La ira de Dios

Hace algunas semanas vimos por encimita el carácter de Dios y sus atributos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/cual-es-el-caracter-de-dios-y-cuales-son-sus-atributos/) y ayer vimos las consecuencias fatales de la desobediencia de algunos sacerdotes levitas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/cual-es-la-diferencia-entre-profetas-y-sacerdotes/), pero quedamos en ahondar en el asunto para poder conocerlo más a fondo.  Y quisiera empezar por el que (creo) es tal vez el atributo de Dios más incomprendido de todos: ¡Su IRA!  

Todos hemos escuchado que DIOS ES AMOR, lo dice literalmente la Biblia:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna.”  (Juan 3:16)

“Pero Dios demuestra su amor para con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”  (Romanos 5:8)

“Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios.  Y todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.  El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.” (1 Juan 4:7-8)

Este atributo por supuesto nos encanta y es básicamente lo que todo el mundo espera de Dios, ya que la cultura popular y las religiones del mundo lo han pintado como un viejito bonachón que deja pasar todo por alto (tipo Santa Claus, ¡pero ese es tema para otro día!).

Pero, ¿es eso lo que dice la Biblia?  ¿Y los otros atributos (por ejemplo la «Justicia»)?  ¿Será posible que un Dios amoroso sea a la misma vez un Dios iracundo? Veamos algunos pasajes bíblicos que presentan el atributo divino del que poco se habla:

“Por eso, el Señor le dijo a Moisés: Date prisa, desciende, porque el pueblo que sacaste de Egipto se ha contaminado, y pronto han abandonado mis leyes.  Han hecho un becerro y lo han adorado; le han ofrecido sacrificios y han dicho: “¡Israel, este es tu dios que te sacó de Egipto!”.  El Señor añadió: He visto que este pueblo es rebelde y testarudo.  Deja que desate contra ellos mi ira y los destruya; y de ti, Moisés, haré otra nación grande.” (Éxodo 32:7-10)

“Si después de esto no prestan atención ni me obedecendesataré mi gran ira, y enviaré siete veces más castigos por sus pecados.” (Levítico 26:27-28)

“Mientras Israel estaba establecido en Sitín, algunos de los jóvenes comenzaron a tener relaciones con las muchachas moabitas.  Ellas los invitaban a asistir a los sacrificios que hacían a sus dioses, y pronto aquellos hombres no solamente asistían a las fiestas de ellas, sino que también se postraban ante los ídolos para adorarlos.  No mucho después Israel entero adoraba a Baal, el dios de Moab, y la ira del Señor se encendió en contra de su pueblo, y los castigó con una plaga. Entonces el Señor le ordenó a Moisés:

«Ejecuta a todos los dirigentes de Israel.  Ahórcalos en pleno día delante del Señor para que mi ira se aparte del pueblo». Moisés, pues, ordenó a los jueces que ejecutaran a todos los que habían adorado a Baal. Uno de los israelitas insolentemente introdujo a una madianita en el campamento ante la vista de Moisés, mientras este y todo el pueblo lloraban a la puerta del santuario. Cuando Finés (hijo de Eleazar y nieto de Aarón el sacerdote) vio esto, corrió, tomó una espada, y entró en la tienda donde el hombre había llevado a la mujer.  Allí tomó la espada y los atravesó a ambos por el vientre.  La plaga se detuvo, pero ya habían muerto veinticuatro mil personas.(Números 25:1-9)

Después de ver cómo Dios mató a 25.000 personas de su «pueblo escogido» (¡más lo dirigentes ahorcados!) por desobedientes, ¿será que seguimos todavía pensando en el Dios permisivo y tontón?  ¿No será más bien que malentendemos el significado de la palabra «ira»?

Si seguimos leyendo el pasaje de Números, nos daremos cuenta que no sólo Dios premió a Finés por su «celo» (y matar a otro israelita), sino que también le dijo a Moisés que además matara a todos los madianitas, cosa que también desobedecieron porque (al principio) dejaron a las mujeres con vida, cuando la orden era A TODOS.

