres se encargaron de las negociaciones, pero después de que todo se arregló, preguntaron a la novia si estaba de acuerdo con el trato:

“Y ellos dijeron: Llamaremos a la joven y le preguntaremos cuáles son sus deseos.  Entonces llamaron a Rebeca y le dijeron: ¿Te irás con este hombre?  Y ella dijo: Me iré. Y enviaron a su hermana Rebeca y a su nodriza con el siervo de Abraham y sus hombres.” (Génesis 24:57-59)

Toda esta historia nos parece inverosímil, que un empleado sea el que escoja la novia y futura esposa del hijo del amo y que ambos acepten sin haberse nunca visto ni hablado, pero así era la cosa en dicha época y podemos estar seguros que así sucedió.

Con este ejemplo y muchos otros a través de la Biblia podemos entender el matrimonio hebreo antiguo, el cual consistía a grandes rasgos de 3 pasos: «shiddukhin» (la negociación), «erusin» (la formalización) y «nesu’in» (la consumación).  A su vez, estos tres pasos principales podían componerse de varios eventos:

  1. La elección de la novia:

La novia era escogida por el padre del novio, o como vimos podría ser también escogida por un representante de confianza.  Lo más importante es reconocer el simbolismo del evento, por ejemplo en el caso de Isaac, Abraham (un tipo de Dios el Padre) desea procurarle una novia a Isaac (un tipo de Mesías), por lo que envía a su siervo Eliezer (un tipo del Espíritu Santo) para realizar esta tarea.

2. Se establecía el precio de la novia:

Se debía pagar un precio por la novia, por lo cual debía ser negociado entre las partes, acción que se conocía como «shiddukhin», y el precio que se negociaba era conocido en hebreo como «mohar». Tengamos en cuenta que todo esto es una «sombra profética» de lo que sucedería siglos después.

3. La novia debe dar su aprobación:

Como vimos en el ejemplo de Isaac y Rebeca, los padres de ella (luego de haber negociado los términos del matrimonio), le preguntaron a ella si estaba de acuerdo.  Por lo cual, en el matrimonio hebreo antiguo la novia tenía poder de «veto», si es que ella definitivamente no quería casarse.

4. Los novios deben pasar (por separado) por un ritual de limpieza:

Mikvah en hebreo significa «cuerpo de agua» o «estanque«, se trata de un acto ceremonial de purificación por inmersión en el agua, y simboliza la separación de una forma antigua a una nueva.  En el caso del matrimonio, indica dejar la antigua forma de vida por la nueva con su esposo(a).

La inmersión en la mikvah es considerada como un renacimiento espiritual.  La razón para ello es que se considera que tiene el poder de cambiar a una persona completamente, y por supuesto que también tiene un fuerte simbolismo profético.

5. Los novios hacen un compromiso matrimonial:

Esta etapa de la boda se refiere al compromiso, se le conoce con el nombre de “erusin” o esponsales.  Aquí los novios se comprometen legalmente a través de un contrato matrimonial, al igual que en la actualidad.  Sin embargo, aún no se les permite vivir juntos ni ningún tipo de intimidad, que sucedería hasta que el novio regrese por la novia para llevarla al lugar que le preparó.

6. Se redacta el documento legal:

La “ketubah” es propiamente el contrato matrimonial que resume el compromiso, básicamente detalla todas las condiciones, como el precio de la novia, las promesas del novio y los derechos de la novia.  La palabra “ketubah” significa «aquello que está escrito«.

Por ejemplo el novio promete cuidarla, amarla y mantenerla, y la mujer promete respetarlo, someterse y educar a los hijos.  Una vez listo, el documento debe ser sellado por ambos y formalizado antes de la boda, ¡y además deben haber testigos!

7. Los novios comparten la copa del pacto:

El ritual del compromiso (“erusin”) se completa cuando el novio le da a la novia un obsequio valioso y ella lo acepta.  Luego los novios beben vino de una sola copa, primero el novio y luego la novia, y con esto el ritual del compromiso se considera finalizado, siendo después de esto «marido y mujer».

A esta parte del ritual se le conoce en hebreo como “kiddushin”, que significa «santificación» (otra «sombra profética»). Un detalle importante es que, a partir de este momento, si por alguna razón el novio quisiera dejar a la novia necesitaría darle «carta de divorcio«.

8. El novio regresa a la casa de su padre para preparar la casa:

Luego de finalizado el pacto legal, el novio regresa a la casa de su padre para preparar el aposento nupcial para la novia, aunque ya están legalmente casados.  La duración de este paso es variado, pero se acostumbraba que durara al menos un año.  Aunque es responsabilidad del recién casado construir la casa y hacer las preparaciones para la boda, quien decidía el momento exacto de ir por la novia era el padre del novio, quien debía estar satisfecho con cada una de las preparaciones hecha por su hijo.  ¡Tan sólo entonces podía él darle permiso a su hijo para ir por la novia!

9. La novia es consagrada y separada por un tiempo:

Mientras que el novio preparaba la cámara nupcial, la novia debía «prepararse» para su próxima vida matrimonial, aprendiendo a «ser esposa», tanto física como emocionalmente.  Normalmente esta fase duraba el año que el novio estaba a su vez preparando la casa, y cuando se acercaba la fecha, la novia debía estar preparada para que en todo momento apareciera el novio por ella.

10. El novio regresa por la novia:

Generalmente, la hora a la que llegaba el novio era a la medianoche. Cuando el novio regresaba, su llegada era anunciada a grandes voces con tambores y trompetas, era una fiesta para todo el pueblo.  Luego de «raptada» la novia, tendría lugar la procesión de vuelta al nuevo hogar.

11. El novio lleva a la novia a la cámara nupcial: 

Esta fase completa el matrimonio, conocida en hebreo como «nesu’in«. Los novios van a la cámara nupcial o chadar en hebreo, donde finalmente se consuma el matrimonio, y ellos permanecen en la cámara nupcial generalmente durante siete días.

Otro detalle curioso es que cuando los novios inicialmente ingresaron a su recámara, el amigo del novio permanece afuera cerca de la puerta. Luego todos los invitados se reúnen fuera, esperando que el amigo del novio anuncie la «consumación» del matrimonio, cuando el novio le transmita el mensaje.  Además, la sábana con la mancha de sangre de esta noche se guardaba, como prueba de la virginidad de la novia, ¡de lo contrario la novia podía ser devuelta a su padre! (Deuteronomio 22:13-21).

12. Finalmente se da la cena de la boda:

Después de permanecer una semana en la cámara nupcial, los novios finalmente salen e inicia la fiesta de la boda para todos aquellos que fueron invitados por el padre de la novia. 

En fin, a pesar de las «particularidades» del evento, claramente podemos ver algunos simbolismos con el sacrificio de Cristo en la cruz, pero además de los eventos profetizados sobre el final de los tiempos. Como venimos viendo, todo en la Biblia tiene un propósito, ¡y nada quedó escrito por casualidad!

(Tomado en parte de https://www.hebroots.org/lassietefiestas_cap7.htm)


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