
Los escépticos de la Biblia a menudo preguntan a los cristianos: «Ustedes no toman la Biblia literalmente, ¿verdad…?» La pregunta generalmente revela una actitud de incredulidad y burla solapada, una incredulidad de que existan algunos que puedan realmente creer que la Biblia debe leerse como literatura de no ficción.
Si el interrogador sabe algo acerca de la Biblia, a veces tratará de reforzar su caso haciendo preguntas de seguimiento como: «en Juan, Jesús dice: ‘Yo soy la puerta’. ¿Es Jesús realmente una puerta?«. O en los Salmos, el escritor pide «refugiarse bajo las alas de Dios. ¿Entonces Dios es un pájaro?«
Esta línea de argumentación se conoce en lógica como reductio ad absurdum, en la que se refuta una proposición (o conjunto de proposiciones) mostrando que conduce a una consecuencia lógicamente absurda. Sin embargo, la realidad es que el método literal-histórico-gramatical de interpretación bíblica es el más lógico, su objetivo es descubrir el significado del pasaje tal como lo habría querido el autor original y lo que habrían entendido los oyentes originales.
Este enfoque interpretativo abarca el hecho de que la Biblia incluye varios géneros como narrativa, poesía, enseñanza didáctica, etc. y técnicas literarias como metáforas, hipérboles, etc. (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/15/lo-primero-es-lo-primero-la-biblia/), pero afirma que tales cosas no quitan la literalidad de la Biblia.
De hecho, estas técnicas son estándar en la literatura de no ficción, y se usan en el lenguaje cotidiano para comunicar la verdad. Por ejemplo, la Biblia usa lo que se llama lenguaje “fenomenológico” para describir cosas cotidianas en el lenguaje común. Un caso ilustrativo se encuentra en el libro de Josué:
«Cuando ya el sol se iba a poner, mandó Josué que los bajaran de los árboles y los echaran en la misma cueva en que se habían escondido. Después taparon la entrada de la cueva con unas piedras enormes que, por cierto, todavía están allí.» (Josué 10:27)
Cuando la Biblia menciona «puesta de sol», no significa que el sol realmente «se puso» desde una perspectiva científica, sino que se trata de una forma cotidiana de describirlo. Incluso hoy en día, los meteorólogos hablan de la «puesta de sol», a nadie se le ocurriría dar la explicación científica de un astrónomo. La Biblia también usa hipérboles, una exageración obvia e intencional, para comunicar la verdad literal. Un ejemplo de hipérbole se encuentra en el libro de Juan:
“Pero los fariseos se decían unos a otros: «Dense cuenta, así no vamos a lograr nada. ¡Miren, todo el mundo lo sigue!»” (Juan 12:19)
La verdad literal detrás de esta declaración es que un gran número seguía a Jesús, un hecho que no es difícil de entender al leer el texto. La Biblia también está llena de metáforas, figuras retóricas en las que un término o frase se aplica a algo a lo que no se puede aplicar de forma inequívoca para sugerir una semejanza.
Por ejemplo, Moisés llama a Dios «¡La Roca!» en Deuteronomio 32:3. Jesús llamándose a sí mismo “la puerta” en Juan 10:9 es otra ilustración. Su punto no era que Él era plano, rectangular o giraba sobre bisagras, sino que Él era “el camino de entrada al reino de Dios”. Además, la Escritura usa frecuentemente antropomorfismos, que representan a Dios de otra forma, ya sea humana o con otros atributos y afectos vivos, de manera que sea más fácil para nosotros entender la idea:
“Cuando terminó de hablar con Moisés sobre el monte Sinaí, Dios le entregó dos tablas de piedra con los Diez Mandamientos, escritos con su propio dedo.” (Exodo 31:18)
“¡Déjame ver tu gloria! —suplicó Moisés. Pero el Señor contestó: —Voy a hacer pasar toda mi bondad delante de ti, y delante de ti pronunciaré mi nombre. Tendré misericordia de quien yo quiera, y tendré compasión también de quien yo quiera. Pero te aclaro que no podrás ver mi rostro, porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo. Dijo también el Señor: —Mira, aquí junto a mí hay un lugar. Ponte de pie sobre la roca. Cuando pase mi gloria, te pondré en un hueco de la roca y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. Después quitaré mi mano, y podrás ver mis espaldas; pero mi rostro no debe ser visto.” (Exodo 33:18-23)
“Me has dado tu salvación como escudo. Tu mano derecha, Señor, me sostiene; tu bondad me ha engrandecido.” (Salmos 18:35)
«Por siempre moraré en tu santuario. ¡Seguro bajo el amparo de tus alas!» (Salmo 61:4)
“Yo les doy vida eterna y jamás perecerán ni nadie podrá arrebatármelas de la mano.” (Juan 10:28)
Claramente Dios no tiene dedo, ni mano, ni espalda (¡Dios es Espíritu!), y tampoco tiene alas. La Biblia también hace uso de la personificación, que asigna un atributo personal a objetos inanimados o nociones abstractas:
“Ustedes saldrán de allí con alegría, volverán a su país con paz. Al verlos, los montes y las colinas estallarán en cantos de alegría y todos los árboles del campo aplaudirán.” (Isaías 55:12)
Quizás la técnica literaria más común que hace que algunos rechacen la literalidad de la Biblia involucra el simbolismo. Un par de ejemplos de simbolismo se encuentran en este pasaje de Apocalipsis:
«En la mano derecha sostenía siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos. El rostro le brillaba con el resplandor del sol cuando brilla con toda su fuerza.» (Apocalipsis 1:16)
¿Jesús realmente tiene estrellas en Su mano, y realmente hay una espada en Su boca?
La mayoría de las veces, la Biblia explica su propio simbolismo. En el caso anterior, la explicación de las siete estrellas se da unos versículos más adelante: «Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias» (Apocalipsis 1:20). Lo que hay que recordar es que el símbolo apunta a un objeto literal detrás del lenguaje figurativo. Cuando se entienden las verdades anteriores, se vuelve mucho más fácil aceptar el hecho de que el método literal-histórico-gramatical de interpretación bíblica es la mejor y más obvia manera de leer y entender la Biblia.
El hecho de que se usen figuras retóricas y otros recursos literarios en las Escrituras de ninguna manera quita su mensaje de no ficción, por lo tanto, este debe ser el primer recurso al enfrentarnos a la Palabra de Dios, y sólo si el texto lo permite, exploraremos la posibilidad de la “no literalidad”, aplicando siempre la hermenéutica y la exégesis (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/09/hermeneutica-y-exegesis/).
(Tomado de https://www.compellingtruth.org/Bible-interpreted-literally.html )
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