Pentecostés: ¿el nacimiento de la Iglesia?

Este es otro de esos temas bonitos de estudiar, apenas para un viernes, jejeje.  La mayoría de cristianos cree que la importancia de Pentecostés es porque representa el “nacimiento” de la iglesia, el día en que el “Cuerpo de Cristo” llegó a existir (Hechos 2), ¡yo mismo lo he dicho cientos de veces!

El argumento básico es que, dado que la iglesia está compuesta por creyentes en los que el Espíritu Santo mora y eso ocurrió en Pentecostés, pues entonces la iglesia debe haber comenzado ese día. A primera vista tal argumento parece tener mérito, pero luego de meses de estar estudiando la era de la iglesia (durante la “dispensación de la Gracia”, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/) ahora me parece que el argumento tiene serias fallas, por lo que vamos a estudiar a ver lo que (realmente) dice la Biblia al respecto.

Y si Pentecostés no fue el nacimiento de la iglesia, entonces ¿qué fue?  Hoy trataremos de darle respuesta estas preguntas, así como explicar el significado de ese día según lo explica la Palabra, y con suerte terminar con la confusión que lo rodea.

Haciendo un recuento rápido del Plan de Dios en relación a su primera venida en cuerpo físico (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/02/resumen-del-plan-de-dios/), Dios había comisionado a Juan el Bautista como heraldo del Mesías, él proclamó: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2).  El Reino de Dios estaba finalmente cerca porque el Rey estaba presente, Dios estaba listo para establecer Su reino en la tierra, SIEMPRE Y CUANDO la nación judía se arrepintiera.

Jesús se hizo eco de este mismo mensaje (Mateo 4:17), pero los judíos se negaron.  A pesar del cumplimiento de TODAS las profecías, ¡lo entregaron a Pilato y exigieron su muerte! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/profecias-sobre-la-primera-venida-del-mesias/).

Por lo tanto, los judíos consiguieron lo que querían, Jesús fue ejecutado, pero después de tres días en la tierra, resucitó de entre los muertos (Mateo 12:40, 28:5-9).  El significado de Su resurrección para Sus discípulos fue que, como Él ya estaba vivo nuevamente, YA podía establecer Su Reino.  El establecimiento del Reino Terrenal de Dios fue el enfoque principal del «evangelio del Reino» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/),  así que eso era el siguiente evento que esperaban los apóstoles.

¿Y por qué no? Durante más de tres años, desde que el Señor los llamó, prácticamente no les habló de otra cosa (Mateo 6:9-10).  Es por eso que interrogaron a Cristo al respecto, YA RESUCITADO. Lucas escribió:

“Estando con ellos, les mandó que no salieran de Jerusalén hasta que, tal como ya les había dicho, recibieran la promesa del Padre.  ―Juan los bautizó con agua —les recordó—, pero dentro de poco ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.  Los que se habían reunido con Jesús le preguntaron: ―Señor, ¿vas ahora a restaurar el reino de Israel?”  (Hechos 1:4-6)

Jesús les había ordenado que permanecieran en Jerusalén para esperar al Espíritu Santo, pero lo más importante en la mente de ellos era el Reino, esperaban que Él lo estableciera pronto. Cuando regresaron del Monte de los Olivos a Jerusalén, su primera acción fue ocupar el puesto vacante de Judas (Hechos 1:15-26), ellos sabían que DOCE apóstoles tenían que estar en su lugar para que viniera el reino de Dios, ya que recordaron la promesa del Señor de que se sentarían sobre “doce tronos” gobernando a las doce tribus de Israel (Mateo 19:28).

¡Uno no olvida tal promesa!, sobre todo que fue dada NO a maestros de la Ley, sino a pescadores sin mucha preparación. ¡Totalmente alineado con el Plan! 😉 (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/santos-perfectos/). Pentecostés fue una fiesta judía que ocurrió cincuenta días después de la Fiesta de las Primicias, la fecha en la que Jesús resucitó de entre los muertos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/las-fiestas-biblicas-como-sombras-profeticas/).

