
Gracias a Dios que hoy es viernes, porque con todos los temas “espinosos” de esta semana quedé agotado, jajaja. Como siempre, quise dejar para hoy el plato fuerte, un tema que ha asustado por siglos a los cristianos, y por supuesto los falsos pastores han hecho fiesta con la ignorancia de la gente.
De hecho hace unos años escuché a un pastor local decirle a su congregación que si no aceptaban a Cristo en ese momento estarían cometiendo el “pecado imperdonable”, entonces no es nada raro que este concepto continue siendo tan preocupante para algunos cristianos. Pero ¿qué dice realmente la Biblia al respecto?
Aunque no me lo crean, la explicación es bastante sencilla, empecemos por ver el pasaje completo en cuestión y luego lo analizamos en el contexto bíblico.
“Un día le llevaron un endemoniado ciego y mudo, y él lo sanó, así que el ciego y mudo podía ver y hablar. Toda la gente estaba atónita, y decía: «¿Será éste el Hijo de David?» Los fariseos, al oírlo, decían: «Éste expulsa los demonios por el poder de Beelzebú, príncipe de los demonios.» Pero Jesús, que sabía lo que ellos pensaban, les dijo: «Todo reino dividido internamente acaba en la ruina. No hay casa o ciudad que permanezca, si internamente está dividida. Así que, si Satanás expulsa a Satanás, se estará dividiendo a sí mismo; y así, ¿cómo podrá permanecer su reino? Si yo expulso a los demonios por el poder de Beelzebú, ¿por el poder de quién los expulsan los hijos de ustedes? Por lo tanto, ellos serán los jueces de ustedes. Pero si yo expulso a los demonios por el poder del Espíritu de Dios, eso significa que el reino de Dios ha llegado a ustedes. Porque ¿cómo va a entrar alguien en la casa de un hombre fuerte, y cómo va a saquear sus bienes, si antes no lo ata? Sólo así podrá saquear su casa. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. Por tanto, les digo: A ustedes se les perdonará todo pecado y blasfemia, excepto la blasfemia contra el Espíritu. Cualquiera que hable mal del Hijo del Hombre, será perdonado; pero el que hable contra el Espíritu Santo no será perdonado, ni en este tiempo ni en el venidero.” (Mateo 12:22-32)
¿Qué quiso decir Jesús cuando dijo esto?
En primer lugar, durante meses hemos enfatizado que TODO el mensaje de Jesús en su ministerio terrenal fue dirigido a los judíos bajo el “evangelio del Reino”, y NO a la iglesia bajo el “evangelio de la Gracia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/) y ya eso debería ser una gran pieza del rompecabezas. Entender esta diferencia es fundamental para discernir lo que está escrito para nosotros y lo que no, de lo contrario pasaremos toda nuestra vida cristiana fluctuando entre la Ley y la Gracia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/ley-vs-gracia/), sin entender muchas de las palabras de Cristo, pero principalmente la magnitud de Su obra salvadora (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/salvados-pero-de-que/).
Actualmente, en esta Dispensación de la Gracia de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/), nuestra salvación no depende de lo que hagamos, sino de lo que YA hizo Cristo, y TODO fue “consumado”, ¡esa es precisamente la OFERTA POR TIEMPO LIMITADO! Por lo tanto, lo que Dios estaba haciendo con Israel en el “tiempo pasado” es diferente de lo que está haciendo con nosotros los gentiles (no judíos) en el “pero ahora”:
“Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz. De dos pueblos hizo uno solo, al derribar la pared intermedia de separación y al abolir en su propio cuerpo las enemistades. Él puso fin a la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo, de los dos pueblos, una nueva humanidad, haciendo la paz, y para reconciliar con Dios a los dos en un solo cuerpo mediante la cruz, sobre la cual puso fin a las enemistades.” (Efesios 2:13-16)
¡Qué bendición más grande!
Pablo magistralmente explica el fundamento del “evangelio de la Gracia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/), dejando claro que los gentiles YA NO ESTAMOS bajo el “yugo de la Ley”. No vamos a verlo nuevamente, pero es claro que el sacrificio de Cristo ya lo hizo TODO por nosotros, de lo contrario todo el ministerio del apóstol Pablo sería opuesto a lo ensenado por Jesús, ¡de hecho a través de la historia muchos cristianos no lo han entendido y sufren por esto! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/26/fe-vs-obras/).
