¿Será que Jesús nació en la torre de Edar?

Hace apenas un par de días analizamos toda la historia de la Navidad desde la perspectiva de la Biblia, con lo cual nos dimos cuenta de todas las adiciones que le ha hecho el hombre a la Palabra pero que no tienen sustento bíblico (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/24/cuando-nacio-cristo/).

Pero además de la fecha, el otro gran tema que no es del todo claro es el relacionado al lugar exacto DÓNDE ocurrió el nacimiento de Jesús; y luego de ver las opciones yo dije que lo más probable es que había sido en la planta baja de una casa humilde (y no necesariamente en un establo).

Sin embargo, esta semana leí un artículo en el sitio Focus On The End Times y me pareció fascinante.  De ser cierto, sería una revelación extraordinaria, y sólo me reafirmaría la importancia de conocer y entender el Antiguo Testamento.

Entonces, repasemos nuevamente el relato del nacimiento del Señor:

“Por aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando a sus ovejas.  De pronto, un ángel del Señor se les apareció y la gloria del Señor brilló y los envolvió.  Los pastores se llenaron de miedo. Pero el ángel les dijo: «¡No tengan miedo!  Les traigo buenas noticias que van a llenar de alegría a todo el pueblo: Hoy ha nacido, en la ciudad de David, su Salvador, que es Cristo el Señor. Se darán cuenta de que es él, porque lo encontrarán envuelto en pañales y acostado en un pesebre».  De repente aparecieron muchos ángeles del cielo que alababan a Dios y decían: «Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra para los que gozan de su buena voluntad».  Cuando los ángeles volvieron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha anunciado». Fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.” (Lucas 2:8-16)

Según las escrituras, en el día del nacimiento de Jesús, el ángel del Señor se apareció a unos pastores y los dirigió al lugar donde estaba el recién nacido.  La historia la hemos escuchado tantas veces que no profundizamos al respecto, pero ¿por qué específicamente a unos pastores? ¿Cómo sabrían el lugar correcto?  ¿Y para qué es que debían presenciar el nacimiento?

El ángel del Señor podría haberse aparecido a cualquiera (rabino, sacerdote, maestro de la Ley, etc.), y sin embargo, se le apareció únicamente a un grupo de personas con un conjunto de habilidades limitadas (¡aunque muy especializadas!). Puede que la clave se encuentre en el Antiguo Testamento.

Según Alfred Edersheim en su libro “The Life and Times of Jesus, the Messiah” (1883), la Migdal Edar (“Torre de Edar”) no era una simple torre de vigilancia en un desolado campo de ovejas en las afueras de Belén (10 kms al sur de Jerusalén), sino que los rebaños que pastaban allí estaban destinados a los sacrificios del Templo.  En consecuencia, los pastores que los vigilaban no eran pastores ordinarios, sino que eran pastores capacitados para inspeccionar la “calidad” (o perfección) de los corderos que iban a ser sacrificados.

Además, la parte inferior de la torre se usaba como una instalación de “cuidados especiales” de las ovejas que recién nacían, que posteriormente se ubicaban en “pesebres”, que en realidad eran unas estructuras de piedra que los pastores levíticos normalmente usaban para inspeccionar los corderos del sacrificio.

Para entender la magnitud del significado profético, debemos regresarnos a los escritos de los profetas, específicamente a Miqueas, que escribió de Migdal Edar (traducido del hebreo “Migddál Edér” como «Torre del Rebaño«) por ahí del año 700 a.C.

“Y tú, oh torre del rebaño, la fortaleza de la hija de Sión, hasta ti vendrá, sí, el señorío primero; el reino vendrá a la hija de Jerusalén.” (Miqueas 4:8)

Sin embargo, es todavía más atrás (¡en el Génesis!) donde aparece por primera vez una mención a Migdal Edar, lugar donde precisamente Jacob enterró a Raquel después de que ella diera a luz a Benjamín:

“Después, Jacob y todos los que estaban con él salieron de Betel y viajaron hacia Efrata.  Cuando todavía estaban bastante lejos de Efrata, Raquel dio a luz, pero con mucha dificultad.  Después de un parto muy difícil, la partera finalmente exclamó: ―¡No tengas miedo, pues has tenido otro hijo varón!  Pero Raquel murió luego de dar a luz a su hijo. Sin embargo, cuando estaba agonizando alcanzó a decir que su hijo se llamaría Benoní, es decir, «hijo de mi tristeza».  Pero Jacob lo llamó Benjamín, que quiere decir «Hijo de mi mano derecha».  Muerta Raquel, fue sepultada junto al camino a Efrata (que también se llama Belén).  Jacob levantó una piedra en la tumba como señal, y allí está hasta hoy. Entonces Israel viajó y acampó más allá de Migdal Edar (torre de Edar).” (Génesis 35:16-21)

Mientras Raquel agonizaba, ella deseaba que su hijo Benjamín se llamara Benoni, que significa “hijo de mi dolor”, pero Jacob quería que su nombre se llamara Benjamín, que significa “hijo de la mano derecha”.  Sorprendentemente (aunque sabemos que en la Biblia no hay casualidades), en Isaías 53:3 dice que Jesús era un “varón de dolores” y luego Efesios 1:20 menciona que “Él está sentado a la diestra de Dios”.

