Parábola de las Diez Vírgenes

Ayer vimos que lo más probable (bíblicamente hablando) es que la iglesia NO representa la “novia del Cordero” sino que es el “Cuerpo de Cristo”, y ambos son mutuamente excluyentes (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/19/la-iglesia-novia-o-cuerpo-de-cristo/).

Estoy consciente que esto va en contra de lo que la mayoría de cristianos creen y enseñan, pero nadar contra corriente es algo que nunca me ha preocupado mucho, mi compromiso es con Dios y no con los hombres, así que la idea del blog es buscar la Verdad a toda costa, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Sin embargo, entonces ahora se nos presenta otro reto: si la “novia” NO representa la iglesia, probablemente las “vírgenes” del relato de Jesús (preparadas para recibir al «novio») tampoco. Por lo tanto, ¿cómo deberíamos entender la famosa parábola?

Dicho pasaje ha sido interpretado de incontables formas y siempre nos deja con muchas dudas: quiénes son la vírgenes, qué representa que sean “insensatas” o “prudentes”, qué representan las lámparas, qué representa el aceite, qué representa la puerta que se cierra y por supuesto la cita (en mi opinión) más aterradora de toda la Biblia (puesto que está dirigida a supuestos “hijos de Dios”): ¡NO LAS CONOZCO!, exactamente lo mismo que les responderá a muchos que le dicen “Señor, Señor” pero que en realidad no son sus seguidores (según la cita de Mateo 7:23).

Veamos entonces si logramos descifrar el verdadero significado de la parábola y tal vez aclarar la identidad de las vírgenes.

Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes. Porque las insensatas, al tomar sus lámparas, no tomaron aceite consigo pero las prudentes tomaron aceite en frascos junto con sus lámparas. Al tardarse el novio, todas les dio sueño y se durmieron. Pero a medianoche se oyó un clamor: «¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo.» Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: «Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan».  Pero las prudentes respondieron, diciendo: «No, no sea que no haya suficiente para nosotras y para vosotras; id más bien a los que venden y comprad para vosotras».  Y mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: «Señor, señor, ábrenos». Pero respondiendo él, dijo: «En verdad os digo que no os conozco». Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.” (Mateo 25:1-13)

Empecemos con algunas observaciones iniciales:

  • Jesús mismo es quien habla, explicando todos los detalles de los tiempos finales
  • Los receptores del mensaje son los apóstoles (todos judíos)
  • La parábola únicamente menciona al “novio” y a las “vírgenes” (doncellas) que normalmente acompañan a la novia en la boda judía
  • NUNCA se menciona a la “novia” ni a los invitados
  • TODAS las vírgenes tenían lámparas
  • TODAS las vírgenes se durmieron mientras esperaban al novio
  • TODAS las vírgenes se despertaron al oír que venía el novio
  • TODAS las vírgenes salieron a recibir al novio
  • Las vírgenes prudentes se habían preparado, y tenían suficiente aceite
  • Las vírgenes insensatas no se habían preparado, y no tenían suficiente aceite (aunque el pasaje no indica si realmente lo necesitaban)
  • Cuando llegó el novio, únicamente las prudentes entraron “al banquete”
  • Cuando regresaron las insensatas, ya “la puerta” se había cerrado

En primer lugar, debemos tomar en cuenta que Mateo 25 es una continuación de Mateo 24, ya que comienza con la palabra «entonces».  O sea, esta es otra confirmación que se refiere a los eventos relacionados con la Segunda Venida de Jesús después de la Gran Tribulación (NO al “misterio” del rapto de la iglesia, que no fue revelado a los apóstoles, sino hasta años después a Pablo). De hecho todo el texto de los capítulos 24 y 25 es una misma respuesta a la pregunta (privada) de los apóstoles mientras estaban sentado en el Monte de los Olivos, luego que Jesús les hiciera un aterrador comentario mientras caminaban en Jerusalén:

“Mientras salían, sus discípulos le suplicaron que los acompañara a recorrer los edificios del templo.  Y él les dijo: ¿Ven esos edificios? ¡Todos serán destruidos y no quedará ni una piedra sobre otra! Una vez sentados en las laderas del monte de los Olivos, los discípulos le preguntaron: ―¿Qué acontecimientos indicarán la cercanía de tu regreso y el fin del mundo?”  (Mateo 24:1-3)

Es en ese contexto que Jesús menciona “que la venida del Reino de los Cielos es similar a diez vírgenes esperando al Esposo”, refiriéndose específicamente al “banquete” (o cena) de bodas, NO a la boda propiamente (que es únicamente entre el novio y la novia). Esto es un detalle de muchísima importancia, ya que el banquete de bodas se refiere a la celebración con todos los invitados, y tenía lugar una semana después de la consumación del matrimonio, según la tradición judía antigua (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-matrimonio-hebreo-antiguo/).

