
Aunque claramente hemos venido viendo todos los detalles del Plan de Dios desde que inició el blog (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/por-que-jesus-debia-venir-al-mundo/), como hace unos días vimos el plan del diablo para el hombre (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/cual-es-el-plan-del-diablo-para-los-ultimos-tiempos/) se me ocurrió que tal vez hoy viernes sería bueno presentar un resumen del Plan de Dios antes de seguir hablando de temas relativos al Nuevo Testamento, o por aquello que existan todavía temas que dejé por fuera en el resumen de la «oferta por tiempo limitado» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/24/y-cual-es-la-oferta-por-tiempo-limitado/).
Entonces, como todos disfrutamos de una buena historia, y Dios es el mejor narrador de todos los tiempos, su historia (el Plan de Dios) es como la mejor película de todos los tiempos, que empequeñece a todas los demás en términos de trama, personajes y escenario, en un orden de magnitud casi infinito.
El alcance de dicha historia ocupa todo el universo físico, y contiene un sinnúmero de héroes y villanos que se debaten entre escoger la vida o la muerte. Así, lo vamos a ver desde esta perspectiva, aprovechando la creatividad de la página Doctrine.org.
En esta “película”, Dios ha dado a sus criaturas la libertad de elegir, pero así como el escritor de una novela conoce las decisiones que tomarán sus personajes, Dios sabe las decisiones que tomaremos nosotros. En su sabiduría Él eligió los detalles de Su creación, con el objetivo de traer gloria y honor a Sí mismo, para que Su creación pueda regocijarse en esa gloria y eventualmente ser herederos de ella.
Además, en Su sabiduría, ¡Dios determinó que un mundo caído y redimido sería más glorioso que un mundo que nunca cayó!
Dios ha existido eternamente en perfecta armonía, Él existe como Uno en naturaleza o esencia y Tres en persona o función como Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/la-trinidad/). La Deidad comparte atributos de soberanía, omnisciencia, omnipotencia, omnipresencia, veracidad, vida eterna, rectitud, inmutabilidad, justicia y amor (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/cual-es-el-caracter-de-dios-y-cuales-son-sus-atributos/).
En la eternidad pasada, Dios creó seres conscientes para que le sirvieran, estos eran ángeles, seres espirituales con gran conocimiento y poder. Al ángel preeminente lo llamó Lucifer, la «Estrella de la Mañana» (Isaías 14:12), era gobernador de los cielos y tenía el privilegio de orquestar la adoración a Dios (Ezequiel 28:11-19). Algún tiempo después de que Dios creó el ejército angelical, creó también el universo físico (Job 38:7), pero Lucifer se disgustó con su papel, porque él quería ser algo más que la más alta y más bella criatura de Dios: quería ser Dios.
Así pues, Lucifer se convirtió en satanás, el adversario de Dios, una criatura caída y torcida, y en su rebelión convenció a la tercera parte de los ángeles para que lo siguieran contra Dios (Apocalipsis 12:3-4). Esto comenzó el pecado en el universo, y así comenzó el conflicto entre el bien y el mal, en lugar de millones de voluntades trabajando en armonía, se convirtieron en millones de voluntades en oposición a Dios.
No tenemos información de cuánto tiempo existió la creación angelical antes de que Dios creara al hombre, pero ¿por qué Dios creó al Hombre? La mejor respuesta es que creó al hombre para resolver el conflicto angélico y el problema del mal. Por lo que indican las Escrituras, Dios quiso demostrar Su bondad y que el hombre lo escogiera por Su propia voluntad, de esto se trata la Fe. El libro de Hebreos nos dice que «sin Fe es imposible agradar a Dios» (Hebreos 11:6), por ende lo único que Dios desea de nosotros (y la única forma en que podemos tener una relación con Él) es por medio de nuestra confianza (Fe).
El libro de Job ofrece un maravilloso microcosmos y del drama mayor que Dios está representando con la raza humana, cuando creemos en Dios, cuando ejercemos confianza en la obra de Cristo para nuestra salvación creyendo en el evangelio (que Cristo murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos, 1 Corintios 15:1-4), estamos de acuerdo con Dios en que somos incapaces de agradarle por nuestros propios esfuerzos.
