
Poquitos días después de la resurrección, Jesús se les apareció a los apóstoles y les dijo que no se fueran de Jerusalén (¡Él sabía que tenían la intención de salir corriendo!), porque pronto recibirían la “Promesa del Padre”.
“Mientras estaban juntos, (Jesús) les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que les dijo: «Esperen la promesa del Padre, la cual ustedes oyeron de mí. Como saben, Juan bautizó con agua, pero dentro de algunos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.»” (Hechos 1:4-5)
Ya Jesús les había explicado acerca de este increíble regalo la noche antes de morir:
“Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Consolador [“parákletos”], para que esté con ustedes para siempre: es decir, el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir porque no lo ve, ni lo conoce; pero ustedes lo conocen, porque permanece con ustedes, y estará en ustedes.” (Juan 14:16-17)
La palabra griega “parákletos” se traduce generalmente como “consolador”, “ayudante”, “consejero”, etc., pero significa mucho más que eso, literalmente “llamado al lado de uno”. Según el Vine’s Expository Diccionary, en un tribunal de justicia significa además abogado, intercesor, asistente legal, etc., por lo que podemos concluir que el poder del Espíritu Santo de Dios hace todas estas cosas por nosotros.
Por otro lado, el Espíritu Santo es una parte esencial del proceso de conversión, Pedro lo convirtió en la piedra angular de su sermón el día de Pentecostés: “Y Pedro les dijo: Arrepiéntanse, y bautícense todos ustedes en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). El Espíritu Santo es EL don a los reciben el perdón eterno (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/23/salvados-pero-de-que/), ¡lo que marca que ahora somos “santos” (o sea, apartados para Dios)!
Luego de recibirlo y ser “justificados” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/28/los-tres-pasos-de-la-salvacion/), el Espíritu Santo (¡no nosotros!) empieza a producir fruto en cada uno de nosotros, algunas de las maravillosas características de dicho fruto fueron enumeradas en la carta del apóstol Pablo a la iglesia de Galacia:
“Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre templanza. Contra tales cosas no hay ley. Y los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, vivamos también según el Espíritu. No nos hagamos vanidosos, ni nos irritemos unos a otros, ni sintamos envidia entre nosotros.” (Gálatas 5:22-25)
Ojo que el pasaje habla de UN FRUTO (singular), NO de los frutos. Por lo tanto, es un solo “paquete” incluido en el Espíritu Santo dado a los miembros de la iglesia (el “Cuerpo de Cristo”) y que no depende de nuestro esfuerzo, sino de Dios. Veamos detalladamente las características de cada uno:
- Amor (“agápe”): Amor incondicional, cariño, buena voluntad, amor que se basa en un reconocimiento sincero del valor de la persona amada (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/14/los-tipos-de-amor/)
- Gozo (“jará”): Alegría, deleite calmo. Es la virtud en la vida cristiana correspondiente a la felicidad en el mundo secular. En la superficie parecen relacionados, pero la felicidad depende de las circunstancias, mientras que el gozo no.
- Paz (“eirene”): Armonía, seguridad, prosperidad, felicidad, la unión de dos cosas que antes se habían desgarrado.
- Paciencia (“makrodsumía”): Longanimidad, perseverancia, lentitud para vengar los agravios, tolerancia ante los ataques.
- Benignidad (“jrestótes”): Integridad, utilidad, excelencia moral.
- Bondad (“agadsosune”): Rectitud de corazón y de vida; una bondad que beneficia a otros.
- Fe (“pístis”): Fidelidad, convicción de la verdad de cualquier cosa, el carácter de alguien en quien se puede confiar, confiabilidad.
- Mansedumbre (“praútes”): Dulzura, apacibilidad, humildad.
- Templanza (“enkráteia”): Dominio propio, continencia, la virtud de quien domina sus pasiones, especialmente sus apetitos sensuales.
