¿En qué fecha regresará Cristo?

Jesús prometió regresar, ¿pero cuándo?  ¿Podremos saberlo? ¿Será que la Biblia lo indica?

La respuesta a esa última pregunta es un rotundo SÍ, al menos una fecha aproximada, que es lo que en la Biblia se refiere como «los tiempos» (del griego “kairós”: tiempo señalado, apropiado, oportunidad o correcto) y que ¡prometo darla al final del estudio! Vamos a escudriñar las Escrituras para ver qué fue lo que Dios nos reveló del tema, que es más de lo que normalmente creemos.

De hecho, uno de los reproches más fuertes que les hizo Jesús a los fariseos fue precisamente por NO reconocer las señales de «los tiempos»:

“Luego Jesús le dijo a la gente: Cuando ustedes ven una nube que se forma en el occidente, dicen: “Va a llover”; y así sucede.  Y cuando sopla el viento del sur, dicen: “Va a hacer calor”; y así sucede. ¡Hipócritas! Saben interpretar el aspecto del cielo y de la tierra, pero no saben interpretar este tiempo presente.” (Lucas 12:54-56)

¿Por qué habrá sido que Jesús los trató tan duro?  “Hipócritas” suena un poco extremo por simplemente no reconocerlo. Sin embargo, el comentario se los hizo porque la (primera) venida del Mesías había sido ampliamente profetizada durante 1500 años, inclusive desde el Génesis, así que los maestros de la Ley tenían amplio conocimiento de «los tiempos» proféticos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/profecias-sobre-la-primera-venida-del-mesias/), y en algunos casos con una precisión exacta, como era el caso de la profecía de las Setenta Semanas de Daniel (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/setenta-semanas-la-profecia-de-daniel/).

De igual forma, la segunda venida del Mesías está también ampliamente profetizada y con lujo de detalles como ya lo vimos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/profecias-sobre-la-segunda-venida-del-mesias/).  Cuando leemos los evangelios, podemos darnos cuenta que los discípulos también querían saber la fecha, pero probablemente Jesús les dio bastante más información de la que querían o necesitaban jajaja:

“Una vez sentados en las laderas del monte de los Olivos, los discípulos le preguntaron: ¿Qué acontecimientos indicarán la cercanía de tu regreso y el fin del mundo?  No dejen que nadie los engañe—les contestó Jesús—Muchos vendrán diciendo que son el Mesías y engañarán a un gran número.  Cuando oigan rumores de guerras, no crean que ya estarán señalando mi retorno; habrá rumores y habrá guerra, pero todavía no será él fin.  Las naciones y los reinos de la tierra pelearán entre sí, y habrá hambrunas y terremotos en diferentes lugares.  Pero esto será sólo el principio de los horrores que vendrán. Entonces a ustedes los torturarán, los matarán, los odiarán en todo el mundo por causa de mí, y muchos de ustedes volverán a caer en pecado y traicionarán y aborrecerán a los demás. Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchas personas.  Habrá tanto pecado y maldad, que el amor de muchos se enfriará. Pero los que se mantengan firmes hasta el fin serán salvos.  Las buenas nuevas del reino serán proclamadas en todo el mundo, para que todas las naciones las oigan.  Y sólo entonces vendrá el fin. (Mateo 24:3-14)

Apréndanse bien la lección de la higuera. Cuando la rama está tierna y brotan las hojas, se sabe que el verano está cerca. De la misma manera, cuando vean que estas cosas empiezan a suceder, sepan que mi regreso está cerca. Sólo entonces terminará esta era de maldad. El cielo y la tierra desaparecerán, pero mis palabras permanecerán, para siempre.” (Mateo 24:32-35)

¡Pagaría por ver la cara de los discípulos después de semejante cátedra profética! jajaja. Aunque probablemente ellos no entendieron mucho, 2000 años después nosotros podemos sacarle mucho provecho a lo mencionado por Jesús.  Para efectos de análisis, puntualicemos las señales proféticas que Cristo mismo nos dejó. Ojo que empieza con una advertencia: que tuviéramos cuidado de no ser engañados, ya sea por impostores que se hacen pasar por Cristo (“anticristos”) o incluso por personas que enseñan que Jesús es el hijo de Dios pero que se desvían de la Verdad revelada en las Escrituras (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/03/por-sus-frutos-los-conoceran/).