Pero veamos un caso todavía más extremo, ¡el del Diluvio!  De acuerdo a un estudio que realizó el ministerio Anwers in Genesis, se estima que la población mundial que murió en el diluvio rondaba entre 750 y 4.000 MILLONES de personas, ¡y Dios los mató a TODOS (excepto las ocho personas que preservó en el arca)!  ¿Pero por qué?

“Cuando el Señor Dios vio el alcance de la maldad humana, y que la gente sólo pensaba en hacer lo malo, le dolió haberla creado y se llenó de mucho pesar.  Entonces Dios dijo: «Voy a borrar de la tierra todo lo que he creado, hombres, animales, reptiles y aves. ¡Lamento haberlos creado!».”  (Génesis 6:5-7)

Queda claro entonces que la «ira» de Dios está LEJOS de lo que muchos pensábamos, creo yo que gran parte del malentendido tiene que ver con lo que el mundo (¡y Hollywood!) nos ha presentado la «ira de Dios», en el sentido que es un tipo de furia descontrolada contra un pobre ser humano inocente.  ¿Entonces cómo debemos entenderla?

Al final todo está relacionado con un tema LEGAL (que veremos en otro tema aparte).  Según la Biblia la ira NO es opuesta al amor, sino más bien complementaria, ambos son atributos de un DIOS PERFECTO Y JUSTO.  Podríamos decir entonces que la ira divina es el resultado de ese amor perfecto, es la manifestación de su JUSTICIA PERFECTA.

O sea, no es que Dios «no aguanta nada», sino que, como Él es perfectamente justo y Su Ley es perfecta, Él no puede negarse a Sí mismo y por ende ¡DEBE ejercerla! ¿Y ahora cómo salimos de este embrollo?  ¿Cómo vamos a salvarnos nosotros también de la ira de Dios si TODOS hemos pecado y por ende somos merecedores de la justicia divina?

Nuevamente, y como lo hemos venido viendo en prácticamente todas las entradas anteriores, la única solución al problema es Cristo, quien es la «sombra profética» de la Ley, y el ÚNICO que puede cancelar dicha ira, al cumplir perfectamente con TODO lo que Dios demandaba de nosotros (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/ley-vs-gracia/).

“Luego, siendo ya justificados por su sangre, cuánto más por medio de él seremos salvos de la ira.  Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, cuánto más, ya reconciliados, seremos salvos por su vida.” (Romanos 5:9-10)

“En cuanto a ustedes, estaban muertos en sus delitos y pecados, en los cuales anduvieron en otro tiempo conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia.  En otro tiempo todos nosotros vivimos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás.  Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia son salvos!”  (Efesios 2:1-5)

“Pues ellos mismos cuentan de nosotros la buena recepción que tuvimos por parte de ustedes, y cómo ustedes se convirtieron de los ídolos a Dios para servir al Dios vivo y verdadero y para esperar de los cielos a su Hijo, a quien resucitó de entre los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.”  (1 Tesalonicenses 1:9-10)

Perfecto, ¡qué bendición!  ¿Pero técnicamente cómo es que Jesús nos libró de la ira divina?

“Como demostración de su justicia, Dios lo ha puesto a él como expiación por la fe en su sangre, a causa del perdón de los pecados pasados, en la paciencia de Dios, con el propósito de manifestar su justicia en el tiempo presente para que él sea justo y, a la vez, justificador del que tiene fe en Jesús.” (Romanos 3:25-26)

“Hijitos míos, estas cosas les escribo para que no pequen.  Y si alguno peca, abogado tenemos delante del Padre, a Jesucristo el justo.  Él es la expiación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros sino también por los de todo el mundo.”  (1 Juan 2:1-2)

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en expiación por nuestros pecados.”  (1 Juan 4:10)

ESA es la clave: Jesús dio su vida por nosotros para EXPIAR (borrar) nuestros pecados, sólo Él (que NUNCA pecó) podía tomar nuestro lugar para «pagar la cuenta» y cumplir la Ley sin brincarse la JUSTICIA de Dios, cancelando así la ira divina que nosotros merecíamos.

¡ESO sí es amor!

(Basado en parte de https://unanimes.org/estudios_biblicos/ y https://answersingenesis.org/noahs-ark/pre-flood-population/)


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