
Las “bienaventuranzas” se refiere a las bellísimas palabras de Jesús registradas en el Sermón del Monte como claves para una vida feliz o completa desde la perspectiva espiritual. Este sermón fuese dirigido tanto a los discípulos de Jesús como a las multitudes que los acompañaban (predominantemente judíos), y en muchos sentidos puede verse como una yuxtaposición de la entrega de la Ley por parte de Moisés desde el Monte Sinaí, aunque en realidad es una nueva «revelación» del Plan de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/la-revelacion-progresiva/)
En el Sermón del Monte, Jesús discute la Ley del Antiguo Testamento y presenta una «nueva» ley. En lugar de referirse a los mandamientos de la Ley, Jesús aquí resalta el espíritu de lo que Dios desea de su pueblo. Al dar las bienaventuranzas, específicamente, Jesús describe un rasgo o acción de carácter que, en términos humanos a menudo no se asocia con una bienaventuranza, pero luego describe la recompensa o herencia asociada para tales personas.
Ojo que debemos tener claro que El Señor hablaba a judíos bajo el “evangelio del Reino” y por lo tanto se refería a las promesas terrenales dadas a Israel, no a las celestiales destinadas para la iglesia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/dos-promesas-una-para-israel-y-otra-para-la-iglesia/).
Eso no quita que podemos aquí entender mejor el carácter de Dios y su Voluntad para TODOS, entonces primero veamos, ¿qué significa ser «bienaventurado»? El término significa «sumamente feliz», «dichoso» o «consagrado». ¿Y quién dice Jesús que es bienaventurado? Vamos a ver los detalles del sermón, según quedó registrado en el Evangelio de Mateo.
1. “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” (Mateo 5:3)
Aquellos que reconocen su propia pobreza espiritual, su completa falta de recursos espirituales aparte de Dios, son hechos completos y «santos» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/santos-perfectos/). Ven su absoluta necesidad de Dios, la imposibilidad de la salvación aparte de Él, y como resultado recibirán finalmente el Reino prometido luego del regreso de Cristo.
2. “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.” (Mateo 5:4)
Se cree que el duelo aquí se refiere al duelo piadoso sobre nuestro pecado y nuestro estado perdido aparte de Dios. Santiago 4:7-10 dice: «Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón! Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza. Humíllense delante del Señor, y Él los exaltará.»
El luto es parte del arrepentimiento, y el arrepentimiento nos lleva a dejar el pecado y experimentar la plenitud de la vida en Cristo. El pecado solo conduce a la muerte, pero en Cristo tenemos la vida verdadera (Romanos 6:23; Juan 10:10). Sabemos que Dios es fiel para perdonar el pecado (Romanos 5:6-11; 2 Corintios 5:16-21; Efesios 2:1-10; 1 Juan 1:8-9). Así, ¡podemos «llorar» por nuestro pecado y recibir Su perdón y consuelo!
3. “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” (Mateo 5:5)
Ser «manso» ha sido descrito como poder restringido, al revés de lo que el mundo cree. Una persona que es mansa NO es débil; más bien tiene un espíritu amable y humilde debido a la fortaleza de carácter. No es por perseguir las ilusiones mundanas de grandeza o poder que uno heredará la tierra, sino por tener un espíritu amable que reconoce a Jesús como Señor y eligen someterse a Él, dejando de lado su propia voluntad para sujetarse a Sus propósitos.
Son estas personas, que están buscando a Dios, quienes finalmente heredarán LA TIERRA (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/y-donde-queda-el-reino-de-los-cielos/)
4. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.” (Mateo 5:6)
Es lógico pensar que aquellos que reconocen su pobreza espiritual, lloran su pecado y se someten a Dios desearán la justicia. Quieren ser rectos y estar justificados ante Dios. Como Pablo en Romanos 7-8, ellos desean ser «santos» y Jesús dice que estas personas serán satisfechas. Él nos ha justificado por medio de la cruz y está en el proceso de santificarnos para que seamos más y más como Él (Colosenses 3; 2 Corintios 3:18; 5:1-21).
5. “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia.” (Mateo 5:7)
Cuando reconocemos nuestra necesidad de Dios, nuestra posición ante Él y su gran don de ser misericordiosos con nosotros, seremos misericordiosos con los demás. Ser «misericordioso» es mostrar compasión hacia aquellos que nos han ofendido, somos misericordiosos porque ya hemos recibido misericordia. Y, en términos humanos, a menudo los que son misericordiosos con los demás recibirán a cambio la misericordia humana.
6. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” (Mateo 5:8)
Ser puro de corazón significa estar sin culpa, sin mancha, limpio. Obviamente, nadie en la tierra está sin pecado; sólo estaremos sin pecado una vez que seamos glorificados en el cielo. Sin embargo, en Cristo somos justos y Él nos está refinando (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/), una persona que es pura de corazón se considera limpia ante Dios y busca las cosas de Dios. Sabemos que «Nadie ha visto jamás a Dios» (1 Juan 4:12), pero sí vemos reflejos de Dios.
Él se ha revelado a nosotros y se revela a sí mismo a través de nosotros, ¡y un día estaremos con Él en el cielo!
7. “Bienaventurados los que hacen la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” (Mateo 5:9)
Los pacificadores buscan la reconciliación entre los humanos, Dios mismo nos ha reconciliado consigo mismo a través de Cristo y nos da no sólo la misión de contarles a otros acerca de esta reconciliación, sino también intentar vivir en paz con todos (2 Corintios 5:18-21, Romanos 12:18, Hebreos 12:14).
Es importante reconocer que ser un «pacificador» es diferente de ser una persona que mantiene la paz a la fuerza, no estamos llamados a conformarnos con el status quo, sino a lograr activamente la paz y la reconciliación. Hacer esto es una forma en que las personas reconocerán que pertenecemos a la familia de Dios.
8. “Bienaventurados los son perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.” (Mateo 5:10)
Parte de ser un pacificador es compartir el mensaje de salvación. Cuando compartimos abiertamente el evangelio con otros, es posible que seamos perseguidos (al menos en algunos países), y claramente sucederá en los últimos tiempos, antes del regreso de Cristo para inaugurar el Reino Milenial y entregárselo a Israel (según la promesa).
Además, los que buscan vivir con rectitud y honrar los caminos de Dios en un mundo caído a menudo se encuentran con persecución. Jesús dijo en Juan 15:18-19: «Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes, me aborreció a mí. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece.»
Podemos saber que cuando somos perseguidos por el bien de la justicia, finalmente «nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.» (Filipenses 3:20-21)
“Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” (Mateo 5:11-12)
Este último pasaje normalmente no se incluye dentro de las bienaventuranzas, sino que pareciera ser esencialmente un énfasis de la bienaventuranza anterior. Esta declaración también sirve como una transición hacia el próximo punto de Jesús acerca de ser la sal y la luz de la tierra, los seguidores de Jesús estamos destinados a hacer una diferencia en este mundo, hacerlo puede generarnos oposición, pero ese ha sido siempre el caso de los seguidores de Dios, y lo será especialmente durante los últimos siete años antes de la segunda venida de Nuestro Señor.
Sin embargo, podemos regocijarnos sabiendo que Dios está de nuestro lado y que nuestra recompensa está en Él, ¡NO en la aceptación mundana!
(Basado en parte de https://www.compellingtruth.org/Espanol/bienaventuranzas.html)
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