
Ya que hoy es 31 de Diciembre, último día del año, voy a aprovechar para hacer una confesión pública: yo soy uno de esos cristianos que siempre está buscando la “iglesia perfecta”, he pasado por múltiples congregaciones y denominaciones, buscando siempre la que más me convenga, bíblicamente correcta y con la más “sana doctrina”.
Sin embargo, hace unos días leí un artículo al respecto, y terminaba con una conclusión (aparentemente dicha por el pastor del siglo XIX Charles Spurgeon) que era más o menos así: “no existe la iglesia perfecta, pero si llegar a encontrarla, dejaría de ser perfecta en el momento que yo me les uniera”.
¡Muy cierto! Me recordó una cita que leí hace muchos años del cómico Groucho Marx que decía que “nunca pertenecería a un club que me admitiera como socio” JAJAJA. Este tema me ha tenido pensado, por un lado yo sé que hay algo de arrogancia de mi parte (que el Señor está trabajando fuertemente, ¡créanmelo!), pero por otro lado, es obvio que la iglesia cristiana (como un todo) está en crisis, el mundo la ha infectado a tal punto, !que a veces pareciera que los cristianos modernos lo que buscan es entretenimiento!
Entonces, el problema al que yo mismo me he enfrentado es: ¿cómo se define la “iglesia perfecta”?
La respuesta es DEPENDE, ya que significa diferentes cosas para diferentes personas, y ahí es precisamente donde empieza el problema. Algunos están buscando un lugar donde la gente crea tanto como ellos en ciertos temas clave, otros buscan un lugar con muchas actividades al aire libre para sus hijos o para ellos mismos y otros buscan un lugar con un predicador carismático.
Entonces, ¿quién tiene la razón? ¿Reconoceríamos la iglesia perfecta si la viéramos? ¿Cuáles son las cualidades de una iglesia perfecta según la Biblia? Y lo más importante, ¿dónde la encuentro?
Empecemos porque la palabra traducida como “iglesia” en la Biblia proviene de la palabra griega “ekklesia”, que en realidad solo quiere decir “congregación” o “asamblea” (¡no necesariamente de creyentes!), pero cuando lo unimos a Cristo, se convierte en algo como “la asamblea de los llamados a formar parte del Cuerpo de Cristo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/01/quien-es-la-iglesia/), simplemente condensado por el apóstol Pablo como los “santos”.
En otras palabras, la iglesia es un tipo de representación legal del cielo en la tierra, y los cristianos somos “los portavoces” por así decirlo. De hecho ayer, en el tema de la “Gran Comisión”, veíamos que efectivamente ahora estamos llamados a ser “embajadores de Cristo”:
“Somos embajadores de Cristo. Dios les habla a ustedes por medio de nosotros: «En el nombre de Cristo les rogamos, ¡reconcíliense con Dios!»” (2 Corintios 5:20)
Por lo tanto, la “iglesia” (con “i” minúscula) NO es un título ni una organización humanamente establecida, sino que es simplemente el hecho de juntarse con los demás “santos”. ¿Y para qué querríamos juntarnos?
Pues para TODO: aprender de la Palabra, orar, discipular y ser discipulado, exhortar y ser exhortado, ayudar y ser ayudado, comer juntos, reír juntos, llorar juntos, acompañarnos, cuidarnos, protegernos, etc. Creo que todos podemos estar de acuerdo hasta ahora, pero volvamos a nuestra pregunta: «¿Dónde puedo encontrar la iglesia perfecta?»
Bueno, sobra decir que finalmente entendí que NO existe la iglesia perfecta, por la simple razón que dicha “congregación” de cristianos está compuesta por seres humanos imperfectos (me incluyo), pecadores incapaces de cumplir con el estándar de Dios, todos enfermos espirituales (aunque en proceso de ser santificados, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/).
Sin embargo, la Biblia SÍ dice mucho sobre la “iglesia correcta”, lo cual es fundamental conocer los elementos que la componen para poder discernir si estamos o no en una de ellas, ya NO por lo que “creemos”, “queremos” o “sentimos”, sino por lo que Dios dice al respecto.
Veamos algunos puntos:
1. Una iglesia correcta es aquella donde el evangelio se proclama sin compromiso, aunque duela. Es aquella que está fundamentada en la Verdad según fue revelada por Dios en su Palabra, de manera FIEL, PRECISA Y PRÁCTICA, sin este requisito presente en la iglesia, olvidémonos de hablar de lo demás.