Nos quedamos confiando y dependiendo de Su bondad y obra en nuestro favor, este acto de fe es una elección de bando y una derrota para satanás. ¡Cuando ponemos nuestra confianza en Cristo, transferimos nuestra lealtad de satanás a Dios! Dios creó al hombre perfecto, sin pecado, Adán disfrutó de una relación perfecta con su Creador. Pero satanás, odiando a Dios, percibió (correctamente) que la creación del hombre era una amenaza para él y sus ambiciones.
Satanás es el gran enemigo tanto de Dios como del hombre y desea esclavizar y destruir a la raza humana, por eso engañó a Eva para que comiera del árbol del conocimiento del bien y del mal, el único fruto del árbol que Dios le había prohibido comer a Adán (Génesis 2:15-17). Adán, a diferencia de Eva, no fue engañado (Génesis 3:13; 1 Timoteo 2:14), sino que sabía lo que hacía y comió en rebeldía. Como Dios le había advertido a Adán que el día que comiera del Árbol moriría, los dos «murieron» inmediatamente, no físicamente (eso vino después), sino espiritualmente.
Su relación y comunión con Dios (que habían disfrutado libremente sin inhibiciones) terminó, los teólogos llaman a esto la Caída, y a partir de este único acto la muerte espiritual pasó a toda la humanidad. Las Escrituras revelan que estamos “en Adán” y que su pecado nos impuso una sentencia de muerte (1 Corintios 15:22).
Sin embargo, Dios fue misericordioso y los expulsó del Edén para evitar que comieran del Árbol de la Vida, que tenía la capacidad de restaurar y rejuvenecer. Sin este Árbol, sus cuerpos se debilitaron y descompusieron hasta que murieron físicamente, pero Dios les dio a Adán y Eva la promesa (en Génesis 3:15) de que un redentor vendría a redimir la pérdida que habían causado sobre sí mismos y sobre toda la raza humana.
Los primeros tratos de Dios con el hombre fueron con toda la humanidad. Hemos perdido muchos registros históricos del hombre antiguo, pero quedan algunas evidencias arqueológicas que muestran que el hombre primitivo construyó grandes civilizaciones, por ejemplo las pirámides nos dan una idea de su tecnología.
En Génesis 6, leemos el extraño relato en el que los “hijos de Dios” cohabitaron con mujeres y produjeron hombres de gran fuerza y poder llamados los Nefilim (literalmente, “caídos”). Estos hijos de Dios fueron ángeles caídos (Génesis 6:2, 4; Job 1:6. 2:1, 38:7) y su actividad fue la estrategia de satanás para corromper y destruir a la raza humana, y casi tuvo éxito.
De estas uniones surgen nuestras historias de dioses, diosas, semidioses, etc. que han pasado a través de la mitología y el folclor, durante este tiempo la tierra se volvió tan corrupta y llena de violencia (Génesis 6:5, 11-12) que Dios determinó que para preservar la raza humana tenía que destruir el mundo existente y comenzar de nuevo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/).
Dios encontró una familia «justa», o sea genéticamente libre de contaminación (Génesis 6:9), e instruyó a Noé sobre cómo construir un gran barco, el arca, para sobrevivir al diluvio que Dios traería. Esta inundación destruyó a toda la humanidad excepto a Noé y su familia inmediata. De esta familia y de los hijos de Noé (Sem, Jafet y Cam), salieron todas las razas y naciones de la tierra, y la civilización comenzó así de nuevo.
Pero en lugar de extenderse por el mundo como Dios había mandado (Génesis 1:22, 9:1), el pueblo se asentó y consolidó en un lugar llamado Babel, allí trataron de establecer un gobierno mundial con un sistema religioso unido para adorar a las huestes celestiales en lugar de a Dios, y este fue el comienzo del politeísmo. Las huestes celestiales son seres espirituales malvados («ángeles caídos«) detrás de la religión falsa, y Babel (Babilonia) es la fuente de toda religión que no reconoce al Dios Creador como el único Dios verdadero.
Para preservar la raza humana, Dios rompió ese gobierno mundial al confundir el lenguaje de la humanidad (Génesis 11:6-9), las barreras idiomáticas que se crearon dividieron a la gente y formaron naciones y crearon nacionalismo, y dicho nacionalismo es una institución divina que frena el mal a través del equilibrio de poder de los estados nacionales. Dado que la humanidad en su conjunto había rechazado a Dios, Dios cambió Su programa: comenzó un nuevo plan y se reveló a sí mismo a un hombre a través del cual creó una nueva raza de personas: los «hebreos«.