Entonces, queda claro que en la cita de Mateo 12 Jesús estaba hablando al pueblo de Israel BAJO LA LEY MOSAICA, y el reino del que les estaba hablando se refiere al Reino terrenal de Dios que establecerá luego de su segunda venida, ¡sobre el cual Cristo será Rey! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/y-donde-queda-el-reino-de-los-cielos/), de lo contrario estaría contradiciéndose.
En segundo lugar, consecuentemente los cristianos ya fuimos “justificados” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/) y NO estamos en peligro de perder la salvación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/13/se-puede-perder-la-salvacion/). Recordemos que si hemos creído en la persona y la obra salvadora de Cristo por medio de su sacrificio expiatorio, y si hemos confiado genuinamente sólo en Cristo Jesús como nuestro Salvador, la Biblia dice que somos sellados y que el Espíritu Santo mora permanentemente en nosotros, y por lo tanto no podemos perder la salvación eterna (¡aunque blasfememos!).
La prueba de ello es que Jesús le dijo a los judíos (bajo el “evangelio del Reino”) que corrían el riesgo de blasfemar contra el Espíritu Santo (y por ende NO SER PERDONADOS), pero por el contrario, Pablo nunca nos mencionó a la iglesia (bajo el “evangelio de la Gracia”) como “blasfemando”, sino más bien “entristeciendo”, “apagando” u “obstruyendo” el Espíritu Santo (1 Tesalonicenses 5:19), y menos perdiendo nuestra salvación (porque nuevamente ¡NO DEPENDIÓ DE NOSOTROS!)
“No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual ustedes fueron sellados para el día de la redención. Desechen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias, y todo tipo de maldad. En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” (Efesios 4:30-32)
“Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en todo, porque ésta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. No apaguen el Espíritu. No menosprecien las profecías. Examínenlo todo; retengan lo bueno. Absténganse de toda especie de mal.” (1 Tesalonicenses 5:16-22)
Debido a que el Espíritu Santo mora en nosotros, lo entristecemos cuando pecamos y entorpecemos hacer su voluntad en nosotros. Sin embargo, aunque entristecemos al Espíritu Santo cuando pecamos, NUNCA estamos en peligro de perder nuestra salvación. En la cita de Mateo 12 Jesús dice que Dios imputará pecado a los que blasfeman contra el Espíritu Santo, pero si luego Dios dice que “les ha perdonado todas sus ofensas” (Efesios 4:32; Colosenses 2:13), obviamente nosotros (como cristianos) no hemos cometido blasfemia contra el Espíritu Santo; ¡porque Jesús dijo que el pecado no sería perdonado!
Entonces, ¿a qué se refería Jesús con eso del pecado imperdonable?
La blasfemia contra el Espíritu Santo era una advertencia PARA ISRAEL, muchos judíos la cometieron cuando se negaron a escuchar la voz de los apóstoles durante el período de los primeros Hechos, luego de Pentecostés (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/16/pentecostes-el-nacimiento-de-la-iglesia/) y decidieron matar a Esteban. Es por eso que Israel fue apartado temporalmente y su programa fue suspendido momentáneamente para dar paso a la nueva dispensación vigente (el “evangelio de la Gracia”).
A diferencia de Israel, nosotros (la iglesia, el “Cuerpo de Cristo”) no podemos blasfemar contra el Espíritu Santo, de lo contrario, el primero que se habría condenado es el mismo Pablo, ¡él mismo lo acepta!
“Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel al ponerme en el ministerio a pesar de que antes fui blasfemo, perseguidor e insolente. Sin embargo, recibí misericordia porque, siendo ignorante, lo hice en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más que abundante con la fe y el amor que hay en Cristo Jesús.” (1 Timoteo 1:12-14)
(Basado en parte en https://forwhatsaiththescriptures.org/2013/12/24/blasphemy-against-the-holy-ghost/)
Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.