
En el Libro de los Hechos, hay un pasaje donde Dios hace una clara distinción entre los habitantes de Tesalónica y los de Berea. En Tesalónica hubo unos pocos que creyeron en el testimonio del apóstol Pablo, pero la mayoría prefirió no salir de su «zona de confort» y mantenerse ignorante, uniéndose mas bien a la multitud para alborotar toda la ciudad e inclusive atacar a los que “osaban” contradecir sus tradiciones e intentar revelarles el cumplimiento de las profecías.
“Atravesaron por Anfípolis y Apolonia y llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y de acuerdo con su costumbre, Pablo entró a reunirse con ellos, y por tres sábados discutió con ellos basándose en las Escrituras, explicando y demostrando que era necesario que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos. Él decía: “Este Jesús, a quien yo les anuncio, es el Cristo”. Y algunos de ellos se convencieron y se juntaron con Pablo y Silas: un gran número de los griegos piadosos y no pocas de las mujeres principales.
Entonces los judíos se pusieron celosos y tomaron de la calle a algunos hombres perversos, y formando una turba alborotaron la ciudad. Asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Como no los encontraron, arrastraron a Jasón y a algunos hermanos ante los gobernadores de la ciudad, gritando: “¡Estos que trastornan al mundo entero también han venido acá! Y Jasón les ha recibido. Todos estos actúan en contra de los decretos del César, diciendo que hay otro rey, Jesús”. El pueblo y los gobernadores se perturbaron al oír estas cosas; pero después de obtener fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.” (Hechos 17:1-9)
Como leemos en el relato, al final no les interesaba la búsqueda de la Verdad y ni siquiera defender sus tradiciones judías, sino que lo que los movía era la envidia, y cobardemente se escudaron en las tradiciones romanas con tal de no aceptar el testimonio de Pablo.
Esta actitud podemos verlas todos los días en las diferentes religiones y sectas disque «cristianas», donde sus miembros son ignorantes de la Palabra de Dios pero al mismo tiempo son arrogantes y no permiten que nadie los saque de su ignorancia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/12/el-peligro-de-la-religion/).
Por otro lado, la historia cambia radicalmente cuando Pablo llegó a Berea, los judíos de allí recibieron las palabras de Pablo con entusiasmo y examinaron las Escrituras diariamente para ver si lo que Pablo decía era verdad, exactamente el opuesto de lo que hicieron los tesalonicenses.
“Entonces, sin demora, los hermanos enviaron a Pablo y Silas de noche a Berea; y al llegar ellos allí, entraron a la sinagoga de los judíos. Estos eran más nobles [“eugénes”] que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra ávidamente [“prodsumía”], escudriñando cada día las Escrituras para verificar si estas cosas eran así. En consecuencia, creyeron muchos de ellos; y también de las mujeres griegas distinguidas y de los hombres, no pocos.” (Hechos 17:10-12)
Hay dos condiciones claras que separaron a los bereanos de los tesalonicenses: Una era su “nobleza” (del griego “eugénes”, que quiere decir más bien “bien nacido”, “generoso” o “de alto rango”) y otra era su buena actitud, tenían un corazón humilde dispuesto por aprender (del griego “prodsumía”, que quiere decir “predisposición” o “buen ánimo”).
Estas dos cualidades se complementaban perfectamente con la sabiduría de los bereanos de que no se le podría creer de buenas a primeras a cualquiera, sino que TODA doctrina debía ser pasada por el “filtro de las Palabra” y verificar si lo que decía Pablo era escrituralmente correcto (¡como siempre debemos hacer todos nosotros!).
Lo peor de todo es que la historia de los tesalonicenses no terminó ahí, porque (como suele suceder también en la actualidad) no les bastaba haber echado de la ciudad a unos mensajeros de la Verdad, sino que además no iban a permitir a nadie más escuchara el mensaje. ¿Les suena conocida esta actitud?
“Pero cuando supieron los judíos de Tesalónica que la palabra de Dios era anunciada por Pablo también en Berea, fueron allá para incitar y perturbar a las multitudes. Entonces los hermanos hicieron salir inmediatamente a Pablo para que se fuera hasta el mar, mientras Silas y Timoteo se quedaron allí.” (Hechos 17:13-14)
La enseñanza de estos pasajes es que todos debemos esforzarnos por tener la actitud correcta de los bereanos, orar por un corazón dispuesto y luego tomarnos el tiempo de ESTUDIAR (¡no sólo leer!) la Palabra de Dios, a fin de “presentarnos a Dios como obreros que no tenemos de que avergonzarnos”, tal y como le dijo Pablo a su discípulo Timoteo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/):
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad.” (2 Timoteo 2:15)
Entonces, como a los bereanos, Dios también nos considerará “bien nacidos” (a diferencia de los tesalonicenses…) 😉
(Basado en parte en https://spiritandtruthonline.org/a-berean-or-thessalonian-which-one-are-you/)
Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.