La seguridad en la salvación eterna

Todos los cristianos en algún momento hemos dudado de nuestra salvación, sobre todo cuando somos «niños en la Fe» (o inclusive siendo «adolescentes» jajaja).  Generalmente esto es porque todavía no entendemos bien el tema de la «gracia» y creemos que nosotros aportamos «algo», o que Dios nos condiciona la salvación a cumplir la Ley Mosaica (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/24/y-cual-es-la-oferta-por-tiempo-limitado/).

Así que, si en algún momento usted también ha dudado de su salvación, hoy vamos a ver lo que dice la Biblia sobre el tema, a fin de que podamos encontrar paz, disipar las dudas y descansar en las bellísimas promesas de Dios.  Obviamente me refiero a cristianos «nacidos de nuevo» que ya recibieron a Jesucristo como su Señor y Salvador (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/24/que-significa-creer-en-dios/).

Primero, es bueno saber que tener o no tener dudas NO es lo que determina nuestra salvación (¡gracias a Dios!).  Algunos creyentes genuinos luchan con la duda, mientras que algunos incrédulos que presumen ser salvos nunca tienen un momento de duda (y algún día tendrán un duro despertar, sobre todo los que tristemente ponen su esperanza en religiones).

Así que no necesariamente la presencia de duda indique una falta de salvación, o que la ausencia de duda confirma la salvación, nuestra Fe debe estar enfocada en lo que Cristo hizo, no lo que hacemos nosotros (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/no-temas/).

Otra de las principales razones por las que cuales muchos dudan de su salvación es la presencia del pecado en sus vidas, esto es producto de la confusión entre Ley y Gracia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/ley-vs-gracia/).  Muchos cristianos verdaderos luchan contra el “acoso” de los pecados habituales, y esto puede hacer que duden de su salvación.  Es importante reconocer aquí que, a pesar de que los cristianos somos una nueva creación en Cristo, la verdad es que todavía TODOS pecamos.

Si decimos que no tenemos pecado, estamos engañándonos a nosotros mismos y no tenemos la verdad.  Pero si confesamos a Dios nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.  Si afirmamos que no hemos pecado, estamos diciendo que Dios es mentiroso, y eso muestra que su palabra no habita en nosotros.”  (1 Juan 1:8-10)

Duras palabras las de Juan, pero es que esto es un tema importante que debe aclararse, de lo contrario muchas personas corren el riesgo de caer en manos de personas inescrupulosas o hasta líderes religiosos que se aprovechan de la duda para engañarlos y controlarlos.

Entendamos que NADIE logra alcanzar un estado de «perfección» (sin pecado) en este mundo, la diferencia para el creyente es la actitud hacia el pecado y su respuesta a él.  Ojo lo que dice el gran apóstol Pablo en relación al tema, que por lo menos yo me puedo identificar muy bien, ¡al haber vivido múltiples veces ese sentimiento de desesperación!

Yo sé que en mí —a saber, en mi carne— no mora el bien.  Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.  Porque no hago el bien que quiero sino, al contrario, el mal que no quiero, eso practico.  Y si hago lo que yo no quiero, ya no lo llevo a cabo yo sino el pecado que mora en mí.  Por lo tanto, hallo esta ley: Aunque quiero hacer el bien, el mal está presente en mí.  Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo en mis miembros una ley diferente que combate contra la ley de mi mente y me encadena con la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?(Romanos 7:18-24)

Pero si todavía continuamos con dudas de nuestra salvación por algún pecado oculto en nuestra vida, la solución está a la mano: sólo tenemos que arrepentirnos, confesárselo a Dios y pedirle perdón en el nombre de Jesús.  Luego por supuesto deberíamos tomar medidas para romper con el ciclo de pecado, a veces no es sencillo y debemos orar y probablemente pedir ayuda, pero Dios da la Gracia.

La buena noticia es que el sólo hecho de que reconozcamos el pecado y luchemos contra él es prueba de una vida regenerada, ¡y que el Espíritu Santo está obrando en nosotros!

En cuanto a ustedes, estaban muertos en sus delitos y pecados, en los cuales anduvieron en otro tiempo conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia.  En otro tiempo todos nosotros vivimos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás.  Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo.  ¡Por gracia son salvos!”  (Efesios 2:1-5)

Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.  Contra tales cosas no hay ley porque los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Ahora que vivimos en el Espíritu, andemos en el Espíritu.  No seamos vanidosos, irritándonos unos a otros y envidiándonos unos a otros.”  (Gálatas 5:22-26)

Precisamente otra razón por la que algunos dudan de su salvación es la ausencia de obras «piadosas» en sus vidas.  Si bien la salvación es por Gracia y no conlleva NINGÚN requisito de obras, como dice el pasaje anterior de Gálatas, una vida regenerada (además de hacer lo posible para apartarse del pecado) generalmente incluye amar y hacer el bien al prójimo.  Esto porque Jesús dijo que “todo buen árbol da buenos frutos” (Mateo 7:17), y Pablo escribió: “Aprenda nuestro pueblo a dedicarse a las buenas obras, para ayudar en casos de necesidad urgente, y no quedar sin fruto” (Tito 3:14).

