¿Se puede perder la salvación?

Este tema es un complemento al que vimos hace algunas semanas sobre la libertad del cristiano (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/25/entonces-ahora-soy-libre-de-hacer-lo-que-yo-quiera/).  A lo largo de la historia de la iglesia muchos han enseñado que el cristiano puede perder la salvación, y a la fecha no hay un consenso general.

De hecho, este no es el único tema doctrinal en que hay diferencias importantes, y en muchas denominaciones cristianas se sigue enseñando en que sí puede perderse (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/30/de-1-a-45-000-en-2000-anos/).

Las razones que normalmente se dan es (por ejemplo) cometer pecados como drogas, alcohol, fornicación, adulterio o simplemente rebelión a Dios.  Y seamos honestos, esas acciones son malas y efectivamente Dios las detesta, pero ¿harían estas que un (verdadero) cristiano pierda su salvación?  ¿Qué dice la Biblia al respecto?

La respuesta la obtenemos con simplemente hacernos LA pregunta clave: durante la actual “Dispensación de la Gracia”, ¿la salvación se gana (por “obras”), o es un regalo inmerecido de Dios (por “gracia”)?  

Como ya vimos en entradas anteriores (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/24/y-cual-es-la-oferta-por-tiempo-limitado/) queda claro que la salvación es únicamente POR GRACIA, así que aquí podríamos terminar el estudio, pero ahondemos un poco más para ver qué más dice la Biblia al respecto. Un simple estudio de las escrituras relacionadas con cómo eres salvo, revela que hacer el bien o el mal no es parte de los requisitos de salvación:

“Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, aunque estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos dio vida con Cristo, pues solo por su gracia somos salvos. Por su misericordia y por medio de la fe, ustedes son salvos.  No es por nada que ustedes hayan hecho. La salvación es un regalo de Dios y no se obtiene haciendo el bien.  Esto es así para que nadie se sienta orgulloso.” (Efesios 2:4-5, 8-9)

Como su nombre lo indica, en esta era del Plan de Dios, la salvación viene a los creyentes a través de Su Gracia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/), o sea SU FAVOR INMERECIDO.  Dios concede la salvación basada en nuestra Fe y sólo por la Fe, NO en nuestras obras (¡por más buenas que sean!).

No estoy diciendo que a Dios no le importa si le obedezcamos o no, sino que NUNCA seremos lo suficientemente buenos para “ganar” la aceptación de Dios por nuestro propio mérito. Estamos bajo la Gracia (hoy) y la Gracia cancela las obras, es un favor inmerecido y las obras son un favor ganado, no podemos tener ambos en funcionamiento al mismo tiempo para un mismo grupo.

Aquí radica parte del problema o enredo doctrinal de algunas iglesias.  Mirando a Israel bajo la Ley de Moisés (antes de la “era de la iglesia”), su programa de salvación era tener fe en Dios y ADEMÁS guardar los mandamientos de la Ley.  Jesús mismo predicó el “evangelio del Reino” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/), POR ESO le dijo al hombre rico lo siguiente:

“¿Por qué me llamas bueno? —le contestó Jesús—.  El único bueno es Dios.  Pero déjame contestarte: Si quieres obtener la vida, guarda los mandamientos”.  (Mateo 19:17)

Jesús le dijo a este hombre que para heredar la vida eterna debía “guardar los mandamientos” (que no es el caso nuestro). Guardar los mandamientos como medio de salvación era parte del programa basado en la “Fe más obras”, ese es el programa bajo el cual estuvo Israel desde el tiempo en que Moisés recibió la Ley en el Monte Sinaí, o sea después del éxodo de Egipto hasta inclusive después de la resurrección de Jesucristo.

¿Podían perder su salvación bajo un programa basado en “obras”? POR SUPUESTO QUE ERA POSIBLE, simplemente por no hacer las obras requeridas, por no guardar los mandamientos. De hecho “guardar los mandamientos” es mencionado en la Biblia más de 200 veces, desde el Libro de Deuteronomio hasta Apocalipsis.

