La Trinidad

Después de que ayer viéramos el plan «binario» de Dios para el hombre (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/el-plan-binario-de-dios-para-el-hombre/), me di cuenta que no habíamos hablado todavía del concepto de la «Trinidad» (Padre, Hijo y Espíritu Santo), así que creo que es un buen momento para hacerlo, y nos servirá de fundamento para muchas entradas posteriores relacionadas con el tema.

Empecemos con revisar qué dice La Biblia al respecto de Dios propiamente:

“Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.” (Deuteronomio 6:4)

“Ustedes son mis testigos, elegidos para conocerme y creerme, y para entender que sólo yo soy Dios.  No hay otro Dios, jamás lo hubo ni lo habrá.  Yo soy el Señor y no hay otro Salvador.(Isaías 10b-11)

“Yo soy el Señor, y no hay otro Dios.  Ya te fortaleceré y te enviaré a la victoria aunque no me conozcas, y todo el mundo desde el oriente hasta el occidente sabrá que no hay otro Dios.  Yo soy el Señor y no hay ningún otro, sólo yo soy Dios.  Yo formo la luz y hago las tinieblas.  Yo envío los buenos tiempos y los malos.  Yo, el Señor, soy el que hace esto.” (Isaías 45:5-7)

“Pero no se necesita un mediador cuando se trata de una sola persona. Y Dios es uno solo.” (Gálatas 3:20)

Hasta ahí todo bien, ya entendimos que hay UN SOLO DIOS y que es ETERNO.  Pero entonces, ¿con quién hablaba antes y después de formar al hombre?  ¿Por qué habla en plural?

Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra.”  (Génesis 1:26)

“Y el SEÑOR Dios dijo: He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal.” (Génesis 3:22)

Tal vez el gran apóstol Pablo, un gran maestro de las Escrituras pueda esclarecernos el tema:

“Bueno, sabemos bien que el ídolo no es nada; y que sólo hay un Dios.  Pues aunque hay muchos a los que llaman dioses, en el cielo y en la tierra, y los hay, para nosotros sólo hay un Dios: el Padre, de quien vienen todas las cosas y quien nos hizo para él; y sólo hay un Señor: Jesucristo, quien lo creó todo y nos da vida.”  (1 Corintios 8:4b-6)

El que diga que le quedó claro todo con el pasaje anterior creo que está mintiendo jajaja.  Por el momento, de lo que hemos visto, pareciera que hay una contradicción en la Biblia, por un lado dice que Dios es uno (tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento), pero por otro también vemos otros «personajes» con los que Dios conversa en Génesis.  Veamos a ver si otros pasajes bíblicos nos ayudan a entender mejor el tema:

“En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios.  Ella era en el principio con Dios.”  (Juan 1:1-2)

Dios es espíritu; y es necesario que los que le adoran, lo adoren en espíritu y en verdad.” (Juan 4:24)

“Pero precisamente por eso, Dios tuvo misericordia de mí, para que Cristo pudiera usarme como ejemplo de lo paciente que es aun con el más vil de los pecadores, y para que los demás se den cuenta y, creyendo en él, también reciban la vida eterna.  Por eso, al Rey eterno, inmortal, invisible, al único Dios, sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos.  Amén.”  (1 Timoteo 1:16-17)

Él (Jesús) es la imagen del Dios invisible; el primogénito de toda la creación.”  (1 Corintios 1:15)

Ok, aunque sigue sin aparecer por ningún lado la palabra «trinidad», por las citas que hemos revisado, queda claro que (como ya vimos) DIOS ES UNO y que ES ETERNO, y que además ES ESPÍRITU (y por ende es invisible al hombre).

Sin embargo, también que tiene una parte «FÍSICA» para poder dejarse ver a veces por el hombre, que es lo que conocemos como «la Segunda Persona de la Trinidad», «el Primogénito de toda la Creación» (¡o sea Jesús!), y que por lo tanto era Jesús mismo («la Palabra») quien estaba con Dios y conversaban en el principio de los tiempos!

Veamos si ahora podemos avanzar para entender bíblicamente el «papel» de cada uno:

Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”  (1 Timoteo 2:5)

“En Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que subió al mismo cielo.  Por eso, debemos seguir confiando en él.  Nuestro sumo sacerdote entiende nuestras debilidades, porque él mismo experimentó nuestras tentaciones, si bien es cierto que nunca cometió pecado.  Acerquémonos, pues, confiadamente al trono del Dios de amor, para encontrar allí misericordia y gracia en el momento en que las necesitemos.”  (Hebreos 4:14-16)

“Sabemos que somos hijos de Dios.  El mundo que nos rodea está bajo el dominio de Satanás, pero sabemos que Cristo, el Hijo de Dios, vino a ayudarnos a hallar y entender al Dios verdadero.  Ahora estamos en Dios, porque estamos en su Hijo Jesucristo, que es también Dios verdadero y la vida eterna.”  (1 Juan 5:19-20)

Entonces el papel de Jesús pareciera que es ser el Dios VISIBLE al hombre («imagen del Dios invisible»), ser MEDIADOR (entre Dios Padre y el hombre); y ayudarnos a HALLAR y a ENTENDER (a Dios Padre).

A eso por supuesto podemos sumarle su paso por la tierra como Mesías sufriente, que cuando lo entendemos es absolutamente apabullante (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/sean-agradecidos-pero-de-que/), pero lo más importante no es tanto tratar de entenderle, ¡sino de creerle!