Por otro lado, además de dar fruto en la persona, el Espíritu Santo TAMBIÉN imparte a los miembros dones espirituales, pero estos son para el beneficio de TODA la iglesia:
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. Pero la manifestación del Espíritu le es dada a cada uno para provecho. A uno el Espíritu le da palabra de sabiduría; a otro, el mismo Espíritu le da palabra de ciencia; a otro, el mismo Espíritu le da fe; y a otro, dones de sanidades; a otro más, el don de hacer milagros; a otro, el don de profecía; a otro, el don de discernir los espíritus; a otro, el don de diversos géneros de lenguas; y a otro, el don de interpretar lenguas; pero todo esto lo hace uno y el mismo Espíritu, que reparte a cada uno en particular, según su voluntad. Porque así como el cuerpo es uno solo, y tiene muchos miembros, pero todos ellos, siendo muchos, conforman un solo cuerpo, así también Cristo es uno solo.” (1 Corintios 12:4-12)
La idea de Pablo en esta sección era enfatizar la unidad esencial de la iglesia. La iglesia es el “Cuerpo de Cristo” y la característica de un cuerpo sano es que cada parte en él cumple su propia función para el bien del todo. Sin embargo, unidad no significa uniformidad, y por lo tanto dentro de la iglesia hay diferentes dones y diferentes funciones, pero cada uno de ellos es un don del mismo Espíritu y está diseñado, NO para la gloria del miembro individual de la iglesia, sino para el bien de TODOS.
Dios ha dado habilidades y funciones especializadas a las manos y los pies, a los ojos y los oídos, el cuerpo físico necesita todas esas cosas, y el cuerpo espiritual (la iglesia) necesita que todos sus miembros usen las habilidades y oportunidades que se les dan para servir y ayudar al cuerpo a crecer. Pablo continuó con la analogía de la iglesia como un cuerpo a lo largo del resto de su primera carta a la iglesia de Corinto, anotando que tener la motivación correcta para los dones espirituales no siempre sería fácil, por eso continuó animando a los corintios a no abusar de los dones.
“Puesto que anhelan tener los dones espirituales, procuren abundar en ellos para la edificación de la iglesia.” (1 Corintios 14:12b)
En su magistral carta a la iglesia de Roma, Pablo agrega otra dones a la lista previa, todos dados para ayudar a edificar la iglesia:
“Porque así como en un cuerpo hay muchos miembros, y no todos los miembros tienen la misma función, así también nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a los demás. Ya que tenemos diferentes dones, según la gracia que nos ha sido dada, si tenemos el don de profecía, usémoslo conforme a la medida de la fe. Si tenemos el don de servicio, sirvamos; si tenemos el don de la enseñanza, enseñemos; si tenemos el don de exhortación, exhortemos; si debemos repartir, hagámoslo con generosidad; si nos toca presidir, hagámoslo con solicitud; si debemos brindar ayuda, hagámoslo con alegría.” (Romanos 12:4-8)
Veamos detalladamente las características de cada don (tanto los indicados en 1 Corintios 12 como en Romanos 12), así como un breve resumen de su propósito:
- Palabra de sabiduría (“sofía”): Habilidad especial para expresar la sabiduría de Dios, la “sabiduría que es de lo alto” (Santiago 3:17), tal como la mostró Esteban. Cuando algunos trataron de disputar con Esteban, “no pudieron resistir la sabiduría y el Espíritu por el cual hablaba” (Hechos 6:10).
- Palabra de conocimiento (“gnósis”): No el conocimiento material de los griegos o el conocimiento secreto inventado por humanos de los gnósticos, sino la habilidad de compartir poderosamente el “conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4).
- Fe (“pistis”): Dado que todos deben crecer en la fe, este don espiritual debe referirse a un nivel superior (especial) de fe y fidelidad.
- Dones de sanidad (“iama”): Poder milagroso para sanar enfermedades como se muestra públicamente en los primeros años de la Iglesia del Nuevo Testamento y ocasionalmente a lo largo de la historia. Pablo dejó en claro que este regalo (y otros regalos) no se darían a todos (1 Corintios 12:30), tales dones fueron dados con propósitos especiales en ciertos momentos específicos para edificar la iglesia.
- Realización de milagros (“dúnamis”): Actos de poder y/o fuerza sobrehumana, específicamente el poder de realizar milagros. Cuando Felipe hizo milagros en Samaria, ganó audiencia para el mensaje de Dios (Hechos 8:6-7).
- Profecía (“profeteía”): La narración de una revelación de Dios, ya sea una nueva revelación o una explicación divina de lo que fue revelado en el pasado (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/cual-es-la-diferencia-entre-profetas-y-sacerdotes/)
- Discernimiento (“diákrisis”) de espíritus: Perspicacia espiritual, como la que mostró Pedro al reconocer que Simón el mago estaba “envenenado de amargura y aprisionado por la maldad” (Hechos 8:23).