Juan el Bautista había bautizado a Israel con agua, pero él había profetizado que el Mesías bautizaría a la nación “con el Espíritu Santo” (Juan 1:33) y “con fuego” (Mateo 3:11; Lucas 3:16). Jesús les dijo a sus discípulos “que les daría otro Consolador” (Juan 14:16-18, 15:26-27, 16:7-15) y que permanecieran en Jerusalén para esperar su venida.  Él declaró:

“Recuerden que cuando todavía estaba yo con ustedes, les decía que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.  Entonces les abrió el entendimiento para que pudieran comprender las Escrituras.  Les explicó: ―Está escrito que el Cristo padecerá y resucitará al tercer día.  Y también que en su nombre, comenzando en Jerusalén, se predicará a todas las naciones que hay perdón de pecados para el que se arrepiente.  Ustedes son testigos de estas cosas.  Pronto enviaré lo que prometió mi Padre.  Pero ustedes quédense en Jerusalén hasta que los llene con poder de lo alto. Tras aquellas palabras, los llevó hasta Betania.  Una vez allí, alzó las manos y los bendijo.  Y mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue llevado al cielo.  Los discípulos, después de adorarlo, regresaron a Jerusalén llenos de alegría.  Desde ese día estaban siempre en el templo alabando a Dios.” (Lucas 24:44-53)

Los apóstoles obedecieron el mandato del Señor, todos esperaron en Jerusalén.  Esto requirió paciencia y fe, el Señor les dijo que enviaría otro Consolador y que se quedaran en Jerusalén, pero NO les dijo cuándo ocurriría esto.  “Cuándo” es siempre el gran secreto de Dios, Él nos ha dicho lo que hará, pero Él no nos ha dicho cuándo lo hará. La lección para los creyentes es obedecer y permanecer fieles, podríamos morir antes de que se cumplan las promesas de Dios, pero viviremos para verlas cumplidas.  ¡Esto es fe y esperanza!

Regresando al tema, la historia la conocemos: el día de Pentecostés se reunieron los doce apóstoles y 120 discípulos (Hechos 2), oyeron un sonido como de un gran viento, lenguas repartidas como fuego aparecieron sobre cada uno de ellos, fueron llenos del Espíritu Santo, ¡y comenzaron a hablar en lenguas extranjeras!

Los judíos que habían venido de otras naciones para celebrar el festival escucharon a estos locales hablar milagrosamente sus idiomas, estaban atónitos.  No podían entender lo que estaba pasando (Hechos 2:12), por lo que algunos dijeron que estaban borrachos.  El alcohol puede tener varios efectos, pero aprender y hablar un idioma extranjero no me parece que sea uno de ellos, por eso fue que Pedro respondió que sólo eran las 9 a.m., y que por supuesto no estaban borrachos.  Dio la respuesta a lo que había sucedido citando a Joel:

Algunos de ustedes están diciendo que estos hombres están borrachos. Pero, ¡la gente no se emborracha a las nueve de la mañana! Ustedes han presenciado esta mañana lo que el profeta Joel predijo: En los postreros días —dijo Dios—, derramaré mi Espíritu sobre toda la humanidad, y sus hijos e hijas profetizarán, sus jóvenes verán visiones y sus viejos soñarán sueños.  Sí, el Espíritu vendrá sobre mis siervos y siervas, y ellos profetizarán. Y haré milagros en el cielo y en la tierra en forma de sangre, fuego y nubes de humo; el sol se pondrá negro y la luna como sangre antes que llegue el día del Señor, grande y terrible.  Pero todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo”. (Hechos 2:15-21)

Pedro probablemente citó a Joel con el fin de revelar el significado de Pentecostés, aunque la profecía de Joel trataba del Día del Señor.  El Día del Señor incluía el envío de Dios de Su Espíritu Santo, pero TAMBIÉN el juicio de la tierra en Su ira, el establecimiento del Señor Jesucristo sobre el trono de David como Rey de Israel y del mundo, y la creación de nuevos Cielos y nueva Tierra. La profecía de Joel trató con dos de estos aspectos: el Nuevo Pacto en el que Dios daría Su Espíritu Santo a Israel y Su ira sobre la tierra.

