
Cuando uno menciona la palabra “idolatría”, lo primero que se nos viene a la mente son altares paganos o satánicos, imágenes de sacrificios al dios Baal o Moloc, de los que Dios les advirtió al pueblo judío que se alejaran una y otra vez. Pero lo sorprendente es que NADIE aceptaría jamás que está idolatrando “algo” o “alguien”, probablemente porque no hemos entendido el concepto bíblico, aunque es más común de lo que creemos (y tristemente muchas cristianos están también infectados).
Entonces, ¿qué dice la Biblia al respecto?
Empecemos porque la definición bíblica tradicional es simple: idolatría es cuando amas algo más que Dios. Tristemente el hombre ha puesto su confianza en ídolos prácticamente desde que salió del Edén, el Antiguo Testamento está plagado de casos de idolatría (¡y de sus consecuencias!), ya que es uno de esos pecados que Dios DETESTA.
“No hagan ídolos ni los adoren, porque yo soy el Señor su Dios.” (Levitico 19:4)
“No tendrán ídolos. No adorarán imágenes talladas, ni estatuas ni piedras esculpidas, porque yo soy el Señor su Dios.” (Levitico 26:1)
“Si después de esto no prestan atención ni me obedecen, desataré mi gran ira, y enviaré siete veces más castigos por sus pecados. Se comerán a sus hijos e hijas, y destruiré los altares de los lugares altos donde adoran ídolos, derribaré sus altares de incienso, y dejaré que sus cadáveres se pudran en medio de sus ídolos. Y los aborreceré. Haré que sus ciudades queden desiertas, destruiré los lugares de adoración, y no responderé a sus ofrendas de incienso. Sí, yo desolaré su tierra, y sus enemigos vivirán en ella, y se asombrarán de lo que yo haya hecho. Los esparciré entre las naciones, y los destruiré. Sus tierras serán desoladas y sus ciudades quedarán destruidas.” (Levitico 26:27-33)
“Me han dado celos con sus ídolos, los cuales no son dioses. Ahora yo haré que sientan celos dando mi amor a las insensatas naciones gentiles que lo rodean. Porque mi ira se ha encendido como un fuego que quema los abismos profundos, consume la tierra y todos sus productos, y enciende las montañas con fuego. Yo amontonaré males sobre los israelitas y arrojaré contra ellos mis saetas. Los consumiré con hambre, con fiebre y enfermedades fatales. Yo los devoraré; enviaré contra ellos bestias salvajes, para que los destrocen con sus dientes y serpientes venenosas que se arrastran por el polvo. Por fuera los atacará la espada del enemigo; por dentro la plaga mortal aterrorizará a jóvenes y a muchachas por igual, al niño de pecho y al hombre de avanzada edad.“ (Deuteronomio 32:21-25)
Ante semejantes advertencias, ¿hicieron caso? ¡Qué brutos los judíos (dirán algunos), desafiar al Dios Creador que los había sacado de la esclavitud en Egipto! Pero antes de seguir difamándolos, pensemos si nuestra realidad será muy diferente, ¡tal vez inclusive peor!
El tema de la idolatría no era exclusiva al Antiguo Testamento y la Ley Mosaica, Pablo (el “apóstol de los gentiles”), también escribió mucho sobre el tema:
“En mi carta anterior les supliqué que no se juntaran con gente inmoral. Pero no me refería a la gente inmoral de este mundo que vive en avaricias, robos o idolatrías. Si así fuera, tendríamos que salir de este mundo. Lo que quise decir fue que no se codearan con los que, llamándose hermanos, cometen pecados sexuales y viven en avaricias, idolatrías, borracheras y robos. Con esas personas, ni a comer se junten.“ (1 Corintios 5:9-11)
“¿No saben que los que hacen eso no tendrán parte en el reino de Dios? Sépanlo bien: Los fornicarios, los idólatras, los adúlteros, los homosexuales y los pervertidos sexuales, los ladrones, los avaros, los borrachos, los calumniadores y los estafadores no tendrán parte en el reino de Dios. Varios de ustedes merecían antes estos calificativos, pero ya el Señor les lavó sus pecados, los santificó y los justificó en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.” (1 Corintios 6:9-11)