Hay algunos que inspeccionan el “fruto” del Espíritu Santo en sus propias vidas y encuentran que les falta, con lo cual se empiezan a preguntar si realmente son salvos.  Su desconfianza de que ser un “buen árbol” podría deberse a que:

  1. No entienden bien el evangelio de la Gracia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/)
  2. Se han fijado un estándar más alto que el que Dios tiene, minimizando lo que Dios está haciendo a través de ellos
  3. Se están midiendo equivocadamente con los demás y el fruto del Espíritu Santo en sus vidas (2 Corintios 10:12)
  4. Están realmente siendo negligentes en su vida con el prójimo

Aún así, si todavía dudamos de nuestra salvación por falta de «buenas obras», entonces pues simplemente confesemos el pecado de «omisión» a Dios y pidamos Su perdón en el nombre de Jesús, tal vez es simplemente tiempo de “avivar el don de Dios que está en ti” (2 Timoteo 1:6).

Hay mucho trabajo por hacer para el reino (Lucas 10:2), y la Biblia da mucha dirección sobre la voluntad de Dios para los cristianos, nada más tengamos cuidado de no establecer estándares de desempeño falsos o comparar nuestras buenas obras con las de los demás, recordemos que el Fruto lo da el Espíritu Santo (nosotros sólo somos los instrumentos), la obra es del SEÑOR, ¡no nuestra!

Hay otras personas, especialmente aquellas que fueron salvas a una edad muy temprana, tal vez dudan de su salvación porque no recuerdan muy bien su conversión y se preguntan si la decisión que tomaron de niños fue genuina, esos sentimientos son comunes en los adultos que fueron salvos cuando eran niños.

En tales casos, es bueno recordar que la salvación se basa en la Gracia de Dios y la Fe en Cristo únicamente, no en nuestro conocimiento, sabiduría u obras:

Porque por gracia son salvos por medio de la fe; y esto no de ustedes pues es don de Dios.  No es por obras, para que nadie se gloríe.  Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”  (Efesios 2:8-9)

Jesús prometió que los que son suyos “no perecerán jamás y nadie las arrebatara de mi mano” (Juan 10:28).  Si persisten las dudas sobre la autenticidad de su conversión infantil, asegúrese de su Fe.  Independientemente de lo que hizo de niño, ¿cree ahora que Jesús murió por sus pecados y resucitó?  ¿Está poniendo su Fe sólo en Él?

Una última razón para la presencia de dudas con respecto a la salvación es la culpa persistente por los pecados pasados.  Aunque ya nos arrepentimos de nuestras cochinadas pasadas, a veces los remordimientos pueden generarnos muchas dudas, sobre todo que estamos conscientes que tenemos un enemigo espiritual que la Biblia llama “el acusador” (Apocalipsis 12:10).

Afortunadamente, «abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo» (1 Juan 2:1) y “el que está en vosotros es mayor que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4), así que si dudamos de nuestra salvación debido a sentimientos de culpa, preguntémonos: “¿Fueron esos pecados por los que me siento culpable confesados a Dios?”

Si es así, entonces sepamos esto: Dios ha eliminado el castigo por nuestro pecado, y esta promesa permanece para siempre:

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.”  (1 Juan 1:9)

A veces, dudar es algo bueno, la duda puede (al igual que el dolor) alertarnos sobre un problema que debe abordarse.  Debemos nada más probarnos a nosotros mismos para estar seguros de que estamos “en la fe” (2 Corintios 13:5), pero esto es un tema íntimo entre Dios y cada uno de nosotros.

Por lo tanto, asegurémonos de haber recibido el perdón eterno y consecuentemente haber nacido de nuevo, y si hemos confiado en Cristo como nuestro Señor y Salvador, pues entonces estamos en la lista, tenemos vida eterna, ¡y NADA nos puede separar del amor de Dios!

Por lo cual estoy convencido de que ni la muerte ni la vida ni ángeles ni principados ni lo presente ni lo porvenir ni poderes ni lo alto ni lo profundo ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.(Romanos 8:38-39)

(Basado en parte de https://www.gotquestions.org/salvation-doubt.html)


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