Luego enumera las señales de «los tiempos»:

  1. Guerras y rumores de guerras
  2. Pestes, hambrunas y terremotos en diferentes lugares
  3. Persecución y muerte a los cristianos
  4. Falsos profetas
  5. El amor a Dios de muchos se enfriará y abundará el pecado
  6. El evangelio del Reino se proclamará en todo el mundo
  7. Y sólo entonces vendrá el fin

Esta lista salió literalmente de la boca de Nuestro Señor Jesús (¡Dios encarnado!), según se lo reveló a sus apóstoles y quedó plasmado en los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), así que creo que es prudente tomarlo como verdad absoluta. Pero la historia no termina ahí, estas señales de «los tiempos» calzan EXACTAMENTE con las que aparecen también en el Libro del Apocalipsis revelado a Juan, ¡escrito alrededor de 70 años luego de la muerte y resurrección de Cristo! (aunque sabemos que eso no significa nada para Dios porque Él es el mismo “ayer, hoy y siempre”).

Veamos un cuadro comparativo entre los eventos de Mateo 24 y los de Apocalipsis 6:

Por lo tanto, podemos estar doblemente seguros que estos eventos ocurrirán EXACTAMENTE de esta forma, previo al regreso de Cristo a la Tierra.  Lamentablemente internet está plagado de aficionados a la escatología (que no tiene nada de malo, ¡yo soy uno de ellos!), pero que lamentablemente se han desviado de los fundamentos bíblicos, y muchos buscan más asustar con teorías de conspiración seculares en lugar de analizar lo que realmente dicen las profecías bíblicas.

Pero incluso antes del surgimiento de internet ya existían las teorías proféticas sobre el regreso de Cristo.  Algunos ejemplos famosos son:

  • Elena de White, fundadora espiritual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, habló como profeta de Dios al declarar que cualquiera que no hubiera aceptado el mensaje adventista antes del 22 de octubre de 1844 no tenía esperanza de vida eterna
  • Charles Taze Russell, fundador de los Testigos de Jehová, profetizó que el fin del mundo ocurriría a finales de 1914
  • Florence Houteff, quien sucedió a su esposo como líder de la Rama Davidiana, profetizó que el Reino de David se establecería en la tierra el 22 de abril de 1959
  • Herbert W. Armstrong, fundador de la Iglesia de Dios Mundial, profetizó que una gran sequía golpearía a los Estados Unidos en algún momento antes de 1975, probablemente entre 1965 y 1972, y que esto marcaría el comienzo de la Gran Tribulación que resultaría en la muerte de un tercio de la humanidad
  • David “Moisés” Berg, líder de Los Hijos de Dios, profetizó que Estados Unidos sería destruido en 1974 por el cometa Kohoutek
  • Edgar E. Whisenant, un laico cristiano e ingeniero de la NASA, predijo que el «arrebatamiento de la iglesia» ocurriría el 12 de septiembre de 1988.  Su libro, 88 razones por las que Jesús regresará en 1988, vendió más de cuatro millones de copias. Afirmó con confianza: “Sólo si la Biblia está equivocada, yo estoy equivocado”. Cuando el evento no ocurrió, emitió una nueva fecha para el 1989, 1993, 1994 y continuó modificando la fecha hasta su muerte en el 2001
  • Harold Camping, presidente de Family Radio Network, fijó la fecha del regreso del Señor para el otoño de 1994.  Su predicción se basó en una complicada fórmula matemática que vinculaba el Rapto con la festividad judía de Tabernáculos

