Dos promesas: una para Israel y otra para la Iglesia

Desde el inicio del blog hemos venido estudiando los fundamentos del Antiguo Testamento y su importancia para nosotros los cristianos.  Y entender que las promesas de Dios para «Israel» (los descendientes de Jacob) y para la «iglesia» (el «Cuerpo de Cristo») son diferentes, ¡ES FUNDAMENTAL!

Este tema en particular yo lo encuentro interesantísimo, ya que en círculos cristianos a veces se confunden dichas promesas y eso puede llevar a enredos doctrinales, pero cuando las entendemos bien todo empieza a tener más sentido. Lo primero entonces es entender que «la iglesia» NO ha sustituido a «Israel» en los planes de Dios. A eso se le llama la «teología de la sustitución», y si en algún momento les vendieron esta idea, déjeme decirle que lamentablemente no es cierta, simplemente porque no tiene fundamento bíblico (que es lo único que debería importarnos).

La Biblia enseña que la iglesia es completamente diferente de Israel, una creación enteramente nueva que nació luego de la resurrección de Cristo, y continuará hasta que ésta sea trasladada al cielo en el «arrebatamiento de la Iglesia» (Efesios 1:9-11, 1 Tesalonicenses 4:13-17). Por lo tanto, los pactos, promesas y advertencias del Pacto Mosaico son válidos únicamente para Israel, programa que ha sido puesto temporalmente «en pausa» por Dios durante la «Era de la Gracia» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/).

Teniendo esto claro, para poder empezar a diferenciar las promesas para cada grupo, primero debemos intentar responder una pregunta : ¿CUÁL ES EL REINO QUE ESPERABAN LOS JUDÍOS?  ¿A qué se referían realmente los apóstoles cuando le hacen esta pregunta a Cristo (ya resucitado)?

“Por tanto, los que estaban reunidos le preguntaban diciendo: —Señor, ¿restituirás el reino a Israel en este tiempo?”  (Hechos 1:6)

Es obvio que el comentario estaba relacionado con los pactos de Dios a Israel (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/los-pactos-de-dios-con-el-hombre/).  Todo hebreo conocía y esperaba dicho «reino», y la razón de ello es porque Dios mismo le había prometido la tierra a Abraham, luego le confirmó a Moisés que ellos serían su pueblo («su esposa», ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-matrimonio-de-dios-y-su-relacion-con-la-ley/) y finalmente pactó el trono con el rey David:

“Entonces Moisés subió para encontrarse con Dios, y el SEÑOR lo llamó desde el monte, diciendo: —Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de Israel: “Ustedes han visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo los he levantado a ustedes sobre alas de águilas y los he traído a mí.  Ahora pues, si de veras escuchan mi voz y guardan mi pacto, serán para mí un pueblo especial entre todos los pueblos.  Porque mía es toda la tierra, y ustedes me serán un reino de sacerdotes y una nación santa”.  Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”  (Éxodo 19:3-6)

“Además, el SEÑOR te declara que el SEÑOR te hará casa a ti.  Cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo levantaré después de ti a un descendiente tuyo, el cual procederá de tus entrañas y afirmaré su reino. Él edificará una casa a mi nombre, y yo estableceré el trono de su reino para siempre.” (2 Samuel 7:11b-13)

“Acontecerá en los últimos días que el monte de la casa del SEÑOR será establecido como cabeza de los montes, y será elevado más que las colinas; y correrán a él todas las naciones. Muchos pueblos vendrán y dirán: ‘Vengan, subamos al monte del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos, y nosotros caminemos por sus sendas’.  Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del SEÑOR.”  (Isaías 2:2-3)

 “Y en los días de esos reyes, el Dios de los cielos levantará un reino que jamás será destruido ni será dejado a otro pueblo. Este desmenuzará y acabará con todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.” (Daniel 2:44)

“Todos los que queden de los pueblos que hayan subido contra Jerusalén subirán de año en año para adorar al Rey, el SEÑOR de los Ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos.”  (Zacarías 14:16)

Y así hay muchas citas en el Antiguo Testamento que mencionan que en el final de los tiempos Dios cumpliría con su promesa a Israel: el trono prometido del Rey David en Jerusalén, bajo la Ley dada a Moisés, en la Tierra prometida según el pacto con Abraham.  Esa era la promesa a Israel: UN REINO TERRENAL, ¡y eso es lo que obtendrán!

¿Y la promesa a la iglesia?

“En la casa de mi Padre muchas moradas hay.  De otra manera, se los hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para ustedes. Y si voy y les preparo lugar, vendré otra vez y los tomaré conmigo para que donde yo esté ustedes también estén.”  (Juan 14:2-3)

“Porque sabemos que si nuestra casa terrenal, esta tienda temporal, se deshace, tenemos un edificio de parte de Dios, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos.” (2 Corintios 5:1)

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales. Asimismo, nos escogió en él desde antes de la fundación del mundo para que fuéramos santos y sin mancha delante de él.  En amor nos predestinó por medio de Jesucristo para adopción como hijos suyos, según el beneplácito de su voluntad, para la alabanza de la gloria de su gracia que nos dio gratuitamente en el Amado.”  (Efesios 1:3-6)

Al contrario de Israel, en ningún lado se nos promete un «reino», de hecho la Biblia declara que la «iglesia» es el «Cuerpo de Cristo» (Efesios 1:22-23, Colosenses 1:18, 24), ¡pero NUNCA declara que el Señor Jesucristo es el Rey de la Iglesia!  Su título sobre la Iglesia es más bien «Señor» o «Cabeza», ¡pero nunca «Rey»!

Un rey tiene súbditos, pero los miembros del Cuerpo de Cristo son llamados «hijos de Dios«, o «herederos y coherederos con Cristo» (Romanos 8:16-17), pero nunca súbditos. Un «coheredero» es aquel con igual acceso legal a todo lo que pertenece al propietario principal, por lo tanto, mientras que en el Antiguo Testamento Israel tenía una promesa de bendición física, por el contrario a la «iglesia» se nos han prometido bendiciones espirituales, ¡EN LUGARES CELESTIALES!

“Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos ardientemente al Salvador, el Señor Jesucristo.”  (Filipenses 3:20)

“El Señor me librará de toda obra mala y me preservará para su reino celestial.  A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.”  (2 Timoteo 4:18)

En conclusión, las promesas para Israel son TERRENALES y las promesas para la iglesia son CELESTIALES, las primeras a cumplirse luego de la segunda venida de Cristo (durante el Reino Milenial) y las segundas luego del «arrebatamiento de la iglesia» (¡tema que veremos próximamente!).  Por el momento, lo importante es entender el plan perfecto de Dios para cada «grupo», ¡eso simplifica muchísimo nuestra comprensión de la Biblia y de Dios mismo!

ISRAELLA IGLESIA
Establecido por y bajo “pactosEstablecido solo por «gracia»
Opera bajo la LeyOpera bajo la Gracia
Es un ReinoEs un Cuerpo
Cristo es Pastor (¡y Rey!)Cristo es Cabeza
Tiene promesas terrenalesTiene promesas celestiales

(Tomado en parte de https://breadoflife.media/replacement-theology-has-the-church-replaced-israel/ y https://doctrine.org/the-church-the-body-of-christ)


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