
“y diles: «Así dice el Señor Dios: “He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos.
No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.” (Ezequiel 37:21-23)
Como hemos venido viendo desde hace días, la Biblia narra la historia pasada, presente y futura de la relación entre Dios y Su pueblo Israel. Empezamos estudiando el «matrimonio» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-matrimonio-de-dios-y-su-relacion-con-la-ley/), luego el «divorcio» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-divorcio-de-dios/), luego la solución de Dios al «dilema legal» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-dilema-legal/) y finalmente el nuevo «pacto matrimonial» de Dios con Israel (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/18/el-nuevo-pacto-matrimonial-de-dios/).
Además, tal y como vemos en la profecía dada a Ezequiel, es claro que en el final de los tiempos Dios traerá a los «hijos de Israel» (o sea todas las tribus, tanto las de la «casa de Israel» como las de la «casa de Judá») de nuevo a la Tierra originalmente prometida a Abraham! Sin embargo, hay un pequeñito problema: si entendemos como «israelitas» («hijos de Israel») a los descendientes de Jacob (tal y como lo dice la Biblia) y NO necesariamente a los que practican actualmente la RELIGIÓN judía, podría ser que incluya a muchos que ni saben que son descendientes de Jacob, considerados pues «gentiles». Y si así fuera, podrían estar distribuidos por todo el planeta, ¿cierto?
Si buscamos en internet la historia de la migración de las 10 Tribus «perdidas» de Israel («Reino del Norte»), nos encontraremos con literalmente miles de mapas y teorías. Ríos de tinta se han escrito al respecto, donde la investigación se junta con la fantasía, llegando generalmente a teorizar que las tribus diseminadas luego de la invasión del Imperio Asirio (por ahí del año 720 a.C.) se establecieron inicialmente en la mayoría de los países que (ahora) conocemos como del «Primer Mundo» (Europa Central, Reino Unido, Escandinavia, etc.) y luego de los siglos en muchos otros lugares alrededor del mundo (Estados Unidos, Australia, Sudamérica y curiosamente algunas islas del Caribe). Yo no necesariamente estoy de acuerdo con todo esto, pero al menos esa es la posición generalmente aceptada.
Por otro lado, también hay miles de teorías acerca de la etnicidad (raza) de cada tribu, donde encontramos que unas eran negras, otras morenas, otras rubias, otras pelirrojas, etc. La pura verdad es que la Biblia NO lo dice, así que afirmarlo sería especular. Lo que sí dice es que Jacob engendró sus doce hijos (¡más una hija!) con CUATRO diferentes mujeres (las hermanas Lea y Raquel, y con sus sirvientes Zilpa y Bihla), así que sería de esperar que sus hijos fueran de raza «variadita» jejeje

Regresando al tema de la ubicación actual de las tribus «perdidas«, como la idea del blog es estudiar lo que dice la Biblia (y no lo que creemos o queremos que diga), y al menos en la época de Cristo (todavía bajo la «dispensación del Reino») pareciera que SÍ se conocía la ubicación de los miembros de la «casa de Israel». Si no fuera así, ¿cómo podrían haberse escrito cartas dirigidas a ésta?
“Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus que se hallan dispersas por todo el mundo.” (Santiago 1:1)
Además, entendamos que los llamados (despectivamente creo yo) «griegos» eran probablemente hebreos (o prosélitos) de la «casa de Israel» que vivían fuera de Judea, y especialmente al norte donde el idioma predominante era el griego y por ende el sobrenombre (como diríamos en Costa Rica «gringo» a cualquiera de aspecto caucásico), pero que muchos seguían practicando las costumbres hebreas:
“Y había unos griegos entre los que subían a adorar en la fiesta.” (Juan 12:20)
“En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diaria.” (Hechos 6:1)
“Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y trataba de persuadir a judíos y a griegos.” (Hechos 18:4)
Entonces, ya podemos ir descifrando el misterio del paradero de las «tribus perdidas«, al menos durante el primer siglo de nuestra era. Pareciera que la mayoría del remanente de las 10 Tribus del Reino del Norte en realidad estaban ubicadas en las provincias romanas de Asia, Bitinia, Ponto, Galacia, Panfilia, Cilicia, etc. (todas en la actual Turquía) y Macedonia (actual Grecia), lugares que Pablo visitó en sus viajes misioneros, ciudades como Antioquía, Éfeso, Filipos, Tesalónica, Atenas, Corinto, etc., y que probablemente no fue casualidad.
