
«Y ellos vivieron felices para siempre. El fin.»
Esta es una forma común de terminar las historias que comienzan con «Había una vez», ¿cierto? Llamamos a esas historias cuentos de hadas, historias imaginarias para niños, llenas de magia y con personas y lugares fantásticos.
Y nos encanta un buen cuento de hadas porque (sin saberlo) se hace eco de la historia real de la Biblia, Dios nos ha programado para amar historias que se resuelven, historias que terminan no sólo con justicia sino con un gozo exuberante. Es por eso que podríamos resumir la historia de la Biblia con el mismo título de arriba, esa resolución gozosa es lo que captura toda la argumentación bíblica: “la resurrección de la carne” y “la vida eterna”.
Ese es el punto principal de Pablo en su primera carta a los Corintios (capítulo 15), uno de los pasajes más famosos de la Biblia sobre la resurrección de los creyentes. Aquí Pablo hace una cadena argumentativa tremendamente lógica (al menos para los cristianos):
“Ahora bien, si se predica que Cristo resucitó, ¿por qué algunos andan diciendo que no existe la resurrección de los muertos? Si no hay resurrección, Cristo no resucitó tampoco; y si no resucitó, vana es nuestra predicación y vana es la fe de ustedes. En ese caso, los apóstoles seríamos unos mentirosos, porque afirmamos que Dios levantó a Cristo de la tumba, y esto es imposible si los muertos no resucitan. Y si no resucitan, Cristo está muerto todavía, y la fe de ustedes es una ilusión, todavía están en sus pecados. Además, los cristianos que ya han muerto están perdidos. Si el ser cristiano nos fuera de valor sólo en esta vida, seríamos los seres más desgraciados del mundo.” (1 Corintios 15:12-19)
Los corintios creían que Dios resucitó a Cristo, pero algunos de ellos negaban que Dios resucitará los cuerpos de los cristianos. “Resurrección” proviene de la palabra griega “anástasis”, que no se refiere únicamente a “la vida después de la muerte” (como una existencia no corporal), sino que se refiere específicamente a “la vida corporal después de que una persona ha muerto”.
La idea de que Dios resucitaría un cadáver humano repugnaba a los paganos grecorromanos (Hechos 17:32), creían que el cuerpo material no tiene futuro más allá de la tumba y que solo el alma inmaterial es inmortal. Valoraban el alma sobre el cuerpo físico, en consecuencia, algunos aplicaron esa filosofía a la ética, es decir, que lo que haces ahora en tu cuerpo físico no importa (1 Corintios 15:32-34).
Entonces, Pablo corrige a los corintios que habían adoptado suposiciones mundanas sobre la resurrección de su cultura pagana, afirmando que Dios ciertamente resucitará los cadáveres de los creyentes. Tal creencia es razonable dadas dos analogías de la naturaleza: semillas que mueren y resucitan, y diferentes clases de cuerpos, como el sol y la luna, celestiales y terrenales.
Argumenta que la analogía de Adán y Cristo prueba que la resurrección de los cadáveres de los creyentes es segura y finalmente en este mismo capítulo escribe que «Dios debe transformar los cuerpos mortales y perecederos de los creyentes vivos (y muertos) en cuerpos inmortales e imperecederos para vencer triunfalmente a la muerte» (1 Corintios 15:50-58).
Dios creó un universo material, y creó a los humanos con cuerpos físicos. Pero de la misma manera que primero Jesús tuvo cuerpo mortal y luego recibió cuerpo inmortal, Dios transformará nuestro cuerpo terrenal en un cuerpo celestial, de manera que todos los cristianos tengamos un nuevo cuerpo que nos dure por toda la eternidad.
Esa es una noticia maravillosa para nosotros los creyentes en cuerpos terrenales, porque nuestros cuerpos “se están deteriorando y gimiendo” (1 Corintios 15:42-44; Romanos 8:18-25). Nuestro cuerpo terrenal es perecedero, pero nuestro cuerpo celestial será “imperecedero” (1 Corintios 15:42, 50, 52-54). ¡La resurrección de Cristo garantiza que la muerte “morirá”!
“En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo y de allí esperamos al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso. Esto lo hará por medio del poder con el que domina todas las cosas.” (Filipenses 3:20-21)
Ahora, contrario a lo que muchos creen, TODOS los humanos existirán para siempre, pero sólo algunos disfrutarán de lo que el Nuevo Testamento llama “la vida eterna”. Eso se refiere específicamente a la vida de resurrección de la era venidera, que los creyentes experimentan en cierta medida ahora (Juan 3:15; 17:3), pero que experimentaremos plenamente después de que Jesús finalmente nos diga a cada uno de nosotros:
“Su señor le dijo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor.” (Mateo 25:23)
¡Qué belleza de promesa! El evangelio es una buena noticia no sólo porque Dios nos rescatará del infierno y porque podemos disfrutar los placeres del cielo, sino porque también ¡podremos finalmente disfrutar a Dios mismo como nunca pudimos en nuestras cadenas del pecado!
“La vida eterna” es tan gloriosa y satisfactoria porque podemos disfrutar más y más al Dios trino, ¡por siempre! En ese momento podremos experimentar lo que David escribió en los Salmos:
“Me has dejado saborear los gozos de la vida y los exquisitos placeres de tu presencia eterna.” (Salmos 16:11)
Anhelamos la resurrección del cuerpo y la vida eterna porque entonces experimentaremos Su Compañía eternamente. “El fin” de la historia de la Biblia es “el inicio” de una felicidad eterna, a medida que Dios muestra más y más de su infinita e inagotable grandeza y gloria para el disfrute de su pueblo.
Por ahora, no debemos temer a la muerte, de hecho, deberíamos poder decir sin temor lo mismo que el apóstol Pablo: “Mi deseo es partir y estar con Cristo, porque eso es muchísimo mejor” (Filipenses 1:23). Por eso oramos:
“Y ahora, que la gloria, la majestad, el imperio y la potencia sean eternamente del único Dios, Salvador nuestro por medio de Jesucristo, quien tiene poder para conservarlos sin caída y, con gran alegría, presentarlos sin tacha ante su gloriosa presencia. Amén.” (Judas 1:24-25)
(Tomado de https://www.desiringgod.org/articles/death-is-not-the-end)
Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.