
Así como ayer vimos los pasos de la salvación, y que en realidad no hacemos nada para obtenerla (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/), nadie brinca ni se enoja cuando vemos que es Dios quien hace todo. Sin embargo, en el momento que decimos que igualmente es Dios el que decidió quién se salva y quién no (¡tiempo pasado!), la mayoría se pone tensa y no le hace tanta gracia. Hoy vamos a ver el controversial tema de la Predestinación, ¡Y QUÉ ES EXACTAMENTE LO QUE DICE LA BIBLIA AL RESPECTO!
La predestinación o elección divina se puede definir como un acto de Dios antes de la creación en el que Él escoge que algunas personas sean salvas, no a causa de ningún mérito previsto en ellas, sino solo por su beneplácito y soberano placer. En otras palabras, Dios escogió salvar a un número específico y definido de personas, Él garantizó su salvación, los ganó en la cruz por Jesús, y les otorgó los beneficios de la muerte y resurrección de Jesús a sus vidas.
Entendamos que si dependiera del hombre, todos permaneceríamos para siempre en nuestros pecado, porque tal y como lo explica el apóstol Pablo:
“como está escrito: No hay justo ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se apartaron, a una fueron hechos inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” (Romanos 3:10-12)
No ha existido ni existirá NADIE «bueno» o que se «merezca» la salvación, puesto que TODOS hemos fallado y desobedecido el «marco legal» divino conocido como la Ley Mosaica (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/ley-vs-gracia/), por lo cual sólo un poderoso acto sobrenatural por parte del Señor puede rescatarnos a todos los pecadores en esta condición.
Es por esto que, si vamos a ser rescatados, necesariamente Dios DEBE tomar la iniciativa (y esto es precisamente lo que Dios hace), Él soberanamente saca al hombre del reino de satanás y lo coloca en el Reino de Cristo:
“Dios nos rescató de la oscuridad en que vivíamos, y nos llevó al reino de su amado Hijo, quien por su muerte nos salvó y perdonó nuestros pecados.” (Colosenses 1:13-14)
“Antes de ser cristianos, ustedes estaban muertos para Dios a causa de sus delitos y pecados. Vivían siguiendo la corriente de este mundo, obedecían los dictados del príncipe del imperio del aire, quien ahora mismo está operando en el corazón de los que se rebelan contra el Señor.” (Efesios 2:1-2)
Antes de ser rescatados estábamos espiritualmente muertos, por lo que no había NADA que pudiéramos hacer y TODO debía ser realizado por el Señor. Esta doctrina de la elección (o predestinación, como a veces es llamada por los apóstoles), está claramente expuesta en las Escrituras; los escogidos son referidos al menos 25 veces en el Nuevo Testamento.
Pero veamos las citas bíblicas, porque es fundamental que no me crean a mí sino a lo revelado en las Escrituras:
“Al oír esto, los gentiles se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron cuantos estaban designados para la vida eterna.” (Hechos 13:48)
“Asimismo, nos escogió en él desde antes de la fundación del mundo para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó por medio de Jesucristo para adopción como hijos suyos, según el beneplácito de su voluntad.” (Efesios 1:4-5)
Más claro imposible, el apóstol Pablo tenía claro el concepto y es obvio que tenía un don para exponerlo. De nuevo Pablo en su carta a la iglesia de Tesalónica dice:
“Cuando oramos a nuestro Dios y Padre, los recordamos constantemente a causa de la fe que tienen y demuestran con hechos, del amor que los empuja al trabajo, y de la esperanza en nuestro Señor Jesucristo que los mantiene firmes. Hermanos amados de Dios, sabemos que él los ha escogido. Esto lo sabemos porque cuando les anunciamos el evangelio, les llegó no sólo con palabras sino también con el poder del Espíritu Santo y con una gran seguridad. Ustedes saben que cuando estuvimos entre ustedes buscamos sólo su bien.” (1 Tesalonicenses 1:3-5)
Pablo supo que estos cristianos de Tesalónica habían sido escogidos por Dios simplemente porque tuvieron Fe en el Evangelio. La implicación, por supuesto, es que el amor electivo de Dios es dirigido hacia un individuo antes de que sea posible una respuesta de fe salvadora. Escribiendo a esa misma iglesia, Pablo escribe tiempo después:
“En cambio, nosotros tenemos que dar siempre gracias a Dios por ustedes, hermanos amados del Señor, porque Dios determinó desde el principio escogerlos para ser salvos. Esto mediante la acción del Espíritu Santo que los hace santos y la fe que han depositado en la verdad.” (2 Tesalonicenses 2:13)
La elección de Dios de salvar a ciertos individuos descansa ÚNICAMENTE en Su voluntad soberana: es una elección incondicional y no hacemos NADA para merecerla. Su elección de salvar a pecadores particulares no se basó en ninguna respuesta u obediencia prevista de su parte, como la fe y el arrepentimiento.