Estos serían los actores centrales en Su plan para bendecir al mundo y vencer el mal, por lo que Dios escogió a Abram (un anciano sin hijos), quien se convirtió en Abraham (Génesis 12:1-5) y quien respondió a Dios por Fe.
Dios hizo un pacto soberano con él (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/los-pactos-de-dios-con-el-hombre/), y los elementos de ese pacto eran que Dios engrandecería a Abraham, que él y su descendencia serían una bendición para toda la humanidad, que Dios bendeciría a los que lo bendijeran y maldeciría a los que lo maldijeran, que Abraham tendría una descendencia innumerable (física y espiritual), y que Dios le daría a Abraham y a su descendencia la tierra, “desde el río de Egipto hasta el gran río Éufrates” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/la-tierra-prometida/).
Por otro lado, satanás está comprometido a derrotar el plan de Dios y destruir a Sus hijos, esto explica por qué el pueblo judío ha sido el foco de odio y persecución a lo largo de la historia. El pueblo judío ocupa el centro de gravedad en el plan estratégico de Dios, ya que todas las bendiciones espirituales de Dios se transmiten a través de los judíos y, en particular, a través de un judío: Jesús de Nazaret.
Aunque ha hecho numerosos intentos, satanás no ha logrado destruir al pueblo del pacto de Dios, su malvado plan todavía está vigente y alcanzará el punto alto durante el período de tiempo que el Señor Jesús llamó la Tribulación (Mateo 24:15-22). Dado que muchas de las promesas de los pactos proféticos de Dios siguen sin cumplirse, el propósito de satanás de destruir a los judíos permanece vigente, y si lograra esto, el plan de Dios fallaría y Dios sería un mentiroso.
Por eso es que el antisemitismo (territorial, no necesariamente étnico) es satánico, uno sólo tiene que mirar a las naciones que votan en contra de Israel en las Naciones Unidas para entender quién dirige los gobiernos de este mundo.
El Pacto Abrahámico formó la base de los futuros pactos soberanos de Dios hechos con Israel: el Pacto Palestino, el Davídico y el Nuevo. Las promesas de Dios fueron hechas a Abraham a través de la línea de Jacob (Israel), durante cientos de años, Dios trató con Israel, bendiciéndolos por su obediencia y disciplinándolos por su desobediencia. Dios también peleó por Israel, su mayor victoria para ellos fue su liberación de Egipto.
A través de Moisés, Dios dio la Ley Mosaica (Éxodo 20:1-17), que reveló la santidad y justicia de Dios. Los sacrificios levíticos eran imágenes (o «tipos«) que apuntaban a Jesús. Los sacrificios de animales “cubrían” el pecado hasta la muerte y resurrección de Cristo, que era el cordero pascual inmolado desde la fundación del mundo (Apocalipsis 13:8).
Cuando Cristo fue finalmente revelado, Su muerte y resurrección derrotaron el poder del pecado y la muerte: satanás. Al final todas las fiestas, eventos, edificios (el Tabernáculo y el Templo) y todos sus instrumentos eran símbolos y cuadros de Cristo y Su obra. Cuando Jesús nació, fue proclamado Rey de Israel por Juan el Bautista, tanto Juan como Jesús predicaron a Israel un mensaje de arrepentimiento y aceptación del Rey y Su reino (Mateo 3:1-2; 4:17).
El primer milagro de Jesús, hacer vino en las bodas de Caná (el vino en toda la Biblia era un símbolo de alegría y bendición), fue una señal de este reino, pero en lugar de aceptar a Jesús como el Mesías, la nación lo rechazó y lo crucificó. Dios, sin embargo, satisfecho con la obra de su Hijo, lo resucitó de entre los muertos, la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte es la base de toda bendición espiritual para aquellos que han confiado en Cristo, ¡la victoria de Cristo es la base para las futuras bendiciones físicas y espirituales prometidas a Israel en los pactos abrahámico, palestino, sabático, davídico y nuevo!
