Te cambio mi santidad por tus pecados

“Dios tomó a Cristo, que no tenía pecado, y puso sobre él nuestros pecados, para declararnos justos por medio de Cristo.” (2 Corintios 5:21)

Este versículo ha inspirado una gran cantidad de debate entre los teólogos a lo largo de los años. No hay duda de que el versículo expresa una verdad única acerca de Jesús: Él se hizo pecado por nosotros.

Mientras que, por un lado, el versículo establece la simple verdad del evangelio de que Jesús tomó sobre sí mismo los pecados de todos los que alguna vez creyeron en Él, también hace una declaración un tanto enigmática.  ¿Cómo exactamente hizo Dios que Jesús fuera pecado por nosotros?

Quizás la mejor manera de entender que Él se hizo pecado por nosotros es comenzar con lo que no significa.  Primero, NO significa que Jesús en realidad se convirtió en pecado, postular tal teoría niega toda la Escritura:

“Además, ustedes saben que Jesús se hizo hombre para quitar nuestros pecados y que él jamás cometió pecado.“ (1 Juan 3:5)

Cristo no cometió ningún pecado ni engañó jamás a nadie”  (1 Pedro 2:22)

Para Jesús “convertirse” en pecado, aunque fuera por un instante, significaría que Él dejó de ser Dios, pero la Escritura presenta a Jesús como el mismo “ayer, hoy y por los siglos” 

“En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.” (Juan 1:1)

“Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.” (Hebreos 13:8)

Segundo, la idea de que Jesús se hizo pecado por nosotros tampoco significa que se hizo pecador, ni siquiera por un segundo.  Algunos han dicho que Cristo puede ser considerado como el mayor de los pecadores, porque todos los pecados de la humanidad (o al menos de los elegidos) se convirtieron en Sus propios pecados.

Cuando Cristo sufrió en nuestro lugar y murió por nosotros, llevó el castigo por nuestros pecados en Su propio cuerpo, pero Jesús en ningún momento se convirtió personalmente en pecador.

Cristo mismo llevó en su cuerpo nuestros pecados a la cruz, para que muramos al pecado y llevemos una vida justa.  Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.” (1 Pedro 2:24)

Tercero, no significa que Él fuera culpable de un pecado real.  Nadie es verdaderamente culpable si no ha transgredido la ley de Dios, lo cual Jesús nunca hizo.  Si Él fuera culpable, entonces Él merecía morir, y Su muerte no podría tener más mérito que la de cualquier otra persona culpable.

Incluso los fariseos que enviaron a Jesús al Calvario sabían que Él era inocente:

Como no hallaban ninguna causa justa para condenarlo, buscaron la manera de que Pilato lo matara”  (Hechos 13:28)

Si Él se hizo pecado por nosotros no significa que Jesús fuera pecado, o un pecador, o culpable de pecado, la interpretación apropiada solo se puede encontrar en la doctrina de la imputación. Esto lo confirma la segunda parte de este pasaje en la segunda carta de Pablo a los corintios:

“Dios tomó a Cristo, que no tenía pecado, y puso sobre él nuestros pecados, para declararnos justos por medio de Cristo.” (2 Corintios 5:21)

Al mismo tiempo, a través de la fe, se nos imputa la justicia de Cristo, es por eso que ahora podemos estar ante Dios sin pecado, así como Jesús no tiene pecado.  No somos justos en nosotros mismos; más bien, la justicia de Cristo se aplica a nosotros, ese es el “intercambio” que ocurrió en la cruz, ¡disponible para TODO el que crea y acepte a Cristo como su Señor y Salvador! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/24/que-significa-creer-en-dios/).

Imputar” algo es atribuir o atribuirlo a alguien.  En la cruz, nuestro pecado fue imputado a Cristo, así es como Él pagó nuestra deuda de pecado con Dios.  Al final, TODO tenía que ver con un asunto legal (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/), Pablo se los explicó a los romanos en su carta cuando les escribió que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23a).

Jesús NO tenía pecado en Sí mismo, pero nuestro pecado le fue imputado (atribuido) a Él, así que, Él tomó la pena justa que merece NUESTRO pecado. Queda claro entonces que Jesús, aunque sin pecado, fue tratado como si lo tuviera.  Aunque permaneció santo, fue considerado culpable de todos los pecados del mundo, ¡y sufrió las consecuencias por ellos!

A través de la imputación de nuestro pecado a Él, Cristo se convirtió en nuestro sustituto y en el destinatario del juicio de Dios contra el pecado.  Habiendo salvado a los que creen, Él es ahora “nuestra justicia, santidad y redención” (1 Corintios 1:30), ¡ESO es exactamente de lo que trata el incalculable regalo que Cristo nos dio! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/sean-agradecidos-pero-de-que/)

(Basado en parte en https://www.gotquestions.org/Jesus-became-sin.html)


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