
Ayer, en el estudio sobre la “Gran Tribulación”, adrede dejé por fuera una tema muy interesante, que es más como un paréntesis en la narración continua de los hechos del Apocalipsis: me refiero a los “144.000”. ¿Quiénes son? ¿Cuál es su papel? ¿Cuándo aparecen?
Vamos a ver qué dice la Biblia al respecto de estos «super discípulos» y ver si podemos darle respuesta a estas preguntas.
“Entonces vi a cuatro ángeles que, parados en las cuatro esquinas de la tierra, detenían los cuatro vientos para que estos no se desataran sobre la tierra, el mar y los árboles. Luego vi a otro ángel que venía del este con el sello del Dios viviente. Y gritó a los cuatro ángeles que habían recibido autorización para dañar la tierra y el mar: «¡No vayan a dañar la tierra, ni el mar, ni los árboles, porque todavía no hemos marcado en la frente a los siervos de nuestro Dios». Escuché el número de los que fueron sellados: ciento cuarenta y cuatro mil de todas las tribus de Israel: de Judá 12.000, de Rubén 12.000, de Gad 12.000, de Aser 12.000, de Neftalí 12.000, de Manasés 12.000, de Simeón 12.000, de Leví 12.000, de Isacar 12.000, de Zabulón 12.000, de José 12.000, de Benjamín 12.000”. (Apocalipsis 7:1-8)
“Vi al Cordero, que estaba de pie sobre el monte Sión. Con él había ciento cuarenta y cuatro mil personas que tenían escrito en la frente el nombre del Cordero y de su Padre. Luego oí un sonido que venía del cielo; era como el sonido de una cascada, como el retumbar de un fuerte trueno; era un sonido como el de muchos arpistas tocando sus arpas. Y cantaban un canto nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Ninguno podía aprender aquel canto, sino solamente los ciento cuarenta y cuatro mil que fueron salvados de entre los de la tierra. Éstos son vírgenes, no se contaminaron con mujeres; son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Fueron salvados de entre los hombres como primera ofrenda para Dios y para el Cordero. No se encontró ninguna mentira en sus labios, pues son intachables.” (Apocalipsis 14:1-5)
El primer pasaje nos dice poco acerca de los 144.000 mismos o de su ministerio más allá del hecho son seleccionados por tribu y sellados por los ángeles. Sin embargo, con el segundo pasaje, más la descripción en los ministerios paralelos y proféticos de los doce apóstoles (Mateo 10:1-42; Marcos 6:7-12; Lucas 9:1-6) y de los setenta que Nuestro Señor luego envió de dos en dos (Lucas 10:1-20), es posible reconstruir el curso esencial de su ministerio.
Podemos notar desde el principio que (así como los 12 y los 70 descritos en los evangelios) serán enviados como representantes de nuestro Señor para preparar los corazones de sus compatriotas para la cercanía del Reino (Mateo 10:6-7; Marcos 6:12; Lucas 9:2; 9:6; 10:9), así los 144.000 son también representantes de nuestro Señor, enviados a preparar los corazones de sus compatriotas por la segunda venida del “Rey” para instaurar su Reino Milenial.
Por lo tanto, estos mensajeros de la Primera como los de la Segunda Venida, tienen un papel y una función similares, ya que todos son representantes especiales de Jesucristo. Y como Sus representantes especiales, conviene en el caso de los 144.000 no sólo que se adhieran a los mismos mandatos establecidos por nuestro Señor para los 12 y los 70, sino también que se aproximen a Su vida y Su andar. Entonces, ¿cuáles serán las características de los 144.000 y su ministerio?
1. Serán judíos: Nuestro Señor, en Su naturaleza humana, era judío (Lucas 3:23-38, Romanos 9:5), y estos 144.000 son claramente descritos como pertenecientes a “las doce tribus de Israel” (12.000 de cada tribu nombrada). No hay justificación en el texto griego aquí que daría crédito a cualquier otro punto de vista que no sea que los 144,000 son literalmente de ascendencia judía, o para ser más exactos, hebrea (puesto que incluye TODO el “Reino de Israel”, no solamente los miembros de la “Casa de Judá”, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-reino-del-norte-israel-y-el-reino-del-sur-juda/).