Pero a pesar de las repetidas súplicas de los discípulos de Jesús para que la nación se arrepintiera y aceptara a Jesús como el Mesías después de Su resurrección, la nación de Israel endureció su corazón y continuó rechazándolo. Después de 40 años de prueba, en el año 70 d.C., Dios finalmente juzgó a la nación, los romanos destruyeron Jerusalén, el Templo y la nación. Israel dejó de ser una nación y se dispersó por todo el mundo (diáspora), este estado continuó durante casi 1900 años, hasta 1948, cuando se restableció la nación de Israel.
Mientras Dios estaba trabajando a través de los discípulos de Jesús en su ministerio (¡a Israel!), también comenzó a trabajar de una manera nueva y diferente, este cambio puede compararse con el cambio que hizo Dios cuando le cambió el nombre a Abraham. Aunque la nación de Israel tuvo todas las oportunidades para aceptar a Jesús como el Mesías, Dios sabía que rechazarían a Su Hijo.
En medio del rechazo de Israel (registrado en los Evangelios y el Libro de Hechos de los apóstoles), Dios escogió a un hombre llamado Saulo, un fariseo brillante, que (irónicamente) se vio envuelto en el rechazo nacional a Jesús, originalmente se convirtió en su principal opositor y en un violento perseguidor de los discípulos de Jesús y del mensaje que proclamaban.
Era un adversario tan celoso que hasta pidió y recibió de las autoridades judías el poder de perseguir a los que seguían a Jesús más allá de las fronteras de Israel (Gálatas 1:13-14, Hechos 9:1-2, 22:3-5, 26:9-11), pero cerca de Damasco, Jesús (resucitado) se revela a Saulo y cambia su corazón (Hechos 9:3-8, 22:6-11, 26:12-18), y después de esa experiencia, ¡se convirtió en un seguidor de Cristo tan celoso como lo había sido de enemigo!
A través de Saulo (su nombre en hebreo), que luego se convirtió en Pablo (su nombre en griego para hacerlo más accesible a los «gentiles»), Dios reveló una nueva entidad, una nueva creación, que conocemos como la «iglesia» o el «Cuerpo de Cristo» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/01/quien-es-la-iglesia/).
Durante cientos de años, Dios había obrado exclusivamente a través de la nación de Israel: si uno quería venir a Dios, uno venía a través de Israel, punto. Sin embargo, a la luz del continuo rechazo del Mesías por parte de Israel, el nuevo plan de Dios («la iglesia», el «Cuerpo de Cristo»), eliminó temporalmente las distinciones entre judíos y gentiles.
La iglesia fue una creación previamente desconocida que Dios le reveló (en primicia) a Pablo. La mayoría de los primeros creyentes en Cristo eran judíos, pero bajo el ministerio de Pablo, esa mayoría cambió a gentiles. Dios comisionó a Pablo como el “apóstol de los gentiles” (Romanos 11:13, Gálatas 2:7-9) así como Pedro y los Once habían sido comisionados para ser apóstoles de Israel.
A Pablo se le dio el “Evangelio de la Gracia” (Hechos 20:24), que era diferente del “Evangelio del Reino” que fue proclamado por los doce apóstoles, Juan el Bautista, ¡y por el mismo Jesús! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/).
Ser miembro de la «iglesia» de Cristo es una bendición incomprensible, Pablo escribió que los creyentes de su evangelio hemos sido «bendecidos con toda bendición espiritual, y que estamos sentados posicionalmente con Cristo en los lugares celestiales» (Efesios 1:3), tenemos «ciudadanía celestial» (Filipenses 3:20), algún día «gobernaremos a los ángeles» (1 Corintios 6:3) y que somos «coherederos con Cristo» (Romanos 8:17).
La iglesia es el «Cuerpo de Cristo» y Cristo es su Cabeza, por lo tanto cada creyente está en una relación de Gracia con Dios y habitado por Dios el Espíritu Santo (1 Corintios 1:22, 5:5; Efesios 5:14). Un día Dios completará la iglesia y la llevará al cielo, y después de este evento (conocido como el «rapto» de la iglesia), Dios regresará para terminar (o completar) Su trato con la nación de Israel.
Siglos atrás, Dios le reveló al profeta Daniel cosas que sucederían relacionadas con futuros reinos en la tierra, esto es fácil para Dios. Él creó el espacio, el tiempo y la materia, y vive fuera de sus límites, por eso Dios pudo contarle a Daniel sobre el ascenso y la caída de cuatro grandes imperios: Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma (Daniel 2:7).
