¿La Tierra Prometida?

“Ese día el Señor hizo un pacto con Abram, y le dijo: A tus descendientes les voy a dar toda la tierra que va desde el río de Egipto hasta el gran río, es decir, el río Éufrates.” (Génesis 15:18)

Más de 500 años antes que Moisés finalmente sacara al pueblo israelita de Egipto para llevarlo a la Tierra Prometida, Dios ya le había prometido al patriarca Abraham (antes de cambiarle el nombre) que no sólo le daría una gran descendencia (Génesis 13:16), sino también una nueva tierra (Génesis 12:7), la cual Dios detalló con gran exactitud en el pasaje de Génesis 15:18: DESDE EL NILO HASTA EL EUFRATES.

La pregunta del millón es: ¿se cumplió?

Tal y como vimos en la entrada anterior, la tierra de Canaán fue repartida entre las 12 Tribus por Josué según las indicaciones que Dios le había dado a Moisés, pero el territorio repartido fue muchísimo más pequeño de lo originalmente prometido. En un mapa moderno, el área prometida a Abraham cubriría una parte de Egipto, la mitad de Arabia Saudita, la mitad de Iraq, gran parte de Siria, todo Líbano, toda Jordania y por supuesto todo el actual territorio de Israel (incluyendo Gaza y los territorios en disputa). Entonces, ¿qué pasó?  ¿Será que Dios mintió?  ¿O será que se equivocó?  ¡Vamos a tratar de resolverlo bíblicamente!

La Biblia nos muestra que esto podría deberse a dos razones:

  • Dios hace dos tipos de pactos con la humanidad: algunos condicionales (sujeto al cumplimiento de condiciones por parte del hombre) y otros incondicionales (sin condiciones), un interesante tema que veremos en una próxima entrada! Volviendo al tema del Pacto Abrahámico (lo prometido a Abraham), ¿será que era condicional y que los israelitas desobedecieron las instrucciones de Dios (y por ende obtuvieron una propiedad de menores dimensiones a la prometida originalmente)?
  • A veces una profecía puede tener doble cumplimiento, o cumplimiento progresivo.  ¿Será que la entrega de la Tierra Prometida a los israelitas es una profecía cumplida sólo «parcialmente», pero todavía en proceso de cumplirse «plenamente«?

Leamos algunos pasajes al respecto:

“Miren, estoy enviando un ángel delante de ustedes, para que lleguen con seguridad a la tierra que les he preparado.  Muéstrenle reverencia y obedezcan todas sus órdenes. No se rebelen contra él, porque él actúa en mi nombre, y no les perdonará sus faltas. Si le obedecen cuidadosamente y siguen todas sus instrucciones, yo seré enemigo de sus enemigos. Y mi ángel irá delante de ustedes y los conducirá a la tierra de los amorreos, de los ferezeos, de los hititas, de los cananeos, de los heveos y de los jebuseos, para que vivan en ella. Yo destruiré estos pueblos delante de ustedes. No adorarán dioses de otras naciones ni les ofrecerán sacrificios; no deben imitar el ejemplo de esos pueblos paganos. Deben vencerlos completamente y destrozar todos sus ídolos vergonzosos. Servirán al Señor su Dios solamente, y yo los bendeciré con alimentos y agua, y apartaré toda enfermedad de entre ustedes. No habrá abortos ni esterilidad en su tierra, y vivirán a plenitud todos los días de su vida.

El pánico del Señor caerá sobre las naciones que ustedes invadan, de modo que sus habitantes huirán delante de ustedes. Enviaré delante de ustedes avispas que expulsen a los heveos, cananeos e hititas.  No lo haré todo en un solo año, porque la tierra se convertiría en un desierto y los animales salvajes se multiplicarían, de manera que no se podrían dominar. Los expulsaré poco a poco, hasta que la población de ustedes haya crecido lo suficiente como para llenar la tierra. Los límites que les pondré serán desde el Mar Rojo hasta la costa de los filisteos, y desde el desierto hasta el río Éufrates. Haré que ustedes venzan a los pueblos que hoy viven en esa tierra, y los expulsen de la región. No deberán hacer pacto con ellos, ni tendrán parte alguna con sus dioses.  No dejen que vivan entre ustedes, porque yo sé que ellos los contaminarán con su pecado de adorar a dioses falsos, y eso sería la ruina de ustedes.”  (Éxodo 23:20-32)

Deben obedecer las leyes que les doy en este día para que ustedes y sus hijos tengan bienestar y puedan vivir para siempre en la tierra que el Señor su Dios les da.” (Deuteronomio 4:40)

