
Este tema me es muy cercano porque yo mismo estoy divorciado, y el temor que le tengo a Dios me ha hecho quedarme así (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/05/el-temor-a-dios/).
Sin embargo, últimamente he tenido algunas dudas al respecto, no solo del divorcio en sí, sino también del tema de volverse a casar, sobre todo al estudiar a fondo la “Gracia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/ley-vs-gracia/) y el peligro del legalismo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/29/el-peligro-del-legalismo/), así que me dispuse a estudiar nuevamente el tema para responderme mis dudas, y de paso ayudarle a muchos que también luchan con esto.
Entonces, ¿qué dice la Biblia al respecto? La controversia sobre el divorcio y el nuevo matrimonio gira principalmente en torno a las palabras de Jesús:
“Pero yo les digo que el que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere, y el que se casa con la divorciada, comete adulterio.” (Mateo 5:32)
“Y yo les digo que, salvo por causa de fornicación, cualquiera que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio. Y el que se casa con la divorciada, también comete adulterio.” (Mateo 19:9)
Por lo tanto, pareciera que, en caso de fornicación, la Biblia autoriza (¡al hombre!) a divorciarse de la esposa y volverse a casar, o al menos así lo entiende la mayoría. Pero, ¿será eso lo que quiso decir Nuestro Señor?
Para comprender las palabras de Jesús debemos primero entender que esta “cláusula de excepción” se refiere ÚNICAMENTE a la infidelidad conyugal durante el período de los “esponsales”, recordemos que en la costumbre judía un hombre y una mujer se consideraban casados desde el momento que estaban comprometidos, a pesar que todavía no convivían ni habían tenido relaciones sexuales (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-matrimonio-hebreo-antiguo/).
Según este punto de vista, la inmoralidad durante este período de esponsales sería la única razón válida para el divorcio. Pero cómo lo sabemos a ciencia cierta? Muy sencillo: en la Ley Mosaica no existía tal cosa como “divorcio por infidelidad”, sino que (en el remoto caso que a una mujer se le ocurriera hacerlo), se abordaba “un poquito diferente”…
“Cuando alguien tome una mujer por esposa, y después de haberse allegado a ella deje de amarla y le atribuya faltas que den de qué hablar, y diga: “Tomé por esposa a esta mujer y, al allegarme a ella, me encontré con que ya no era virgen”, entonces el padre y la madre de la joven tomarán las señales de la virginidad de la doncella y las presentarán ante los ancianos, a la entrada de la ciudad, y el padre de la joven les dirá a los ancianos: “Yo le di a este hombre mi hija por mujer, y ahora resulta que él la aborrece y le atribuye faltas que dan de qué hablar. Alega que no ha hallado virgen a mi hija. ¡Pero miren ustedes mismos las pruebas de su virginidad!”
Entonces extenderán la sábana a la vista de los ancianos de la ciudad, y los ancianos aprehenderán al hombre y lo castigarán, y le impondrán una multa de cien piezas de plata, las cuales se entregarán al padre de la joven por haberse difamado a una doncella de Israel. Además, tendrá que recibirla como su esposa, y no podrá despedirla mientras él tenga vida. Pero si resulta verdad que la joven ya no era virgen, entonces la sacarán hasta la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearán hasta que muera, por haber incurrido en la vileza de tener relaciones sexuales en casa de su padre. Así quitarás el mal de en medio de Israel. Si alguien es sorprendido acostándose con una mujer casada, tanto el hombre como la mujer serán condenados a muerte. Así quitarás el mal de Israel.” (Deuteronomio 22:13-22)
Entonces, el tema era así:
- Si el novio alega que la novia no era virgen (al momento de finalmente llevarla a la cámara nupcial), los papás de la muchacha deberán presentar ante los ancianos del pueblo las “señales de la virginidad” (o sea la sábana manchada de sangre)
- Si las pruebas muestran que SÍ era virgen, el hombre debe pagar una multa y recibirla por esposa (sin derecho a divorcio)
- Si resulta que NO era virgen, la muchacha debe ser apedreada hasta morir. Ojo que todo estas obligaciones de virginidad son relativas a la mujer, no al hombre
- Por otro lado, si una mujer tiene relaciones sexuales consensuales con otro hombre que no es su esposo, tanto el hombre como la mujer deben ser apedreados hasta morir
Por lo tanto, el argumento de que Jesús permitió el divorcio por infidelidad se cae por su propio peso, en realidad el Señor más bien confirmó lo estipulado en Deuteronomio, no cual no es raro porque Él mismo lo explico así:
“No piensen ustedes que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir.” (Mateo 5:17)
Y si quedara duda, recordemos que lo predicado por Cristo estaba dirigido a judíos durante la dispensación de la Ley y bajo el “evangelio del Reino” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/), así que no podemos tomarlo de base para nosotros. Entonces, ¿cómo deberíamos entenderlo AHORA nosotros los gentiles salvados bajo el “evangelio de la Gracia”?