“Aquí se verá la paciencia del pueblo santo que obedece los mandamientos de Dios y es fiel a Jesús.”  (Apocalipsis 14:12)

Uno que habló con frecuencia del tema fue el apóstol Juan, aquí hay algunos ejemplos:

“¿Cómo podemos saber que conocemos a Dios? Si obedecemos sus mandamientos.  Si alguno dice: «Yo conozco a Dios», pero no obedece sus mandamientos, miente y no dice la verdad.” (1 Juan 2:3-4)

“…y cualquier cosa que le pidamos la recibiremos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.”  (1 Juan 3:22)

“Así que podemos medir el amor que sentimos hacia los hijos de Dios, hermanos nuestros en la fe, por el amor que sentimos hacia Dios y la obediencia que le rendimos.  Amar a Dios es obedecer sus mandamientos; y esto no es difícil…”  (1 Juan 5:2-3)

Está bastante claro que Juan enfatizaba las obras de la Ley (el cumplimiento de los mandamientos) como parte del proceso de salvación, pero Juan era un apóstol para ISRAEL, por lo que es apropiado que escribiera como uno bajo la Ley de Moisés (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/dos-promesas-una-para-israel-y-otra-para-la-iglesia/).

Por el contrario, a Saulo de Tarso (nuestro apóstol Pablo) se le dio un NUEVO programa y un NUEVO evangelio basado en la Gracia, NO EN EL CUMPLIMIENTO DE LOS MANDAMIENTOS DE LA LEY MOSAICA. La audiencia principal de Pablo durante sus años de predicación del “evangelio de la Gracia” eran los gentiles (¡nosotros!), y a los gentiles NUNCA se les dio la Ley de Moisés ya que eso era sólo para Israel.

Así que, Dios no puede responsabilizar a los gentiles por guardar una Ley que nunca recibieron.  Por lo tanto, el programa de Dios para los gentiles es la “Gracia” (un regalo), ¡y ese es el programa actual para la salvación en esta era de la iglesia actual!

Todos sabemos lo que es un regalo: ES ALGO QUE NO COMPRAMOS, ES GRATIS Y MUCHAS VECES INMERECIDO.  ASÍ es el regalo de la salvación de Dios en esta era de la iglesia, nuestra salvación es un regalo basado en la Gracia de Dios, NO en nuestro propio mérito (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/sean-agradecidos-pero-de-que/).

Todos deberíamos estar muy agradecidos por esto, porque si la salvación se basara en el mérito, ¡ninguno de nosotros lograría estar a la altura de los estándares de Dios! Pero como TODOS somos pecadores (y nada podemos hacer al respecto), Cristo toma nuestro lugar y recibe el castigo que nos merecemos, ¡nos salva por GRACIA! Nuestra salvación es un regalo que no se pagar con nada y no puede devolver, por lo tanto Dios nunca retira su regalo.  La palabra dice:

Pues lo que Dios da, no lo quita, ni retira tampoco su llamamiento”.  (Romanos 11:29)

¿Podemos perder nuestra salvación siendo un regalo gratuito?  NO, porque no lo ganamos haciendo obras, así que no lo podemos perder por no hacer obras.  ¡Es un regalo (inmerecido) de Dios!

Cuando fuimos salvos, fuimos sellado por el Espíritu Santo, este sello no es algo que podemos perder o quitar. Existe en el reino espiritual y no podemos acceder a él, de hecho, el sellamiento puede no ser simplemente un sello o una marca, sino el Espíritu Santo mismo, ya que Él mora en nosotros, “somos Su templo” dice la Palabra.

“Ese Dios es precisamente el que nos mantiene firmes en Cristo, a ustedes y a nosotros.  Él nos eligió y ha puesto su marca en nosotros —marca que declara que le pertenecemos— y también ha puesto su Santo Espíritu en nuestros corazones como garantía de sus promesas.” (2 Corintios 1:21-22)

“Gracias también a lo que Cristo hizo, cuando ustedes escucharon el mensaje verdadero de las buenas noticias de salvación y creyeron en él, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo que él había prometido.” (Efesios 1:13)

“No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual Dios los selló para el día de la salvación.”  (Efesios 4:30)

Como podemos leer, estamos sellados por el Espíritu Santo aquí en la tierra hasta un tiempo específico llamado el “día de la redención”, una referencia a la redención del cuerpo:

“Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora.  Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.” (Romanos 8:22-23)

La redención de nuestro cuerpo viene con el “arrebatamiento de la iglesia” (tema que veremos pronto en detalle), cuando recibimos nuevos cuerpos glorificados junto con los creyentes resucitados. Actualmente nuestra alma ha sido redimida por la sangre de Cristo y nuestro espíritu renovado, somos una “nueva creación en Cristo”.