En la iglesia correcta al pecado se le llama pecado, SEA POLÍTICAMENTE CORRECTO O NO (ej. homosexualismo, feminismo, fornicación, aborto, etc.). De hecho el apóstol Pablo habló mucho del tema en sus cartas, incluyendo lo escrito a su discípulo Timoteo, empezando por lo que (en mi opinión) es la CLAVE para entender TODO el mensaje de la Biblia para nosotros y la vida cristiana:
“Haz todo lo que sea posible para presentarte ante Dios aprobado, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse porque interpreta correctamente la palabra de Dios.” (2 Timoteo 2:15)
“La Escritura entera es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos, para reprendernos, para corregirnos y para indicarnos cómo llevar una vida justa. De esa manera, los servidores de Dios estarán plenamente capacitados para hacer el bien.” (2 Timoteo 3:16-17)
“Delante de Dios y de Cristo Jesús, que vendrá glorioso como Rey a juzgar a los vivos y a los muertos, te encargo mucho que prediques el mensaje, y que insistas cuando sea oportuno y aun cuando no lo sea. Convence, reprende y anima, enseñando con toda paciencia. Porque va a llegar el tiempo en que la gente no soportará la sana enseñanza; más bien, según sus propios caprichos, se buscarán un montón de maestros que sólo les enseñen lo que ellos quieran oír. Darán la espalda a la verdad y harán caso a toda clase de cuentos. Pero tú conserva siempre el buen juicio, soporta los sufrimientos, dedícate a anunciar el evangelio, cumple bien con tu trabajo.” (2 Timoteo 4:1-5). Palabras proféticas las de Pablo…
2. Una iglesia correcta es aquella donde la oración sustenta todo. La oración es el complemente bíblico del conocimiento de la Palabra, SON DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA EN NUESTRA RELACIÓN CON DIOS. Pablo nos dejó bastantes indicaciones al respecto:
“Manténganse constantes en la oración, siempre alerta y dando gracias a Dios. Oren también por nosotros, a fin de que el Señor nos abra las puertas para predicar el mensaje y anunciar el designio secreto de Cristo, pues por eso estoy preso. Oren para que yo lo dé a conocer tan claramente como debo hacerlo.” (Colosenses 4:2-4)
“Estén siempre contentos. Oren en todo momento. Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús. No apaguen el fuego del Espíritu. No desprecien el don de profecía. Sométanlo todo a prueba y retengan lo bueno. Apártense de toda clase de mal.“ (1 Tesalonicenses 5:16-21)
De hecho, Pablo dio una orden aparentemente imposible «oren en todo momento (sin cesar)», pero NO quiso decir «en cada segundo que estés despierto», sino más bien se refería a tener una comunicación «abierta» con el Señor. La oración reconoce que dependemos de Dios PARA TODO, NO de nosotros mismos, de nuestros esfuerzos o de nuestra organización y planificación.
3. Una iglesia correcta es aquella que enfatiza amar a Dios (¡y al prójimo!). Esto incluye adorarlo «en espíritu y en verdad«, de hecho Jesús resumió todos los mandamientos de Dios con dos:
“Jesús le dijo: ‘Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.‘ Éste es el más importante y el primero de los mandamientos. Pero hay un segundo, parecido a éste; dice: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’ En estos dos mandamientos se basan toda la ley y los profetas.” (Mateo 22:37-39)
“Pero llega la hora, y es ahora mismo, cuando los que de veras adoran al Padre lo harán de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios. Pues el Padre quiere que así lo hagan los que lo adoran. Dios es Espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios.” (Juan 4:23-24)
“Hermanos, les rogamos que tengan respeto a los que trabajan entre ustedes, los dirigen en las cosas del Señor y los amonestan. Deben estimarlos y amarlos mucho, por el trabajo que hacen. Vivan en paz unos con otros.” (1 Tesalonicenses 5:12-13)
Las iglesias saludables se especializan en los temas principales: amar a Dios, amarse unos a otros y adorar a Dios en espíritu y en verdad. El amor mutuo significa buscar el bien supremo de la otra persona, lo que incluye ayudarse mutuamente a crecer en santidad. Y la verdadera adoración es un asunto de nuestros corazones ante Dios («en espíritu»), pero también debe basarse en la verdad de quién es Dios como se revela en Su Palabra («en verdad»).
4. Una iglesia correcta es aquella dirigida por MUCHOS miembros (corporativamente). De esta forma, la autoridad nunca recae en una sola persona o pastor, donde es “amo y señor” de todo lo que sucede y es quien decide todas las cosas (precisamente la receta que siempre se cumple en las iglesias que se desvían).
Es por eso que Cristo hizo la analogía con el cuerpo humano, TODOS los miembros son necesarios y TODOS cumplen un papel en la iglesia, por más pequeño (o indigno) que fuera. Además, idealmente estos hombres (“ancianos”) deben ser maduros, piadosos e íntegros, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE ACTÚEN CORPORATIVAMENTE.