En segundo lugar, de entrada el texto dice claramente que la parábola se refiere al “Reino de los Cielos”, ya eso nos ubica en un tiempo y lugar profético, o sea al final de la era actual y en relación a la promesa terrenal para ISRAEL, tal y como lo vimos en el estudio sobre el tema (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/y-donde-queda-el-reino-de-los-cielos/). En ese momento, Jesús regresará y establecerá Su Reino en la tierra para completar el “último día” (equivalente a mil años) del Plan divino de 7000 años (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/).

Por otro lado, el significado de algunos de los simbolismos adicionales podemos encontrarlo en otras citas bíblicas:

  • Las lámparas (o mejor dicho la LUZ de las lámparas): representa la Palabra de Dios: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.” (Salmos 119:105).  Pareciera entonces que las vírgenes insensatas no conocían la Palabra de Dios, ni conocían los “tiempos”.
  • Por ende, pareciera que esta es la razón estas no dudaron en ir a comprar aceite “a los que venden”, a pesar de que para hacerlo durante la Gran Tribulación, tendrían que haber aceptado la “marca de la bestia”, algo que las condenaría eternamente pero que aparentemente no les importó: “Nadie podía comprar ni vender si no tenía aquella marca, que consistía en el nombre de la bestia o en el número de su nombre” (Apocalipsis 13:17). Por cierto que en este punto muchos afirman que el aceite representa el Espíritu Santo, pero yo no veo suficientes bases bíblicas para tal afirmación, sobre todo que la parábola está dirigida a Israel (durante el “Evangelio de la Ley”), no a la iglesia (durante el “Evangelio de la Gracia”), aparte que el Espíritu Santo no podría comprarse, ¡tengan o no tengan la “marca de la bestia”!

Veamos ahora otros pasajes bíblicos relacionados con el mismo tema, específicamente la parábola del banquete de bodas, a fin de reforzar algunos puntos.

“Jesús les relató otras parábolas que describían el reino de los cielos: «El reino de los cielos puede ilustrarse con el cuento de un rey que preparó un gran banquete en celebración de la boda de su hijo. Envió muchísimas invitaciones, y cuando el banquete estuvo listo, mandó un mensajero a notificar a los convidados que ya podían ir.  ¡Pero nadie fue!  Envió a otros siervos a decirles que fueran pronto, que no se demoraran, que ya los asados estaban listos. Algunos de los invitados se rieron de los mensajeros y se fueron a sus labranzas o negocios; y los otros tomaron a los mensajeros y, tras golpearlos y afrentarlos, los mataron. El rey, enojado, ordenó al ejército que acabara con aquellos asesinos y quemara la ciudad.  Entonces dijo: El banquete está listo, pero los que estaban invitados han mostrado que no eran dignos de la invitación. Por eso, vayan ahora por las esquinas e inviten a todo el mundo». Los siervos obedecieron y trajeron a cuantos hallaron, lo mismo malos que buenos.  Las mesas se llenaron de invitados.  Pero cuando el rey fue a ver a los convidados, vio que uno no traía puesto el vestido de boda que había comprado para los invitados. Amigo mío, le dijo, ¿cómo entraste sin el vestido de boda?.  Como no le respondió, el rey ordenó: Átenlo de pies y manos y échenlo en las tinieblas de afuera.  ¡Allí será el llorar y el crujir de dientes!  Porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. (Mateo 22:1-14)

Vemos pues que Jesús mismo relaciona “el Reino de los Cielos” con el banquete de bodas, lo cual podemos tomarlo como confirmación de los argumentos previos en relación a los tiempos. Pero en este otro pasaje obtenemos nuevos elementos:

  • Los invitados originales (¿Israel?) rechazaron la invitación, llegando inclusive a matar a los “mensajeros” (¿profetas?): “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los enviados de Dios! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas, pero no quisiste!”  (Mateo 23:37)
  • Luego de este evento, el Rey se enojó, dijo que los invitados originales no eran dignos de la invitación y decidió destruir la ciudad (¿Jerusalén?): “De ahora en adelante tu casa quedará abandonada, porque te aseguro que no me volverás a ver hasta que digas: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”  (Mateo 23:38-39)
  • En ese momento, el plan original cambia, ahora invita a “todo el mundo” (¿“los gentiles”?), tanto buenos y malos.  ¿Será esto una analogía del inicio de la “Era de la Gracia”?
  • Sin embargo, para entrar al banquete los (nuevos) invitados necesitan ponerse el “vestido de boda” (provisto por el Rey), y esto Jesús mismo lo relaciona con la famosa frase “muchos son los llamados, pero pocos los escogidos”, la cual también confirma que es un evento relacionado con el final de los tiempos, previo a la segunda venida (Mateo 24:22, 24:24, 24:31).

