Ester y el final de los tiempos

Según el calendario bíblico actualmente estamos en el mes de “Adar” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/el-calendario-biblico/), y hoy se celebra el ayuno de Ester (un ayuno de tres días que culmina el miércoles en la fiesta judía de Purim), en conmemoración de los eventos sucedidos según el Libro de Ester.  Toda la narración de esta historia es fascinante (¡super recomendada su lectura!), pero resumiéndola es básicamente así:

Luego de la conquista del Reino de Judá (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/17/el-reino-del-norte-israel-y-el-reino-del-sur-juda/) por parte de los babilonios, los judíos se asentaron en diferentes pueblos del imperio persa. En algún momento Asuero, el rey de Persia, destierra a su reina Vasti por no presentarse ante él cuando se le ordenó, y entonces elige a Ester como la nueva reina, una judía hermosa y pura (originalmente llamada Jadasá), prima e hija adoptiva de Mardoqueo el judío.

El enemigo acérrimo de Mardoqueo en la corte es el malvado Amán, la mano derecha del rey. Debido a que Mardoqueo no se inclinaba ante él, Amán convence al rey de decretar un genocidio masivo de TODOS los judíos:

“El día trece del mismo mes primero fueron llamados los escribanos del rey, y todo lo que les mandó Amán lo escribieron a los sátrapas del rey, a los capitanes que gobernaban cada provincia y a los príncipes de cada pueblo.  El escrito se hizo a nombre del rey Asuero, en la escritura y la lengua de cada provincia y cada pueblo, y fue sellado con el anillo real.  Las cartas enviadas por medio de correos a todas las provincias del rey ordenaban destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, y de apoderarse de sus bienes. Todo esto debía hacerse en el día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar.”  (Ester 3:12-13)

Al enterarse de los planes de Amán, Mardoqueo le pide entonces a la reina Ester intervenir ante el rey para salvar a su pueblo, emitiendo sus famosas palabras: “¿quién sabe si has llegado al reino para un momento así?” (Ester 4:14).  Mardoqueo entonces invita a todos los judíos a ayunar y orar, Ester también ayunó y oró por tres días y como resultado, luego de una serie de “coincidencias” el mal se revirtió y los judíos se salvaron de morir, persuadiendo además al rey de colgar a Amán en la misma horca que había construido para Mardoqueo, iniciando la festividad de Purim.

La historia de cómo Dios (una vez más) salva el pueblo judío a través de Ester y Mardoqueo es increíble, pero debemos entender que en la Biblia muchos eventos del Antiguo Testamento tiene un sentido profético, y este no es la excepción.

Increíblemente, alrededor de 2500 años después, el 1 de octubre de 1946 y después de 216 sesiones judiciales, el Tribunal Militar Internacional de Núremberg emitió su veredicto condenando a muerte a los líderes del partido nazi. Diez líderes nazis iban a ser ahorcados, y uno de ellos era Julius Streicher, un propagandista nazi y editor del periódico antisemita Der Sturmer. Segundos antes de ser ahorcado, Streicher se volvió repentinamente hacia los testigos y gritó: “¡Purim Fest 1946!”.

¿Por qué un nazi diría algo tan extraño antes de morir? Para entender las últimas palabras del señor Streicher, echemos un vistazo al texto. 

“Sólo en Susa, que era la capital del reino, los judíos mataron y destruyeron a quinientos hombres, y también mataron a Parsandata, Dalfón, Aspata, Porata, Adalía, Aridata, Parmasta, Arisay, Ariday y Vaizata, que eran diez hijos de Amán, el hijo de Hamedata y enemigo de los judíos, aunque no tocaron sus bienes.  Ese mismo día se informó al rey acerca del número de muertos que hubo en Susa, la residencia real.  Entonces el rey le dijo a la reina Ester: «Si en Susa, capital del reino, los judíos mataron a quinientos hombres y a diez hijos de Amán, ¿qué no habrán hecho en las otras provincias del reino?  ¿Qué otra petición tienes?  Te será concedida.  ¿O qué más quieres? Se hará lo que pidas.»  Ester respondió: «Si a Su Majestad le parece bien, concédase a los judíos hacer mañana en Susa lo mismo que hicieron hoy, y que cuelguen en la horca a los diez hijos de Amán.»  El rey ordenó que se hiciera así.  La orden fue dada en Susa, y los diez hijos de Amán fueron colgados.” (Ester 9:6-13)

¿No notan algo raro en esta petición?  Ester estaba pidiéndole al rey ahorcar a los diez hijos de Amán, ¡A PESAR QUE YA HABÍAN SIDO MATADOS!  Encontraron una posible clave en la palabra «mañana» (del hebreo “makhár” que también quiere decir “después” o “de aquí en adelante”). En otras palabras, pareciera que Ester estaba pidiendo que el ahorcamiento de los diez hijos de Amán se repitiera también en el futuro.  ¿Por qué?

