«Sean agradecidos» (¿pero de qué?)

“Que la paz de Dios reine en sus corazones, porque ese es su deber como miembros del cuerpo de Cristo.  Y sean agradecidos.” (Colosenses 3:15)

De alguna manera este tema está relacionado con la Revelación Progresiva, porque a veces Dios hace cosas que no entendemos inmediatamente, sino hasta que caminamos un poco (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/la-revelacion-progresiva/). Por ejemplo, desde que uno es pequeño le enseñan que debe ser «agradecido», y si ha nacido en un hogar que practica alguna religión, pues es probable que le dijeran que ese agradecimiento debe ser (especialmente) dirigido hacia Dios. Pero, ¿por qué debemos estar agradecidos con Dios?  ¿De qué?  ¿De la vida?  ¿De la salud?  ¿De la prosperidad económica?  ¡Vamos a ver qué dice la Biblia!

La cita bíblica de arriba es por supuesto escrita por el apóstol Pablo a la «iglesia» de Colosas (antigua ciudad en la actual Turquía).  Para entender el contexto, debemos primero ver a QUIÉN iba dirigida la carta:

“Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los hermanos santos y fieles en Cristo que están en Colosas: Gracia a ustedes y paz de parte de Dios nuestro Padre.” (Colosenses 1:1-2)

Lo menciono porque a veces, aunque sea una carta de Pablo («el apóstol a los gentiles») pueden haber partes que están dirigidas a los judíos, a los israelitas o a los gentiles, como es el caso de la carta de Romanos, con la cual hay que ser muy cuidadoso para interpretarla correctamente. Pero en el caso de la carta a los Colosenses, es claro que está dirigida «a los hermanos santos y fieles en Cristo» o sea a la «iglesia» (el «Cuerpo de Cristo»).  Era una iglesia gentil que por lo tanto desconocía al Dios de Abraham, la historia hebrea o cualquier tema relacionado con la Ley Mosaica.

“A ustedes también, aunque en otro tiempo estaban apartados y eran enemigos por tener la mente ocupada en las malas obras, ahora los ha reconciliado en su cuerpo físico por medio de la muerte para presentarlos santos, sin mancha e irreprensibles delante de él; por cuanto permanecen fundados y firmes en la fe, sin ser removidos de la esperanza del evangelio que han oído, el cual ha sido predicado en toda la creación debajo del cielo.” (Colosenses 1:21-23)

“Mientras ustedes estaban muertos en los delitos y en la incircuncisión de su carne, Dios les dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los delitos.”  (Colosenses 2:13)

“Por tanto, nadie los juzgue en asuntos de comida o de bebida, o respecto a días de fiesta, lunas nuevas o sábados.  Todo ello es solo una sombra de lo porvenir, pero la realidad pertenece a Cristo.”  (Colosenses 2:16-17)

Los Colosenses NO conocían los 10 Mandamientos, ni la Ley ni nada de las 613 ordenanzas que eran parte del «acuerdo prenupcial» entre Dios e Israel (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-matrimonio-de-dios-y-su-relacion-con-la-ley/). Es en ese contexto que Pablo los exhorta amorosamente a vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, pero ya NO por obligación (según La «Ley») sino por agradecimiento, reconociendo que Dios ya lo hizo todo, y AHORA a nosotros solo nos queda vivir acordemente.

“Por tanto —como escogidos de Dios, santos y amados— vístanse de profunda compasión, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia; soportándose los unos a los otros y perdonándose los unos a los otros, cuando alguien tenga queja del otro.  De la manera que el Señor los perdonó, así también háganlo ustedes.  Pero sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.  Y la paz de Cristo gobierne en su corazón, pues a ella fueron llamados en un solo cuerpo, y sean agradecidos. La palabra de Cristo habite abundantemente en ustedes, enseñándose y amonestándose los unos a los otros en toda sabiduría con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando con gracia a Dios en su corazón.  Y todo lo que hagan, sea de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” (Colosenses 3:12-17)

¿Y por qué es importante anotar que los Colosenses no conocían La Ley? Porque de la misma forma, si nosotros tampoco conocemos el pacto original entre Dios y el hombre para ser «salvos» y disfrutar la eternidad con Él, ¿cómo pues tendríamos idea de TODO lo que luego hizo Cristo por nosotros (y estar agradecidos)? Es por eso que Pablo tuvo que explicarles algunos puntos básicos, y de paso nos sirven a nosotros también.

Ya este tema lo vimos a profundidad (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/la-salvacion-desde-la-perspectiva-judia/), pero para efectos de estar claros de TODO de lo que nos libró nuestro Señor Jesucristo, empecemos por ver los fundamentos de lo que era necesario para llegar a Dios, previo al sacrificio expiatorio en la cruz:

  • Debíamos ser descendientes directos de Jacob, a través de alguno de sus doce hijos
  • Debíamos cumplir las 613 leyes y ordenanzas, incluyendo las fiestas santas
  • Debíamos ir a Jerusalén 3 veces al año 
  • Debíamos realizar los sacrificios requeridos en el Templo para la expiación de pecados (aunque la Ley indicaba que algunos pecados eran sancionados con la muerte)
  • Etc.

Queda claro que la Ley Mosaica era IMPOSIBLE de cumplir, de hecho dice la Biblia que sólo Cristo pudo cumplirla perfectamente, así que ya empezamos a entender el porqué del agradecimiento. Pero aún si (hipotéticamente) algún hombre lograra cumplirla, analicemos lo revelado en otros pasajes del Nuevo Testamento:

“Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros y no la forma misma de estas realidades, nunca puede, por medio de los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente de año en año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera, ¿no habrían dejado de ser ofrecidos? Porque los que ofrecen este culto, una vez purificados, ya no tendrían más conciencia de pecado.  Sin embargo, cada año se hace memoria de los pecados con estos sacrificios, porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.” (Hebreos 10:1-4)

Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.”  (Romanos 6:23)

¿Y ahora?  Unidos estos dos pasajes entendemos que al final la Ley NO podía «salvar» (justificar) a nadie, sino que era sólo una «sombra profética» del plan mejorado que Dios proveería (que en realidad la cita de Colosenses 2:17 ya lo había mencionado). Es por eso que Pablo en el capítulo 3 de su carta a los Gálatas nos dice que los cristianos (según el «evangelio de la Gracia») AHORA ya no estamos bajo la «maldición de la Ley» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/ley-vs-gracia/).

Esas sí que son buenas noticias, pero como decían los comerciales de antes, ¡todavía hay más! Hay una promesa que a mí como cristiano me causa mucha paz (y agradecimiento a Dios), porque significa que AHORA nuestras vidas ya no están al vaivén de las vicisitudes de la vida, que ya no hay «casualidades» ni «mala suerte«:

“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que lo aman; esto es, a los que son llamados conforme a su propósito.” (Romanos 8:28)

¡Qué clase de promesa!  Ahora TODO lo que nos sucede tiene un propósito, antes NO. Pero todavía falta lo mejor, y regresando a la carta a los Gálatas, Pablo nos lo revela ahí mismo: que sumado a que Cristo cumplió TODA la Ley por nosotros, que tomó el lugar que a nosotros nos correspondía como pecadores y que tiene control de todo lo que nos sucede, además nos hizo parte del «Cuerpo de Cristo» para poder acceder al «Reino de Dios» que previamente no teníamos acceso (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/y-donde-queda-el-reino-de-los-cielos/).

Ahora todos ustedes son hijos de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que han sido bautizados en Cristo, se han revestido de él.  Ya no importa si eres judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer.  Todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.”  (Gálatas 3:26)

“… por cuanto son hijos, Dios envió a nuestro corazón el Espíritu de su Hijo que clama: ‘Abba, Padre’.  Así que ya no eres más esclavo sino hijo; y si hijo, también eres heredero por medio de Dios.”  (Gálatas 4:6-7)

Ni más ni menos, Dios (a través del sacrifico sustitutivo de Cristo), NOS REGALÓ LA VIDA ETERNA, POR PURA GRACIA, ¡SIN MERECERLA! ¡YA NADA IMPORTA, no importa la ascendencia familiar, ni la procedencia, ni la posición social y ni siquiera el sexo!  AHORA todo fue hecho nuevo por Jesús en la cruz, ¡perfecta y gratuitamente!

Entonces, para los que ya fuimos rescatados de nueva vieja manera de vivir y AHORA llamados a ser parte del «Cuerpo de Cristo», ya podemos entender mejor por qué debemos vivir ETERNAMENTE AGRADECIDOS con Dios y ¡descansar en su Plan Perfecto!


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