También encontramos en el libro de Proverbios una mención simbólica que podría estar relacionada a Migdal Edar:

“El nombre del Señor es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo.”  (Proverbios 18:10)

Cuando la Biblia nos dice que el “nombre del SEÑOR” es una “torre fuerte”, es la misma palabra hebrea migddál que se traduce como “casa, refugio o torre”.  La misma palabra aparece 49 veces en el Antiguo Testamento, incluyendo en Nehemías 3:1 donde la relaciona con la “puerta de las ovejas”, por donde los corderos del sacrificio eran conducidos en su viaje al Templo en Jerusalén. Durante la Pascua, los pastores levitas traían miles de corderos de los campos desde la Torre del Rebaño, pasándolos a través de la Puerta de las Ovejas para ser sacrificados por los sacerdotes levitas en el altar del Templo.

Pero regresando al relato del nacimiento de Jesús, el ángel del Señor dijo a los pastores que “la señal era que encontrarían al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre”.  Básicamente los dirigió al mismo lugar que ya conocían, ¡donde yacían los corderos para el sacrificio! Sin embargo, en lugar de un cordero recién nacido, hallaron a un bebé envuelto en pañales de cordero acostado en el pesebre de piedra, ¡así es cómo debería verse la «escena del pesebre» de Navidad!

María y José no fueron enviados a un Holiday Inn del primer siglo o al establo detrás de él.  A medida que el Espíritu de Dios los guiaba, es posible que encontraran que el único lugar que tenía espacio era el lugar de nacimiento de los corderos que iban a ser sacrificados, probablemente sin saberlo ni entender su significado (de ahí que se sorprendieran cuando llegaron los pastores).

“Cuando lo vieron, contaron lo que les habían dicho acerca del niño.  Todos los que oyeron se quedaron asombrados de lo que decían los pastores.”  (Lucas 2:17-18)

Pero todavía queda un tema por resolver: ¿de dónde salieron esos pañales que menciona Lucas? ¡No es como que José y María pasaron antes al supermercado para comprar un paquetón de pañales desechables!

Bueno, pues resulta que a fin de protegerlos de ser magullados, los corderos recién nacidos se envolvían en “pañales” a fin que pudieran ser sacrificados “sin defecto ni mancha” (de acuerdo con la Ley), ¡exactamente como la Biblia describe a Jesús!

“Pues Dios los ha rescatado a ustedes de la vida sin sentido que heredaron de sus antepasados; y ustedes saben muy bien que el costo de este rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro o la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, que fue ofrecido en sacrificio como un cordero sin defecto ni mancha”.  (1 Pedro 1:18-19)

Ahora vemos que cuando a Jesús se le llama cordero en las Escrituras, no es poético, ¡es LITERAL!

“Al día siguiente Juan vio que Jesús se acercaba a él, y exclamó: «¡Aquí viene el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!(Juan 1:29)

Como tal, es altamente probable que el Hijo de Dios haya nacido en Migdal Edar, envuelto en los mismos pañales que se usaban para los corderos, y colocado en el pesebre protector de piedra para ser presentado a la inspección de los pastores levitas.  Por eso el ángel del Señor llamó a los pastores para “inspeccionar” al niño Jesús según la Ley de Moisés, ¡increíble!

¿Pero habrá otro pasaje profético relacionado con Migdal Edar?  Miqueas lo confirma:

“Pero tú, Belén Efrata, aunque eres sólo un pequeño pueblo de Judá, serás el lugar de donde nacerá el rey que gobernará a Israel.  Este rey pertenece a una familia muy antigua y su linaje se remonta hasta tiempos muy lejanos.”  (Miqueas 5:2)

La palabra “Efrata” aquí significa el “lugar donde murió Raquel”, que es también el lugar donde nació Benjamín, junto a la torre de Migdal Edar (tal y como lo menciona la cita de Génesis 35). Además, Miqueas nos dice que el Mesías nacería en el mismo lugar donde nació Benjamín, o sea, en Migdal Edar, con lo cual todo hace sentido.

Aunque el mundo se tambalea hoy y sus mismos cimientos se desmoronan, el trono eterno de Dios sigue siendo tan sólido y seguro como siempre.  Dios es soberano, y el Cordero sigue siendo el Salvador, así que todo está bajo perfecto control y los santos podemos descansar en Sus promesas, sabiendo que se cumplirá hasta la última profecía.  

Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni la parte más pequeña e insignificante de la ley se pasará por alto, hasta que esta se cumpla totalmente.” (Mateo 5:18)

(Tomado del sitio https://fotet.org/migdal-edar-the-true-story-behind-the-birthplace-of-jesus/ y https://www.ccel.org/ccel/edersheim/lifetimes.vii.vi.html)


Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.