¿Se contradice la Biblia?

Si alguna vez te ha tocado testificarle a un no creyente, el comentario más común para refutar la Biblia (como la Palabra inspirada de Dios para el hombre) es especialmente que “la Biblia está llena de contradicciones”, desacreditando las Escrituras y por lo tanto, el cristianismo.

Lo primero que tenemos que hacer cuando alguien dice una aseveración de ese tipo, es entender el origen de su posición.  ¿Por qué lo cree así?  ¿Lo leyó o alguien se lo comentó?  Suponiendo que sea simplemente ignorancia (y no ganas de discutir, en cuyo caso yo recomendaría no hacerlo), podemos mostrarle muchos casos que explican esta (aparente) realidad bíblica. Esto porque la mayoría de las personas que así opinan es porque lo escucharon y no tienen un verdadero fundamento de cómo está escrita la Biblia, otros inclusive no entienden bien lo que es una contradicción.

Una contradicción es una afirmación de algo contrario a lo ya dicho o negación de lo que se da por cierto, significa que se da cuando decimos que algo es y a la misma vez afirmamos que no es, eso es una contradicción.  Decir que la pared está a tu lado izquierdo y a la misma vez afirmar que la pared no está a tu lado izquierdo, eso es una contradicción. Las contradicciones son capaces de desaparecer si hay una explicación que demuestra que las dos cosas que se afirman sobre algo en realidad son complementarias.

Otras veces hay un problema de entender el contexto, el género literario o el recurso literario que se está usando, es este el caso de las supuestas contradicciones que a veces traen a la mesa nuestros amigos no-cristianos. Veamos algunos ejemplos:

1. Dios se arrepiente:

“Dios no es un simple mortal para que mienta o cambie de parecer. Si él habla, ciertamente actúa; si él dice algo, lo lleva a cabo.”  (Números 23:19)

Este texto nos enseña que Dios es constante y no cambia, la razón de esto es su perfección.  Si Dios no es perfecto, no puede ser Dios, sólo un ser imperfecto cambia de parecer, pues su voluntad o su conocimiento no serían perfectos. El problema surge cuando encontramos versos bíblicos que aparentan decir que en efecto, Dios sí se arrepiente: 

“Al ver el Señor que la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todos sus pensamientos tendían siempre hacia el mal, se arrepintió [“nakhám”] de haber hecho al ser humano en la tierra, y le dolió [“atsáb”] en el corazón. Entonces dijo: «Voy a borrar de la tierra al ser humano que he creado.  Y haré lo mismo con los animales, los reptiles y las aves del cielo.  ¡Me arrepiento [“nakhám”] de haberlos creado!»”  (Génesis 6:5-7) 

Pero, ¿ podrá “arrepentirse” el Dios omnisciente?  ¿Le podrá “doler el corazón” (o será más bien lenguaje figurado)?  Como suele ser común, las traducciones a veces no son exactas y debemos revisar varias, ojalá incluyendo el idioma original (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/los-idiomas-originales-de-la-biblia/). Empecemos porque la palabra traducida como “arrepintió” viene del hebreo “nakhám” y significa “respirar fuertemente”, “lamentar” o “consolar”.  En el caso de “dolió”, la palabra viene de “atsáb” y significa “preocuparse”, “dolor” o “cólera”.  Por lo tanto, la expresión significa más bien que “le pesó al Señor haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón”.

De hecho así lo traducen otras versiones, pero independientemente de esto, debemos entender que la Biblia utiliza muchas figuras literarias para facilitar nuestro entendimiento. Entonces, vemos que lo que el texto usa es un antropomorfismo, donde se le dan cualidades humanas a Dios con el propósito de poder entender bien lo que sintió Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/21/la-literalidad-de-la-biblia/).

2. Nadie ha visto a Dios:

Después el Señor se le apareció a Abraham en el encinar de Mamre, mientras él estaba sentado a la entrada de su tienda, en el calor del día”.  (Génesis 18:1)

“Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se perfecciona en nosotros.”  (1 Juan 4:12)

Estos dos textos parecen contradecirse, en el primero aparentemente Dios fue visto por Abraham y en el segundo Juan nos dice que nunca ha sucedido.  Esto, en teología se conoce como una teofanía, que es la manifestación de una divinidad al ser humano. Significa que no es realmente Dios en todo su esplendor, sino que una aparición que de cierta manera es percibible por un ser humano, en este caso a través del Ángel del Señor.  Significa que no es Dios literalmente, sino una manifestación suya, similarmente lo vemos en este otro texto: 

“Entonces Moisés dijo: «Te ruego que me muestres tu gloria.»  Y el Señor le respondió: «Voy a hacer que todo mi bien pase delante de ti, y delante de ti voy a proclamar mi nombre, que es EL SEÑOR. Porque soy misericordioso con quien quiero ser misericordioso, y soy clemente con quien quiero ser clemente.»  El señor dijo también: «Mi rostro no podrás verlo, porque nadie puede ver mi rostro y seguir viviendo.» Y añadió: «¡Mira! Aquí en la roca, junto a mí, hay un lugar.  Quédate allí; y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la roca y te cubriré con mi mano mientras paso.  Después de eso apartaré mi mano, y podrás ver mis espaldas, pero no mi rostro.»” (Éxodo 33:18-23)

Importante notar que Moisés pidió ver su gloriosa presencia, pero estamos hablando de Dios (quien es Espíritu y por lo tanto no tiene cuerpo para mostrar).  Aquí no es una teofanía, sino que nuevamente vuelve a utilizar lenguaje antropomórfico para poder explicar un evento y nosotros entenderlo de la mejor manera posible. Pero no hubo una mano ni tampoco unas espaldas o rostro literal aquí (Dios no tiene nada de esas cosas), lo que Moisés experimentó fue un encuentro con la Gloria de Dios hasta donde un humano puede soportar, experimentó la bondad de Dios sin caer muerto.  De hecho fue tal el impacto que tuvo sobre él, que al bajar de la montaña donde estaba su rostro brillaba (Éxodo 34:29).

3. Juego de palabras:

El tercer ejemplo de una supuesta contradicción son los juegos de palabras.  En los libros de sabiduría encontramos pasajes que parecen estar en oposición unos de otros y fueron escritos por el mismo autor.  Aquí un ejemplo: 

Nunca respondas al necio con necedades, para que no resultes ser otro necio.  Responde al necio conforme a su necedad, para que no se crea demasiado sabio.” (Proverbios 26:4-5)

Si leemos ese proverbio sin ningún intento de descifrarlo, definitivamente creeremos que hay una contradicción.  Quizás aquí nuevamente es conveniente examinar varias traducciones para obtener el significado completo de lo que el autor quería decir. Lo que probablemente el texto indique es más bien que al necio no se le responde de la misma manera en que habla su necedad, sino que se le responde con sabiduría, mansedumbre y gracia para que salga de su necedad.

La Biblia es una colección de libros con una riqueza literaria impresionante, posee relatos de muchos tipos de géneros, en ocasiones, tiene relatos que se complementan, como con los Evangelios, donde tienes cuatro puntos de vista diferentes a la vida y obras de Jesús o como los ejemplos que hemos dado aquí. Al usar los recursos literarios del antropomorfismo o el juego de palabras, el texto parece estar en una contradicción, pero realmente tiene una buena explicación razonable que la mantiene intacta, por eso podemos afirmar confiadamente: la Biblia no tiene contradicciones.

(Basado en parte en https://verdadyfe.com/2023/02/15/la-biblia-se-contradice/)


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