Y así sucesivamente hasta el inicio del siglo XXI, cuando ocurrió una verdadera explosión de “profetas” de internet, aunque la verdad es que por años el tema no pasó de pequeños grupos de estudio.  Fue hasta el 2014 cuando la cosa realmente se salió de las manos, cuando los pastores norteamericanos John Hagee y Mark Blitz predijeron que el regreso de Cristo coincidiría con un fenómeno lunar llamado de cuatro eclipses lunares consecutivos, que coincidían con las fiestas judías del 2014/2015 (“la profecía de las lunas de sangre”). Desde entonces el tema ha crecido exponencialmente, y el año pasado no fue la excepción.  No voy a dejar los links sobre los sucesivos intentos fallidos pero pueden buscarlos, ¡si lo hiciera se me acabaría el espacio para el blog! jajaja.

¿Entonces, será 2023 el año del regreso de nuestro Señor? Lamentablemente para los cristianos, la respuesta es un ABSOLUTO y enfático NO.  Es bíblicamente IMPOSIBLE, ya veremos por qué.

Todo tiene que ver con el Plan de Dios de 7000 años para el hombre (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/un-plan-de-7000-anos/) , y con las dispensaciones bíblicas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/ y por supuesto con la famosa profecía de las Setenta Semanas de Daniel (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/setenta-semanas-la-profecia-de-daniel/).  Sugiero leer estas entradas previas antes de continuar, de manera que se entienda a profundidad la argumentación bíblica.

Por cierto que debo hacer una aclaración: OBVIO que al decir “el regreso de Nuestro Señor” me refiero a la segunda venida de Cristo, NO al “arrebatamiento de la iglesia”.  Esto es fundamental de entender, porque del primer tema tenemos muchísima información en la Biblia (difícilmente podríamos describirlo como un “misterio”), a diferencia del segundo tema… 😉 

Regresando al tema principal, lamento decirles que Jesús NO vendrá en el 2023, ni en el 2024, ni en el 2025 ni en NINGÚN AÑO DE ESTA DÉCADA! Pero, ¿cómo puedo estar tan seguro? La Biblia lo dice: Cristo no vendrá hasta tanto se cumplan primero los siete años que tiene pendiente la profecía de las setenta semanas de Daniel, incluyendo la “Gran Tribulación” (los últimos tres años y medio), que Jesús mismo la describió como “una época de sufrimiento tan grande como nunca lo ha habido desde el comienzo del mundo ni lo habrá después” (Mateo 24:21).

Regresemos al Libro del profeta Daniel para repasar la profecía:

Setenta semanas han de pasar para que tu pueblo y Jerusalén pongan fin a su terquedad y maldad, para que pidan perdón por su maldad, establezcan para siempre la justicia, para que se cumplan la visión y la profecía, y consagren el lugar más especial del templo. Ahora escucha y entiende bien: Siete semanas han de pasar desde el momento en que se ordene la reconstrucción de Jerusalén, hasta la llegada del jefe elegido por Dios.  Después de esto pasarán sesenta y dos semanas más para la reconstrucción de las calles y las murallas de Jerusalén; pero serán tiempos peligrosos. Después de las sesenta y dos semanas, se quedarán sin nada y quitarán la vida al jefe elegido por Dios. Jerusalén y el templo serán destruidos por la gente de un rey que vendrá.  El fin vendrá como una inundación, y la destrucción se acabará sólo cuando se acabe la guerra. Durante una semana este rey hará un pacto con mucha gente, pero a la mitad de la semana pondrá fin a los sacrificios rituales y las ofrendas. Entonces cometerá el más terrible de sus actos, una deshonra vergonzosa contra el altar de los sacrificios rituales, hasta que la destrucción que se había anunciado caiga sobre él”.  (Daniel 9:24-27)

La profecía divide los tiempos así:

7 semanas –> 62 semanas –> 1 semana

Si las 69 (7+62) semanas (en realidad “semanas” de años) terminaron con la muerte de Cristo, eso quiere decir que queda todavía “pendiente” UNA SEMANA ADICIONAL (dividida en dos mitades de 3.5 años), lo cual no sólo calza perfectamente con la descripción que Jesús mismo les dio a los apóstoles de lo que sucedería en los tiempos de su venida (Mateo 24), sino que también con lo expresado por Pablo en relación a la “plenitud de los gentiles” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/18/la-plenitud-de-los-gentiles/) y el final del “evangelio de la Gracia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/24/y-cual-es-la-oferta-por-tiempo-limitado/).