Porque, aunque en los días de Ester se evitó el genocidio, el primer decreto del rey nunca fue anulado. Los odiosos planes y las crueles intenciones de Amán (“destruir, matar y aniquilar a todos los judíos”) han estado ahí desde entonces y todavía están ahí.  Por lo tanto, ¡Ester podría estar pidiendo las mismas victorias para el futuro!

En este sentido, el ahorcamiento de 10 líderes nazis en 1946 fue, de hecho, “Purim Fest 1946”. Pero hay una “profecía oculta” aún más sorprendente en el texto del Libro de Ester que vincula la historia de Purim con esta ejecución.  Según los estudiosos, si leemos el texto original, vemos que cuatro letras en los nombres de los 10 hijos de Amán están escritas en una fuente diferente: tres letras son más pequeñas: “tav”, “sin” y “zayin”, mientras que una letra es más grande: “vav”.

Los sabios judíos siempre han enseñado que cualquier variación en el tamaño de una letra en las Escrituras tiene un significado específico, pero entonces, ¿cuál es el significado de estas letras de tamaño inusual? Según el hebreo, el valor numérico de una letra “vav”, (la grande), es 6; y junto con las pequeño “tav”, “sin” y “zayin” forman 707 (400+300+7). Por lo tanto, estos números significan el año 707 del sexto milenio, en otras palabras, el año judío 5707, que corresponde a 1946, ¡el año de la ejecución de estos diez criminales de guerra nazis!

Pero todavía hay más “casualidades”: el número original de líderes nazis a ejecutar era 11; sin embargo, después de los Juicios de Nuremberg, Hermann Göring se suicidó y por lo tanto, el número se convirtió en 10, exactamente como en la solicitud de Ester.  Además, dado que el juicio fue realizado por un tribunal militar, los condenados deberían haber sido ejecutados por un pelotón de fusilamiento; sin embargo, el veredicto de la corte fue “muerte en la horca”, exactamente como en la solicitud de Ester para el futuro.

Sin duda, la mano soberana de Dios orquestó estos eventos, y aparentemente uno de los condenados, Julius Streicher, pudo ver esta mano de Dios cuando tomó este vínculo con Purim en sus últimas palabras: “Purim Fest 1946”. Ahora podemos comprobar que el Libro de Ester es un libro profético, ¡pero el simbolismo no termina aquí!

Veamos un ejemplo más de la retrospectiva, o el comienzo oculto, en este libro, está tan profundamente oculto que a menudo se pasa por alto.  Sin embargo, como todos los eventos aquí, también es “la revelación de lo oculto”, que nos permite ver a Dios detrás de todos los eventos de Purim y saber que Él es quien orquestó estos eventos.

Para ello regresemos al primer libro de Samuel:

Había un benjaminita muy valiente que se llamaba Cis hijo de Abiel.  Era descendiente en línea directa de Seror, Becorat y Afía.  Este hombre tenía un hijo que se llamaba Saúl, el cual era un joven muy bien parecido. Entre todos los jóvenes israelitas no había nadie más bien parecido que él; además, era más alto que cualquiera del pueblo”.  (1 Samuel 9:1-2)

“Tiempo después, Samuel le dijo a Saúl: «El Señor me ha enviado a ungirte como rey de Israel, su pueblo.  Por lo tanto, debes prestar atención a lo que el Señor te ordene.  Así ha dicho el Señor de los ejércitos: “Voy a castigar a Amalec por el mal que les hizo a los israelitas cuando los atacó al salir de Egipto, y les impidió que siguieran su camino.”  Así que ve y mata a los amalecitas; destruye todo lo que tienen.  No les tengas compasión a sus hombres ni a sus mujeres, y ni siquiera a sus niños de pecho; ni a sus vacas, ovejas, camellos y asnos.»  Saúl ordenó que el pueblo se reuniera, y en Telayín les pasó revista.  Eran doscientos mil soldados de infantería, y diez mil hombres de Judá.  Luego fue a la ciudad de Amalec, y puso una emboscada en el valle; pero antes de la batalla mandó que les dijeran a los quenitas: «Ustedes fueron compasivos con los israelitas cuando ellos venían de Egipto, así que apártense de los amalecitas.  Huyan, para que no los destruya a ustedes lo mismo que a ellos.»  Y los quenitas salieron de la ciudad de los amalecitas. Entonces Saúl lanzó todo su ejército sobre los amalecitas, y los derrotó; los persiguió desde Javilá hasta Shur, al oriente de Egipto, y mató a filo de espada a todo el pueblo, aunque dejó con vida a Agag, el rey de Amalec. Además de perdonar a Agag, Saúl y su gente también se quedaron con lo mejor de sus animales: ovejas, toros, becerros engordados y carneros; lo de poco valor lo destruyeron.”  (1 Samuel 15:1-9)