Pero ojo, independientemente de su ascendencia, éstos son también CRISTIANOS, o sea, son de origen hebreo pero creyentes y seguidores de Jesucristo (Apocalipsis 14:4), lo que llamaríamos hoy en día “judíos mesiánicos”. Por lo tanto, todo apunta a que los 144.000 no sólo son judíos por sus creencias, sino también por su ascendencia genética, probablemente de todos los rincones del mundo, pero inmersos en las tradiciones hebreas para testificarles mejor a los suyos.
Esto eliminaría la hipótesis que dice que podrían ser también cristianos “de origen hebreo” (sin saberlo), ya que los 144.000 predicarán el “evangelio del Reino” y eso eliminaría a los miembros del “Cuerpo de Cristo” (salvados bajo el “evangelio de la Gracia”) que dejaron este mundo previamente en el «arrebatamiento de la iglesia» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/).
2. Serán hombres: Nuestro Señor Jesucristo fue varón cuando estuvo en la Tierra, y también lo serán estos 144.000 que son escogidos para llevar la buena noticia de Su inminente regreso a las ovejas perdidas de Israel. A lo largo de los capítulos de Apocalipsis donde se describen, los adjetivos y participios griegos son todos masculinos.
Además, los casos paralelos de los doce (que eran todos varones) y los setenta y dos (que también se describen exclusivamente con adjetivos masculinos) parecen indicar que todos los 144.000 serán hombres. El hecho de que los 144.000 sean hombres no debe tomarse como algo despectivo hacia el papel de la mujer en el plan de Dios, más bien, debe entenderse que este es un ministerio único con un propósito específico, y por lo tanto, tiene requisitos correspondientemente únicos (como existen múltiples casos a lo largo de la Escritura).
3. Serán vírgenes: Nuestro Señor permaneció virgen durante toda su vida terrenal, y ésta será también una característica de los 144.000 precursores que harán volver a Israel a Él. Porque la descripción de los 144.000 como vírgenes en Apocalipsis 14:4 no es de ninguna manera simbólica, además es importante notar que en el griego original NO sólo dice que son “vírgenes”, sino que también dice literalmente que “no se contaminaron con mujeres” (por aquello que quedara duda que son exclusivamente varones), en el sentido que estos jóvenes no han caído en pecado con mujeres (“no han sido seducido por ellas”).
Es importante entender que aquí no se pretende acusar a las mujeres en general, más bien esta es una simple declaración en el sentido de que todo el grupo de los 144.000 no sólo son hombres solteros, sino además de que en su condición de solteros nunca han “fornicado” (relaciones sexuales ilícitas). Como sucedió con nuestro Señor, así será con los 144.000, y la parte soltera de esta ecuación es tan importante como el hecho de que se han mantenido vírgenes. Porque al mantenerse al margen, también se han mantenido alejados de lo que sería un gran impedimento para los hombres que están a punto de emprender un ministerio de la naturaleza del que los 144.000 están llamados a completar.
Como discutiremos más adelante, estos testigos serán llamados a vivir una vida itinerante del mayor sacrificio, soportando privaciones y persecuciones, y probablemente terminando en el martirio. Difícilmente podría ser justo para cualquier cónyuge o para cualquier familia que se le quitara el sostén de la familia para participar en tal prueba. Tampoco podría dejar de comprometer el ministerio de tal testigo el tener una esposa y una familia en algún lugar de su hogar, privados de su compañerismo y apoyo, y muy probablemente forzados a participar en cierta medida de la persecución que se le presente.
