
Si tan solo tomáramos la Biblia en el sentido más literal nos evitaríamos muchísimos problemas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/21/la-literalidad-de-la-biblia/). La cuestión es que nos encanta anteponer nuestras “creencias” y “sentimientos” por encima de la Palabra revelada, y es ahí donde todo se complica.
¿Cuántas veces hemos escuchado a personas decir que «ellos(as) tienen su propia forma de relacionarse con Dios»? Como si Dios (Perfecto y Santo) se acomodara a los deseos del hombre (imperfecto y pecador), ¡eso NO es cristianismo bíblico, eso es paganismo!
Por ejemplo, Dios nos advierte una y otra vez en Su Palabra sobre los “falsos maestros”, pero prácticamente NADIE aceptaría que está siendo engañado (hasta que todo explota). Esto es especialmente cierto en las iglesias, y no lo digo en un sentido abstracto, sino que yo mismo he sido engañado múltiples veces por no tomar la Biblia más fielmente, aunque debo reconocer que poco a poco Dios me ha ido dando cada vez más sabiduría para identificar las “señales” más fácilmente y más rápidamente (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/31/la-iglesia-perfecta/).
La Biblia afirma enfáticamente que nos vamos a enfrentar con falsos maestros en nuestro caminar cristiano, nadie se salva de esto, pero también nos da una SUPER herramienta para reconocerlos:
“Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos?” (Mateo 7:16)
Hay mucha profundidad en este cortísimo pasaje de lo que parece a simple vista. Esta no es simplemente una forma diferente de decir que puedes reconocer a los malos maestros por su mala doctrina, sino que esto en realidad nos da la “receta divina” para discernirlos.
Lo que dice es simplemente que podemos reconocer a los propagadores de la falsa doctrina por sus frutos (entiéndase por cosas visibles y notorias), cosas tales como la forma en que manejan la Biblia, en que organizan la iglesia, en que tratan a las personas y en que se comportan en su vida en general.
Ojo que aquí no me refiero a personas u organizaciones claramente desviadas de la Palabra (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/27/doctrinas-catolicas-equivocadas/) y/o metidas en alguna secta rara, sino a algo mucho más sutil y peligroso: a hombres aparentemente piadosos, pero que enseñan y defienden errores doctrinales a todas luces equivocados.
Por lo general esto es evidencia de que el enemigo se ha infiltrado en su ministerio en formas que se extienden mucho más allá del mero uso de mala doctrina, pero dichosamente Dios nos da la clave para identificarlos. Mientras que su carácter en general indica que son “buenos árboles”, en general su vida produce “malos frutos” tangibles, ¡y así es como podemos “conocerlos por sus frutos”!
La verdad es que cuando los hombres dejan de escuchar a Dios para escuchar al padre de la mentira, aprenden más de él que una mera doctrina equivocada. Algo de su carácter se les contagia, y en la medida en que son engañados (en la medida en que pisotean la Verdad revelada), en esa medida empiezan a deshonrar a Cristo con un carácter no cristiano, deshonran la Biblia con enseñanzas equivocadas, cauterizan la razón con argumentos forzados, y poco a poco dejan de “parecerse a Cristo” para manifestar el espíritu del “acusador de los hermanos”.
Ahhh, pero algunos dirán que esas instrucciones de Jesús eran para los apóstoles bajo el “evangelio del Reino” y no para nosotros los “gentiles”. Sin embargo, Pablo (para variar) también habló del tema y fue enfático, así que perfectamente podemos asegurar que decir que su mensaje nos incluye:
“Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos renegarán de la fe, siguiendo a espíritus engañadores y enseñanzas que vienen de los demonios. Harán caso a gente hipócrita y mentirosa, cuya conciencia está marcada con el hierro de sus malas acciones. Esta gente prohíbe casarse y comer ciertos alimentos que Dios ha creado para que los creyentes y los que conocen la verdad los coman, dándole gracias.” (1 Timoteo 4:1-3)
Cuando los hombres dan la espalda a la luz, esto tiene consecuencias en su carácter, así estamos programados por Dios. Cuando los hombres niegan doctrinas fundamentales de la fe (la resurrección, la divinidad de Cristo, la salvación por gracia, o cualquier otro tema claramente revelado), su carácter entra en una espiral progresiva que los lleva cada vez más profundo en la oscuridad espiritual, y es cuando nos permiten “conocerlos por sus frutos”.
Este principio de poder reconocer los frutos de los que cometen errores es una de las herramientas de discernimiento más útiles en la caja de herramientas del creyente maduro. Es útil porque a veces los errores doctrinales son difíciles de resolver, pero muchas veces es mucho más fácil percibir los frutos del error, evitándonos tener que hacer todo un análisis exegético y teológico (del cual no somos expertos).
