
“Ustedes oren así: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino y cúmplase en la tierra tu voluntad como se cumple en el cielo. Danos hoy los alimentos que necesitamos, y perdona nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a los que nos han hecho mal. No nos metas en tentación, mas líbranos del mal, porque tuyo es el reino, el poder y la gloria para siempre. Amén”. (Mateo 6:9-13)
La cita anterior se conoce como el Padrenuestro y es tal vez la oración más conocida del cristianismo, a casi todos los niños del mundo occidental se les enseña, y muchos la hemos recitado cientos de veces (¡aunque sin entender su significado!).
Comúnmente se dice que esta oración representan el mensaje central en el cristianismo y el modelo de cómo deben orar los cristianos, pero ¿es esto cierto? Además, debemos hacernos una pregunta aún más provocativa, ¿es una oración cristiana? ¿CÓOOMO?
A primera vista, tal pregunta puede parecer escandalosa, pero la respuesta es más complicada de lo que uno podría pensar. Si partimos de que la mayoría de las cosas que nos enseña la religión está desviada de las enseñanzas bíblicas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/12/el-peligro-de-la-religion/), incluyendo por supuesto la oración (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/06/la-oracion-esa-gran-incomprendida/), pues no deberían extrañarnos que las enseñanzas de la religión sobre el Padrenuestro anden también perdidas.
Sin embargo, recordemos que nuestro deber no es seguir religiones son la búsqueda de la Verdad sin compromisos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/14/la-importancia-de-la-verdad/), así que hoy vamos a profundizar en este delicado tema. Los Evangelios proporcionan dos relatos de dicha oración, uno en el evangelio de Mateo (citado arriba) y el otro se encuentra en el de Lucas.
“Un día que Jesús estaba orando en cierto lugar, al terminar uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos. Él les dijo: Cuando oren, digan: «Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos hacen mal. Y no nos metas en tentación».” (Lucas 11:1-4)
En el evangelio de Mateo, el Señor dio esta oración en respuesta a su observación de dos categorías de personas: 1) judíos hipócritas (probablemente profesionales religiosos) y 2) gentiles. En el primer caso, Jesús advirtió a sus seguidores contra el exhibicionismo farisaico de los judíos religiosos que deseaban anunciar su devoción a Dios, tal comportamiento es típico de las personas “religiosas”. La evaluación de Jesús de estos fue: “les aseguro que ya tienen su recompensa” (Mateo 6:2).
De los evangelios aprendemos que Jesús despreciaba la religión (¡y con justificada razón!), sin lugar a duda la mayor crítica que dio fue a las personas religiosas (“hipócritas”, “sepulcros blanqueados”, “hijos del infierno”, “necios”, “ciegos”, etc…).
En el segundo caso, Jesús advirtió en contra de orar como oraban los paganos (es decir, los “gentiles”), su práctica era repetir largas oraciones como loquitos. Básicamente el punto de Jesús era que Dios no necesitaba escuchar las peticiones una y otra vez, ¡Dios no es tonto, ni tiene alzheimer!
