
Según lo que vimos en el estudio de los juicios bíblicos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/08/los-juicios-biblicos-pasados-y-futuros/), el gran juicio del Trono Blanco (al final de los tiempos) no es el único que está pendiente, sino que hay uno extremadamente importante para los cristianos que ocurrirá pronto.
Esto porque es bíblicamente probable que el próximo evento profético en el calendario de Dios será el “arrebatamiento de la iglesia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/), y luego de esto, será seguido por su examen ante el Tribunal de Cristo, exclusivo para la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”. Este “juicio” de los “santos” NO es para imponer castigo por los pecados cometidos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/), sino más bien, es el momento donde se darán (¡o no!) las recompensas dependiendo de cómo uno haya usado su vida para el Señor.
“Así que tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo! Escrito está: «Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios.» Así que cada uno de nosotros tendrá que rendir cuentas a Dios de sí mismo.” (Romanos 14:10-12)
“Pero ya sea que estemos ausentes o presentes, siempre procuramos agradar a Dios. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo.” (2 Corintios 5:9-10)
La palabra en griego para tribunal es “béma”, que aparece 12 veces en el Nuevo Testamento, y se refiere a una plataforma elevada donde un magistrado o gobernante romano se sentaba para tomar decisiones y dictar sentencia (Mateo 27:19; Juan 19:13). Su uso en las cartas paulinas es en alusión a las competencias atléticas griegas, cuando el vencedor de un evento determinado era conducido por el juez a la plataforma llamada “béma”. Allí se colocaba la corona de laurel sobre su cabeza como símbolo de victoria:
“¿Acaso no saben ustedes que, aunque todos corren en el estadio, solamente uno se lleva el premio? Corran, pues, de tal manera que lo obtengan. Todos los que luchan, se abstienen de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible; pero nosotros, para recibir una corona incorruptible. Así que yo corro y lucho, pero no sin una meta definida; no lo hago como si estuviera golpeando el viento; más bien, golpeo mi cuerpo y lo someto a servidumbre, no sea que después de haber predicado a otros yo mismo quede eliminado.” (1 Corintios 9:24-27)
En otras palabras, representaba el momento de la entrega de recompensas (o pérdida de ellas) después del examen, NO un tiempo de castigo donde los creyentes son juzgados por sus pecados. Tal cosa sería inconsistente con la obra terminada de Cristo en la cruz, porque Él ya pagó totalmente la pena por nuestros pecados (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/salvados-pero-de-que/). Por lo tanto, aunque los creyentes NO estamos bajo condenación con respecto a nuestros pecados (¡habiendo sido ya justificados por la Fe!), SÍ estamos sujetos a juicio en el Tribunal de Cristo en relación con nuestras obras.
En 1 Tesalonicenses 2:19-20, el Apóstol Pablo fue motivado por el tema de las recompensas luego del regreso del Señor por la iglesia, que él menciona en cada capítulo de esta epístola y se convierte en el tema principal de 2 Tesalonicenses. El regreso del Señor y lo que esto significa (no sólo para el mundo sino para nosotros individualmente) es un tema prominente del Nuevo Testamento.
Si bien la salvación es un regalo, se darán recompensas por la fidelidad en la vida cristiana y se perderán recompensas por la infidelidad. Las recompensas se convierten en uno de los grandes motivos de la vida del cristiano (¡o deberían serlo!), pero necesitamos entender la naturaleza de estas recompensas para entender la naturaleza de la motivación. Algunas personas están preocupadas por la doctrina de las recompensas porque parece sugerir «mérito» en lugar de «gracia», porque se señala que solo debemos servir al Señor por amor y para la gloria de Dios. Por supuesto que debemos servir al Señor POR amor y PARA la gloria de Dios, y comprender la naturaleza de las recompensas nos ayudará a hacerlo, pero el hecho sigue siendo que la Biblia nos promete recompensas.
