
La semana pasada, mientras preparaba el estudio sobre la “marca de la bestia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/13/la-marca-de-la-bestia/), yo mismo me di cuenta que, aunque había leído decenas de veces los pasajes relacionados, hay varios detalles que había pasado por alto y no les había puesto el debido cuidado. Así como vimos que NO puede haber “marca de la bestia” sin que primero aparezca la bestia en el escenario mundial (y más específicamente la segunda bestia), y que todos los eventos profetizados siguen una detallada cronología, resulta que la profecía de Daniel describe también algunos eventos que deben suceder PREVIO al comienzo de la “Semana Setenta”, los cuales podrían ayudarnos a discernir los tiempos.
Además, como bonificación inesperada, la cita contiene un (aparente) comentario sin mucho sentido (aunque sabemos que en la Biblia NADA es casualidad) y por consiguiente creo que podría ser clave para terminar de confirmar el momento del “arrebatamiento de la iglesia” en relación a la Semana Setenta (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/).
Aceptemos que discernir los tiempos finales no es asunto sencillo, son como un “rompecabezas” bastante complejo de armar, principalmente porque las piezas están distribuidas a los largo de 700 años (desde Daniel hasta el Apocalipsis), no siempre está descrito en orden cronológico y hay que combinar eventos literales con simbólicos. Pero bueno, permítanme mostrarles lo que les comenté en el primer párrafo, y para ello debemos regresar al libro del profeta Daniel.
Leamos el pasaje completo:
“Una noche, durante el primer año del reinado de Belsasar en Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones. En cuanto se despertó, puso por escrito las cosas principales que había soñado. Esto es lo que escribió: Yo veía en mi sueño que los cuatro vientos soplaban y agitaban las aguas del gran mar. De repente, cuatro enormes monstruos, diferentes uno del otro, salieron del mar. El primero se parecía a un león, pero tenía alas de águila. Mientras yo lo estaba mirando, le arrancaron las alas, lo levantaron del suelo y lo apoyaron sobre sus patas traseras, poniéndolo de pie como un hombre, y su cerebro se convirtió en el de un ser humano.
El segundo se parecía a un oso, alzado más de un lado que de otro, el cual tenía tres costillas entre los dientes; y oí que le decían: ¡Anda, come toda la carne que puedas! El tercero se parecía a un leopardo, pero con cuatro alas en la espalda; también vi que tenía cuatro cabezas y que se le entregaba el poder. El cuarto monstruo que vi en mis visiones era terrible, espantoso, y de una fuerza extraordinaria. Tenía grandes dientes de hierro; todo lo devoraba y destrozaba, y pisoteaba las sobras. Era un monstruo diferente de todos los que yo había visto en mi sueño, y tenía diez cuernos en la cabeza.
Mientras yo estaba mirando los cuernos, vi que de entre ellos salía otro cuerno más pequeño, y entonces le arrancaron tres cuernos para dejar lugar al último que le había salido, el cual tenía ojos como los de un ser humano y una boca que hablaba con mucha arrogancia. Seguí mirando, hasta que fueron puestos unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestido era blanco como la nieve, y su cabello como lana limpia. El trono y sus ruedas eran llamas de fuego, y un río de fuego salía de delante de él. Miles y miles le servían, y millones y millones estaban de pie en su presencia.
El tribunal dio principio a la sesión, y los libros fueron abiertos. Yo estaba mirando, atraído por las cosas tan arrogantes que el cuerno pequeño decía; y mientras estaba mirando, mataron al monstruo y lo despedazaron, y luego lo echaron al fuego para que se quemara. También a los otros monstruos se les quitó el poder, pero los dejaron seguir viviendo hasta que les llegara su hora. Yo seguía viendo estas visiones en la noche. De pronto: Vi que venía entre las nubes alguien parecido a un hijo de hombre, el cual fue a donde estaba el Anciano; y le hicieron acercarse a él. Y le fue dado el poder, la gloria y el reino, y gente de todas las naciones y lenguas le servían. Su poder será siempre el mismo, y su reino jamás será destruido.
Yo, Daniel, sentí que el terror se apoderaba de mí; y muy preocupado por todo lo que había visto, me acerqué a uno de los que estaban allí de pie, y le pedí que me explicara todo aquello. Él aceptó explicármelo, y me dijo: Estos cuatro monstruos son cuatro reyes que dominarán el mundo. Pero después el reino será entregado al pueblo del Dios altísimo, y será suyo por toda la eternidad.