Por el contrario, Dios da fe y arrepentimiento a cada individuo que escoge. Cualquier acto de obediencia como la fe y el arrepentimiento son el RESULTADO y no la causa de la elección de Dios.
Nunca encontremos en las Escrituras que nuestra Fe o nuestras obras fueron la razón por la que Dios nos escogió, LA SALVACIÓN ES COMPLETAMENTE POR GRACIA. Por tanto, es la elección de Dios del pecador (no la elección de Cristo por parte del pecador), la gran causa de la salvación.
“Dios amó tanto al mundo, que dio a su único Hijo, para que todo el que cree en él no se pierda, sino tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
“Como ven ustedes, si amamos a Dios es porque él nos amó primero.” (1 Juan 4:19)
Ojo que en ambas citas el verbo «amar» está en tiempo pasado: YA «nos amó» (NO dice «nos amará»). En otras palabras, amamos a Dios porque Él nos amó primero, ¡elegimos a Dios porque Él nos escogió primero! Pero todo este tema no es exclusivo del Nuevo Testamento, el mismo patrón de elección incondicional lo vemos desde el Antiguo Testamento:
“El Señor no te eligió ni te demostró su amor porque fueras una nación más grande que las demás. Al contrario, eras la más insignificante de todas las naciones. Fue porque él te amó y cumplió la promesa hecha a tus antepasados. Por esta razón te liberó de la esclavitud de Egipto con una gran demostración de poder y milagros maravillosos.” (Deuteronomio 7:7-8)
Al igual que Jesús escogió como apóstoles, discípulos e iglesia a lo peorcito disponible (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/santos-perfectos/), en el Antiguo Testamento también Dios escogió un par de ancianos incapaces de procrear para formar un pueblo y una nación santa, simplemente porque le dio la (Santa) gana.
El propósito de Dios en la elección de Israel NO estaba basado en las características del pueblo hebreo, ¡estaba basado en Él y en Su Amor incondicional!
“Pero el SEÑOR tu Dios no quiso escuchar a Balaam. El SEÑOR tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque el SEÑOR tu Dios te amaba.” (Deuteronomio 23:5)
Eso no es sencillo de aceptar por nuestra mente carnal, simplemente debemos aceptarlo por Fe ya que no podemos entender la mente de Dios más allá de lo que Él revela en su Palabra. ASÍ QUE, DEBEMOS SABER QUE (SI ESTAMOS EN CRISTO), DIOS NOS ESCOGIÓ PORQUE NOS AMA.
¿Por qué nos ama?
