
A diferencia del (difícil) tema de ayer, la respuesta a esta pregunta es sencilla y fácil de responder: ¡NADA! ¿Cómo así? Pero, ¿no es cierto que todas las religiones nos dicen que tenemos que hacer “algo” (=obras)? Entonces, ¿cómo es posible que yo diga lo contrario?
Perdón, pero ¡eso es lo que dice la Biblia!
Empecemos porque debemos entender la situación tan complicada en que se encontraba el hombre antes de Cristo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-proposito-de-la-ley/), tal y como el apóstol Pablo se lo explicó a la iglesia de Roma en su magistral carta (la cual se considera un resumen de la doctrina cristiana):
“Como dicen las Escrituras: «Nadie es bueno, nadie en absoluto. Nadie entiende, ninguno busca a Dios. Todos han perdido el camino, nadie vive como Dios manda».” (Romanos 3:10-11)
“Porque si bien la paga del pecado es muerte.” (Romanos 6:23a)
En dos platos: como TODOS pecamos (y Dios había dictaminado que el que pecaba debía morir), ahora todos merecemos la muerte y no hay NADA que podamos hacer al respecto. O sea, estamos en serios problemas, y por si no lo habíamos entendido bien, fue lo mismo que les escribió a la iglesia de Éfeso años después:
“Antes de ser cristianos, ustedes estaban muertos para Dios a causa de sus delitos y pecados. Vivían siguiendo la corriente de este mundo, obedecían los dictados del príncipe del imperio del aire, quien ahora mismo está operando en el corazón de los que se rebelan contra el Señor. Nosotros mismos éramos así: obedecíamos los malos deseos de nuestra naturaleza y nos entregábamos a las perversidades de nuestras pasiones y malos pensamientos. Merecíamos ser castigados por la ira de Dios, como todos los demás.” (Efesios 2:1-3)
La premisa es la misma: (1.) HABÍAMOS COMETIDO DELITOS Y PECADOS, (2.) ESTÁBAMOS MUERTOS (espiritualmente) y (3.) MERECÍAMOS EL JUSTO CASTIGO (según el “código legal” de Dios). Nuevamente vemos que según esto, no hay nada que podíamos hacer, y en el juicio íbamos a ser declarados CULPABLES (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/).
Esto es FUNDAMENTAL de entender, como decimos popularmente, “estábamos listos para la foto”, ¡ahora sólo nos quedaba esperar la condena (de muerte) por parte del “Juez Perfecto”!
Pero sigamos leyendo la carta de Pablo, porque aquí está la clave:
“Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, aunque estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos dio vida con Cristo, pues solo por su gracia [járis] somos salvos. Además, nos levantó con Cristo de la tumba y nos hizo sentar con él en los cielos. Esto lo hizo para demostrar a las generaciones venideras la incomparable riqueza de su amor, que en su bondad [járis] derramó sobre nosotros por medio de Cristo Jesús. Por su misericordia [járis] y por medio de la fe, ustedes son salvos. No es por nada que ustedes hayan hecho. La salvación es un regalo de Dios y no se obtiene haciendo el bien. Esto es así para que nadie se sienta orgulloso. Somos creación de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras que Dios de antemano ya había planeado.” (Efesios 2:4-10)
Pablo ahora cambia radicalmente el mensaje, y dice, que A PESAR DE LO ANTERIOR (“muertos y sin esperanza”), AHORA estamos “vivos”, “somos salvos” (exentos del merecido castigo) y tenemos ¡vida eterna! ¿Y diay? ¿Cómo fue que logramos semejante hazaña? Ahí lo dice clarito: nosotros no hicimos NADA, ¡TODO lo hizo Cristo! Fue un acto de pura misericordia, o sea, pura “Gracia” de Dios (del griego “járis”, que básicamente quiere decir “bondad inmerecida”), en el griego original dice tres veces la misma palabra. Ahí está la prueba: ¡FUE UN REGALO!