Yo quería saber más acerca del cuarto monstruo, que era tan diferente de los otros, pues su aspecto era horrible: tenía dientes de hierro y garras de bronce; todo lo devoraba y destrozaba, y pisoteaba las sobras. También quería yo saber más acerca de sus diez cuernos, y del cuerno pequeño que tenía ojos y una boca que hablaba con mucha arrogancia, pues hasta parecía más grande que los otros cuernos, y tres cuernos habían caído para dejarle lugar. Entonces vi que este cuerno luchaba contra el pueblo de Dios, y lo vencía, hasta que llegó el Anciano e hizo justicia al pueblo del Dios altísimo, pues se había cumplido el tiempo para que el pueblo de Dios tomara posesión del reino. Y dijo:
El cuarto monstruo será un cuarto reino que habrá sobre la tierra, diferente de todos los demás. Devorará toda la tierra, la pisoteará y la destrozará. Los diez cuernos son diez reyes que reinarán en ese reino. Después de ellos subirá otro al poder, que será muy diferente de los primeros y que derribará a tres de estos reyes. Insultará al Dios altísimo e irá acabando con su pueblo; tratará de cambiar la ley de Dios y las fiestas religiosas, y el pueblo de Dios estará bajo su poder durante tres años y medio. Pero el tribunal celebrará un juicio, y se le arrebatará el poder, dejándolo completamente destruido. Y el reino, el poder y la gloria de todos los reinos de la tierra serán dados al pueblo del Dios altísimo. Su reino permanecerá para siempre, y todos los pueblos de la tierra le servirán y le obedecerán. Éste es el final del relato. Y yo, Daniel, me quedé muy preocupado y me puse pálido; pero no dije nada a nadie sobre este asunto.” (Daniel 7:1-28)
“Por una semana él confirmará un pacto con muchos, y en la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Sobre alas de abominaciones vendrá el desolador, hasta que el aniquilamiento que está decidido venga sobre el desolador.” (Daniel 9:27)
Interesantemente, en el relato profético de Daniel no sólo existe un orden establecido, sino que dice algo que yo honestamente no había visto antes: LA BESTIA NO ES EL ANTICRISTO «per se», sino que la bestia es el “reino” y (hasta algún tiempo después de que comience su control sobre todo el mundo) el anticristo llega a ser el “rey” (o gobernante) de éste, luego de tomar el poder de los primeros diez gobernantes de la bestia, derribando de paso a tres de ellos.
Pero veamos una recapitulación de algunos puntos interesantes del pasaje bíblico:
- El reino de los tiempos finales será una bestia diferente a los demás, parece un leopardo con pies de oso y boca de león (con siete cabezas, diez cuernos y diez coronas), que devorará a toda la tierra, la pisoteará y la destrozará (curioso que esto lo diga ¡TRES veces!)
- Tendrá el poder, el trono y la autoridad de satanás
- Los diez “cuernos” son diez reyes que gobernarán el mundo
- En algún momento una de las “cabezas” (gobiernos) de la bestia recibirá una herida mortal que sanará
- De los diez “cuernos” saldrá un cuerno más pequeño, un gobernante muy diferente a los anteriores, específicamente el llamado “anticristo”
- Luego le arrancarán tres “cuernos” a la bestia para dejar espacio al «cuerno pequeño» recién salido, o sea que este último derribará a tres de los gobernantes originales, pero dejando a siete de ellos
- El «cuerno pequeño» tendrá ojos como los de un ser humano y una boca que hablará con mucha arrogancia contra Dios y los suyos
- El «cuerno pequeño» luchará contra el pueblo de Dios, y lo vencerá, sometiéndolo por 3 años y medio
- En ese tiempo el «cuerno pequeño» intentará cambiar la Ley de Dios y las fiestas judías
Por lo tanto, al igual que vimos con los sellos, las trompetas y las copas, la primera mitad (“Principios de Dolores”) y la segunda mitad (“La Gran Tribulación”), TODO tiene un orden establecido por Dios y NO puede suceder “en cualquier momento”. Sin embargo, todavía no tenemos la foto completa, así que revisemos nuevamente el pasaje de Daniel con lo revelado directamente por Nuestro Señor a Juan en Apocalipsis:
“Y el dragón se paró a la orilla del mar. Vi entonces que una bestia surgía de las aguas del mar. Tenía siete cabezas, diez cuernos y diez coronas sobre sus cuernos. Y en cada una de las cabezas tenía escritos nombres que insultaban a Dios. Parecía un leopardo, pero tenía pies de oso y boca de león. El dragón le entregó a la bestia el poder, el trono y la gran autoridad que poseía. Una de las cabezas de la bestia parecía herida de muerte, pero sanó. El mundo, maravillado de semejante milagro, siguió a la bestia. Adoraron al dragón, que le había dado el poder a la bestia, y asimismo adoraron a la bestia. ¿Quién como la bestia? —exclamaron—. ¿Quién podrá pelear contra ella?.