Claramente, Dios espera que cada uno de nosotros haga lo correcto con aquellos que dependen de nosotros (1 Timoteo 5:8), de modo que la única forma en que los 144.000 podrían hacer los sacrificios requeridos por su ministerio único es primero hacer el sacrificio de comprometerse a una vida de celibato y abstinencia. En esto siguen a nuestro Señor, así como a uno de sus más grandes apóstoles: Pablo (1 Corintios 7:7-8; 9:5-6).
4. Serán enviados a evangelizar principalmente al pueblo de Israel: Nuestro Señor se hizo «Ministro de la circuncisión» (Hechos 3:26; Romanos 15:8), enviado «a las ovejas perdidas de Israel» (Mateo 15:24). Al igual que los Doce (Mateo 10:6), la misión de los 144.000 tendrá esencialmente el mismo objetivo, excepto que el de estos es un ministerio mundial que precede la segunda venida de Cristo, en lugar de un ministerio local durante la primera venida de Cristo.
El mandamiento de “no ir a los gentiles” se aplica tanto a los 144.000 como a los doce (Mateo 10:5; 10:23), sabemos que así fue antes y después de la resurrección de Cristo (Mateo 15:24; Juan 1:11; Hechos 3:26; Romanos 15:8). Este enfoque es completamente comprensible cuando se considera que todos estos ministerios tienen en común como propósito fundamental preparar a Israel nuevamente para su Mesías: «arrepentíos (es decir, volveos a Dios en la verdad), porque el Reino está cerca (es decir, Cristo está a punto de regresar)», al igual que lo fue en el caso de los 12 y los 72 (Mateo 10:7; Lucas 9:2; 9:6; 10:9).
No debemos interpretar que esto significa que los 144.000 no tendrán ningún contacto con los gentiles, podemos compararlo con el ministerio misericordioso de nuestro Señor con la mujer sirofenicia (Mateo 15:21-28; Marcos 7:24-30), la mujer samaritana (Juan 4:1-42), y el centurión romano (Mateo 8:5-13 y Lucas 7:1-10). Por lo tanto, al igual que nuestro Señor fue enviado a Israel y mantuvo este enfoque preeminente de Su ministerio hasta el final, probablemente así será con los 144.000. Sólo tal vez después de cumplir su misión con Israel es que podrán evangelizar a los gentiles (de forma que éstos se conviertan en “prosélitos”), tal cual Cristo resucitado le había indicado hacer a los doce apóstoles (pero que no lo hicieron).
“Por tanto, los que estaban reunidos le preguntaban diciendo: Señor, ¿restituirás el reino a Israel en este tiempo? Él les respondió: A ustedes no les toca saber ni los tiempos ni las ocasiones que el Padre dispuso por su propia autoridad. Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre ustedes, y me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:6-8)
5. Se les dará autoridad para hacer milagros: Además del sufrimiento que aliviaron y las profecías que cumplieron, los milagros de Jesús le fueron dados por el Padre como una insignia de Su autoridad que claramente lo señalaba como el verdadero Hijo de Dios y el Mesías profetizado (Juan 5:36; 10:25; 10:38; 14:11; Mateo 11:1-6; Lucas 7:18-23). La delegación de nuestro Señor de la capacidad de realizar milagros similares a los doce, y luego los setenta y dos, será igual a lo que sucederá con los 144.000 y su propósito igualmente importante.
Porque muchos pueden afirmar estar hablando con la autoridad de Dios (¡y durante la Tribulación esta afirmación se hará falsamente a un grado nunca antes visto!), ¿pero quién puede actuar con el poder de Dios a menos que Dios le haya dado poder a esa persona? Demostrar el poder y la autoridad de Dios siempre ha sido el propósito principal de los milagros, y podemos comparar a Moisés en el Mar Rojo y a Elías en el Monte Carmelo como ejemplos sobresalientes de cómo Israel respondió a las «señales» claras dadas por Dios a través de las manos de Su ungido (Éxodo 14-15 y 1 Reyes 18:20-40; Mateo 12:38-42; 1 Corintios 1:22).