¿Y dónde quedó el Espíritu Santo para completar la «Trinidad»?

Antes de seguir, debo decir que tengo una mala y una buena noticia.  La mala es que la palabra «trinidad» como tal no aparece en la Biblia, la buena es que el concepto de la «trinidad» sí es completamente bíblico, aunque el papel del Espíritu Santo es el más complejo de entender:

“Mientras discutían quién sería designado para la delicada tarea, el faraón dijo: ¿Quién podría hacerlo mejor que José?  Obviamente él es un hombre lleno del espíritu de Dios.” (Génesis 41:38)

“El Señor contestó: Toma a Josué (hijo de Nun), quien tiene al Espíritu, y llévalo ante Eleazar el sacerdote; y en presencia de todo el pueblo, encárgale la responsabilidad de dirigir la nación.” (Números 27:18-19)

“Crea en mí un corazón limpio, Dios, y renueva la rectitud de mi espíritu.  No me arrojes de tu presencia.  No quites de mí tu santo Espíritu.  (Salmo 51:10-11)

Vemos que en el Antiguo Testamento el Espíritu Santo podía ser enviado y retirado por Dios si lo deseaba, pero es sino hasta el Nuevo Testamento que entendemos mejor las cosas, cuando el Espíritu Santo es enviado a HABITAR en el corazón de los creyentes, ya no solo ser visitados.  Es el apóstol Juan quien más escribe del tema:

“Y yo le pediré al Padre, y él les enviará otro Consolador para que siempre esté con ustedes.  Él es el Espíritu de verdad; el mundo no lo puede recibir porque no lo ve ni lo conoce.  Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes.(Juan 14:16-17)

“Pero el Consolador, el Espíritu Santo, vendrá en mi nombre porque el Padre lo enviará.  Él les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho.”  (Juan 14:26)

“Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque él no hablará por su propia cuenta, sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas que van a pasar.  Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.  Todo lo que tiene el Padre es mío.  Por eso les dije que el Espíritu tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.”  (Juan 16:13-15)

“Cuando llegó el día de Pentecostés, los creyentes estaban juntos reunidos.  Escucharon de pronto un estruendo semejante al de un vendaval, que venía del cielo y que hacía retumbar la casa en que estaban congregados.  Acto seguido aparecieron lengüetas de fuego que se les fueron posando a cada uno en la cabeza.  Entonces cada uno de los presentes quedó lleno del Espíritu Santo y empezó a hablar en idiomas que no conocía, pero que el Espíritu Santo le permitía hablar.” (Hechos 2:1-4)

“¿No saben que el cuerpo es templo del Espíritu Santo, que Dios les dio, y que el Espíritu habita en ustedes?  Ustedes no son sus propios dueños, porque Dios nos compró a gran precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.” (1 Corintios 6:19-20)

Pareciera entonces que el «papel» del Espíritu Santo es ser una especie de «vocero» de Dios, que nos GUÍA a la Verdad, que nos RECUERDA la Palabra y nos ENSEÑA temas divinos.  Por el momento vamos a tener que quedarnos aquí, el tema es complejo pero la Biblia en su revelación progresiva nos va dejando ver poco a poco el concepto de la Trinidad (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/la-revelacion-progresiva/).

Lo cierto es que la doctrina de la Trinidad es un misterio que nos cuesta asimilar, que Dios sea UNO y TRES al mismo tiempo está más allá de nuestras habilidades de entender completamente. Sin embargo, nunca debemos pensar que es absurdo o contradictorio, Él es UNO en el sentido de la misma esencia; y es TRES en el sentido de tres personas diferentes.

Tal vez una ilustración ayudaría, ¡pero eso tampoco es sencillo de encontrarla!  jajaja

Muchos teólogos a lo largo de los años han ofrecido varias analogías extraídas de la naturaleza y las matemáticas para ayudar a explicar lo inexplicable.  Una ilustración popular y sencilla de la Trinidad es la del huevo: un huevo de gallina consta de la cáscara, la yema y la clara, pero en conjunto es un solo huevo y las tres partes crean un todo unificado.  El defecto de esta ilustración (y de otras similares), es que Dios NO se puede dividir en “partes”.  El Padre, el Hijo y el Espíritu son UNO en esencia, pero no se puede decir lo mismo de la cáscara, la yema y la clara del huevo.

Otra ilustración que tal vez se acerca un poco más en la de los diferentes estados del agua: sólido (hielo), líquido y gaseoso (vapor de agua).  No importa en qué estado físico se encuentre el agua, siempre sigue siendo agua.  El problema con esta ilustración es que cuando el agua se congela “cambia” de líquido a sólido, y cuando hierve “cambia” a vapor, pero Dios NO “cambia” nunca, ni estados o modos.  ¡Así que tampoco nos sirve de ejemplo!

El último intento es un simple gráfico triangular que muestra la «Trinidad» tal cual: DIOS PADRE, DIOS HIJO y DIOS ESPIRITU SANTO.  Todos son DIFERENTES, pero TODOS son Dios.  Todos son personas INDEPENDIENTES, pero TODOS son Dios.  Todos tiene un papel ESPECÍFICO, pero TODOS son Dios, y TODOS comparten los mismos atributos divinos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/cual-es-el-caracter-de-dios-y-cuales-son-sus-atributos/).  ¿Clarito, no? 😉


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