Dios había revelado que daría Su Espíritu Santo a Israel en otros dos pasajes clave además de Joel: Ezequiel 36 y Jeremías 31.  Ezequiel escribió:

Por tanto di al pueblo de Israel: El Señor dice: Los traeré de vuelta a su tierra nuevamente, pero no porque lo merecen; lo estoy haciendo para proteger mi buena reputación que ustedes han puesto en entredicho en las naciones.  Yo limpiaré mi gran fama que ustedes han dañado, y la gente del mundo sabrá que yo soy el Señor. Yo seré honrado ante sus ojos al liberarlos del exilio entre ellos.  ¡Porque los traeré de vuelta a la tierra de Israel! Entonces será como si yo hubiera esparcido agua limpia sobre ustedes, porque serán limpios; su inmundicia será lavada, y sus homenajes a los ídolos será cosa del pasado. ¡Y les daré un corazón nuevo, les daré intenciones nuevas y rectas, y pondré un espíritu nuevo en ustedes!  ¡Les quitaré sus corazones de piedra, tercos e insensibles, y les daré nuevos corazones, llenos de amor y buenas intenciones!  Y pondré mi Espíritu dentro de ustedes para que sigan mis instrucciones y hagan todo cuanto es justo y agradable para mí.  Y vivirán en Israel, la tierra que yo di a sus antepasados hace tanto tiempo. Y serán mi pueblo y yo seré su Dios.

Yo haré que su historial de maldades sea cosa del pasado.  Les daré abundantes cosechas de sus árboles frutales y sus campos, y nunca más pasarán hambre ni ninguna necesidad. Entonces se acordarán de sus maldades pasadas y sentirán remordimientos por todos los males que hicieron.  Pero acuérdense siempre de esto: No hago esto por ustedes, sino por mí.  ¡Oh pueblo de Israel, sientan mucha vergüenza por todo lo que han hecho! El Señor Dios dice: Cuando yo los limpie de su pasado delictivo los traeré de nuevo a Israel, y reconstruiré las ruinas y vivirán en ciudades reconstruidas. Los campos que durante los años de exilio estuvieron vacíos como el desierto, serán cultivados de nuevo. Todos los que pasaban por allí se asombraban al ver la desolación en su tierra, pero cuando yo los traiga a ustedes de vuelta ellos dirán: ‘¡Esta tierra que estaba tan desértica ha llegado a ser como el jardín de Edén!  ¡Las ciudades arruinadas han sido reconstruidas y amuralladas y repobladas!’. Entonces las naciones en torno de ustedes, todas aquellas que aún queden, sabrán que yo, el Señor, reconstruí las ruinas y les di cosechas abundantes en el desierto.  ¡Pues yo, el Señor, lo que prometo, cumplo! (Ezequiel 36:22-32)

Por su lado, Jeremías escribió:

“El Señor dice: En el futuro cercano multiplicaré la población y también el ganado aquí en Israel.  En tiempos pasados con mucho empeño arruiné y dañé a la nación pero ahora la reedificaré cuidadosamente.  Ya el pueblo no dirá este refrán: «Los padres comen las uvas agrias y a los hijos les da la dentera». Pues cada cual morirá a consecuencia de sus propias faltas: el que coma uvas agrias será quien tenga dentera. Llegará el día, dice el Señor, cuando celebraré un nuevo convenio con el pueblo de Israel y Judá.  No será como el convenio que hice con sus antepasados cuando de la mano los saqué de tierra de Egipto, convenio que ellos quebrantaron, obligándome a rechazarlos, dice el Señor.  Este es el nuevo convenio que voy a celebrar con ellos: Grabaré mis instrucciones en el corazón de ellos, para que tengan la voluntad de honrarme; entonces serán verdaderamente pueblo mío y yo seré su Dios. En aquel tiempo ya no será necesario que uno al otro se amoneste para conocer al Señor pues cada cual, el grande y el pequeño, realmente me conocerá, dice el Señor, y yo perdonaré y olvidaré sus graves faltas.”  (Jeremías 31:27-34)

Estos pasajes proclamaban la promesa de Dios del Nuevo Pacto a los judíos, Dios habló a través de Ezequiel a la casa de Israel (Ezequiel 36:22) y a través de Jeremías a Israel y Judá (Jeremías 31:27,31).  Así, Dios se dirigió a las doce tribus de la nación judía, Dios les dijo a los judíos que cumpliría su promesa no por ningún mérito en ellos sino por su nombre, que habían profanado entre los gentiles.