- Hablar en lenguas (“glossa”): Se refiere a la habilidad de hablar un idioma extranjero sin haberlo aprendido, NO a hablar extrañas lenguas mágicas (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/18/folclor-cristiano/). Este don milagroso se usó en Hechos 2 y varias veces en los primeros años de la iglesia para ayudar a su edificación, pero Pablo advirtió fuertemente a los corintios que no lo usaran mal en el capítulo 14. Además, la habilidad del lenguaje natural siempre ha sido importante para la edificación de la iglesia.
- Interpretación (“jermeneía”) de lenguas: En el caso que se llegara a dar, Pablo se enfoca en la importancia de hacer posible que los mensajes sean entendidos por toda la congregación, para la edificación de la iglesia (1 Corintios 14:13, 16, 28), puesto que no son mensajes secretos.
- Ayudas (“antílempsis”): Se refiere a dones especiales para cuidar a los enfermos y necesitados.
- Administraciones (“kubérnesis”): Literalmente actos de orientación, dar instrucciones o dirección de la iglesia.
- Ministerio (“diakonía”): Servicio, especialmente servicio a los hermanos, por ejemplo el servicio de los diáconos (Hechos 6:2-6).
- Enseñanza (“didaskalía”): Ser un maestro, la iglesia necesita maestros en varios niveles, incluso para clases para adultos.
- Exhortación (“parakaléo”): Amonestar, animar, consolar. La palabra también puede tener una variedad de significados, pero todos conllevan el “llamar de cerca” para enfrentar y conversar
- Dar (“metadídomi”): Para aquellos que tienen el don de compartir y dar, Pablo alienta la liberalidad desde una motivación generosa.
- Presidir (“proístemi”): Ser protector o guardián para dar ayuda, Pablo llama a los que tienen este don a hacerlo con diligencia.
- Mostrar misericordia (“eleéo”): Atender a los enfermos y necesitados, esto debe hacerse de una manera alegre y espontánea que transmita bendición en lugar de engendrar autocompasión.
Pablo no dice que los dones espirituales que enumeró en 1 Corintios 12 y Romanos 12 fueran los únicos dones espirituales, y tampoco dice que estos dones específicos siempre serán necesarios o estarán siempre presentes en la iglesia. Algunos de estos dones espirituales fueron especialmente necesarios al comienzo de la iglesia, y algunos pueden volver a darse en los últimos tiempos (por ejemplo, véase Hechos 2:16-18).
El punto de Pablo era que Dios conoce las necesidades de su iglesia y provee para esas necesidades. También se refirió a los dones de Dios en Efesios 4, esta vez desde el punto de vista del liderazgo que Dios proporcionaría según fuera necesario:
“El que descendió, es el mismo que también ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios; hasta que lleguemos a ser un hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, arrastrados para todos lados por todo viento de doctrina, por los engaños de aquellos que emplean con astucia artimañas engañosas, sino para que profesemos la verdad en amor y crezcamos en todo en Cristo, que es la cabeza, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efesios 4:10-16)
Vemos entonces la diferencia entre EL fruto y LOS dones del Espíritu Santo, lo importante para cada cristiano es ser una buena tierra en la que el fruto del Espíritu pueda crecer, y buscar humildemente servir donde sus habilidades coincidan con las necesidades y oportunidades. Pablo llamó dones espirituales a las habilidades más especializadas e individualizadas, estos se dan de manera especial y en medida adicional para satisfacer las necesidades específicas de la iglesia.
Todos los cristianos debemos estudiar y esforzarnos por crecer en los dones del Espíritu, y Dios quiere que sirvamos a los demás y a la iglesia de cualquier manera que podamos. Muchas necesidades y oportunidades de servicio no requieren talentos o dones especializados, sólo amor, humildad y diligencia. Después de pedir ayuda a Dios para verlos, podemos preguntarnos: ¿Qué he hecho bien y disfrutado hacer? ¿Qué necesidades he llenado? ¿Qué necesidades tengo las habilidades y capacidades para satisfacer? ¿Cómo me describen los demás?
A final de cuentas, Dios en su infinita sabiduría nos ha dado a TODOS algún don, ¡ahora nos toca identificarlo y ponerlo a Su Servicio!
(Basado en parte en https://lifehopeandtruth.com/god/holy-spirit/fruits-gifts-of-holy-spirit/)
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