A la bestia se le permitió que dijera blasfemias contra el Señor; y también se le dio autoridad para actuar por cuarenta y dos meses, durante los cuales blasfemó contra el nombre de Dios, de su morada y de los que habitan en el cielo. La bestia también recibió poder para pelear contra el pueblo de Dios y vencerlo, y se le dio autoridad para gobernar a todas las naciones de este mundo. Y la adoraron todos los seres humanos cuyos nombres no estaban inscritos, desde la creación del mundo, en el libro del Cordero que fue sacrificado. El que tenga oídos, escuche bien: El que deba ir preso, caerá preso; el que deba morir a espada, morirá a filo de espada. Aquí se verá la paciencia y la fidelidad del pueblo santo.
A continuación vi que otra bestia surgía de la tierra con dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero con una voz como la del dragón. Poseía la misma autoridad de la primera bestia en presencia de esta, y exigió que el mundo entero adorara a la primera bestia, que había sido sanada. Los milagros que realizaba eran increíbles; podía, por ejemplo, hacer que cayeran del cielo llamaradas de fuego ante los ojos asombrados de la humanidad. Y con los milagros que podía realizar en presencia de la primera bestia, engañó a la humanidad y ordenó que esculpieran una estatua de la primera bestia que había estado herida y revivió. Luego se le permitió transmitir vida a la estatua y hacerla hablar. Entonces la estatua ordenó que mataran a cualquiera que se negara a adorarla, y que pusieran una marca en la mano derecha o en la frente de los habitantes de la tierra, ya fueran grandes o pequeños, ricos, o pobres, libres o esclavos. Nadie podía comprar ni vender si no tenía aquella marca, que consistía en el nombre de la bestia o en el número de su nombre. Aquí se debe usar la sabiduría: Dicho número, que es el de un ser humano, es seiscientos sesenta y seis.” (Apocalipsis 13:1-18)
Ahora sí, teniendo tanto la información revelada a Daniel en el Antiguo Testamento y como a Juan en el Apocalipsis, es tiempo entonces de intentar armar la cronología de los eventos, que sería más o menos así:
| La Cuarta Bestia del profeta Daniel Cronología (aproximada) de eventos |
| 1. El reino de la Bestia surge del “mar” (¿tal vez una referencia a su origen “gentil”?), conformado por 7 “cabezas” (“kefalé” en griego, o sea gobiernos), 10 “cuernos” (“kéras” en griego, o sea gobernantes) y 10 “coronas” (“diadémas” en griego, o sea coronas reales o simbología de mucho poder) |
| 2. El reino de la Bestia firma (o más bien confirma) un acuerdo con “muchos” por 7 años, lo que da comienzo a la “Semana Setenta” (divididos en dos mitades: 42 meses de “Principios de Dolores” y 42 meses de “Gran Tribulación”). Ojo que todavía no aparece el anticristo… |
| 3. Luego una de las “cabezas” (gobiernos) del reino de la Bestia recibe una “herida mortal” que sana milagrosamente, lo cual hace que el mundo se maraville ante dicha “sanación”, y por ella adore al “dragón” (satanás) y a este reino (NO al anticristo, porque no ha aparecido aun) |
| 4. Algún tiempo después (indefinido), como sucesor de los diez «cuernos«, y derribando a tres de estos, viene un gobernante muy diferente (el “cuerno pequeño”), que tendrá aspecto humano, y hablará con mucha arrogancia contra Dios. ¡Finalmente aparece el anticristo! |
| 5. Aparece otra bestia (¿otro “reino”?) que surge de la “tierra” (tal vez en referencia a origen “judío”). Esta bestia actúa “en equipo” con la otra, simula ser un cordero pero habla como dragón, tiene la misma autoridad («en presencia de esta») y exige adoración a la primera bestia |
| 6. Esta segunda bestia ordena la construcción de una estatua que habla, la cual eventualmente es la que ordena a todos los habitantes del mundo a ponerse una “marca” (para poder “comprar y vender”), bajo amenaza de muerte para todo el que no se la ponga |