Además le reveló cuándo vendría Cristo y cuándo vendría el anticristo (Daniel 9), Dios le dio a Daniel un calendario medido en «semanas» (de años) del futuro de Israel y fue definido en total por «setenta semanas» (de años). Además, le dijo que al final de sesenta y nueve semanas el Mesías sería crucificado, y ahí es donde estamos actualmente con respecto al reloj profético de Dios (a través de Israel).
Dios mantuvo a la iglesia (el «Cuerpo de Cristo») como un secreto, nunca fue revelado en el Antiguo Testamento ni en los Evangelios. Sólo Dios puede guardar un secreto de esta forma, y lo mantuvo en secreto hasta que se lo reveló en primicia a Pablo (¡NO a los apóstoles!), de ahí la importancia de diferenciar el mensaje para cada «grupo».
Según el calendario de Daniel, queda pendiente una «semana» (de años) en la historia de Israel antes del regreso del Mesías (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/setenta-semanas-la-profecia-de-daniel/), esa semana es conocida como el “tiempo de la angustia de Jacob” (Jeremías 30:7). Jesús habló de esta época como un tiempo de «gran tribulación», los eventos que Daniel predijo fueron ampliados en detalle por la revelación que Juan recibió de Jesús y quedó registrado en el libro de Apocalipsis.
Durante este período, la Bestia (liderada por el Anticristo), se levantará y engañará al mundo. Será brillante y encantador, un defensor de la paz, y aparecerá como amigo de Israel, pero a la mitad de la “semana” (o después de 3 años y medio de reforzar un pacto de paz), revelará su verdadera naturaleza, se sentará en el Lugar Santísimo del Templo reconstruido de Jerusalén y proclamará ser Dios.
Este será el momento de la verdad para Israel, reconocerán que han sido engañados y que este gobernante mundial no es el Mesías sino el anticristo, tal como Jesús predijo los eventos en Mateo 24. Durante este período, los judíos cambiarán de opinión y se arrepentirán, de hecho Jesús dio esto como condición para Su regreso.
Durante este período de Tribulación, Dios sellará y protegerá a 144.000 judíos, 12.000 de cada una de las doce tribus para un ministerio especial (Apocalipsis 7:4-8), ellos proclamarán al Mesías y muchos vendrán a confiar en Él. El apóstol Pablo, haciendo eco de Isaías, escribió que todo Israel será salvo (Romanos 11:25-26, Isaías 66:8).
Al final de siete años de terrible tribulación, los ejércitos del mundo rodearán a Israel, cuando el anticristo tenga la victoria a su alcance y toda esperanza parezca perdida para Israel y el mundo, Cristo en su papel como el Señor de los Ejércitos, del Cielo y de la Tierra, regresará del cielo, liberará a Israel y destruirá a todos los que se le oponen (Apocalipsis 19).
Durante miles de años, los profetas de Dios proclamaron el reino de Dios en la Tierra (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/y-donde-queda-el-reino-de-los-cielos/), será un reino en el que el Señor restaurará el esplendor edénico antes de la caída. Su carácter será la paz y la justicia, la guerra cesará y la gente volverá a disfrutar de la larga esperanza de vida que existía antes del Diluvio.
Todas las bendiciones que Dios prometió a Israel en los pactos se cumplirán, Jesús reinará como Rey en Jerusalén como el Hijo mayor de David en cumplimiento del pacto Davídico (Zacarías 14.9). Israel finalmente poseerá la tierra desde el Nilo hasta el Éufrates, Dios escribirá Sus leyes en los corazones y el Nuevo Pacto se establecerá plenamente. Durante este tiempo, satanás será encarcelado (Apocalipsis 20:1-3) y será una edad de oro, una época de felicidad sin precedentes.
Al final de estos mil años, Dios liberará a satanás. Increíblemente y aunque la humanidad habrá disfrutado de un ambiente perfecto (sin guerra, enfermedad, pobreza, crimen y un clima perfecto durante el reinado de Cristo durante mil años) satanás convencerá a algunos de rebelarse contra Dios.
Por supuesto Dios destruirá esta nueva rebelión en orden rápido y Dios ejecutará Su juicio final sobre satanás: lo condenará al Lago de Fuego, que ya ocupaban el anticristo y el Falso Profeta durante todo el milenio. Además, todos aquellos que rechazaron en vida a Cristo comparecerán ante Dios en juicio (Juan 5:22; Apocalipsis 20:11-15) y cada persona será juzgada según sus obras.
