
En la entrada anterior veíamos la importancia de conocer y entender el Antiguo Pacto (Testamento), puesto que es la base para conocer el Plan de Dios, Su Carácter y por supuesto comprender la razón de que necesitemos un Salvador.
Precisamente ayer veía un video con una analogía muy válida: el desconocer el Antiguo Testamento es como si uno tuviera el mapa de un tesoro pero que le faltara toda la primera parte, con lo cual no sabríamos dónde empezar para llegar al tesoro. Si desconocemos las «pistas» clave reveladas por Dios en el principio, ¿cómo entenderemos el resto de la revelación?
¿Y cómo podríamos estar ETERNAMENTE AGRADECIDOS con Jesús por el sacrificio expiatorio en la cruz si desconocemos la sentencia que merecíamos?
“Porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis sus escritos, ¿cómo creeréis mis palabras?” (Juan 5:46-47)
Por todas estas razones es que hemos estado hablando tanto de temas que consideramos «judíos«, para que más adelante podamos adentrarnos en temas del Nuevo Pacto (Testamento). Y por supuesto uno de esos grandes temas que debemos tocar en La Ley, dada por Dios mismo a Moisés en el Monte Sinaí, luego de que sacara a todo el pueblo israelita de Egipto y lo pasara por medio del Mar Rojo.
Los Diez Mandamientos (“Decálogo”) son mucho más que una lista de «recomendaciones divinas» que aprendemos cuando estábamos en la escuela, sino que son (por así decirlo) el «Código Civil» del Creador para toda la humanidad. Es mediante los mandamientos divinos que logramos discernir entre lo «bueno» (obediencia) y lo «malo» (desobediencia o pecado), de lo contrario caeríamos en el error de interpretarlo a nuestra conveniencia.
En otras palabras, el propósito de la Ley NO es salvar a nadie, ¡sino más bien hacernos ver cuán pecadores somos!
“…porque nadie podrá decir que ha cumplido la ley y que Dios debe reconocerlo como justo, ya que la ley solamente sirve para hacernos saber que somos pecadores”. (Romanos 3:20)
“¿Vamos a decir por esto que la ley es pecado? ¡Claro que no! Sin embargo, de no ser por la ley, yo no hubiera sabido lo que es el pecado. Jamás habría sabido lo que es codiciar, si la ley no hubiera dicho: «No codicies.»” (Romanos 7:7)
¿Y por qué es tan importante conocer lo que ES pecado y lo que NO lo es?
“Porque la paga del pecado es muerte.” (Romanos 6:23a)
Teniendo claro la importancia de conocer La Ley de Dios, veamos los Diez Mandamientos en detalle según aparecen tanto en Éxodo 20:1-17 como en Deuteronomio 5:6-21:
(1) “No tendrás dioses ajenos delante de mí”. Este mandamiento es contra la adoración de cualquier otro dios que no sea el único Dios verdadero, todos los otros son dioses falsos.
(2) “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”. Este mandamiento es en contra de hacer un ídolo, una representación visible de Dios. No hay imagen que podamos crear que pueda representar fielmente a Dios, hacer un ídolo que represente a Dios es adorar un dios falso.
(3) “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano”. Este mandamiento prohíbe tomar el nombre del Señor en vano. No debemos tomar el nombre de Dios a la ligera, debemos mostrar reverencia a Dios mencionándolo sólo de manera honrosa y respetuosa.
(4) “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es de reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tu, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. Este es un mandamiento para apartar el «sábado» (el último día de la semana del calendario bíblico) como un día de reposo dedicado al Señor, aunque también hay otros días «santos» que no necesariamente caen en sábado (ya hablaremos de este tema más adelante).
(5) “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”. Este es un mandamiento para que siempre tratemos a nuestros padres con honor y respeto.
(6) “No matarás”. Este es un mandamiento contra el asesinato premeditado de otro ser humano.
(7) “No cometerás adulterio”. Este es un mandamiento en contra de tener relaciones sexuales con alguna otra persona que no sea nuestro cónyuge.
(8) “No hurtarás”. Este mandamiento es en contra de tomar cualquier cosa que no nos pertenezca sin permiso de la persona a quien pertenece.
(9) “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”. Este mandamiento es en contra de testificar falsamente contra otra persona, es esencialmente un mandamiento que está en contra de la mentira.
(10) “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo”. Este es un mandamiento en contra de desear cualquier cosa que no nos pertenezca. El codiciar puede conducir a quebrantar los mandamientos antes mencionados: matar, adulterar y robar. Si está mal hacer algo, está igualmente mal el desear hacerlo.
Sin embargo, los Diez Mandamientos son un resumen de TODAS las ordenanzas de Dios, pero es cuestión de seguir leyendo el pasaje bíblico, ¡en realidad suman más de 600! No hay absoluta claridad en el tema, pero se dice que son 613 ordenanzas, que fue la conclusión a la que llegó Maimónides, el famoso maestro judío del siglo XII.
Pero en todo caso (bíblicamente hablando), si el número es o no correcto no es tan importante, lo importante es entender que NADIE puede obedecer perfectamente todos los mandamientos, no importa si son muchos o pocos. ¡La Ley sólo evidencia nuestra INCAPACIDAD de llegar a Dios por nuestras propias fuerzas!
“Pero ahora, sin la ley, Dios ha mostrado de qué manera nos hace justos, y esto lo confirman la misma ley y los profetas: por medio de la fe en Jesucristo, Dios hace justos a todos los que creen. Pues no hay diferencia: todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios.” (Romanos 3:21-23)
Entonces, «si todos hemos pecado» y «el pecado es muerte«, ¿cómo lograremos salvarnos? Esa es la pregunta del millón, el FUNDAMENTO de la Fe Cristiana, y hablaremos de ella con detenimiento en próximas entradas.
(Si le interesa conocer los 613 mandamientos y de dónde salen, en este link encontrará la lista completa: https://www.gotquestions.org/Espanol/613-mandamientos.html)
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