La manera en que Dios expresó Su promesa indicó su naturaleza soberana: vendría únicamente sobre la base de Su carácter y Su integridad, el propósito y efecto de la morada del Espíritu Santo sería que los judíos guardaran Su Ley.  Note que los gentiles no fueron abordados, Dios nunca reveló que los gentiles serían llenos de su Espíritu Santo, ¡eso era todavía un misterio que se le revelaría posteriormente a Pablo!

Sin embargo, Pedro citó a Joel porque probablemente creía que ya había comenzado el cumplimiento de las profecías de Ezequiel y Jeremías, y que el cumplimiento del resto de las profecías estaba cerca.  Los profetas habían revelado que Dios ejercería Su ira, restauraría a Israel a su tierra con los límites que Él le había prometido a Abraham (Génesis 15:18, Éxodo 23:31, Deuteronomio 11:24), establecería Su reino en el que reinaría el Mesías y daría a los judíos la morada Espíritu Santo.

El orden del cumplimiento de estas promesas era imposible de discernir claramente, Pedro entendió los eventos del programa de Dios pero no su tiempo (¡no sabía del “as bajo la manga” que tenía Dios con los gentiles!).  Como había venido el Espíritu Santo, pareciera que él asumió que el resto de la profecía también se cumpliría, y por lo tanto, citó el resto de la profecía de Joel acerca del sol que se convertiría en tinieblas y la luna en sangre.

¿Pero se cumplieron en ese momento TODOS los detalles de las profecías de Ezequiel y Jeremías?

Pedro entendió que Israel tenía que arrepentirse, porque el Señor había dicho que no regresaría hasta que cada judío declarara: “Bendito el que viene en el nombre del Señor” (Mateo 23:37-39).  Por eso, cuando los judíos le preguntaron en Pentecostés qué debían hacer (en vista que habían crucificado a su Mesías), él le dijo a toda la casa de Israel que “se arrepientan y sean bautizados por el remisión de los pecados” (Hechos 2:36-39).

Ojo que Pedro ÚNICAMENTE se dirigió a los judíos en Pentecostés, para él, ¡haberse dirigido a los gentiles era simplemente impensable!

Contrario a lo que se pudiera pensar, el Señor NO tuvo ministerio a los gentiles en los tres años y medio que pasó con Sus discípulos, y por supuesto que ellos tampoco (Mateo 10:5-7).  Después de Su resurrección, les había dicho que eventualmente fueran a las naciones (Mateo 28:19-20), pero les instruyó que fueran primero a los judíos (Hechos 1:8), y lo segundo en realidad NUNCA se dio (excepto un par de eventos aislados).

Esto estaba de acuerdo con el programa profético, Dios había revelado que Israel bendeciría a los gentiles desde el pacto abrahámico, anticipando el establecimiento de los judíos en su Reino (Zacarías 8:20-23, Salmo 2:6-8, Isaías 49:5-6, 60:1-3, Jeremías 4:1-2).  Pero para que esto sucediera, TODA la nación tenía que arrepentirse (Mateo 23:37-39).

Como sabemos, la definición de la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”, es ese organismo compuesto por judíos Y GENTILES (sin distinción), quienes son iguales en Cristo (Gálatas 3:26-28).  Si Pentecostés hubiese sido el nacimiento de la iglesia, ¿por qué Pedro no incluyó a los gentiles en su mensaje? ¿Por qué Pedro no mencionó la cruz, la salvación a través de la sangre de Cristo o el perdón de los pecados basado en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo?  ¿Por qué no ofreció la salvación sólo por la Fe (“Gracia”) aparte de las obras?  ¿Por qué no dijo una sola palabra sobre el “Cuerpo de Cristo”?

Y para ir más lejos, ¿por qué Pedro (o cualquiera de los Doce o el mismo Santiago, hermano de Jesús) NUNCA mencionaron el “Cuerpo de Cristo”?

Tales preguntas revelan el fundamento “arenoso” del argumento de que la Iglesia comenzó en Pentecostés.  La razón por la que Pedro no proclamó ninguna de esas cosas fue porque NO LAS SABÍA, Pedro no sabía NADA acerca de la salvación de Dios basada en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, de la salvación por Fe solamente (aparte de las obras), del significado de la sangre de Cristo, o del cuerpo de judíos y gentiles iguales en Cristo.