Pero nuestro cuerpo físico continúa envejeciendo, arrugándose y enfermándose, nuestros cuerpos todavía deben de ser redimidos, y esa redención del cuerpo ocurre en el rapto:

“Les voy a revelar ahora un secreto: No todos moriremos, pero todos seremos transformados. Ocurrirá en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la trompeta final.  Cuando esa trompeta suene, los que hayan muerto resucitarán con cuerpos nuevos que jamás morirán; y los que estemos vivos seremos transformados.(1 Corintios 15:51-52)

Todos los que nos vayamos en el rapto finalmente recibiremos nuestros cuerpos glorificados aptos para toda la eternidad.  Otro gran aspecto de la redención del cuerpo es que nuestra naturaleza humana caída y pecaminosa desaparecerá y será reemplazada por una naturaleza piadosa. Además los muertos en Cristo resucitarán (primero) con un nuevo cuerpo glorificado apto para el cielo y la eternidad, y los que estemos vivos seremos inmediatamente cambiados de mortales a inmortales:

Porque es imprescindible que este cuerpo corruptible se convierta en un cuerpo incorruptible, y que lo mortal sea inmortal.  Cuando así suceda, se cumplirá la siguiente profecía: «Ha sido devorada la muerte por la victoria».  «¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?  ¿Dónde está, oh sepulcro, tu victoria?» (1 Corintios 15:53-55)

Los corruptibles, los muertos en Cristo cuyos cuerpos terrenales ya se han descompuesto, se vestirán de un nuevo cuerpo incorruptible, un cuerpo glorificado.  Los mortales, los que vivan en el momento del rapto, serán transformados en un cuerpo inmortal y glorificado.

Entonces, ¿podemos perder nuestra salvación?

Somos salvos por la Gracia de Dios, sólo su Gracia nos salva a través de nuestra Fe.  No somos salvos por nuestras buenas obras porque nunca serán lo suficientemente buenas para agradar a Dios, ya que Él es Santo y perfecto.  Somos sellados por el Espíritu Santo hasta el día del Rapto, nuestra salvación es eternamente segura ya que no la ganamos, fue un regalo de Dios para nosotros.

Entonces, ¿podemos perder la salvación?  La respuesta definitiva es un rotundo ¡NO! (al menos durante la presente “dispensación de la Gracia”). Pero, ¿y si un cristiano peca?  Seamos realistas, ninguno de nosotros es perfecto, “todos nos quedamos cortos de la santidad perfecta de Dios”, pero, ¿afecta eso a nuestra salvación?

“Un día tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, y seremos juzgados.  Cada uno recibirá lo que merezca por las buenas o las malas cosas que haya hecho mientras estaba en el cuerpo.”  (2 Corintios 5:10)

El “Tribunal de Cristo” NO es lo mismo que el “Juicio Final” (el del «gran trono blanco«), sino que es solo para los creyentes.  Allí nuestras obras serán examinadas si son “buenas o malas”, NO para establecer el castigo eterno, sino para definir las recompensas. Si nuestras obras son malas entonces perdemos la recompensa, NO NUESTRA SALVACIÓN.

“Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él.  Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima.  Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo.  Ahora bien, si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno.”  (1 Corintios 3:10-13)

Nuestras obras serán probadas por el fuego, lo bueno permanecerá y lo malo será consumido por el fuego (la Palabra del Señor).

“Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa.  Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego.”  (1 Corintios 3:14-15)

Nuestra salvación no depende de que hagamos buenas obras o guardemos los mandamientos de la Ley de Moisés, se basa en la Gracia de Dios y nuestra Fe.  ¿Hemos confiado en Jesucristo para nuestra salvación y perdón de pecados?  ¿Le hemos entregado nuestra vida a Él?

Si es así, entonces somos salvos y NADA puede cambiar eso, estamos en Cristo y Cristo está en nosotros, estamos sellados por el Espíritu Santo, ¡y nos iremos con Cristo en el rapto!

“Pero Dios nuestro Salvador mostró su bondad y su amor por la humanidad, y, sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, por pura misericordia nos salvó lavándonos y regenerándonos, y dándonos nueva vida por el Espíritu Santo.”  (Tito 3:4-5)

(Basado en parte en https://breadoflife.media/can-you-lose-your-salvation/ )


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