
“Después de estas cosas vino la palabra del SEÑOR a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram. Yo soy tu escudo, y tu galardón será muy grande.” (Génesis 15:1)
La Biblia menciona la expresión de Dios «No temas» (o alguna variación con el mismo sentido) más de 400 VECES! Desde el Génesis hasta el Apocalipsis vemos a Dios exhortando a sus hijos a no temer, ni el presente, ni el futuro, ni el mundo y menos al diablo, ya que TODO esta bajo Su control y Su Plan es Perfecto.
¿Pero cómo conciliamos lo anterior con otras citas que se nos exhorta a «temer»? ¿O es que existirá más de un tipo de temor? ¿Qué dice la Biblia al respecto en su Revelación Progresiva?
“Salmo de David. El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿de quién me he de atemorizar?” (Salmos 27:1)
“¡Aleluya! Bienaventurado el hombre que teme al SEÑOR y en sus mandamientos se deleita en gran manera.” (Salmos 112:1)
“Bienaventurado todo aquel que teme al SEÑOR y anda en sus caminos.” (Salmos 128:1b)
“El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.” (Proverbios 9:10)
“Y les digo a ustedes, mis amigos: No teman a los que matan el cuerpo y después no tienen nada peor que hacer. Pero yo les enseñaré a quién deben temer: Teman a aquel que, después de haber dado muerte, tiene poder de echar en el infierno. Sí, les digo, a este teman.” (Lucas 12:4-5)
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Pues no recibieron el espíritu de esclavitud para estar otra vez bajo el temor sino que recibieron el espíritu de adopción como hijos, en el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”. (Romanos 8:14-15)
Podemos ver entonces que La Biblia menciona dos tipos específicos de miedo, uno es beneficioso y debe fomentarse, el otro es dañino y debe ser superado. El primer tipo de temor es el temor del Señor, este tipo de miedo no significa necesariamente tener «miedo» de algo, es más bien un temor reverencial a Dios, el respeto por Su poder y Su gloria, pero también es un respeto apropiado por Su ira.
En otras palabras, el temor del Señor es un reconocimiento total de todo lo que Dios ES, que viene a través de conocerlo a Él y sus atributos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/la-ira-de-dios/).
El (sano) temor del Señor trae consigo muchas bendiciones y beneficios, es el principio de la sabiduría y dice la Biblia que sólo los «necios» desprecian la sabiduría y la disciplina. Además, el temor del Señor lleva a la vida, al descanso, a la paz y al contentamiento, es la fuente de la vida y nos brinda seguridad y un lugar seguro. Así, uno puede ver cómo se debe fomentar el temor de Dios:
“El principio de la sabiduría es el temor al Señor. La recompensa para todos los que lo obedecen es la sabiduría. ¡Alabemos su nombre por siempre!” (Salmo 111:10)
“Lo primero que hay que hacer para empezar a ser sabios, es honrar al Señor. Sólo los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.” (Proverbios 1:7)
“El temor del SEÑOR es para vida; el hombre vivirá satisfecho con él y no será visitado por el mal.” (Proverbios 19:23)
Sin embargo, el segundo tipo de miedo mencionado en la Biblia no es beneficioso en absoluto, este es el “espíritu de cobardía” mencionado por Pablo en su segunda carta a su discípulo Timoteo:
“Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor ni de mí, prisionero suyo. Más bien, sé partícipe conmigo de los sufrimientos por el evangelio, según el poder de Dios.” (2 Timoteo 1:7-8)
Un espíritu de temor y timidez no viene de Dios. Sin embargo, a veces tenemos miedo, a veces este “espíritu de miedo” nos vence, y para vencerlo necesitamos confiar y amar a Dios completamente:
“En el amor no hay temor sino que el perfecto amor echa fuera el temor. Porque el temor conlleva castigo, y el que teme no ha sido perfeccionado en el amor.” (1 Juan 4:18)
Nadie es perfecto y Dios lo sabe, es por eso que generosamente nos fortalece contra el miedo a lo largo de la Biblia. Comenzando en el libro de Génesis y continuando a lo largo del libro de Apocalipsis, Dios nos recuerda “No temas”. Por ejemplo, el profeta Isaías nos anima a no tener miedo:
“No temas, porque yo estoy contigo. No tengas miedo, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, y también te ayudaré. También te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41:10)
A menudo tememos el futuro y lo que será de nosotros, pero Jesús nos recuerda que Dios se preocupa por las aves del cielo, entonces, ¿cuánto más proveerá Él para Sus hijos?
