Los pactos de Dios con el hombre

La palabra «pacto» aparece más de 300 veces en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.  La palabra hebrea «berít» (de donde proviene el término) tiene una connotación que implica «acción vinculante entre las partes».  De ahí que vemos la palabra fue aplicada tanto a los tratos entre los hombres (ej. Génesis 21:27 entre Abraham y Abimelec), como también a los tratos entre Dios y el hombre.

Sin embargo, tal como veíamos en la entrada anterior, en el caso de los pactos entre Dios y el ser humano, es importante tener claro que existen dos tipos de pactos con la humanidad:

  • Incondicionales: como su nombre lo indica, NO tienen condiciones, son unilaterales de parte de Dios, indiferentemente si el hombre cumple o no su parte.  El ejemplo perfecto lo podemos encontrar en el Pacto Abrahámico:

Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto.  Y yo estableceré mi pacto contigo, y te multiplicaré en gran manera. Entonces Abram se postró sobre su rostro y Dios habló con él, diciendo: En cuanto a mí, he aquí, mi pacto es contigo, y serás padre de multitud de naciones.  Y no serás llamado más Abram; sino que tu nombre será Abraham; porque yo te haré padre de multitud de naciones.

Te haré fecundo en gran manera, y de ti haré naciones, y de ti saldrán reyes.  Y estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, por todas sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de toda tu descendencia después de ti.  Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán como posesión perpetua; y yo seré su Dios.”  (Génesis 17:1-8)

  • Condicionales: están sujetos al cumplimiento de las condiciones por parte del hombre, como por ejemplo La Ley dada a Moisés en el Monte Sinaí, y que podemos encontrar tanto en el libro del Éxodo como en Deuteronomio:

“He aquí, hoy pongo delante de vosotros una bendición y una maldición: la bendición, si escucháis los mandamientos del Señor vuestro Dios que os ordeno hoy; y la maldición, si no escucháis los mandamientos del Señor vuestro Dios, sino que os apartáis del camino que os ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no habéis conocido.”  (Deuteronomio 11:26-28)

Por otro lado, también hay pactos que son EXCLUSIVOS para la nación de Israel (desde la perspectiva bíblica, o sea, los descendientes de Jacob, no necesariamente los judíos modernos y/o los israelitas), y otros que son para TODA LA HUMANIDAD en general.  Teniendo esto claro, en la Biblia podemos leer de (al menos) siete pactos diferentes entre Dios y el hombre, y vamos a detallarlos uno por uno.

1. PACTO ADÁNICO: Fue un pacto condicional entre Dios y Adán, aunque dirigido indirectamente hacia toda la humanidad, y puede subdividirse o ser interpretado en dos partes: El pacto Edénico (previo a la caída) y el pacto Adánico en sí (posterior a la caída).  La primera parte se encuentra en Génesis 1:26-30 y 2:16-17, y delineó la responsabilidad del hombre hacia la creación, así como el mandato de Dios en cuanto al árbol del conocimiento del bien y del mal.  La segunda parte se encuentra en Génesis 3-16-19 e incluyó las maldiciones pronunciadas contra la humanidad por el pecado de Adán y Eva, así como la provisión de Dios para ese pecado (Génesis 3:15).

2. PACTO NOÉTICO: Fue un pacto incondicional entre Dios y Noé, aunque dirigido indirectamente hacia toda la humanidad. Después del Diluvio, Dios prometió al hombre que Él jamás volvería a destruir la tierra por medio de un diluvio (Génesis 9), y nos dio el arcoíris como señal del pacto, de la promesa de que nunca más volvería a inundar todo el planeta.

3. PACTO ABRAHÁMICO: Fue un pacto incondicional entre Dios y Abraham, dirigido exclusivamente a sus descendientes: el pueblo de Israel.  Dios unilateralmente escogió a Abram (luego Abraham) para «hacer grande su nombre» (Génesis 12:2), para darle «numerosos descendientes» (Génesis 13:16), para ser «el padre de multitud de naciones»(Génesis 17:4-5), darle la Tierra Prometida (ver entrada anterior sobre el tema) e inclusive para que «todas las familias del mundo sean bendecidas a través de su linaje» (Génesis 12:3 y 22:18), una referencia a Jesús, quien descendería del linaje físico de Abraham.