Sin más preámbulo, aquí hay diez síntomas que regularmente aparecen en aquellos personajes que enseñan falsa doctrina, síntomas que nos permiten “conocerlos por sus frutos”:
1. Introducir tensión donde no hay tensión
Por ejemplo poner tensión entre el Espíritu de Dios y la Palabra de Dios, o poner tensión entre el amor y la justicia de Dios. Es buscar generar controversia bíblica únicamente para defender una posición o actitud personal.
2. Introducir contradicción o exclusión mutua donde no la hay
Al igual que el punto anterior, la idea es dividir y separar la iglesia. Por ejemplo insistir en que el libre albedrío del hombre es incompatible con la soberanía de Dios, o poner incompatibilidad entre el ámbito espiritual y el físico.
3. Mezclar conceptos que deben ser distinguidos
Por ejemplo confundir la naturaleza humana y la naturaleza pecaminosa (un error gnóstico común), confundir el amor por el mundo (el sistema mundial) con el amor por el prójimo del mundo (la humanidad), confundir el amor por la santidad con el legalismo, y/o debilitar la distinción entre la Ley y la Gracia, o sea, el plan de Dios para Israel con el plan de Dios para la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”.
4. Usar una exégesis imperdonablemente mala
Por ejemplo explicar pasajes que desafían una posición, o negarse a dejar que el contexto aclare el significado de un versículo o pasaje, imponiendo a la fuerza su posición a la del resto del “Cuerpo de Cristo” sin importar el sentido bíblico.
5. Emplear ataques personales (ad hominem)
Esto es anteponer argumentos personales sobre “lo que dice la Escritura” utilizando ataques personales. Por ejemplo acusar a los opositores de ignorancia o desconocimiento bíblico, o inclusive lanzar ataques personales contra sus oponentes hasta con mentiras si es necesario. Ejemplos de esto sobran, por ejemplos los que defienden una posiciones específica del “arrebatamiento de la iglesia” (tema que veremos pronto), SIN PERMITIR UN DEBATE SANO A LA LUZ DE LAS ESCRITURAS.
6. Negarse al análisis bíblico
Con esto me refiero a negarse a emplear pruebas objetivas que podrían falsear su posición, pasando cualquier argumento “por el filtro de la Palabra”. Por ejemplo rehusarse a revisar los pasajes paralelos o el análisis exegético/hermenéutico, o rehusarse a revisar el enfoque histórico-gramatical de la interpretación bíblica. Si una posición se niega a someterse a una prueba de falsificación, eso es una prueba positiva de que no es un error sino más bien una posición engañosa.
7. Rechazar la razón y la lógica
La razón y la lógica no se oponen a la revelación que Dios nos ha dado en la Biblia. Algunos ejemplos de este rechazo son ridiculizar argumentos históricamente aceptados, o atacar posiciones doctrinales de reconocidos hombres de Dios para defender ciegamente en lo que ellos piensan (sin poder argumentarlo bíblicamente). Detrás de esto se esconde generalmente una gran arrogancia y una autopercepción alejada de la realidad.
8. Evadir la sana confrontación
Por ejemplo negarse a ser confrontado con una posición diferente, negarse a participar en un debate por la Verdad o dar respuestas evasivas. Esta posición generalmente es acompañada por un equipo eclesiástico débil («ancianos» y «diáconos«), a fin de asegurarse que todos lo apoyen y defiendan incondicionalmente.
9. Diluir el estándar divino
Por ejemplo rebajar la definición y gravedad del pecado, promover una mentalidad terrenal para conformarse al “mundo”, diluir el temor de Dios, ridiculizar la idea de servir a Dios y/o mezclar el contraste entre el Plan de salvación para Israel y para la iglesia, según los diferentes evangelios.
10. Fingir ser algo que no son
Por ejemplo pretender estar libre de pecado, pretender tener dones espirituales que no tienen, pretender tener alguna bendición espiritual especial (aunque esa supuesta bendición no produzca el fruto del Espíritu), etc. Además, muchas veces aparecen las acciones «piadosas», las conductas religiosas y el secretismo con el fin de tapar acciones indebidas.
Como vemos, este tema es profundo y no siempre sencillo de identificar, pero si utilizamos la receta de Dios se facilita enormemente el proceso y al menos disminuiremos el riesgo. Oremos a Dios para que nos ayude a crecer en este discernimiento, juzgando no a las personas, sino a los errores doctrinales que producen los falsos maestros (mediante la identificación de los frutos de dichos errores).
Si aprendemos a usar este discernimiento que Dios nos dejó, creo que estaremos “vacunados” (para usar un término de moda, jajaja) contra el 90% de los impostores.
(Tomado de https://soothkeep.info/know-them-by-their-fruits/)
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