Esto porque recordemos que Dios puso el “evangelio del Reino” (dirigido a Israel) en “pausa” para poder incluir a los “gentiles” en su Plan de Salvación, (¡según el “misterio” que le reveló a Pablo!), así que esa “semana” (7 años) que falta se deberá completar bajo el “evangelio del Reino”, por ende dirigido EXCLUSIVAMENTE al pueblo de Israel (ambas casas unidas nuevamente), e inmortalizado desde el Antiguo Testamento por el profeta Jeremías con el nombre del “tiempo de angustia para el pueblo de Jacob”:

Éste es el mensaje del Señor acerca de Israel y de Judá. El Señor dice: ¡Se oyen gritos de terror, de miedo e intranquilidad! Pregunten, a ver si es posible que un hombre dé a luz.  ¿Por qué, pues, veo retorcerse a los hombres como si tuvieran dolores de parto?  ¿Por qué se han puesto pálidos todos ellos?  ¡Se acerca un día terrible, un día como ningún otro.  Será un tiempo de angustia para el pueblo de Jacob, pero yo los salvaré.  Yo, el Señor todopoderoso, afirmo: Libraré a mi pueblo del yugo de la esclavitud, y no volverá a ser esclavo de extranjeros.  Y me servirá a mí, su Señor y Dios, y a David, a quien yo le pondré por rey. Yo, el Señor, afirmo: No temas, pueblo de Jacob, siervo mío; no tengas miedo, Israel, pues a ti y a tus hijos los libraré de ese país lejano donde están desterrados. Volverás a vivir en paz, tranquilo, sin que nadie te asuste.  Yo, el Señor, afirmo que estoy contigo para salvarte.  Destruiré a todas las naciones entre las cuales te dispersé.  Pero a ti no te destruiré; sólo te castigaré como mereces: no te dejaré sin tu castigo. (Jeremías 30:4-11)

¿Pero habrá alguna confirmación adicional en la Biblia que asegure que Cristo no regresará hasta tanto pase ese «tiempo de angustia para Israel»?

“Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. (Mateo 24:29-30)

Note que Jesús regresa INMEDIATAMENTE DESPUÉS de la Tribulación, y se refiere a después del tiempo de la “Gran Tribulación”, que tomará 3 años y medio.  Dado que dicha Gran Tribulación no ha comenzado, Jesús no puede regresar antes del 2026, pero si además le agregamos que el acuerdo de «siete años» de Daniel 9:27 aún no se ha hecho ni confirmado, pues entonces Jesús en realidad no puede regresar antes del 2030, así de simple.

Así que, para bien o para mal, para ver el regreso del Cristo y el consecuente inicio de su Reino Milenial, tendremos que esperar al menos hasta la próxima década. Mientras tanto, ajustémonos el cinturón, ¡que se vienen años movidos!

(Basado en parte en https://www.cogwriter.com/news/prophecy/can-jesus-return-in-2023-or-2024/ y https://christinprophecy.org/articles/the-danger-of-false-prophets/ )

PS: Se me olvidaba que había prometido dar una fecha aproximada, jajaja.  Bueno para ello debemos rebuscar en varios lugares de las Escrituras, sabiendo que en la Biblia TODO está perfectamente sincronizado.  Entonces, apoyándose en todo lo que hemos visto, sabemos que Cristo vendrá a la Tierra a reinar por los últimos 1000 años (el último “día” del plan original de 7000 años) y sabemos que esto será dos “días” después de su partida, tal y como ha estado profetizado desde el Antiguo Testamento:

“¡Vengan, volvámonos al Señor!  Él nos ha despedazado, pero nos sanará; nos ha herido, pero nos vendará.  Después de dos días nos dará vida; al tercer día nos levantará, y así viviremos en su presencia.  Conozcamos al Señor; vayamos tras su conocimiento.  Tan cierto como que sale el sol, él habrá de manifestarse; vendrá a nosotros como la lluvia de invierno, como la lluvia de primavera que riega la tierra.”  (Oseas 6:1-3)

El problema es que no sabemos a ciencia cierta la fecha de su partida (la muerte y resurrección, tema que veremos pronto), pero suponiendo que ocurrió ya sea en el año 30 o el 31 d.C. (las más probables de acuerdo al calendario judío), esto nos daría una fecha aproximada de regreso para el 2030 o el 2031.

Sin embargo, no es tan sencillo porque tampoco hay absoluta certeza que el inicio de la cuenta de los “dos días” profetizados por Oseas fuera contados a partir de la muerte y resurrección, sino que podría ser a partir de la puesta en “pausa” del “evangelio del Reino”, evento que la Biblia no dice si ocurrió con el apedreamiento de Esteban, con la conversión de Pablo, con el inicio del ministerio de Pablo a los “gentiles”, ¡o inclusive con la destrucción del templo en el 70 d.C.!

Todos son posibilidades bíblicamente factibles, aunque tal vez en la parábola de la higuera haya una pista escondida:

“Entonces les contó esta parábola: Un hombre tenía plantada una higuera en su viñedo. Cuando fue a buscar fruto en ella, no encontró nada, así que le dijo al que cuidaba el viñedo: ‘Por tres años he venido a buscar fruto en esta higuera, y no he encontrado ninguno.  Por tanto, córtala para que no siga ocupando terreno’.  El que cuidaba el viñedo le respondió: Señor, déjela todavía un año más. Yo removeré la tierra a su alrededor y le echaré abono.  Tal vez así dé fruto.  Y si no da, córtela.”  (Lucas 13:6-9)

¿Será que Jesús nos estaba diciendo que la cuenta arrancaría un año después de su muerte y resurrección (fecha probable del apedreamiento de Esteban)? Es una posibilidad, pero no me atrevería a afirmarlo…

En conclusión, no podemos saber con exactitud la fecha (al menos no todavía, aunque creo que conforme nos acercamos el Señor nos dará más «pistas», recordemos que Su Revelación es progresiva), pero pareciera ser que las posibilidades (bíblicamente correctas, según yo) para el regreso de Cristo a la Tierra son:

  1. 2030/2031 (si la cuenta de los 2000 años fuera a partir de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo)
  2. 2031/2032 (si la cuenta fuera a partir del apedreamiento de Esteban)
  3. 2033/2034 (si la cuenta fuera a partir de la conversión de Pablo en el camino a Damasco)
  4. 2036/2037 (si la cuenta fuera a partir del inicio del ministerio de Pablo, luego de 3 años en Arabia)
  5. 2070/2071 (si la cuenta fuera 40 años después de la resurrección de Cristo)

Al afirmar estas fechas estoy asumiendo que el calendario actual (tanto el gregoriano como el judío) es históricamente correcto y no ha sido modificado, ¡lo cual es difícil de creer! (y por ende no me hago responsable por malos cálculos producto de los errores en el calendario). 😛

Hago la salvedad porque nunca falta alguien que me recuerde que no todas estas fechas pueden ser posibles porque la Semana Setenta sólo puede comenzar en un «shemitah» (y terminar en un año sabático), e inclusive que Cristo sólo puede venir en un año de «jubileo» (previo al comienzo del Reino Milenial). Ambas afirmaciones son totalmente ciertas, peeero hasta el momento NADIE (ni el mejor de los rabinos) ha logrado justificar la fecha y por lo tanto no hay forma de garantizar cuál de todos estos años calzaría con el verdadero ciclo bíblico (ya que los registros se quemaron con el templo en el 70 d.C.).