| 7. Aproximadamente por estas fechas se da la “Abominación Desoladora” en el recién construido templo de Jerusalén, cuando el «cuerno pequeño» (anticristo) se siente en el Lugar Santísimo y se haga pasar por Dios, exigiendo adoración como tal |
| 8. El “cuerno pequeño” de la primera bestia empieza a perseguir al pueblo de Dios (y lo vence), obligándolo a someterse por 42 meses (al igual que al resto del mundo). Probablemente esto coincide con el comienzo de la segunda mitad de la Semana Setenta: la “Gran Tribulación” |
| 9. Durante ese tiempo, el «cuerno pequeño«(anticristo) intenta cambiar la Ley de Dios y las fiestas bíblicas, y se dan la mayoría de los eventos profetizados en el libro de Daniel y en el Apocalipsis (principalmente las siete trompetas y las siete copas de la ira) |
| 10. Regreso de Cristo a la tierra para gobernar por 1000 años, pero antes debe darse la batalla de Armagedón y el Juicio de las Naciones, eventos en los cuales son destruidas las dos bestias y todos sus siervos, de cara a seleccionar a los elegidos para disfrutar del Reino Milenial con Cristo |
Veamos ahora la otra revelación que les prometí al principio, en relación a los tiempos de la aparición de las bestias. Pongámosle cuidado a un comentario medio escondido en el pasaje:
“A la bestia se le permitió que dijera blasfemias contra el Señor; y también se le dio autoridad para actuar por cuarenta y dos meses, durante los cuales blasfemó contra el nombre de Dios, de su morada y de los que habitan en el cielo.” (Apocalipsis 13:5-6)
Para comprender el contexto, el pasaje se refiere a la “Gran Tribulación”, la segunda mitad de los últimos siete años cuando Dios le permitirá al anticristo gobernar sobre toda la humanidad. Pero, ¿A QUÉ SE REFIERE EL SEÑOR con esto de “de su morada y de los que habitan en el cielo”? Es un comentario bastante extraño, ¿no les parece? Si revisamos las palabras originales en griego para “morada” es “skené” que significa “tabernáculo” (como del Antiguo Testamento), y para “habitar” es “skenóo”, que significa “acampar” o “residir en tiendas”, ¡bajo la protección y comunión con Dios!
O sea, NO parece que se refiera a ángeles, ¡sino a seres humanos! De hecho, es el MISMO VERBO (“skenóo”) que utiliza Juan en otra cita del Apocalipsis, pero esta vez para referirse a los “santos de la Tribulación”, el OTRO grupo que sabemos llegará al cielo al final de la “Gran Tribulación”, y que según el pasaje, también habitarán en tiendas alrededor del Tabernáculo celestial:
“Después de esto miré, y vi una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos.” (Apocalipsis 7:9)
“Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Él me dijo: Éstos son los que han salido de la gran tribulación; han lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios y lo sirven día y noche en su templo. El que está sentado sobre el trono extenderá su tienda [“skenóo”] junto a ellos.” (Apocalipsis 7:13-15)
Entonces, ¿cómo podría la bestia “blasfemar contra seres humanos que habitan en el cielo” A MENOS QUE EL RAPTO HUBIESE OCURRIDO ANTES DE LA “GRAN TRIBULACIÓN? Se los dejo para que lo mastiquen, y acepto sugerencias… 😉
De cualquier forma, lo importante de entender es que NO la veremos, porque el mismo Señor nos lo dice a través de sus Palabras en Apocalipsis:
“Esa bestia antes vivía, pero ahora no. Sin embargo, pronto surgirá del abismo y marchará hacia su destrucción. Los moradores de la tierra que no tienen su nombre escrito en el libro de la vida desde la creación del mundo, se pasmarán de asombro al verla aparecer después de muerta.” (Apocalipsis 17:8)
(Basado en parte en http://www.revelations-revealed.com/prophecy/prophecy/two_beasts.html)
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