A los romanos se los había explicado de forma similar:
“Dios hace justos a quienes creen en Jesucristo, sin favoritismo alguno. Es así porque todos hemos pecado y no tenemos derecho a gozar de la gloria de Dios. Pero Dios, por su gran amor, gratuitamente nos declara inocentes, porque Jesucristo pagó todas nuestras deudas.” (Romanos 3:22-24)
“Pero Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:9)
“Porque si bien la paga del pecado es muerte, el regalo que nos da Dios es vida eterna a través de Jesucristo nuestro Señor.” (Romanos 6:23)
Entonces, debemos entender que Cristo (por su gran amor) nos declara inocentes (“justos”), y lo único que nos queda es CREERLO y aceptar GRATUITAMENTE ese regalo. ¡ESE ES EL PLAN DE SALVACIÓN! (al menos durante la “era de la Gracia”, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/).
Vemos entonces que Cristo es el que nos “revive” espiritualmente (“justificación”), luego empezamos un proceso de mejora continua (“santificación”) que dura toda la vida y finalmente seremos perfeccionados (“glorificación”) al momento de nuestra muerte (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/). ¿Pero será posible que sea así de sencillo? Así es, la Biblia es clara que CRISTO YA LO HIZO TODO, nosotros solo recibimos el regalo de la salvación, un regalo que no se puede comprar, ni que necesita NADA de nuestra parte, ¡así de simple!
En conclusión, mientras dure la “oferta por tiempo limitado” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/24/y-cual-es-la-oferta-por-tiempo-limitado/), la salvación no podría ser más sencilla. No tenemos que cumplir con la “Ley” (los mandamientos), ni tenemos que hacer sacrificios, ni seguir religiones. Lo ÚNICO que tenemos que hacer es CREER que Dios se hizo hombre, y que murió por nosotros para salvarnos del castigo, así que ahora sólo nos queda aceptar el regalo (por “gracia”) y ¡listo!
Simplemente debemos pedirle a Dios que el sacrificio expiatorio de Jesús en la cruz “se aplique a nuestra cuenta”, esto nos permite ser declarados inocentes y libres de pecado a los ojos de Dios: LA DEUDA QUE TENÍAMOS POR NUESTROS CRÍMENES QUEDA PAGADA. Por lo tanto, la salvación es un cambio en la posición “legal” ante Dios: pasamos de “culpable” a “inocente”, ¡YA QUE JESÚS PAGÓ TODA NUESTRA DEUDA!
“Así pues, ahora ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús, te liberó de la ley del pecado y de la muerte.” (Romanos 8:1-2)
“Si declaras con tu boca que Jesús es el Señor y crees de corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, Dios te salvará. Porque a quien cree de corazón, Dios lo da por justo; y a quien reconoce a Jesús, Dios lo salva.” (Romanos 10:9-10)
“Porque esto es lo que dice: «Todos los que invoquen el nombre del Señor, alcanzarán la salvación.»” (Romanos 10:13)
Y si no sabes cómo solicitarle ese regalo a Dios, te doy unas ideas (aunque en realidad la “oración” es mejor cuando la haces en tus propias palabras, ya que no es una receta mágica que debes repetir):
“Padre Celestial, ahora entiendo la gravedad de mi pecado y que (justamente) merezco el infierno, pero también que me amas tanto que te hiciste hombre para morir por mí y cancelar la condena pendiente. Por favor perdóname, lava mis pecados con la sangre de tu hijo Jesucristo derramada en la cruz del calvario y séllame con tu Espíritu Santo. Yo te entrego mi vida y te acepto como mi Señor y Salvador, muéstrame tu Voluntad y ayúdame ahora a caminar contigo hasta mi último aliento. Amén».
Si creíste en la persona y en la obra de Cristo, ahora eres parte de Su familia, ¡tu adopción ha finalizado y has “nacido de nuevo”!
Ahora Cristo ha dejado tu “hoja de delincuencia” ¡EN BLANCO!, el Espíritu Santo vive («mora«) en ti y es el momento de disponerse para aprender más acerca de Dios, hacer crecer tu relación con Él y elegir obedecerle, pero por voluntad propia. Y es como cualquier relación: requiere tiempo y dedicación, así que no pierdas más tiempo. ¡Bienvenido(a) al “Cuerpo de Cristo”! 😉
(Basado en parte en https://redmoonrapture.org/2017/05/31/what-must-i-do-to-be-saved/)
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