De manera similar, las obras milagrosas que se darán a los 144.000 para hacer, servirán para demostrar en un grado excepcional que su mensaje es verdadero, sobre todo ante Israel. Esta validación de su mensaje, un acto de gracia de parte de Dios a favor de Su pueblo, mejorará la eficacia de Su ministerio, sin duda llevando a muchos que de otro modo no lo habrían hecho a regresar a Dios por el único camino verdadero, nuestro Señor y Salvador: Jesucristo, el único Mesías.
Específicamente, los milagros que se les dará para realizar recuerdan los milagros de nuestro Señor (y de Sus apóstoles en los primeros días de la iglesia):
- Sanar a los enfermos: La naturaleza rápida y dramática de esta curación no dejará dudas sobre su origen divino. Además, la eliminación de la enfermedad será, como siempre, un símbolo conmovedor del perdón de los pecados a través de la fe en Jesucristo
- Expulsar demonios: Sin duda, hay más posesión demoníaca en nuestros días de lo que somos conscientes, y es seguro que en la Tribulación venidera, las restricciones actuales sobre esta forma de control satánico se reducirán significativamente, haciendo que el milagro del verdadero exorcismo sea obvio y bienvenido. Además, la eliminación de los demonios será, como siempre, un símbolo conmovedor de la liberación del reino de las tinieblas al Reino de la luz por la fe en Jesucristo
- Resucitar a los muertos: Pocos actos milagrosos serán tan dramáticos y tan difíciles de impugnar como devolver la vida a los muertos. Por ejemplo, sabemos que la resurrección de Lázaro por parte de nuestro Señor ocasionó mucho interés (Juan 12:9) y mucha oposición (Juan 11:45-47, 12:10). Además, la resurrección de los muertos será, como siempre, un símbolo conmovedor de la liberación de la tumba a la vida eterna a través de la fe en Jesucristo
- Protección milagrosa de los peligros: No sólo estarán protegidos de maneras que van más allá de la comprensión del ser humano, sino que también recibirán el beneficio de una liberación visiblemente milagrosa de peligros mortales manifiestos como testimonio y validación adicional de su veracidad
Sin embargo, al igual que con todas esas actividades, podemos suponer que (como sucedió en el pasado), las actividades milagrosas de los 144.000 no serán necesariamente dirigidas a todo el mundo, sino que estarán diseñadas exclusivamente para ganar a las ovejas perdidas de Israel, no importa donde se encuentren.
6. Estarán sujetos a un código de conducta especial: el estilo de vida será similar a la que nuestro Señor también adoptó. Esta vida de compromiso extremo, entrega total y sacrificio completo (hasta el punto de la muerte), servirá para eliminar, como lo hizo en el caso de nuestro Señor, toda duda sobre su lealtad a Dios, sobre el respaldo de Dios a ellos, o sobre la veracidad de su mensaje (para todos los observadores objetivos).
En este estilo de vida, realmente no habrá «conflictos de intereses» en absoluto, y no habrá razón para que los imparciales tengan la más mínima sospecha de los motivos por los que los 144.000 emprenderían un ministerio tan difícil. Su carácter y el carácter de su mensaje serán justos en cada detalle y en todo momento, como Juan resume sus vidas y ministerios en Apocalipsis 14:5, «no se halló mentira en su boca, porque son irreprensibles». En todo lo que hagan, los 144.000, como nuestro Señor, se conducirán de manera transparente, honorable, franca y consecuente, con el resultado de que silenciarán toda posible crítica legítima a través de su comportamiento impecable (un principio que todos deberíamos tomar más en serio).