Porque decidió amarnos, punto. Y de vuelta al Nuevo Testamento, vemos que Pablo amarra hábilmente todo el concepto de la elección divina en la carta a la iglesia de Roma:
“Lo mismo sucedió con los hijos de Rebeca, que tuvieron un mismo padre, Isaac nuestro antepasado. Cuando ella estaba a punto de dar a luz mellizos, y antes de que estos hicieran algo bueno o malo, Dios le dijo: «Esaú, el mayor, servirá a Jacob, el menor». Como dicen las Escrituras: «Amé a Jacob y aborrecí a Esaú». Así confirmó Dios su propósito de elegir a quien él quiere llamar, sin tomar en cuenta lo que la persona haya hecho. Ante todo esto, ¿qué podemos decir? ¿Es Dios injusto? ¡Claro que no! Es un hecho que Dios le dijo a Moisés: «Tendré misericordia de quien yo quiera, y de quien yo quiera me apiadaré». Por eso, las bendiciones de Dios no las obtienen quienes las quieran, ni quienes se esfuercen por obtenerlas. Dependen de que Dios tenga misericordia de ellos, porque la Escritura le dice esto al faraón: «Te hice rey precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado en el mundo entero».” (Romanos 9:10-17)
¿«A Esaú aborrecí»? ¡Uyyy qué fuerte! Bueno, primera entendamos que en el griego original no quiere decir que Dios «odió» a Esaú, sino más bien que lo «pasó por alto» al escoger a Jacob, a pesar que Esaú era el primogénito.
Segundo, es cierto que nos parece injusto, sin embargo cuando hacemos la pregunta que Pablo hace: «¿Hay injusticia en Dios?», debemos decir: «¡NO, en lo absoluto!» (por el tema de Su Soberanía). Dios perfectamente pudo haber dicho: «los aborrezco a los dos» y estaría en toda su razón, si miramos la vida de Jacob en Génesis (especialmente durante sus primeros años), veremos que su comportamiento es más que detestable: era un traidor, mentiroso e intrigante.
La pregunta difícil no es cómo puede Dios aborrecer a Esaú, sino cómo puede amar (injustificadamente) a Jacob, un pecador. Por lo tanto, el verdadero misterio NO ES: «¿por qué Dios sólo salvaría a algunos?», SINO: «¿POR QUÉ ÉL QUERRÍA SALVAR A ALGUNOS DE NOSOTROS?»
Recordemos que TODOS merecemos la condenación eterna (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/salvados-pero-de-que/), pero en Su amor y misericordia, Dios planeó salvar a algunos de nosotros. Observemos en este pasaje que el propósito de Dios en la elección se lleva a cabo incluso antes de que nazcan Jacob o Esaú, antes de haber hecho ellos algo bueno o malo, TODO se decidió desde antes de la fundación del mundo.
“Y la adorarán todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado.” (Apocalipsis 13:8)
En el futuro cuando aparezca la Bestia (y el Anticristo) durante la Gran Tribulación, la adorarán TODOS los «moradores del mundo», o sea todos los que sus nombres no fueron escritos «en el Libro de la Vida». La elección de Dios no estaba condicionada a las acciones de los seres humanos, ¡sino a Su voluntad soberana!
De nuevo, para nosotros esto es difícil de entender, sobre todo porque creemos que significa que los incrédulos nunca tienen la oportunidad de creer, pero la Biblia no apoya esta objeción. Cuando las personas rechazan a Jesús es por una decisión voluntaria de rechazarlo, no por algo decretado por Dios, en Juan 5:40 Jesús dice: «ustedes no quieren venir a mí para tener vida eterna».
Este es el patrón consistente en las Escrituras: las personas que permanecen en la incredulidad lo hacen porque no están dispuestas a acercarse a Dios, y la culpa de tal incredulidad siempre recae en los incrédulos, nunca en Dios. ENTONCES, ¿QUÉ SIGNIFICA PARA NOSOTROS QUE DIOS NOS ESCOGIÓ PARA SER SALVOS?
Simplemente que esto debería ser un gran consuelo antes las pruebas de la vida, nos da humildad y por supuesto debería generarnos un gran agradecimiento ante tan grande e inmerecido regalo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/sean-agradecidos-pero-de-que/): ¡nuestra salvación YA fue decidida «desde antes de la fundación del mundo»!
(Basado en parte de https://es.9marks.org/articulo/teologia-sistematica-clase-19-el-plan-de-redencion-parte-1/)
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