“Por lo tanto, hermanos amados, huyan de la idolatría. Ustedes son inteligentes. Piénsenlo y díganme si no es verdad lo que les digo. Cuando damos gracias por la copa de bendición, ¿no quiere decir que participamos de las bendiciones de la sangre de Cristo? Y cuando partimos el pan para comerlo juntos, ¿no entramos en comunión con el cuerpo de Cristo? Por muchos que seamos, todos comemos del mismo pan, indicando que formamos parte de un solo cuerpo: el de Cristo. Y el pueblo judío, que come de los sacrificios, ¿no entra en comunión con el altar? ¿Qué estoy tratando de decir? ¿Digo que los ídolos que reciben sacrificios tienen vida y que tales sacrificios tienen valor? No; de ninguna manera. Lo que digo es que los que ofrecen sacrificios a los ídolos, en realidad se los ofrecen a los demonios, y nunca a Dios. Y no quiero que ninguno de ustedes tenga comunión con los demonios.“ (1 Corintios 10:14-20)
“Estas son las obras de la naturaleza pecaminosa: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odios, pleitos, celos, iras, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías y otras cosas como esas. Como ya les dije antes, se los repito ahora: los que llevan esa clase de vida no heredarán el reino de Dios. En cambio, este es el fruto que el Espíritu produce en nosotros: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.” (Gálatas 5:19-22)
Y por supuesto en el mundo moderno nos enfrentamos también a muchísimas cosas que compiten por nuestra atención y devoción, y si no tenemos cuidado, estas cosas pueden también convertirse en “ídolos” en nuestras vidas. Ojo que podrían ser cosas que normalmente consideraríamos “buenas”: esposa(o), hijos, trabajo, padres, amigos(as), deporte, salud, etc., pero si las estamos atesorando o priorizando más que a Dios, las estamos convirtiendo en un “ídolo” y están estorbando nuestra relación con Él.
Pero todavía nos falta hablar del “elefante en la habitación”: EL DINERO. Creo que si somos honestos, la mayoría de cristianos tenemos que cuidarnos de este riesgo, al menos es mi caso. Sí, lo necesitamos para sobrevivir y es extremadamente útil en nuestra vida terrenal, pero es muy fácil obsesionarnos con hacer más dinero para comprar cosas que nos dan placer y comodidad, y empezar a medir el valor de las personas en función de cuánto dinero tenemos, en lugar de quiénes somos en Cristo.
“Que entre ustedes ni siquiera se mencionen pecados sexuales, o cualquier forma de impureza o de avaricia. Eso no es propio del pueblo santo de Dios. No digan malas palabras, ni tengan conversaciones tontas, ni hagan chistes groseros. Todo eso está fuera de lugar. En vez de actuar así, sean agradecidos. Sepan esto: Jamás tendrá parte en el reino de Cristo y de Dios el que sea inmoral, impuro o avaro (pues ser avaro es lo mismo que ser idólatra).” (Efesios 5:3-5)
“¡Hagan morir todo lo que viene de la naturaleza pecaminosa! Apártense de los pecados sexuales, las impurezas, las pasiones bajas y vergonzosas y del deseo de acumular más y más cosas, pues eso es idolatría.” (Colosenses 3:5)
¡Pablo comparó la avaricia («el deseo de acumular más y más cosas«) a la idolatría! Pero no sólo Pablo lo hizo, antes de él por supuesto que Jesús también habló muchísimo sobre el dinero, porque sabía cuánto lo valoramos e incluso lo adoramos. Como cristianos, necesitamos equilibrar nuestra necesidad de dinero con nuestra mayor necesidad de adorar a Dios y poner a Jesús primero en todo lo que hacemos.
Jesús promete proveer para nuestras necesidades si lo ponemos primero:
“Lo más importante es que primero busquen el reino de Dios y hagan lo que es justo. Así, Dios les proporcionará todo lo que necesiten.” (Mateo 6:33)
Cuando ponemos a Jesús en primer lugar, Él proveerá para todas nuestras necesidades. No necesariamente nuestros deseos, sino nuestras necesidades, y eso conlleva sumisión total a la Voluntad (Perfecta) de Dios. Como cristianos, debemos estar en alerta constante para que no permitamos que aparezcan ídolos en nuestras vidas, porque no solo desagradan a Dios sino que nos roban nuestra intimidad con Jesús.
Ojo que no es un tema de salvación, puesto que en el “evangelio de la Gracia” TODO quedó pagado en la cruz del calvario, sino que es un tema de obediencia voluntaria en nuestro proceso de santificación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/).
Alejémonos pues de los ídolos y acerquémonos voluntariamente a Jesús, la paz y el gozo que produce no tiene igual.
“Me mostrarás el camino de la vida. Hay gran alegría en tu presencia; hay dicha eterna junto a ti.” (Salmo 16:11)
(Basado en parte en https://bibleapologetics.org/the-danger-of-idolatry/)
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