Empecemos porque La Biblia deja muy claro que Dios ODIA el divorcio, y que la reconciliación y el perdón deben marcar la vida de un creyente.
“Porque el Señor y Dios de Israel, el Señor de los ejércitos, claramente ha dicho que aborrece el divorcio y a quienes encubren su iniquidad. Tengan, pues, cuidado con su propio espíritu, y no sean desleales.” (Malaquías 2:16)
“Así que ya no son dos, sino un solo ser. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe nadie.” (Mateo 19:6)
Sin embargo, como vimos nosotros los gentiles ya NO estamos bajo la dispensación de la Ley, sino que fuimos salvos bajo el “evangelio de la Gracia” ¡dado al apóstol Pablo para comunicarlo a nosotros! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/salvados-pero-de-que/), y no sólo La Ley NO aplica a nosotros, ¡sino que también debemos entender que Cristo pagó TODOS nuestros pecados en la cruz!
¿Y eso cómo interpretarlo en relación al divorcio?
Pablo escribió mucho del tema matrimonial a la iglesia de Corinto, pongámosle cuidado a la diferencia en el lenguaje, ya no se trata de un asunto de leyes sino de recomendaciones (para nuestro propio beneficio), que por supuesto no tienen NADA que ver con la salvación eterna:
“En cuanto a los temas de que ustedes me escribieron, lo mejor para hombres y mujeres sería no tener relaciones sexuales, pero por causa de la inmoralidad sexual, cada hombre debe tener su propia esposa y cada mujer su propio esposo. El marido debe cumplir el deber conyugal con su esposa, lo mismo que la mujer con su esposo. La esposa ya no tiene poder sobre su propio cuerpo, sino su esposo; y tampoco el esposo tiene poder sobre su propio cuerpo, sino su esposa. No se nieguen el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para dedicarse a la oración. Pero vuelvan luego a juntarse, no sea que Satanás los tiente por no poder dominarse. Aunque esto lo digo más como concesión que como mandamiento. En realidad, quisiera que todos los hombres fueran como yo; pero Dios le ha dado a cada uno su propio don, a algunos de alguna manera y a otros, de otra.
A los solteros y a las viudas les digo que sería bueno que se quedaran como yo; pero si no pueden dominarse, que se casen; pues es mejor casarse que arder de pasión. Pero a los que están unidos en matrimonio les doy este mandato (que en realidad no es mío sino del Señor): Que la esposa no se separe del esposo; pero en caso de separarse, que no se vuelva a casar, o que se reconcilie con su esposo. De la misma manera, que el esposo no abandone a su mujer. A los demás, les digo yo (y no el Señor): Si la esposa de algún hermano no es creyente, pero ella consiente en vivir con él, éste no debe abandonarla. Y si el esposo de alguna hermana no es creyente, pero él consiente en vivir con ella, tampoco ésta debe abandonarlo. Porque el esposo no creyente es santificado en su esposa, y la esposa no creyente es santificada en su esposo. Si así no fuera, los hijos de ustedes serían impuros, mientras que ahora son santos. Pero si el no creyente quiere separarse, que lo haga; en ese caso, el hermano o la hermana no están obligados a mantener esa relación, pues Dios nos llamó a vivir en paz. Porque ¿cómo sabes tú, mujer, si acaso salvarás a tu esposo? ¿O cómo sabes tú, hombre, si acaso salvarás a tu esposa?