Con estas dos cosas en mente, Jesús ofreció una breve oración que se conoce como el “Padrenuestro”, observemos detenidamente cada versículo de ambos pasajes:
| “Padrenuestro” (según Mateo 6:9-13) | Comentario |
| “Padre nuestro que estás en los cielos” | Reconocimiento de Dios y que Él reside en los cielos sobre todo |
| “Santificado sea Tu nombre” | Reconocimiento de que Dios es santo |
| “Venga tu reino” | Solicitud de que el reino de Dios se establezca en la tierra |
| “Cúmplase en la tierra tu voluntad” | Solicitud de la voluntad de Dios en reconocimiento de Su soberanía |
| “Como se cumple en el cielo” | Petición para que el reino de Dios sea establecido en la tierra (como ya lo está en el cielo) |
| “Danos hoy los alimentos que necesitamos” | Petición a Dios para que provea provisión diaria |
| “Perdona nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a los que nos han hecho mal” | Petición a Dios para que perdone el pecado sobre la base de perdonar a otros |
| “No nos metas en tentación, mas libranos del mal” | Petición a Dios para que nos libre del mal y de la tentación de pecar |
| “Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria para siempre. Amén” | Reconocimiento de la soberanía eterna de Dios |
La versión de Lucas de la oración es más breve que la de Mateo, pero antes de analizar los versículos, entendamos el contexto y observemos que Jesús dio su respuesta en base a una solicitud de sus discípulos:
“Un día que Jesús estaba orando en cierto lugar, al terminar uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.” (Lucas 11:1)
| “Padrenuestro” (según Lucas 11:1-4) | Comentario |
| “Padre, santificado sea tu nombre” | Reconocimiento de la santidad de Dios (sin mención de su posición celestial) |
| “Venga tu reino” | Solicitud de que el reino de Dios se establezca en la tierra |
| “Danos hoy nuestro pan de cada día” | Petición a Dios para que provea provisión diaria |
| “Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos hacen mal.” | Solicitud de perdón a Dios basada en perdonar a otros |
| “Y no nos metas en tentación” | Petición a Dios que no nos deje caer en tentación |
Ok, entonces después de ver lo anterior, entrémosle a la pregunta del millón: ¿es el Padrenuestro una oración cristiana?
La respuesta a esta pregunta la vamos a ver desde tres perspectivas diferentes.
1. Definición de ser cristiano
Para entender la primera respuesta a esta pregunta es necesario que definamos el término “cristiano”. ¿Eran los discípulos de Jesús “cristianos”? ¿Jesús proclamó el “cristianismo”? Una lectura cuidadosa de la Biblia revelará que los discípulos de Jesús técnicamente no eran cristianos, de hecho el primer uso del término “cristiano” fue en Antioquía de Siria (Hechos 11:26), ciudad que se encuentra fuera de las fronteras de Israel.
Dicho término fue acuñado años después del ministerio terrenal de Jesús y después de la conversión del apóstol Pablo, por lo tanto, entonces la oración de Jesús NO era cristiana en el sentido estricto de la palabra, simplemente porque el término “cristiano” no existía todavía.
Entonces, si los discípulos no eran cristianos, ¿qué eran? Las Escrituras no proporcionan un término específico para aquellos que creían que Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios. A los ojos de Dios eran verdaderos judíos, étnica y espiritualmente (Romanos 9:6), hoy en día les llamaríamos “judíos mesiánicos”, pero en ese tiempo fueron identificados simplemente como seguidores de “El Camino” (Hechos 9:2, 19:9, 19:23, 24:14 y 24:22), designación que puede haber venido de la proclamación de Jesús de que Él era “el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14:6).
2. El Ministerio de Jesús
Jesús, en su ministerio terrenal proclamó la “cercanía” del Reino de Dios (Mateo 4:17) y Pablo escribió que el propósito del ministerio terrenal de Jesús era “confirmar las promesas hechas a los padres” (Romanos 15:8).
¿Cuáles fueron estas promesas? Eran los pactos de Dios para la nación de Israel, incluían los pactos adánico, noético, abrahámico, palestino, mosaico, davídico y nuevo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/los-pactos-de-dios-con-el-hombre/).
Además de los convenios mismos, los profetas proporcionaron detalles adicionales sobre cómo se cumplirían estos convenios, especialmente sobre la naturaleza del Reino de Dios en la tierra y cómo se establecería. El objetivo principal de este Reino era que finalmente Israel sería la nación suprema entre todas las naciones de la tierra (Deuteronomio 28:1,13) y que se caracterizaría por la paz y la justicia (Isaías 11:1-10).
Juan el Bautista presentó a Jesús como el Mesías, el Rey de Israel, pero muchos no se dan cuenta de que el ministerio de Jesús era totalmente judío. Jesús no tuvo ministerio para los gentiles y hasta le ordenó específicamente a sus discípulos que NO fueran a los gentiles (Mateo 10:5-6), Él sólo hizo dos excepciones en su relación exclusiva: una mujer cananea (Mateo 15:21-28) y un centurión romano (Mateo 8:5-13).