Entonces, pareciera que los invitados originales era el pueblo de Israel, pero por rechazar la “invitación”, ahora Dios ha invitado a los “gentiles”, inaugurando así la “era de la Gracia” que culminará con la “plenitud de los gentiles” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/18/la-plenitud-de-los-gentiles/), lo cual estaría en perfecta armonía con el Plan de Dios revelado en las Escrituras.

Además, vemos que los nuevos invitados requieren “obras” (vestido de bodas) para ser considerados “dignos” de asistir al banquete, con lo cual reforzamos el tiempo del evento, estando nuevamente bajo la “era de la Ley” que sabemos estará nuevamente vigente los últimos siete años antes del Regreso de Cristo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/setenta-semanas-la-profecia-de-daniel/).  Sin embargo, todavía no tenemos suficiente información para aclarar la identidad de todos los personajes (novia, vírgenes prudentes, vírgenes insensatas e invitados), así que debemos seguir escudriñando para ver si la misma Palabra nos lo revela.

Veamos ahora lo que dice Apocalipsis:

“Después de esto escuché que una multitud inmensa gritaba a viva voz en el cielo: «¡Aleluya! ¡La gloria, el poder y la salvación proceden de nuestro Dios!, porque juzga con justicia y verdad.  Ha castigado a la gran prostituta que corrompía la tierra con sus pecados, y ha vengado la sangre de sus siervos que ella derramó».  Y añadieron: «¡Aleluya! ¡Las ruinas de ella humearán eternamente!». Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron y adoraron a Dios, que estaba sentado sobre el trono, y decían: «¡Amén! ¡Aleluya!».  Y del trono brotó una voz que decía: «Alaben al Dios nuestro los siervos del Señor que le temen, pequeños y grandes». Entonces escuché algo así como las voces de una gran multitud o el estruendo de una catarata, o como el retumbar de grandes truenos. Y aquella voz gritaba:

«¡Alabado sea Dios! ¡El Señor, nuestro Dios Todopoderoso, reina! Alegrémonos, regocijémonos y démosle gloria, porque ha llegado la hora de la boda del Cordero; y a su novia, que ya está preparada, se le ha permitido vestirse del lino más fino, limpio y resplandeciente».  El lino fino simboliza las buenas obras del pueblo santo. Y el ángel me pidió que escribiera lo siguiente: «Dichosos los que están invitados a la fiesta de bodas del Cordero». Y me dijo: «Este es un mensaje verdadero de Dios». (Apocalipsis 19:1-9)

Entonces, tratando de armar el rompecabezas llegamos a las siguientes conclusiones (de “fácil” a “difícil” de interpretar): 😉

  1. El novio es Cristo, al momento de Su Segunda Venida
  2. La novia es Israel, conforme a todas las promesas del Antiguo Testamento (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/18/el-nuevo-pacto-matrimonial-de-dios/)
  3. Los invitados pareciera que están compuestos por gentiles (diferentes a la “iglesia”), tal vez “los santos de la Tribulación” que no se fueron en el “arrebatamiento de la iglesia” (puesto que están todavía en la tierra al momento del regreso de Cristo).
  4. A partir de aquí es donde la cosa se complica.  Claramente las vírgenes también representan a Israel (o una parte), pero no tengo argumentos bíblicamente sólidos para definir si son lo mismo que la novia, y si no, cuál sería específicamente la diferencia entre ambos grupos.  La cuestión es que la mitad de este grupo será considerado prudente porque NO se sometió al anticristo y su marca (sino que creyeron y aceptaron a Jesús como el Mesías prometido).  La otra mitad será considerado insensato porque no le importó aceptar la marca de la bestia para lograr lo que quería.  Algunos afirman que las 10 vírgenes equivalen a las 10 tribus perdidas, aunque me parece que (aparte de la cifra) no hay muchas bases para afirmarlo, sobre todo porque las profecías del Reino Milenial de Cristo en la Tierra hablan que reinará sobre las “12 Tribus”.

¿Y LA IGLESIA?

De nuevo, TODO el pasaje está dirigido a judíos durante los últimos tiempos, bajo la “era de la Ley” y el “Evangelio del Reino”.  Por lo tanto, este pasaje no tiene NADA que ver con la iglesia bajo el “Evangelio de la Gracia”, así que los que estamos “en Cristo” (¡que somos “Su Cuerpo” y Él “nuestra Cabeza”!) en el mejor de los casos estaríamos presentes en el banquete de bodas pero ¡SIENDO PARTE DEL NOVIO!

(Basado en parte en https://www.youtube.com/watch?v=q7NRW1GALTE )


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