Dios nos da el regalo de la salvación a través de la fe (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/15/que-debo-hacer-para-ser-salvo/), pero también Él nos recompensa por las buenas obras. En su gracia proporciona los medios por los cuales podemos servirle, de hecho Él pone en nosotros tanto “el querer como el hacer” según nos apropiemos voluntariamente de Su gracia (Filipenses 2:12-13), pero la decisión de servir y la diligencia empleada para hacerlo son nuestra responsabilidad y nuestra contribución y Dios ve esto como recompensable.
“Según la gracia que Dios me ha dado, yo, como perito arquitecto, puse el fundamento, mientras que otro sigue construyendo encima, pero cada uno debe tener cuidado de cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si alguno edifica sobre este fundamento, y pone oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, u hojarasca, su obra podrá verse claramente; el día la pondrá al descubierto, y la obra de cada uno, sea la que sea, será revelada y probada por el fuego. Si lo que alguno sobreedificó permanece, ése recibirá su recompensa. Si lo que alguno sobreedificó se quema, ése sufrirá una pérdida, si bien él mismo se salvará, aunque como quien escapa del fuego.” (1 Corintios 3:10-15)
“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no ha sido en vano, pues he trabajado más que todos ellos, aunque no lo he hecho yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.” (1 Corintios 15:10)
Lo más probable es que este evento ocurrirá inmediatamente después del “arrebatamiento de la iglesia”, y consecuentemente ocurrirá en algún lugar de los espacios celestiales en la presencia del Señor. Pero hay una pregunta que (al menos yo) considero importante hacerse, porque refuerza SIN LUGAR A DUDAS la salvación por gracia solamente: ¿por qué es necesario este “juicio”?
Esto porque TODOS los creyentes, los que creímos en la obra salvadora de Cristo en la cruz y lo aceptamos como nuestro Señor y Salvador, seremos arrebatados y compareceremos ante el tribunal para dar cuenta de nuestras vidas, INDEPENDIENTEMENTE DE NUESTRO ESTADO ESPIRITUAL. En otras palabras, en el rapto se irán TODOS los “santos” que fuimos rescatados bajo el “evangelio de la Gracia”, NO solamente los “buenos cristianos” o los que obedecen los mandamientos. Precisamente ese es el punto: la diferencia NO es entre “buenos y malos” (ya TODOS fuimos “justificados”, ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/), sino será un tema de recompensas por lo que hicimos LUEGO de ser “justificados”.
No debemos olvidar que la obra ya fue enteramente consumada por Cristo, ¡quien de una vez todas pagó la pena por TODOS nuestros pecados! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).
“Dios no nos ha puesto para sufrir el castigo, sino para alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos unidos a él. Por lo tanto, anímense y edifíquense unos a otros, como en efecto ya lo hacen.” (1 Tesalonicenses 5:9-11)
El contexto sugiere que Pablo tiene en mente el “arrebatamiento de la iglesia”, el medio de nuestra liberación de la ira venidera de Dios sobre todo el mundo. Además, las palabras “despierto o dormido” del versículo 10 se refieren a una condición espiritual o moral, NO a si uno está vivo o muerto cuando Cristo venga por nosotros. El punto, entonces, es este: ESTEMOS ALERTA ESPIRITUALMENTE O NO, VIVIREMOS JUNTOS CON ÉL A TRAVÉS DEL RAPTO PARA ENFRENTAR EL EXAMEN DEL TRIBUNAL, ¡porque ya todo fue consumado en la cruz para darnos acceso a la vida eterna con Cristo!
Ahora, ¿experimentarán los creyentes vergüenza, dolor, remordimiento en el tribunal (como aseguran muchos pastores)?