De todas maneras, cada uno debe comportarse de acuerdo a la condición que el Señor le asignó y a la cual lo llamó. Esto es lo que mando en todas las iglesias. ¿Fue alguno llamado cuando ya estaba circuncidado? Que se quede circuncidado. ¿Fue alguno llamado sin haber sido circuncidado? Que no se circuncide. Lo que importa es obedecer los mandamientos de Dios, y no el estar o no circuncidado. Cada uno debe permanecer en la condición en que estaba cuando fue llamado. ¿Fuiste llamado cuando aún eras esclavo? No te preocupes. Aunque, si tienes la oportunidad de liberarte, debes aprovecharla. Porque el que era esclavo cuando el Señor lo llamó, es libre en el Señor. Del mismo modo, el que era libre cuando el Señor lo llamó, es esclavo de Cristo. Ustedes han sido comprados por un precio; por lo tanto, no se hagan esclavos de los hombres. Hermanos, cada uno de ustedes debe permanecer ante Dios en la condición en que estaba cuando él lo llamó.” (1 Corintios 7:1-24)
Pablo con gran sabiduría (divina) hizo toda una disertación del tema del divorcio, pero ahora desde la perspectiva del amor, el perdón y la gracia, NO la Ley. Veamos algunas indicaciones:
PARA LOS HOMBRES:
- Mejor sería no casarse ni tener relaciones sexuales
- Si no puede dominarse o controlar los impulsos (las ganas, jajaja), pues entonces cásese (con una creyente para evitar problemas, de ahí la advertencia del “yugo desigual” de 2 Corintios 6:14), pero sepa que la cosa no es fácil ni los beneficios están exentos de problemas (en dos platos, no hay almuerzo gratis, jajaja). Empezando porque ya no será dueño de su cuerpo (lo será la esposa), además debemos entender que Dios nos llama a “amar a la esposa como a nuestro propio cuerpo” y “entregarnos por ellas” (Efesios 5:25)
- Luego de casados, la idea es que sea para toda la vida (“lo que Dios ha unido que no lo separe nadie”).
PARA LAS MUJERES
- Mejor sería no casarse ni tener relaciones sexuales (fuera del matrimonio), pero ya no se dice NADA sobre ser apedreada si las tiene, ¡ahora es un recomendación por su propio beneficio!
- Al igual que en el caso del hombre, si no puede dominarse o controlar los impulsos pues entonces cásese (con un creyente para evitar problemas, de ahí la advertencia del “yugo desigual” de 2 Corintios 6:14), pero sepa que la cosa no es fácil ni los beneficios están exentos de problemas. Empezando porque ya no será dueña de su cuerpo (lo será el esposo) y además, en el caso específico de la mujer, debe entender que Dios la llama a honrar y someterse a su esposo “en todo”, “porque el esposo es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia” (Efesios 5:22)
- Luego de casados, la idea es que sea para toda la vida (“lo que Dios ha unido que no lo separe nadie”), porque “la mujer casada está ligada a su esposo mientras este vive; pero si su esposo muere, queda en libertad de casarse con quien quiera, con tal de que sea en el Señor” (1 Corintios 7:39)
No sé si lo notaron, pero por primera vez se le da lugar a la mujer, eso NUNCA había existido en la Ley, únicamente el hombre tenía voz y voto, la mujer no participaba de la sociedad y ¡no podía ni siquiera servir de testigo porque se consideraban que eran mentirosas! (Deuteronomio 19:17), de ahí que los mismos apóstoles no le creyeron a María Magdalena (Marcos 16:11)
Sin embargo, seguimos sin tener una idea clara sobre el divorcio y el posible nuevo matrimonio del divorciado(a), aunque podemos sacar algunas conclusiones. Por un lado, ciertamente Pablo no minimizó el pecado, pero por otro deja caro que, al Jesucristo comprarnos con su sangre preciosa, ya pagó TODA nuestra deuda en la cruz del Calvario (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/09/la-sangre-de-cristo/) liberándonos del “yugo de la Ley”, de ahí todas las veces que dice “es mejor”, “no están obligados”, “no te preocupes”, etc.
Como miembros de la iglesia (el “Cuerpo de Cristo”), Dios ya NO tiene en cuenta nuestros pecados, y por lo tanto, no debemos acusarnos ni reprocharnos por nuestros errores pasados (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/).
Por lo tanto, si tuvimos un divorcio (¡o varios!) cuando estábamos “muertos en nuestros delitos y pecados” (o inclusive si cometimos el error de divorciarnos siendo ya cristianos), todo eso está en el pasado, ahora necesitamos empezar a caminar de nuevo en esta vida “santa” (apartados para Dios), según las instrucciones bíblicas bajo el “evangelio de la Gracia”.
Y lo más importante, si bien es cierto que todos nuestros errores produjeron mucho dolor, también dejaron muchas enseñanzas que no debemos olvidar, que probablemente Dios las usará para el beneficio de la iglesia y el nuestro propio. Así que descansemos ahora en el perdón y el gozo de sabernos hijos de Dios, disfrutando también de la paz de Dios (“que sobrepasa todo entendimiento”). ¡Qué bendición más grande, ESE es Nuestro Dios!
“Regocíjense en el Señor siempre. Y otra vez les digo, ¡regocíjense! Que la gentileza de ustedes sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:4-7)
(Basado en parte en https://forwhatsaiththescriptures.org/2015/09/10/unmarried-divorced-remarried-men-in-ministry/ y https://www.gotquestions.org/stone-non-virgin.html)
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