(Originalmente publicado el lunes 15 de Agosto del 2022)

De todas las tergiversaciones que el hombre le hace a la Palabra de Dios, tal vez la mayor de todas es la que tiene que ver con la narrativa de la vida de la madre (terrenal) de Nuestro Señor Jesucristo. Lamentablemente la cultura popular y las religiones la han convertido en una caricatura llena de misticismo, tradiciones y mentiras piadosas, borrando tristemente la maravillosa historia de lo que DIOS hizo con una mujer dispuesta a servirle.
Como hoy se celebra (al menos en Costa Rica) el Día de la Madre, me pareció apropiado que revisemos qué dice la Biblia sobre ella.
- Empecemos por recordar que lo más probable es que era una muchachita muy joven cuando el ángel Gabriel se le aparece, tal vez de unos 13 a 14 años de edad. Esto lo sabemos por que la costumbre de la época era que una vez que los jóvenes alcanzaban la pubertad se consideraban listos para casarse y formar una familia. En Mateo 18 vemos que María estaba “desposada” con José, lo cual quiere decir que ya estaba legalmente casada pero que todavía no habían tenido intimidad (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-matrimonio-hebreo-antiguo/).
- María, la madre terrenal de Jesús (¡porque Él es eterno!), fue descrita por Dios como “muy favorecida” (Lucas 1:28). La frase muy favorecida proviene del griego, que esencialmente significa “mucha gracia”, o sea que María recibió “mucha gracia” de Dios (y recordemos que Gracia es “favor inmerecido”). Es decir, el enfoque de TODO lo que sucedió debe estar en Dios y NUNCA en ella, María necesitaba recibir la Gracia de Dios y por ende un Salvador, ¡al igual que el resto de nosotros! Ella misma entendió bien este hecho, como declaró en Lucas 1:47: “Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador”, con lo cual vemos que ella misma reconoció que necesitaba al Salvador.
- La Biblia nunca dice que María fuera alguien más que un ser humano ordinario a quien Dios eligió para usar de una manera extraordinaria, el decir lo contrario es quitarle la honra y la gloria a Dios. Sí, María era una mujer justa y favorecida (“agraciada”) por Dios (Lucas 1:27–28), pero al mismo tiempo, María era un ser humano pecador que necesitaba a Jesucristo como su Salvador, como todos los demás (Eclesiastés 7:20; Romanos 3:23; 6:23; 1 Juan 1:8).
- La virgen María no tuvo una “inmaculada concepción”, la Biblia no sugiere por ningún lado que el nacimiento de María fuera otra cosa que un nacimiento humano normal, esto es un invento de los hombres con el único propósito de darle cualidades «divinas». Lo único que dice la Biblia es que María era virgen cuando dio a luz a Jesús (Lucas 1:34-38), PUNTO.
- Tampoco fue virgen de forma permanente, lo cual es otra de los grandes sorpresas para los que recién se acercan a la Verdad. La idea de la virginidad perpetua de María NO es bíblica. Mateo 1:25, hablando de José, declara: “Pero él no tuvo unión con ella HASTA que ella dio a luz un hijo. Y le puso por nombre Jesús.” La palabra “hasta” indica claramente que José y María tuvieron relaciones sexuales normales después del nacimiento de Jesús, lo cual no sólo no tiene nada de malo, sino que es parte del plan perfecto de Dios para TODO matrimonio.
- En vista que la Biblia indica que María no permaneció virgen luego del nacimiento del Salvador, pues es lógico que José y María tuvieron otros hijos luego del primogénito. De hecho, los evangelios mencionan claramente que Jesús tenía cuatro (medio) hermanos: Santiago, José, Simón y Judas (Mateo 13:55), de los cuales al menos dos tuvieron un papel importante en la iglesia primitiva (Santiago y Judas). Jesús también tuvo (medio) hermanas, aunque no se nombran ni enumeran (Mateo 13:55–56). Dios bendijo y honró a María al darle varios hijos, lo que en esa cultura se aceptaba como la indicación más clara de la bendición de Dios sobre una mujer.
- Una vez cuando Jesús estaba hablando, una mujer en la multitud proclamó: “Bienaventurado el vientre que te llevó y los senos que amamantaste” (Lucas 11:27). Nunca hubo una mejor oportunidad para que Jesús mismo declarara que María era verdaderamente digna de alabanza y adoración. ¿Pero cuál fue la respuesta de Jesús? “Por el contrario, bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan” (Lucas 11:28). Para Jesús, la obediencia a la Palabra de Dios era más importante que ser la mujer que dio a luz al Salvador.
- En ninguna parte de las Escrituras Jesús o cualquier otra persona dirige alguna alabanza, gloria o adoración hacia María. Isabel, pariente de María, alabó a María en Lucas 1:42-44, pero su alabanza se basa en la bendición de dar a luz al Mesías, NO en alguna gloria inherente a María. De hecho, después de esto, María pronunció un canto de alabanza al Señor, exaltando Su atención a los humildes y Su misericordia y fidelidad (Lucas 1:46-55).