Si así fuera, ¿cómo conciliamos esto con pasajes como Apocalipsis 7:17, “Dios enjugará toda lágrima de sus ojos”, y Apocalipsis 21:4, “y enjugará toda lágrima de sus ojos; y ya no habrá más muerte; ya no habrá más llanto, ni llanto, ni dolor; las primeras cosas han pasado”, o con Isaías 65:17, “Porque he aquí, yo creo nuevos cielos y una nueva tierra; y las cosas anteriores no serán recordadas ni vendrán a la mente”?
Yo pienso que el Tribunal de Cristo podría compararse con una ceremonia de graduación, donde puede haber cierta medida de desilusión y remordimiento al realizar que pudimos haberlo hecho mejor y haber trabajado más duro. Sin embargo, ¡en tal evento la emoción abrumadora es alegría, no remordimiento! Los graduados no salen del auditorio llorando porque no sacaron mejores notas, más bien están agradecidos de haberse graduado y están agradecidos por lo que lograron, pero insistir en el aspecto de dolor del tribunal de Cristo es hacer del cielo un infierno. No digo que no pueda existir remordimiento, arrepentimiento y vergüenza (momentánea), ¡pero el propósito es gozo absoluto de obtener finalmente lo que tanto hemos esperado por Fe!
“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para la salvación de todos los hombres, y nos enseña que debemos renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y vivir en esta época de manera sobria, justa y piadosa, mientras aguardamos la bendita esperanza y la gloriosa manifestación de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.” (Tito 2:11-14)
Pero nos queda por responder la pregunta del millón: ¿QUÉ SON Y CÓMO SE DESCRIBEN LAS RECOMPENSAS EN LAS ESCRITURAS?
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, que en aquel día me dará el Señor, el juez justo; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.” (2 Timoteo 4:7-8)
La Biblia habla de varias coronas para los creyentes, pero debemos diferenciar entre los dos tipos que existen en el griego original: “stéfanos” (la corona del vencedor en los juegos públicos griegos, es la misma palabra que se usa para las coronas prometidas a los creyentes por su fidelidad en la vida cristiana) y “diádema” (la corona real), como la que llevan los cuernos de la Bestia del Apocalipsis (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/20/cuando-aparecera-la-bestia-del-apocalipsis/), y por supuesto se usa para enfatizar que Cristo es Rey de Reyes:
“Vi entonces que el cielo estaba abierto y contemplé un caballo blanco cuyo jinete se llamaba Fiel y Verdadero, porque con justicia juzga y pelea. Los ojos de aquel jinete parecían llamas de fuego y en la cabeza traía muchas coronas [“diádema”]. En la frente llevaba escrito un nombre cuyo significado sólo él conocía. Vestía una ropa bañada de sangre y su nombre era: la Palabra de Dios”. (Apocalipsis 19:11-13)
Hecha la aclaración, tal y como lo vimos previamente en el estudio sobre los 24 ancianos del Apocalipsis (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/23/quienes-son-los-24-ancianos/), temo decepcionar a algunos al decir que no tengo idea en que se basan las recompensas, puesto que la única corona (“diádema”) de la que habla Pablo que recibirá la “iglesia” (bajo el “evangelio de la Gracia”) es la “CORONA DE JUSTICIA”, lo cual tiene sentido porque el “vencer” no dependió de nosotros sino que fue por Gracia.
Por lo tanto, las demás “coronas” que se mencionan en la Biblia (de vida, de gloria, de gozo, etc.) son para Israel bajo el “evangelio del Reino”, previo a recibir finalmente la promesa hecha a los patriarcas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/dos-promesas-una-para-israel-y-otra-para-la-iglesia/).
Decía un maestro de Biblia que las recompensas decidirán si vivimos en el “penthouse del cielo” o en el sótano “lavándole el carro a Pablo”, o peor aún, “barriendo las calles de oro” jajaja. La verdad no tengo idea si así será, lo único que sé es que será EXACTAMENTE LO QUE CADA UNO MERECE, en base a lo que indique el Juez Santo y Perfecto.
(Basado en parte en https://bible.org/article/judgments-past-present-and-future)
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