7. Se enfrentarán a una fuerte oposición: Implícito en los mandatos de nuestro Señor en estos pasajes de ser audaces, valientes, no temer y tomar Su cruz, está el hecho de que este ministerio se llevará a cabo frente a y en a pesar de la dura oposición que tomará muchas formas. Claramente, una de las últimas cosas que desea el diablo es esta evangelización exitosa de las ovejas perdidas de Israel, los 144.000 no sólo enfrentarán privaciones naturales en el curso de un ministerio tan itinerante y cotidiano, sino que también habrá persecuciones específicas (Mateo 10:17-23) no sólo por los gentiles incrédulos, sino también por aquellos de sus hermanos judíos que se negarán a aceptar su testimonio.
Serán traicionados por sus propios familiares (Mateo 10:21; 10:35-37), odiados por todos los hombres (Mateo 10:22), calumniados (Mateo 10:24-25), encarcelados, torturados y acusados falsamente (Mateo 10:17-20), perseguidos (Mateo 10:23), sin conocer la paz (Mateo 10:34), siguiendo su curso como lo hizo nuestro Señor, como lo hicieron sus apóstoles entre «lobos» rapaces ( Mateo 10:16; Lucas 10:3), fieles hasta el fin señalado cuando darán sus vidas al servicio del evangelio de Dios (Mateo 10:39; Apocalipsis 14:1-5).
8. Recibirán protección milagrosa durante los días de su ministerio: Como aclara el punto anterior, dada la tremenda oposición (visible e invisible) que enfrentarán los 144.000, no podría haber un ministerio efectivo sin una protección divina especial que les permita estos testigos fieles oportunidad suficiente para llevar a cabo sus tareas asignadas. Es cierto que este sello especial de Dios otorga una medida definitiva de validación al ministerio de los 144.000, pero es claramente la protección especializada de Dios lo que debemos ver como el significado esencial y efecto del sellamiento que estamos estudiando aquí en nuestro contexto de Apocalipsis 7:1-8.
Como lo aclara el conocido paralelo en Ezequiel, la marca sobrenatural o «sello» colocado en la frente de los 144.000 representa una advertencia divina de abstenerse de cualquier intento de destruir a estos testigos únicos antes del tiempo señalado (Ezequiel 9:1-6). Así como en Ezequiel, es probable que esta marca no será visible al ojo humano, sino a todas las criaturas angélicas (caídos y elegidos), los cuales la verán claramente y entenderán su significado. El propósito de los sellos en la antigüedad a menudo era proporcionar una marca inequívoca de propiedad (como en el caso de los documentos validados con un anillo de sello), y esa es la clara analogía aquí.
Al poner Su propio sello sobre estos testigos, Dios garantiza Su seguridad y Su propia autoridad, todos los que ven el sello entienden que estos 144.000 permanecen bajo la protección especial de Dios como Su propiedad única. Este sello invisible en sus frentes (que los señala como siervos especiales de Dios) proporcionará un contraste muy marcado con la «marca de la bestia» visible en la frente y las manos de aquellos que han rechazado a Dios (tema que veremos próximamente). Este sello, además, es una garantía de Dios para los 144.000 mismos de Su supervisión especial de sus vidas y ministerios, Jesús les ha dicho que no teman a pesar de toda la oposición detallada anteriormente (Mateo 10:26-42), y este sellamiento especial es un estímulo y un recordatorio de que Dios ciertamente los protegerá tal como dijo que lo haría.
9. Serán matados (¿o raptados al cielo?) al concluir su ministerio: La aparición de los 144.000 con nuestro Señor en el monte Sión celestial (es decir, en el templo celestial) siguiendo directamente la descripción del capítulo 13 de la Bestia, su falso profeta, y sus métodos de obligar a la mayor parte de la humanidad a ponerse la “marca de la bestia”, sugiere que los 144.000 ya no están en la tierra, sino en el cielo. De hecho, han sido «redimidos de la tierra» (del griego “agorázo”, literalmente “comprados” o “redimidos”) como los primeros en morir (o ser raptados) «por Dios y por el Cordero» (del griego “aparjé”, que quiere decir “primer fruto” o “primicias”).