4. PACTO PALESTINO: Fue un pacto incondicional entre Dios y los descendientes de Abraham, el pueblo de Israel.  De acuerdo a los términos de este pacto, cada vez que el pueblo desobedezca (y en consecuencia sea dispersado por el mundo), si se arrepintiera y se volviera a Dios, Él eventualmente los traería de vuelta y los restauraría (Deuteronomio 30:1-10).  Es un pacto que a veces pasa desapercibido, pero su cumplimiento podemos verlo en el tiempo del cautiverio de los israelitas por parte de los Babilonios, cuando (setenta años después) Ciro el Grande le permitió a los judíos regresar a Jerusalén para reconstruir el templo.

5. PACTO MOSAICO: Fue un pacto condicional entre Dios y Moisés, dirigido exclusivamente al pueblo de Israel.  De acuerdo a los términos del pacto, dependiendo del cumplimiento de La Ley (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-proposito-de-la-ley/).  En este pacto los israelitas (corporativamente) traerían sobre ellos la bendición de Dios si obedecían, o la maldición de Dios si desobedecían, gran parte del Antiguo Testamento narra el cumplimiento de este ciclo entre juicio por el pecado y la bendición posterior cuando el pueblo de Dios se arrepentía y regresaba a la obediencia.  Por ejemplo en los libros históricos de Josué y Ester podemos leer cómo Israel tuvo éxito al obedecer la ley, así como también fracasó miserablemente al desobedecerla.

6. PACTO DAVIDICO: Fue un pacto incondicional entre Dios y el rey David, dirigido exclusivamente al pueblo de Israel.  Este pacto amplía el aspecto de la «simiente» del pacto Abrahámico.  Las promesas a David en este pasaje (2 Samuel 7:8-16) son significativas: Dios garantizó que el linaje de David duraría para siempre, y que su reino permanecería eternamente. Obviamente el trono de David no ha estado siempre en su lugar, pero Jesús en su primera venida cumplió parcialmente esta promesa (Lucas 1:32:33), ¡y luego se completará la promesa cuando se siente en su trono como Mesías Rey durante el Reino Milenial!

7. NUEVO PACTO: Es un pacto incondicional entre Dios y (en principio) el pueblo de Israel, ¡PERO abierto luego a toda la humanidad (luego que los judíos rechazaran a Jesús como Mesías)! En el Nuevo Pacto Dios promete perdonar el pecado, y habrá un conocimiento universal del Señor, la base de lo que nosotros conocemos como «Nuevo Testamento».  Jesucristo vino a cumplir la Ley de Moisés (Mateo 5:17) y al hacerlo crear un Nuevo Pacto entre Dios y Su pueblo, que por medio de su sacrificio expiatorio en la cruz pueden ser librados del castigo de la Ley.  Sin embargo, debido al rechazo de Israel, ahora a los «gentiles» se nos ha dado temporalmente la oportunidad de recibir la salvación como un don gratuito (Efesios 2:8-9), y ser «justificados» (por Gracia) por medio de la Fe en Jesús!

De hecho, este Nuevo Pacto es la razón de ser de este blog, ¡ESA ES PRECISAMENTE LA OFERTA POR TIEMPO LIMITADO! En su carta a los romanos, el apóstol Pablo nos da una cátedra sobre el tema, exponiendo magistralmente la diferencia entre la Ley (el Antiguo Pacto) y la Gracia (en Nuevo Pacto), ¡les recomiendo «escudriñar» a profundidad esta obra maestra!

“Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas; es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción; por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.

¿Dónde está, pues, la jactancia?  Queda excluida. ¿Por cuál ley?  ¿La de las obras?  No, sino por la ley de la fe.  Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley. ¿O es Dios el Dios de los judíos solamente?  ¿No es también el Dios de los gentiles? Sí, también de los gentiles, porque en verdad Dios es uno, el cual justificará en virtud de la fe a los circuncisos y por medio de la fe a los incircuncisos.” (Romanos 3:21-30)

Si bien no todos están de acuerdo en cada detalle respecto a estos pactos bíblicos (y eso no es problema), es claro que Dios ha hecho ciertas promesas, que algunas son para todos y que otras se limitan al pueblo de Israel. Sin embargo, TODAS las promesas de Dios se basan en quién es Él y Su plan para el mundo. Además queda claro que bajo el Nuevo Pacto (¡que Jesús selló con su propia sangre!), la salvación (por Gracia) es ofrecida a TODOS por medio de la Fe, como dice el apóstol Lucas en Hechos 2:21: «Y todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».

Así que aprovechemos la oferta, ¡PORQUE ES POR TIEMPO LIMITADO!

(Tomado en parte de https://www.gotquestions.org/Espanol/pactos-Biblia.html y https://www.compellingtruth.org/Espanol/pactos-en-la-Biblia.html)


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Un comentario en “Los pactos de Dios con el hombre

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