“Por el encargo que Dios en su bondad me ha dado, digo a todos ustedes que ninguno piense de sí mismo más de lo que debe pensar. Antes bien, cada uno piense de sí con moderación, según los dones que Dios le haya dado junto con la fe. Porque así como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, y no todos los miembros sirven para lo mismo, así también nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo y estamos unidos unos a otros como miembros de un mismo cuerpo.” (Romanos 12:3-5)
“Y a unos los constituyó apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del servicio, para la edificación del cuerpo de Cristo.» (Efesios 4:11-12)
Si alguien aspira al cargo de presidir la comunidad, a un buen trabajo aspira. Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible. Debe ser esposo de una sola mujer y llevar una vida seria, juiciosa y respetable. Debe estar siempre dispuesto a hospedar gente en su casa; debe ser apto para enseñar; no debe ser borracho ni amigo de peleas, sino bondadoso, pacífico y desinteresado en cuanto al dinero. Debe saber gobernar bien su casa y hacer que sus hijos sean obedientes y de conducta digna;porque si uno no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? Por lo tanto, el dirigente no debe ser un recién convertido, no sea que se llene de orgullo y caiga bajo la misma condenación en que cayó el diablo. También debe ser respetado entre los no creyentes, para que no caiga en deshonra y en alguna trampa del diablo.” (1 Timoteo 3:1-7)
“Debe apegarse al verdadero mensaje que se le enseñó, para que también pueda animar a otros con la sana enseñanza y convencer a los que contradicen.” (Tito 1:9)
5. Una iglesia correcta es aquella donde la comunión amorosa entre los santos es edificante y saludable. La iglesia primitiva no solo se dedicó a las enseñanzas de los apóstoles, sino también a “la comunión” entre sus miembros.
“Todos los días se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y eran estimados por todos; y cada día el Señor hacía crecer la comunidad con el número de los que él iba llamando a la salvación.” (Hechos 2:46-47)
“Ámense sinceramente unos a otros. Aborrezcan lo malo y apéguense a lo bueno. Ámense como hermanos los unos a los otros, dándose preferencia y respetándose mutuamente. Esfuércense, no sean perezosos y sirvan al Señor con corazón ferviente. Vivan alegres por la esperanza que tienen; soporten con valor los sufrimientos; no dejen nunca de orar. Hagan suyas las necesidades del pueblo santo; reciban bien a quienes los visitan. Bendigan a quienes los persiguen. Bendíganlos y no los maldigan. Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros. No sean orgullosos, sino pónganse al nivel de los humildes. No presuman de sabios.” (Romanos 12:9-16)
“Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos y cada vez seremos más semejantes en todo a Cristo, que es nuestra Cabeza. Por lo que él hace, cada una de las partes del cuerpo, según el don recibido, ayuda a las demás para que el cuerpo entero y unido crezca y se nutra de amor.” (Efesios 4:15-16)
6. Una iglesia correcta es aquella que enfatiza la importancia de una vida cristiana en obediencia a Dios. Esto no por obligación ni legalismos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/29/el-peligro-del-legalismo/), sino que nos sometemos VOLUNTARIAMENTE EN AGRADECIMIENTO A SU MISERICORDIA, sabiendo que ahora vivimos por el poder del Espíritu.
“Por tanto, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Éste es el verdadero culto que deben ofrecer. No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.” (Romanos 12:1-2)
Los discípulos son seguidores de Jesús que buscan guardar sus mandamientos. Pero no lo hacen exteriormente para impresionar a los demás, como hacían los fariseos, sino que obedecen de corazón en respuesta a la Gracia de Dios, caminando en el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros (Romanos 6:11-14; Gálatas 5:16; Colosenses 2:16-23).
Pablo lo expresa hermosamente en su carta a su discípulo Tito:
“Lo que digas debe estar siempre de acuerdo con la sana enseñanza. Los ancianos deben ser serios, respetables y de buen juicio; sanos en su fe, en su amor y en su fortaleza para soportar el sufrimiento. Igualmente, las ancianas deben portarse con reverencia, y no ser chismosas, ni emborracharse. Deben dar buen ejemplo y enseñar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, a ser juiciosas, puras, cuidadosas del hogar, bondadosas y sujetas a sus esposos, para que nadie pueda hablar mal del mensaje de Dios.
Anima igualmente a los jóvenes a ser juiciosos en todo, y dales tú mismo ejemplo de cómo hacer el bien. Al enseñarles, hazlo con toda pureza y dignidad, hablando de una manera sana, que nadie pueda condenar. Así sentirá vergüenza cualquiera que se ponga en contra, pues no podrá decir nada malo de nosotros. Aconseja a los siervos que obedezcan en todo a sus amos; que sean amables y no respondones. Que no roben, sino que sean completamente honrados, para mostrar en todo qué hermosa es la enseñanza de Dios nuestro Salvador.