Sus propias obras, en oposición a la obra de Cristo, serán todo lo que tendrán para recomendarse a sí mismos, será un escenario de corte y no importa cuántas buenas obras haya hecho una persona, serán insuficientes para alcanzar la santidad y la justicia divinas. Las obras o buenas obras de los que están siendo juzgados serán juzgadas según el estándar de la obra de Cristo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/).
Después de que estas obras sean juzgadas, Dios abrirá el Libro de la Vida para ver si existe alguna base para aquellos que están siendo juzgados y no se encontrará ninguno. El Señor Jesucristo ejercerá su cargo de Juez (Juan 5:22) y los encarcelará en el Lago de Fuego donde se unirán a satanás, el Anticristo y el Falso Profeta por toda la eternidad. Después del juicio final, Dios creará un cielo nuevo y una tierra nueva: ¡un universo totalmente nuevo! (Apocalipsis 21:1-4).
No sabemos cómo será o en qué se diferenciará de nuestro universo actual con respecto a sus leyes o propiedades físicas, pero sabemos que será maravilloso más allá de la comprensión: la muerte habrá desaparecido, el sol y la luna no existirán como fuentes de luz, la Gloria de Dios iluminará la tierra y la nueva Jerusalén descenderá del cielo y residirá sobre la tierra. Será inmenso, medirá 1.500 x 1.500 x 1.500 millas en cada dimensión (2.222 kilómetros), el Templo desaparecerá ya que la realidad habrá reemplazado por completo al símbolo.
En lugar del Templo (que era un modelo del complejo del trono de Dios), la misma sala del trono de Dios será trasladada a la tierra y el árbol de la vida, que no se había visto desde el Edén, reaparecerá. Dios habrá llegado a ser plenamente victorioso y la posibilidad de pecado o mal habrá cesado, todos los que han amado y confiado en Cristo comenzarán una nueva aventura de amor, justicia y paz, todos amarán y adorarán a Dios con un corazón libre y dispuesto.
Juan proporcionó una imagen de una escena celestial que nos da alguna indicación de la gloria de la adoración celestial:
“El que estaba sentado fulguraba como lustroso diamante o reluciente rubí. Alrededor del trono había un arco iris brillante como la esmeralda, y veinticuatro tronos ocupados por veinticuatro ancianos vestidos de blanco y con coronas de oro. Del trono salían relámpagos, truenos y estruendos. Delante del trono ardían siete lámparas de fuego que representaban a los siete espíritus de Dios, y había un mar como de cristal reluciente. En medio y alrededor del trono había cuatro seres vivientes, llenos de ojos por detrás y por delante. El primero de aquellos seres vivientes tenía forma de león; el segundo, de toro; el tercero tenía un rostro humano, y el cuarto parecía un águila en pleno vuelo. Cada uno de ellos tenía seis alas y estaba cubierto de ojos por dentro y por fuera. Y día y noche decían: «Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, que es y que ha de venir». Y cada vez que los seres vivientes daban gloria, honra y acción de gracias al que estaba sentado en el trono, al que vive para siempre, los veinticuatro ancianos se postraban en adoración delante del que vive eternamente y tiraban sus coronas delante del trono, al tiempo que cantaban: «Señor, eres digno de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste el universo. Lo que existe, existe porque tú quisiste crearlo».” (Apocalipsis 4:3b-11)
“Escuché entonces el canto de millones y millones de ángeles que rodeaban el trono, de los seres vivientes y de los ancianos. Cantaban esto a gran voz: «El Cordero que fue sacrificado es digno de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza». Y todas las criaturas del cielo, de la tierra, de debajo de la tierra y del mar, exclamaron: «¡Que la alabanza, la honra, la gloria y el poder sean por siempre para el que está sentado en el trono y para el Cordero!». Mientras tanto, los cuatro seres vivientes decían: «¡Amén!». Y los veinticuatro ancianos se postraron y adoraron.” (Apocalipsis 5:11-14)
La historia de Dios termina como terminan todas las buenas historias: ¡y vivieron felices para siempre!
Fin 😉
(Tomado de https://doctrine.org/summary-of-the-plan-of-god)
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