Como los acontecimientos de los capítulos 8 al 13 se centran en el punto medio de la Tribulación, es decir, la transición entre la primera mitad de los siete años (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/10/principios-de-dolores/) y la «Gran Tribulación» de la segunda mitad (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/11/la-gran-tribulacion/), nos vemos obligados a concluir que los 144.000 son los primeros que caerán en manos de la Bestia por negarse a adorarlo, la Biblia no lo dice específicamente pero bien podrían ser los primeros mártires de la Gran Tribulación.
Protegidas sus vidas hasta que haya concluido su ministerio de evangelización (Lucas 21:12-19), los 144.000 tendrán el gran honor de ofrecer esas mismas vidas a nuestro Señor, testimonio que resonará a través de los siglos y por el cual recibirán gran recompensa. Finalmente, la declaración en Mateo 10:23 de que estos testigos (es decir, los 12 y, por aplicación profética, los 144.000) «no terminarán de recorrer todas las ciudades de Israel [y del mundo] antes que venga el Hijo del Hombre». Esto no sólo confirma que será un ministerio mundial dirigido a evangelizar al pueblo judío, pero también deja bastante claro que los 144.000 estarán ocupados en esta tarea hasta que sean el momento de partir.
10. Predicarán el “evangelio del Reino”: al igual que los 12 y lo 72, los 144.000 evangelizarán mediante el llamado a arrepentirse, volverse a Dios por medio de la fe en nuestro Señor Jesucristo y hacer las obras que exigía la Ley . O sea, su ministerio será bajo el “evangelio del Reino” y ya no del “evangelio de la Gracia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/), puesto que para ese momento ya habrá vencido la OFERTA POR TIEMPO LIMITADO predicada por Pablo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/24/y-cual-es-la-oferta-por-tiempo-limitado/).
Además, creo que hay un tema que podría estar implícito en el ministerio de los 144.000, que está relacionado con lo que se conoce en círculos escatológicos como el “lugar de refugio”, preparado para los hebreos durante la “Gran Tribulación”. Esto le daría una tarea adicional a este grupo de evangelistas: NO sólo predicar que el Reino se habrá acercado, sino que los elegidos tendrán que trasladarse a una zona especialmente elegida por Dios, donde satanás no tendrá acceso porque estarán sobrenaturalmente protegidos (probablemente en Jordania, creo yo). Veamos el pasaje:
“Cuando el dragón vio que lo habían arrojado a la tierra, corrió en persecución de la mujer que dio a luz al niño. Pero la mujer recibió dos alas de una gran águila y pudo volar al lugar que se le había preparado en el desierto, donde durante tres años y medio la habrían de sustentar, lejos de la serpiente.” (Apocalipsis 12:13-14)
¿Será que dentro del papel de los 144.000 estará liderar al remanente de Israel (“cristianizado”) y guiarlo a dicho lugar preparado en el desierto (al igual que lo hizo Moisés en el Éxodo)? Podría ser, aunque dependerá del momento en que sean sellados, ya sea al principio de la Semana Setenta o previo a la Gran Tribulación propiamente. ¿Será que a esto se refería Dios cuando le dio estas palabras al profeta Jeremías?
“Pero vendrá un tiempo —yo, el Señor, lo afirmo— en que ya no jurarán diciendo: ‘Por la vida del Señor, que sacó a los israelitas de Egipto’, sino que dirán: ‘Por la vida del Señor, que sacó a los israelitas del país del norte y de todos los demás países por donde los había dispersado‘. Yo haré que ustedes regresen a su tierra, a la tierra que di a sus antepasados. Voy a hacer venir muchos pescadores —yo, el Señor, lo afirmo— para que pesquen a los israelitas. Luego haré venir muchos cazadores para que los cacen y los saquen de todas las montañas y colinas y hasta de las grietas de las rocas.” (Jeremías 16:14-16)
Me parece altamente probable de acuerdo a los versículos bíblicos, pero sólo Dios lo sabrá… 😉
(Basado en parte en https://ichthys.com/Coming-Tribulation-Home-Page.htm)
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