Cuando los gentiles vinieron a los discípulos de Jesús antes de la Pascua y pidieron verlo, los discípulos estaban desconcertados (Juan 12:20-26). ¿Por qué? Porque Jesús les había ordenado que no tuvieran trato con los gentiles, de hecho no tenemos constancia de que los haya visto.
La audiencia de Jesús era, por lo tanto, ENTERAMENTE JUDÍA. El propósito de Su ministerio terrenal no fue fundar el cristianismo sino “confirmar las promesas a los padres”, vino a cumplir las promesas del pacto de Dios con Israel y establecer un reino judío en la tierra.
En este reino Él reinaría como el Hijo mayor de David (Lucas 1:30-33, 67-79), Él era de la línea real de Judá y su título real era «Hijo de David» (Mateo 1:1, 9:27, 15:22, 20:30-31, 21:9, 15, 22:42; Marcos 10:47-48, 12:35; Lucas 18:38-39, 20:41, 2 Samuel 7:8-17), Él era el Rey que había venido a Su nación para establecer Su Reino y gobernar con una nación de sacerdotes, sobre Israel y sobre toda la tierra (Zacarías 14:9).
3. El ministerio de Pablo
Las diferencias entre el ministerio terrenal de Jesús y el ministerio de Pablo son sorprendentes. Saulo de Tarso era “judío de judíos”, pero también era un completo enemigo de Jesús de Nazaret. No contento con arrestar a los judíos que creían que Jesús era el Mesías dentro de las fronteras de Israel, Pablo obtuvo permiso de los principales sacerdotes para extender su autoridad más allá de Israel.
En el camino a Damasco, el Señor resucitado y ascendido lo detuvo en seco, del cielo vino una voz que preguntaba a Saulo por qué lo perseguía (Hechos 9:3-4). Saulo cayó al suelo y preguntó: “¿Quién eres, Señor?” y la respuesta: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (Hechos 9:5) lo conmovió hasta la médula. Ninguna respuesta fue más inesperada o impactante que ésta, hablando con él estaba el Dios Todopoderoso que decía seguir, pero era ¡Jesús de Nazaret!
A diferencia de los Doce, quienes fueron comisionados durante el ministerio terrenal de Jesús dentro de las fronteras de Israel, el Señor celestial comisionó a Saulo FUERA de las fronteras de Israel. A diferencia de lo que Jesús les había dicho a los Doce, que “no debían ir a los gentiles” (Mateo 10:5-6), el Señor ascendido le dijo específicamente a Saulo que fuera a los gentiles (Hechos 9.15, 22.21).
Estos hechos revelan que Saulo (quien se convirtió en “Pablo” para hacer su nombre más aceptable a los griegos), tenía una comisión y un ministerio completamente diferente al de Jesús y Su comisión a los Doce.
Las doctrinas que el Señor glorificado le reveló a Pablo eran MUY diferentes de las que les había enseñado a los Doce mientras estuvo en la tierra (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/), y para continuar con nuestro tema en cuestión, examinaremos dos diferencias doctrinales clave que encontramos en el Padrenuestro y que revelan estas diferencias, estas son las instrucciones de Jesús sobre el reino y sobre el perdón.
A. Reino
En el Padre Nuestro, Jesús instruyó a Sus discípulos a orar por el establecimiento del reino de Dios en la tierra, este reino era un reino en el que Israel sería supremo entre las naciones (Deuteronomio 28:1, 13). Cientos de versículos hablan de este reino en el Antiguo Testamento, uno escudriñaría las Escrituras en vano para encontrar algún registro de que los judíos tenían esperanza en el cielo, su esperanza era totalmente terrenal (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/dos-promesas-una-para-israel-y-otra-para-la-iglesia/).
Por el contrario, la enseñanza de Pablo sobre el Reino de Dios guarda poca semejanza con el reino proclamado por los profetas o por Jesús, el reino de los profetas y de Jesús fue terrenal, es por eso que en el Padrenuestro Jesús pidió el establecimiento del reino de Dios en la tierra (Mateo 6.10). Pablo por otro lado enfatizó el reino celestial de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/y-donde-queda-el-reino-de-los-cielos/).