“¿Qué valen dos pajarillos? ¡Apenas unos centavos! Sin embargo, ni uno solo cae a tierra sin que el Padre lo permita. Pues yo les digo que hasta el último cabello de ustedes está contado. Así que no teman, que para Dios ustedes valen más que muchos pajarillos.” (Mateo 10:29-31)
Dios nos dice que no tengamos miedo de estar solos, de ser demasiado débiles, de no ser escuchados y de carecer de necesidades físicas. Estas advertencias continúan a lo largo de la Biblia, cubriendo los diferentes aspectos del “espíritu de temor”.
En el Salmo 56:11 el salmista escribe: “En Dios confío; no tendré miedo. ¿Qué puede hacerme el hombre?» Este es un testimonio impresionante del poder de confiar en Dios, pase lo que pase, el salmista confiará en Dios porque conoce y entiende el poder de Dios.
La clave para vencer el miedo, entonces, es la confianza total y completa en Dios, confiar en Dios es negarse a ceder ante el miedo, es volverse a Dios incluso en los momentos más oscuros y confiar en Él para que haga las cosas bien.
Esta confianza proviene de conocer a Dios y saber que Él es bueno, esa era la misma conclusión que sacamos en el estudio sobre el carácter de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/cual-es-el-caracter-de-dios-y-cuales-son-sus-atributos/). Como dijo Job cuando estaba pasando por algunas de las pruebas más difíciles registradas en la Biblia: “Aunque Él me matare, en Él confiaré” (Job 13:15), ¡eso sí se llama Fe!
En 1era de Reyes también vemos un evento que ejemplariza la confianza completa que debemos tener en Dios, pero por supuesto para recibirla debemos conocer a Dios:
“Al día siguiente, cuando el criado del profeta se levantó temprano y salió al exterior, vio las tropas, los caballos y los carros por toda la ciudad. ¡Ay, señor mío! ¿Qué haremos ahora? exclamó ante Eliseo. No tengas miedo—le dijo Eliseo—. Son más los que están con nosotros que los que están con ellos. Entonces Eliseo oró: «Señor, ábrele los ojos a mi criado para que vea». Y el Señor le abrió los ojos al criado y este vio que estaban rodeados de caballos y carros de fuego. ¡No estaban solos en la montaña!” (2 Reyes 6:15-17)
Tal vez nosotros no estamos a la altura de fe del profeta Eliseo (¡después de todo él tenía comunicación directa con el Señor!), pero sí podemos descansar en el poder del MISMO Dios. Y una vez que hayamos aprendido a poner nuestra confianza en Él, ya no tendremos miedo de ninguna de las cosas que podrían venir contra nosotros.
“¿Qué más se puede decir? Si Dios está de parte nuestra, ¿quién podrá estar contra nosotros? Si Dios no dudó al entregar a su Hijo por nosotros, ¿no nos dará también, junto con él, todas las cosas? Si somos los escogidos de Dios ¿quién se atreverá a acusarnos? Dios mismo es quien nos ha declarado justos. ¿Quién nos condenará? Cristo fue el que murió y volvió a la vida, el que está en el lugar de honor junto a Dios, intercediendo por nosotros. ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la pobreza, el peligro, las amenazas de muerte? Las Escrituras dicen: «Por tu causa nos amenazan de muerte todo el tiempo, nos tratan como a ovejas de matadero». A pesar de todo, nuestra victoria es absoluta, gracias a Cristo que nos amó. Estoy convencido de que nada podrá apartarnos de su amor; ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los demonios, ni lo presente, ni lo que está por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni cosa alguna de toda la creación. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha demostrado en Cristo Jesús, nuestro Señor!” (Romanos 8:31-39)
Leamos varias veces este pasaje hasta que lo entendamos bien. Qué clase de promesa de Dios para sus hijos, para los que recibimos ese inmenso regalo, ¡esa inigualable «oferta por tiempo limitado»!
(Basado en parte de https://www.gotquestions.org/Bible-fear.html)
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