Pedro no sabía NADA de la iglesia o las enseñanzas asociadas con ella, Pedro sólo conocía el programa profético del Reino de Dios (“el evangelio del Reino”), o sea, las profecías que Jesús (y los profetas antes de Él) había proclamado a lo largo de su ministerio terrenal (Romanos 15:8).

La razón por la que los profetas no revelaron nada acerca de la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”, fue porque TAMPOCO SABÍAN nada de ella.  Dios había mantenido esta revelación en secreto hasta que se la reveló EN PRIMICIA a Pablo (Efesios 3:1-7) hasta un tiempo después.  Los profetas habían revelado que los gentiles serían bendecidos a través de Israel en el Reino, pero el Reino todavía no había llegado.

Lo anterior ha generado una gran confusión, todo por no entender que los eventos de Pentecostés sucedieron a los judíos creyentes (NO a los gentiles, la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”).  Un área de confusión ha sido el hablar en lenguas, algunas denominaciones e iglesias enseñan que se supone que los creyentes DEBEN hablar en lenguas porque esa fue la evidencia del Espíritu Santo en Pentecostés.  Pero como vimos lo que sucedió en Pentecostés no tuvo NADA que ver con la iglesia, TODO lo que sucedió en Pentecostés involucró únicamente a judíos.

El advenimiento del Espíritu Santo fue el cumplimiento de las promesas de Dios AL PUEBLO JUDÍO, ¡no a la iglesia! (que todavía no había sido formada).  No había gentiles (excepto posiblemente algunos prosélitos) entre los creyentes de Jerusalén, y en realidad entre los judíos no existía tal cosa como el “evangelismo gentil”.

De hecho, incluso varios años después de Pentecostés, los creyentes judíos en Jerusalén reprendieron a Pedro cuando supieron que había ido a la casa del gentil Cornelio (Hechos 11:1-3), esto debería convencernos a todos de la imposibilidad de que la iglesia comenzara en Pentecostés. Pero eso no es todo, existen otros problemas.

Juan declaró que JESÚS bautizaría a los creyentes (judíos) con el Espíritu Santo (Mateo 3:11, Marcos 1:8, Lucas 3:16, Juan 1:33), hecho que Jesús confirmó (Juan 15:26, 16:7).  Estas declaraciones indicaron que Jesús era el que bautizaba, o sea, era el “agente” del bautismo.  Sin embargo, Pablo enseñó que los miembros de la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”, no son bautizados por Cristo sino por el ESPÍRITU SANTO directamente.  El Espíritu Santo es el “agente” que bautiza a cada uno en el “Cuerpo de Cristo”:

“El cuerpo humano, aunque es uno, está compuesto de muchos miembros; y esos miembros, aunque son muchos, forman un solo cuerpo. Lo mismo sucede con el cuerpo de Cristo.  Hemos sido bautizados en el cuerpo de Cristo por un solo Espíritu, y todos hemos recibido el mismo Espíritu. Algunos somos judíos, otros son gentiles; algunos son esclavos y otros son libres.  Pero todos formamos un solo cuerpo.”  (1 Corintios 12:12-13)

En Pentecostés, los creyentes judíos fueron bautizados por Cristo. Los creyentes del evangelio de Pablo, sin embargo, no somos bautizados por Cristo sino por el Espíritu Santo, y estos son dos bautismos separados.  Además, Lucas no escribió que los creyentes judíos en Pentecostés fueran bautizados en el “Cuerpo de Cristo”, los que creyeron en el “evangelio del Reino” fueron bautizados por Cristo para que pudieran cumplir las promesas de Ezequiel y Jeremías.

Por el contrario, los que hemos creído en el “evangelio de la Gracia” (el evangelio de Pablo), hemos sido bautizados por el Espíritu Santo para convertirnos en miembros de la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”.  La iglesia NO está bajo la administración de la Ley Mosaica, sino bajo la administración de la Gracia (Romanos 6:14), ESTOS BAUTISMOS INDICAN DOS PROGRAMAS SEPARADOS Y DISTINTOS EN EL PLAN SALVÍFICO DE DIOS, tal y cómo lo vimos hace unos meses.