De hecho sitios web rabínicos oficiales indicaban que en Setiembre 2022 se iniciaría un nuevo «shemitah», pero no inició la Semana Setenta. ¿Quiere decir eso que el próximo ciclo posible iniciará en el 2029 (y terminará en el 2036)? Lo veremos en unos años… Lo que sí es claro es que estamos en «los tiempos» (o la «sazón»), y poco a poco iremos viendo las señales profetizadas para poder ir discerniendo la correcta. Entonces, ¿deberíamos dejar de preocuparnos por estas fechas?  De pre-ocuparnos ¡SÍ!, de ocuparnos ¡NO!

El que está «en Cristo» puede estar tranquilo, su nombre está escrito en el «Libro de la Vida» y sea cual sea la fecha correcta, pero nos toca ocuparnos viviendo una vida «santa» («apartada») y conforme a la voluntad del Señor (que no quiere decir que perfecta, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/santos-perfectos/). Jesús dijo que debíamos estar siempre listos, y el apóstol Pablo escribió a la iglesia de Roma que debemos tener en cuenta «los tiempos” en que vivimos, y luego le dijo a la iglesia de Tesalónica que ÚNICAMENTE los que nos “mantengamos alerta” y en “nuestro sano juicio” somos los que escaparemos del castigo divino.

“En todo esto tengan en cuenta el tiempo en que vivimos, y sepan que ya es hora de despertarnos del sueño.  Porque nuestra salvación está más cerca ahora que al principio, cuando creímos en el mensaje.  La noche está muy avanzada, y se acerca el día; por eso dejemos de hacer las cosas propias de la oscuridad y revistámonos de luz, como un soldado se reviste de su armadura.  Actuemos con decencia, como en pleno día. No andemos en banquetes y borracheras, ni en inmoralidades y vicios, ni en discordias y envidias.  Al contrario, revístanse ustedes del Señor Jesucristo, y no busquen satisfacer los malos deseos de la naturaleza humana.” (Romanos 13:11-14)

“Hermanos, ustedes no necesitan que yo les escriba cuándo ocurrirá esto.  Ustedes saben muy bien que el día en que el Señor regrese llegará como un ladrón en la noche.  Cuando la gente esté diciendo: «Hay paz y seguridad», entonces, de repente vendrá sobre ellos la destrucción.  Llegará como le llegan a la mujer embarazada los dolores de parto.  No habrá forma de que escapen.  Pero ustedes, hermanos, no están en la oscuridad para que ese día los sorprenda como un ladrón.  Todos ustedes son hijos de la luz y del día.  No somos de la noche ni de la oscuridad.  Por eso, no debemos dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio. Los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan. Nosotros, por el contrario, somos del día.  Por eso estamos siempre en nuestro sano juicio, protegidos por la coraza de la fe y del amor, y por el casco de la esperanza de salvación.  Porque Dios no nos llamó para sufrir el castigo sino para recibir la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Él murió por nosotros para que, ya sea en la vida o en la muerte, vivamos junto con él.  Así que anímense y ayúdense unos a otros a crecer, como ya lo están haciendo.”  (1 Tesalonicenses 5:1-11)

Pero entonces, ¿cuándo empezarían todos los eventos proféticos de la Semana Setenta de Daniel? Muy sencillo: sólo hay que restarle siete años al posible regreso de Cristo y obtenemos la fecha de inicio de la Semana Setenta.

¿Y la fecha del inicio de la Gran Tribulación? Muy sencillo: ocurre a la mitad de la Semana Setenta, o sea 3.5 años después de iniciada, o 3.5 años antes al regreso de Cristo.

¿Y LA FECHA DEL ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA?  Ahhhh, esa es harina de otro costal, ¡pero lo veremos pronto en otra entrada!


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