“Cuando te acerques a una ciudad para pelear contra ella, primero ofrécele la paz.  Si acepta las condiciones de paz y te abre sus puertas, todo su pueblo pasará a ser tributario de ustedes. Pero si rechaza las condiciones de paz, deberás sitiarla.  Cuando el Señor tu Dios te la haya dado, matarás a todo varón de la ciudad, pero conservarás para ti las mujeres, los niños, el ganado y el botín. Y podrás comer del botín de tus enemigos, que el Señor tu Dios te entregó. Estas instrucciones se aplican sólo a ciudades que están distantes y no pertenecen a las naciones vecinas.  En las ciudades que están dentro de los límites de la tierra que el Señor tu Dios te da, no perdonarás a nadie; destruirás a todo ser viviente. Destruirás completamente a los hititas, a los amorreos, a los cananeos, a los ferezeos, a los heveos, y a los jebuseos.  Este es el mandamiento del Señor tu Dios.  El propósito de este mandamiento es evitar que el pueblo de la tierra te induzca a adorar sus ídolos y a participar en sus costumbres abominables, haciéndote pecar gravemente contra el Señor tu Dios.” (Deuteronomio 20:10-18)

En los pasajes anteriores podemos ver que, aunque el Pacto de Dios con Abraham pareciera que era incondicional, en el caso de los israelitas debían cumplir con algunas condiciones, y las órdenes eran claras. Por ejemplo, aunque nos suene un poco extremo, cuando tomaran las tierras de sus enemigos, el mandato de Dios era MATARLOS A TODOS, incluyendo hombres, mujeres y niños (¡todo ser viviente!), cosa que los israelitas no hicieron.

Luego de la muerte de Josué, en el libro de Jueces podemos leer cómo los israelitas empezaron a desobedecer las órdenes originales, y por supuesto sucedió EXACTAMENTE lo que el Señor le advirtió a Moisés que pasaría si desobedecían el mandato:

“Israel, pues, vivió entre los cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos, y comenzaron a mezclarse con ellos.  Los jóvenes de Israel se casaban con las mujeres de esos pueblos, y las israelitas se casaban con los hombres del lugar.  Pronto todo Israel estuvo adorando a sus dioses.” (Jueces 3:5-6)

Por todo lo anterior, podemos afirmar con toda certeza que, a pesar de la promesa a Abraham, la desobediencia de sus descendientes trajo consecuencias de todo tipo, incluyendo lo relativo a la Tierra Prometida, sus consiguientes ataques e inclusive su destrucción total (año 70 d.C.). Sin embargo, retomando la segunda razón por la cual una profecía pudiera no haberse cumplido (plenamente), si leemos a los profetas (Isaías, Jeremías, Ezequiel, Oseas, Joel, Amós, Miqueas, Sofonías, Zacarías etc.), TODOS profetizaron que Dios NO ha terminado todavía con el tema de la Tierra Prometida, ¡y que en el Reino Milenial finalmente cumplirá en su totalidad con su pacto incondicional dado a Abraham alrededor de 2.000 a.C.!

Al profeta Ezequiel le da la clara visión sobre el tema (los «huesos secos«), incluyendo el desenlace «feliz» del Plan de Dios, cuando reúna nuevamente a todos los descendientes de Jacob y finalmente les entregue la Tierra Prometida:

“Luego el Señor me explicó lo que la visión significaba: «Estos huesos, me dijo, representan a todo el pueblo de Israel. Ellos dicen: “¡Hemos llegado a ser como un montón de huesos secos; toda esperanza se ha ido de nosotros!”.  Pero diles que el Señor Dios dice: “¡Pueblo mío, yo abriré los sepulcros del exilio y los haré subir de nuevo y volver a la tierra de Israel! ¡Y entonces por fin, oh pueblo mío, sabrán que yo soy el Señor! ¡Yo pondré mi aliento de vida, el Espíritu, en ustedes y vivirán y volverán a su hogar en su tierra!  Entonces sabrán que yo, el Señor, he hecho exactamente lo que prometí hacer.” (Ezequiel 37:11-14)

Por lo tanto, podemos estar seguros que eventualmente la entrega de la Tierra Prometida se cumplirá tal y como Dios lo determinó: DESDE EL NILO HASTA EL EUFRATES. Como le dijo el apóstol Pablo a su discípulo Timoteo, «aún si nosotros somos infieles, Él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo.» Amén.


Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario