¿Y dónde queda el «Reino de los Cielos»?

(Originalmente publicado el viernes 12 de Agosto del 2022)

Como hoy es viernes, y para terminar de complicar el tema de ayer, queda TODAVIA otro tema relacionado por resolver.  Yo sé que la pregunta suena tonta, hasta ridícula, pero este tema se las trae, ya verán.  Como dicen los gringos, ¡«the plot thickens» («la trama se complica»)!  jajaja

Al igual que era de suma importancia diferenciar las promesas que son para «Israel» de las que son para la «iglesia» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/dos-promesas-una-para-israel-y-otra-para-la-iglesia/), y diferenciar los dos evangelios presentados en el Nuevo Testamento (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/), debemos entender también que la Biblia habla de DOS «reinos» en el plan de Dios de 7.000 años para el hombre en la tierra (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/un-plan-de-7000-anos/), y hoy vamos a tratar de entenderlos y ubicarlos en su contexto bíblico.

Este es otro de esos temas medio «polémicos» que a mí tanto me gustan, pero si eliminamos todos nuestros PRE-juicios y nos apegamos a lo que DICE la Biblia (¡no lo que creemos que dice!) veremos que todo empieza a hacer sentido. Ya vimos que Juan el Bautista, Jesús y los doce apóstoles predicaron «el Evangelio del Reino», ¿pero exactamente a QUÉ se referían? ¿DÓNDE queda ese reino del que tanto le hablaron A LOS JUDÍOS que «se había acercado»?

Empecemos entonces porque sorprendentemente (aunque ya empieza a ser costumbre) la Biblia habla de dos reinos:

  • El Reino de Dios: mencionado 69 veces en la Biblia (en Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos, Romanos, 1 Corintios, Gálatas, Colosenses y 2 Tesalonicenses)
  • El Reino de los Cielos: mencionado 32 veces (únicamente en Mateo)

Entonces, ¿serán sinónimos?  ¿Y sino, cuál es la diferencia?  Y la pregunta del millón: ¿será posible que el «Reino de los Cielos» NO esté ubicado en el cielo? 😉

Ok, empecemos porque a veces a veces el «Reino de Dios» y el «Reino de los Cielos» se utilizan indistintamente, pero UNICAMENTE en el programa para Israel y refiriéndose al «Evangelio del Reino», NO así para la iglesia ni para el «Evangelio de la Gracia».  Después de todo, para los judíos el reino esperado era FÍSICO (¡no espiritual!), por lo cual hace sentido.  Es por eso que en Mateo, al «Reino de Dios» se le llama «Reino de los Cielos» en la mayoría de los casos.

Por lo tanto, podemos empezar por deducir que El «Reino de los Cielos» es parte o está incluido en el «Reino de Dios», PERO NO SON LO MISMO.  Esto creo yo es LA CLAVE para entenderlo (como veremos más adelante) y los siguientes pasajes de Mateo lo confirman, al llamarlo «Reino de Dios» en un versículo y «Reino de los Cielos» dos capítulos después, refiriéndoselo a lo mismo:

“Por esta razón les digo que el reino de Dios les será quitado de ustedes y le será dado a un pueblo que producirá los frutos del reino [es decir, a la iglesia].  El que caiga sobre esta piedra será quebrantado, y desmenuzará a cualquiera sobre quien ella caiga.”  (Mateo 21:43)

“¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cierran el reino de los cielos delante de los hombres.  Pues ustedes no entran, ni dejan entrar a los que están entrando.”  (Mateo 23:13)

Además, en algunos pasajes paralelos de los otros evangelios sinópticos, el tema es utilizado indistintamente, siempre y cuando sea dirigido a los judíos.  Veamos este ejemplo entre Mateo y Lucas:

“Y él, respondiendo, les dijo: Porque a ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido.” (Mateo 13:11)

“Y él dijo: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás en parábolas para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.”  (Lucas 8:10)

Veamos otro ejemplo de dos pasajes paralelos donde se usa indistintamente el término:

“Les presentó otra parábola diciendo: “El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo.” (Mateo 13:31)

“Por lo tanto, él decía: ¿A qué es semejante el reino de Dios? ¿A qué lo compararé?  Es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció y se convirtió en un árbol, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas.”  (Lucas 13:18-19)

Así hay muchos ejemplos entre los mismos evangelios, siempre referido al «Evangelio del Reino». Pareciera entonces que, antes que los judíos rechazaran a Jesús como el Mesías y entrara en vigencia el «Evangelio de la Gracia» por medio de Pablo, ambos «reinos» eran sinónimos, pero que luego de esto, Dios divide el plan en dos: uno para «Israel» y otro para la «iglesia» (el «Cuerpo de Cristo»). Esto calzaría perfectamente con todo lo que vimos en la entrada anterior sobre los dos evangelios predicados, así como los dos planes de Dios para el hombre, ¡que incluían además la división del «reino» en dos (al menos durante el «último día» de la creación: «El Reino Milenial»)!

Ahora, retomando el tema de la UBICACION del “Reino de los cielos”, recordemos que esto se remonta a un concepto introducido por primera vez cuando Moisés escribió acerca de “los días de los cielos sobre la tierra”.  Moisés se refirió al día en que el reino terrenal de Dios sería establecido a través de Israel:

“Por tanto, pondrán estas palabras mías en su corazón y en su alma.  Las atarán a su mano como señal, y estarán como frontales entre sus ojos.  Las enseñarán a sus hijos, hablando de ellas sentado en tu casa o andando por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.  Las escribirás en los postes de tu casa y en las puertas de tus ciudades, para que sus días y los días de sus hijos sobre la tierra que el SEÑOR juró a sus padres que les había de dar, sean tan numerosos como los días de los cielos sobre la tierra.”  (Deuteronomio 11:18-21)

Ese día no habrá enfermedad y la maldición del pecado será levantada, será literalmente el paraíso en la Tierra: un reino «celestial» (pero en la tierra), tal y como era el plan en el principio. El Dios del Cielo tendrá finalmente Su Reino en la Tierra, modelado según los reinados del rey David y el rey Salomón.  El profeta Daniel, al interpretar el sueño del rey Nabucodonosor, dijo: 

“Y en los días de esos reyes, el Dios de los cielos levantará un reino que jamás será destruido ni será dejado a otro pueblo.  Este desmenuzará y acabará con todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.”  (Daniel 2:44)

Por el contrario, y como ya lo hemos visto, la «iglesia» (el «Cuerpo de Cristo») NO ESTÁ INCLUIDA EN ESE PLAN, ya que según el misterio revelado a Pablo, la iglesia tiene un plan propio dentro del «Reino de Dios».  Dichos planes se fusionarían LUEGO de finalizado el plan de los 7000 años para el hombre con el «Nuevo Cielo» y la «Nueva Tierra», tal y como lo describe el apóstol Juan en Apocalipsis:

“Entonces vi un nuevo cielo y una nueva tierra, porque la tierra, el mar y el cielo que conocemos desaparecieron.  Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de donde estaba Dios. Tenía la apariencia gloriosa y bella de una novia. Oí entonces que una potente voz gritaba desde el trono: «La casa de Dios está ahora entre los seres humanos, y él vivirá con ellos.  Ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos, y será su Dios.”  (Apocalipsis 21:1-3)

En conclusión, se podría decir que el «Reino de los Cielos» está incluido en el «Reino de Dios», y corresponde al destino TERRENAL prometido exclusivamente a «Israel» (nuevamente reunido) a través del patriarca Abraham y representados por los descendientes de Jacob.  Yo sé que nos suena raro, ¡pero así es como dice la Biblia que es la cosa!

(Basado en parte de https://forwhatsaiththescriptures.org/2015/06/24/kingdom-of-god-kingdom-of-heaven/ y https://breadoflife.media/rapture-of-the-church/)


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