Otra cosa a tener en cuenta es que no todos los creyentes fueron habitados por el Espíritu Santo en Pentecostés.  Según el registro bíblico, algunos fueron “habitados” más tarde.  Lucas registró:

“Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo viajaba por las regiones superiores y llegó a Éfeso.  Allí encontró a varios discípulos. ―¿Recibieron ustedes el Espíritu Santo cuando creyeron? —les preguntó. ―No —le respondieron—. Ni siquiera sabíamos que existía el Espíritu Santo.  ―¿Y cómo fue que les bautizaron? —les preguntó.  ―De acuerdo con el bautismo de Juan —le respondieron. Entonces Pablo les explicó que el bautismo de Juan era para el arrepentimiento, y que Juan había enseñado que era necesario creer en aquel que venía después de él, es a saber, Jesús el Mesías. Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús.  Y cuando Pablo les puso las manos sobre la cabeza, el Espíritu Santo vino sobre ellos y hablaron en lenguas y profetizaron.  Eran en total unos doce hombres.” (Hechos 19:1-7)

Estos eran judíos que habían creído en el evangelio que predicaba Juan el Bautista, fueron salvados pero no habían recibido el Espíritu Santo en Pentecostés.  De hecho, ¡no habían oído nada acerca del Espíritu Santo!

Cuando Pablo escuchó su testimonio, les impuso las manos y finalmente recibieron el Espíritu Santo.  Debemos notar algunas cosas aquí: Hechos es un libro de transición, durante un período de tiempo, tanto el programa profético del Reino de Dios como el programa de la iglesia coincidieron.  Por ejemplo, el “evangelio del Reino” y el “evangelio de la Gracia” (el evangelio de Pablo) operaron simultáneamente desde el momento en que Pablo lo recibió hasta el Concilio de Jerusalén.  

Luego del Concilio de Jerusalén, pareciera que sólo fue válido el evangelio de Pablo (Hechos 15:11, Gálatas 1:6-9) debido al rechazo de Israel de su Mesías.  En este momento el programa profético de Dios para Israel comenzó a ser reemplazado por el programa de Dios para la iglesia, que Cristo le había revelado (en primicia) a Pablo.

Que los gentiles recibieran el Espíritu Santo a través de Pablo fue un indicador de esta transición. Los judíos hablaron en lenguas porque esto fue lo que sucedió cuando el Espíritu Santo se presentó en Pentecostés.  Ya que fueron salvos bajo ese mismo programa, era apropiado que tuvieran la misma experiencia que los creyentes en Pentecostés.

Por último, debemos tener en cuenta que cuando uno es salvo por creer en el «evangelio de Pablo» (1 Corintios 15:1-4) inmediatamente es habitado, bautizado por el Espíritu Santo en el “Cuerpo de Cristo” (1 Corintios 12:12-13).  Este bautismo no tiene señal (como hablar en lenguas), las lenguas ya no existen en la iglesia, habiendo cesado hace mucho tiempo (1 Corintios 13:8).  Pero aun cuando operaban en la iglesia, no eran señal para los creyentes sino para los incrédulos (1 Corintios 14:22).

En conclusión, las Escrituras indican claramente que la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”, NO COMENZÓ EN PENTECOSTÉS, ¡era bíblicamente imposible!

Pentecostés era una fiesta judía y el programa de Dios para Israel (el “evangelio del Reino”) todavía estaba en pleno efecto.  Dios no había revelado NADA acerca de que un cuerpo común de judíos y gentiles iguales en Cristo. Lo que Él había revelado era nada más que los gentiles serían bendecidos a través de Israel, pero la iglesia era un secreto que Dios le revelaría hasta unos años después al apóstol Pablo (Efesios 2:11-13, 3:1-9).

Y si no me creen a mí (que no tienen por qué hacerlo), créanle al mismo Pablo:

¡Qué bondadoso fue conmigo el Señor al enseñarme a confiar en él y a estar lleno del amor de Cristo Jesús!  Este mensaje es verdadero y todo el mundo debe creerlo: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero [del griego “prótos”: primero en tiempo, lugar, en cualquier sucesión de cosas o personas].  Pero precisamente por eso, Dios tuvo misericordia de mí, para que Cristo pudiera usarme como ejemplo de lo paciente que es aun con el más vil de los pecadores, y para que los demás se den cuenta y, creyendo en él, también reciban la vida eterna.  Por eso, al Rey eterno, inmortal, invisible, al único Dios, sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos.  Amén.”  (1 Timoteo 14:17)

(Basado en parte en https://doctrine.org/what-was-pentecost)


Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.