Pues Dios ha mostrado su bondad, al ofrecer la salvación a toda la humanidad. Esa bondad de Dios nos enseña a renunciar a la maldad y a los deseos mundanos, y a llevar en el tiempo presente una vida de buen juicio, rectitud y piedad, mientras llega el feliz cumplimiento de nuestra esperanza: el regreso glorioso de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Él se entregó a la muerte por nosotros, para rescatarnos de toda maldad y limpiarnos completamente, haciendo de nosotros el pueblo de su propiedad, empeñados en hacer el bien. Esto es lo que tienes que enseñar, animando y reprendiendo con toda autoridad. Que nadie te desprecie.“ (Tito 2:1-15)
7. Finalmente, una iglesia correcta es aquella que trata firme pero amorosamente a los miembros pecadores. Aunque importante y bíblicamente correcto, no estaba muy convencido de incluir este punto, por el simple hecho que la disciplina de la iglesia se ha tergiversado de la misma manera que la autoridad del pastor y el legalismo. Aquí estamos hablando de temas disciplinarios que afecten SERIAMENTE la salud del “Cuerpo de Cristo”, en relación a pecados sin arrepentimiento ni voluntad de dejar, NO estamos hablando de la vida pecaminosa “cotidiana” de todo ser humano, ¡de lo contrario NADIE podría ser parte de la iglesia!
Pablo nos presenta el ejemplo perfecto cuando ordenó varias veces a la iglesia en Corinto que expulsara a un hombre que era abiertamente inmoral con la esposa de su padre, para que su pecado no infectara a toda la iglesia:
“Se ha sabido que uno de ustedes tiene como mujer a su propia madrastra. Este caso de inmoralidad es tan grave, que ni siquiera se da entre los paganos. ¡Y aún se hinchan ustedes de orgullo! ¡Deberían llenarse de tristeza! El hombre que vive en semejante situación debe ser expulsado de entre ustedes. En cuanto a mí, aunque en el cuerpo no estoy presente entre ustedes, lo estoy en el espíritu; y, como si estuviera presente, he dado ya mi sentencia sobre aquel que así actúa. Cuando ustedes se reúnan, yo estaré con ustedes en espíritu, y también el poder de nuestro Señor Jesús estará con ustedes. Entonces, en el nombre de nuestro Señor Jesús, ese hombre deberá ser entregado a Satanás, para que su cuerpo sea destruido y su espíritu se salve cuando el Señor venga.
Ustedes no tienen razón para sentirse orgullosos. Ya conocen el dicho: «Un poco de levadura hace fermentar toda la masa.» Así que echen fuera esa vieja levadura que los corrompe, para que sean como el pan hecho de masa nueva. Ustedes son, en realidad, como el pan sin levadura que se come en los días de la Pascua. Porque Cristo, que es el Cordero de nuestra Pascua, fue muerto en sacrificio por nosotros. Así que debemos celebrar nuestra Pascua con el pan sin levadura que es la sinceridad y la verdad, y no con la vieja levadura ni con la corrupción de la maldad y la perversidad.
En mi otra carta les dije que no deben tener trato alguno con quienes se entregan a la prostitución. Y con esto no quise decirles que se aparten por completo de todos los que en este mundo se entregan a la prostitución, o son avaros, o ladrones, o idólatras, pues para lograrlo tendrían ustedes que salirse del mundo. Lo que quise decir es que no deben tener trato con ninguno que, llamándose hermano, se entregue a la prostitución, o sea avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón. Con gente así, ni siquiera comer juntos. No me toca a mí juzgar a los de fuera; Dios será quien los juzgue. Pero ustedes ya están juzgando a los de dentro. Por eso, quiten a ese pecador de en medio de ustedes.” (1 Corintios 5:1-13)
“También les encargamos, hermanos, que reprendan a los indisciplinados, que animen a los que están desanimados, que ayuden a los débiles y que tengan paciencia con todos.” (1 Tesalonicenses 5:14)
En conclusión, somos hechos perfectos cuando nos unimos a Jesús nuestro Señor, para justificación ante Dios, nuestro Creador. La iglesia perfecta es la iglesia correcta que vive de acuerdo a la Palabra, sigue las instrucciones de la Cabeza y por ende, es parte del “Cuerpo de Cristo”.
(Basado en parte en http://www.christianuniverse.com/sermons/perfectchurch1.htm y https://bible.org/seriespage/lesson-8-looking-good-church-various-scriptures)
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