Luego vemos también que habían hebreos en lugares tan lejanos como Roma, España (ambos mencionados en la Biblia) y posiblemente alrededor de todo el Mediterráneo, incluyendo por supuesto el norte de África. Por ejemplo, Alejandría en Egipto se consideraba la segunda ciudad más importante para los judíos, donde la mitad de la población era descendiente de Jacob.
Y a pesar de las distancias, leemos en la Biblia que muchos seguían “subiendo” a Jerusalén para las fiestas, por lo cual podemos deducir que seguían considerándose «israelitas» (y ayudaría a confirmar la teoría que vivían alrededor del Mediterráneo, pues la vía marítima sería la más sencilla para visitar Jerusalén desde tierras lejanas). De hecho también Pedro escribió cartas a «iglesias» (congregaciones) que no estaban en Judea sino en provincias al norte (actual Turquía), por lo cual es claro que eran hebreos miembros de la «casa de Israel» y no de «Judá»:
“Pedro, apóstol de Jesucristo, a los que han sido elegidos y que viven como extranjeros esparcidos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia: que tengan gracia y paz en abundancia. Dios el Padre los eligió de acuerdo con su propósito y por medio del Espíritu los ha santificado, para que obedezcan a Jesucristo y sean salvados por su sangre.” (1 Pedro 1:1)
Además, es claro que en la revelación que le dio Cristo a Juan en el Apocalipsis, se refiere a las siete «iglesias» (congregaciones) que están TODAS en la «provincia de Asia», ¡y luego habla del grupo de 144.000 israelitas que estará conformado por 12.000 de cada tribu!
“Yo Juan, les escribo a las siete iglesias que están en la provincia de Asia: Gracia y paz a ustedes de Aquel que es, que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono, y de parte de Jesucristo, el testigo fiel, que fue el primero en levantarse de entre los muertos y que tiene autoridad sobre todos los reyes de la tierra.” (Apocalipsis 1:4-5)
“«Escribe en un libro todo lo que veas, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea».” (Apocalipsis 1:11)
“Y oí el número de los que fueron sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel; de la tribu de Judá fueron sellados doce mil; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil; de la tribu de Aser, doce mil; de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manasés, doce mil; de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil; de la tribu de Isacar, doce mil; de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil, y de la tribu de Benjamín fueron sellados doce mil.” (Apocalipsis 7:4-8)
¿Pero por qué traigo este tema a colación? ¿Por qué creo que debería ser importante entenderlo por nosotros los cristianos? Lo menciono porque es muy común en diversos estudios bíblicos que he leído que se enseñe que el Reino del Norte (conocido como la «casa de Israel» o «Efraín») es equivalente a los «cristianos», lo cual me parece que no es bíblico y limita el rango de acción del Plan de Dios.
OJO que puede ser que muchos miembros del «Cuerpo de Cristo» vengan de dichas tribus (¡por algo Pablo fue enviado como apóstol a los gentiles!), pero NO que esté exclusivamente compuesto por miembros de ella. Recordemos que partir de la «dispensación de la Gracia» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/) la salvación ya NO es por la descendencia, ni la nacionalidad, ni la raza, ni el sexo ni NADA importa, por lo que no se podría limitar a un grupo específico.
Ahora somos TODOS hechos miembros de un mismo cuerpo, ¡por pura gracia perdonados y santificados únicamente a través de la Fe en la obra redentora de Cristo Jesús, Señor Nuestro!
“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.” (1 Corintios 12:12-13)
Esto hará TODA la diferencia en el Final de los Tiempos, puesto que el destino durante el Reino Milenial será diferente para cada grupo: ISRAEL finalmente recibirá sus promesas terrenales, y la IGLESIA («El Cuerpo de Cristo») recibirá sus promesas celestiales, ¡tal y como veremos en próximas entradas!
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