Justo antes de su martirio, Pablo declaró: “El Señor me librará de toda mala obra, y me llevará a salvo a Su reino celestial; a Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” (2 Timoteo 4:18). Pablo enseñó que los miembros del “Cuerpo de Cristo”, es decir, los cristianos, teníamos ciudadanía celestial (Efesios 1:3; Filipenses 3:20) en el reino de Dios, NO ciudadanía terrenal.
¡Esto era completamente diferente de la revelación de Dios anterior a Pablo!
B. Perdón
La segunda enseñanza de Pablo que es diferente del Padrenuestro es el asunto del perdón. En el Padrenuestro el perdón divino era condicional y dependía del perdón humano, algunos en un intento de homogeneizar las enseñanzas de los evangelios con las enseñanzas de Pablo, argumentan que Jesús estaba hablando del perdón de un creyente por otro, no del perdón divino.
Si bien es cierto que los creyentes deben perdonarse unos a otros, este no era el objetivo de la enseñanza de Jesús, en su oración Él dijo claramente que Dios perdonaría dependiendo del perdón humano. Para asegurarse de que no haya malentendidos, reafirmó Su punto en Mateo 6:14-15, diciendo: “Porque si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, su Padre que está en el cielo los perdonará también a ustedes; pero si no perdonan a otros, tampoco su Padre les perdonará a ustedes sus pecados”.
Jesús también declaró en Lucas 6.37 “No juzguen a otros, y Dios no los juzgará a ustedes. No condenen a otros, y Dios no los condenará a ustedes. Perdonen, y Dios los perdonará”. ¿Podrían las palabras ser más sencillas?
Nada podría estar más lejos de la enseñanza de Pablo sobre el perdón que las palabras de Jesús en el Padrenuestro. Pablo enseñó que NO EXISTEN CONDICIONES para recibir el perdón de Dios aparte de creer en el evangelio (1 Corintios 15:1-4) y enseñó que cuando uno creía en el evangelio, recibía el perdón de los pecados de Dios (Efesios 1:7; Colosenses 1:13-14, 2:13).
Además Pablo declaró que todos los creyentes “tienen” (tiempo presente, activo, indicativo de “tener” o “retener”) el perdón de los pecados. Para el creyente del evangelio de Pablo, el perdón es una posesión presente, basada NO en PERDONAR a otros, sino en CREER en el evangelio.
“Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” (Efesios 4:32)
“Dios los ama a ustedes y los ha escogido para que pertenezcan al pueblo santo. Revístanse de sentimientos de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia. Sopórtense unos a otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.” (Colosenses 3:12-13)
Estos pasajes son muy diferentes de lo que el Señor enseñó a los Doce en Su oración, Pablo exhortó a los creyentes a perdonarse unos a otros, NO como una condición para el perdón divino, sino como resultado del perdón divino. ¡Esto es Gracia, no Ley! (Romanos 6:14).
En conclusión, existen notables diferencias teológicas entre lo que enseñó Jesús y lo que enseñó Pablo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/). A la nación de Israel, Jesús ministró en la tierra; a la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”, Jesús ministra desde el cielo.
Pablo enseñó doctrinas que recibió del Cristo celestial resucitado, ascendido y glorificado, Jesús fue un ministro de Israel para cumplir los pactos y el programa del reino profético. Jesús ministró bajo la Ley de Moisés, el Señor resucitado comisionó a Pablo como ministro de la Gracia. La Ley de Moisés decía: “debes hacer”, y hasta tanto uno “lo haga” no recibe la bendición de Dios. Pablo declaró que la Ley era “santa, justa y buena” (Romanos 7:12), pero que los creyentes de su evangelio estaban bajo una nueva administración que él recibió del Señor.
Por lo tanto, debemos concluir que el Padrenuestro NO es una oración cristiana, o sea NO es para la iglesia (el “Cuerpo de Cristo”). En esta nueva administración del Espíritu Santo TODO es por Gracia, por eso Dios comisionó a Pablo como ministro del “evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24).
Bajo la Ley, uno perdona para ser perdonado, bajo la Gracia perdonamos porque hemos sido perdonados. ¡Qué diferencia!
(Basado en parte en https://doctrine.org/the-lords-prayer)
Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.