- Muchos creen que María fue una de las fuentes de Lucas para escribir su Evangelio (ver Lucas 1:1-4). Lucas registra al ángel Gabriel visitando a María y diciéndole que ella daría a luz a un hijo que sería el Salvador, y vemos que María no estaba segura de cómo podría ser esto ya que era virgen. Cuando Gabriel le dijo que el niño sería concebido por el Espíritu Santo, María respondió: “Yo soy la sierva del Señor…, que se cumpla tu palabra para mí. Entonces el ángel la dejó” (Lucas 1:38). María respondió con Fe y voluntad de someterse al plan de Dios, esa debería ser la enseñanza para nosotros, tener tal fe en Dios y seguirlo confiadamente.
- Al describir los eventos del nacimiento de Jesús y la respuesta de aquellos que escucharon el mensaje de los pastores acerca de Jesús, Lucas escribe: “Pero María atesoraba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” (Lucas 2:19). Cuando José y María presentaron a Jesús en el templo, Simeón reconoció que Jesús era el Salvador y alabó a Dios, y José y María se maravillaron de lo que Simeón había dicho. Simeón también le dijo a María: “He aquí, este niño está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal de oposición (y una espada traspasará tu propia alma también), a fin de que los pensamientos de muchos corazones sean revelados” (Lucas 2:34-35).
- En otra ocasión en el templo, cuando Jesús tenía doce años, María estaba molesta porque Jesús se había quedado atrás cuando sus padres se habían ido a Nazaret, y estaban angustiados buscándolo. Cuando lo encontraron, todavía en el templo, dijo que debía estar en la casa de su Padre (Lucas 2:49), ¡lo cual la debe hacer desconcertado un poquito! Al final, Jesús regresó a Nazaret con sus padres terrenales y se sometió a ellos, y se nos dice nuevamente, que María “guardaba todas estas cosas en su corazón” (Lucas 2:51). Criar a Jesús debe haber sido un esfuerzo desconcertante, pero también lleno de momentos preciosos, tal vez recuerdos que se volvieron más conmovedores a medida que María llegó a comprender mejor quién es Jesús. Nosotros también podemos atesorar en nuestros corazones el conocimiento de Dios y los recuerdos de Su actividad en nuestras vidas.
- Fue María quien solicitó la intervención de Jesús en las bodas de Caná, donde realizó su primer milagro y convirtió el agua en vino. Aunque Jesús aparentemente la rechazó al principio, María instruyó a los sirvientes para que hicieran lo que Él les dije. Ella tenía Fe en Él (Juan 2:1–11), pero también tenía claro que Él era quien tenía el control de la situación.
- Más adelante en el ministerio público de Jesús, su familia se preocupó. Marcos 3:20–21 registra: “La multitud se reunió de nuevo, de modo que ni siquiera podían comer. Y cuando su familia lo oyó, salieron a prenderlo, porque decían: Está loco.” Cuando llegó Su familia, Jesús proclamó que los que hacen la voluntad de Dios son Su familia. Los hermanos de Jesús no creían en Él antes de la crucifixión, aunque al menos dos de ellos sí lo hicieron después: Santiago y Judas (los autores de los libros del Nuevo Testamento que llevan sus nombres).
- María pareció creer en Jesús y tener claro quién era Él durante toda su vida. Ella estuvo presente en la cruz cuando Jesús murió (Juan 19:25), sin duda sintiendo la “espada” que Simeón había profetizado que atravesaría su alma. Fue allí en la cruz que Jesús le pidió a Juan que sirviera como hijo de María, y Juan llevó a María a su casa (Juan 19:26-27). María también estuvo con los apóstoles el día de Pentecostés (Hechos 1:14), sin embargo, luego de eso nunca se vuelve a mencionar a María después del capítulo 1 de Hechos, y la Biblia no dice que los apóstoles le dieran a María un papel destacado.
- La muerte de María no está registrada en la Biblia, tampoco se dice acerca de María ascendiendo al cielo o teniendo un papel exaltado allí, todo esto son también adiciones de hombres, algo que está absolutamente prohibido en la Palabra. Como madre terrenal de Jesús, María debe ser históricamente recordada, pero ella no es digna de nuestro culto o adoración.
- Y tal vez lo más importante: la Biblia en ninguna parte indica que María pueda escuchar nuestras oraciones o que pueda «mediar» por nosotros con Dios, ¡nada de eso es bíblico! Jesús es nuestro ÚNICO abogado y mediador en el cielo (1 Timoteo 2:5), y si se le ofrecieras culto, adoración u oraciones a María, ella diría lo mismo que los ángeles: “¡Adorad a Dios!” (ver Apocalipsis 19:10; 22:9). Ella misma nos da el ejemplo en los Evangelios, dirigiendo su culto, adoración y alabanza sólo a Dios:
“Entonces María dijo: Mi alma alaba al Señor, mi espíritu se llena de alegría porque Dios es mi Salvador. Dios se ha fijado en mí, su humilde esclava. De ahora en adelante, todas las generaciones me llamarán dichosa, porque el Dios Todopoderoso ha hecho grandes cosas por mí. ¡Su nombre es santo! Él siempre tiene misericordia de todos los que le honran.” (Lucas 1:46-49)
Como cristianos estamos llamados a escudriñar las Escrituras y a pasar todo “por el filtro de la Palabra”, y que la (verdadera) bellísima historia de la virgen María no sea la excepción.
(Basado en parte de https://www.gotquestions.org/virgin-Mary.html)
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