Dios le había ORDENADO a Saúl que Agag tenía que ser destruido, y parece que su destrucción era muy importante a los ojos de Dios, ya que Saúl fue rechazado como rey, justo después de haber perdonado a Agag (1 Samuel 15:11).  Ahora, regresemos nuevamente hasta el tiempo de Ester (aproximadamente seis siglos después), y una vez más, veremos cuán profético es el libro de Ester:

“Después de estos sucesos, el rey Asuero encumbró a Amán hijo de Hamedata el agagueoy para honrarlo le permitió ocupar un lugar más elevado que el de todos los príncipes que lo acompañaban.” (Ester 3:1)

“En la residencia real de Susa había un judío llamado Mardoqueo. Era hijo de Yaír, hijo de Simey, hijo de Cis, del linaje de Benjamín, que había sido llevado cautivo desde Jerusalén, junto con los que fueron llevados con Jeconías, rey de Judá, a quien Nabucodonosor llevó a la cautividad babilónica.”  (Ester 2:5-6)

¿Vemos lo peligroso de desobedecer una orden de Dios (aunque nos parezca ilógica)?  Saúl recibió la orden de DESTRUIR a Agag; pero su desobediencia en hacerlo casi resultó en una masacre de los judíos por parte de un agagueo SEIS SIGLOS MÁS TARDE.

Amán era descendiente de Agag; Mardoqueo era descendiente de Cis y Benjamín; la línea de Agag y la línea de Cis tenían que encontrarse de nuevo.  De hecho, la historia de Purim comenzó seiscientos años antes que Ester con Saúl y Agag, pero este fue un comienzo oculto.  Según la tradición judía, Mardoqueo tuvo que destruir al descendiente de Agag (Amán) porque Saúl no destruyó a Agag, y esta es sólo una lección más de este fascinante libro.

Entonces, ¿qué más tiene de especial este libro?

La respuesta a esta pregunta podría sorprenderlo al principio: ¡El libro de Ester es el único libro de la Biblia que no menciona explícitamente a Dios! ¡¿Quéee?! Entonces, ¿por qué está en la Biblia, de todos modos?  ¿Por qué se incluyó en el canon, en primer lugar?

Y aquí llegamos a un punto de gran importancia.  Este libro fue incluido en el canon porque, de hecho, SE TRATA DE DIOS ACTUANDO.  La palabra “Dios” no aparece abiertamente en el Libro porque muchas veces Dios permanece oculto en nuestras vidas, hasta que lo reconocemos a Él y Su escritura en las circunstancias y eventos que se desarrollan.

Sí, a veces sucede que la salvación de Dios llega como un milagro, desafiando las leyes naturales (como en el libro de Daniel, por ejemplo).

Sin embargo, la mayoría de las veces, la salvación divina está “disfrazada” en eventos ordinarios, “oculta” en lo que puede percibirse como una serie de “coincidencias”, como hemos descubierto aquí en el libro de Ester.  Incluso el nombre de este libro, “Megillat Esther” (el Rollo de Ester), es muy profundo y refleja esta asombrosa dinámica entre oculto y revelado: el nombre Ester probablemente esté relacionado con la palabra hebrea “nistar” (“escondido”, “oculto”), mientras que la palabra Megillah podría estar relacionada con la palabra hebrea “megaleh” (“revelar”).

Entonces, incluso las palabras “Megillat Esther” pueden traducirse literalmente como “la Revelación de lo Oculto”, ¡y este es el nombre de este asombroso libro! Pero ¿quién más en la Torá tenía un nombre muy similar?  En Génesis 41:45 leemos que el Faraón le dio a José el nombre de “Safenat Paneaj”, el significado de este nombre no está claro, y hasta el día de hoy no ha habido una interpretación aceptada por todos los estudiosos.

Sin embargo, la antigua tradición interpretativa judía deriva el nombre Safenat Paneaj de las raíces hebreas (y no egipcias) “Tsofnát” y “Panéakj”. Entonces, ¿cuáles son los significados de estas raíces? “Tsofnát” significa “esconder”, “atesorar” o “almacenar”, encontramos un buen ejemplo en las conocidas palabras del Salmo 119: 

“En mi corazón he atesorado tus palabras, para no pecar contra ti.”  (Salmo 119:11)

Por otro lado Panéakj” significa “descifrar”, “averiguar”, “resolver”, “interpretar”, etc.  Así, el nombre egipcio de José podría traducirse como: “El que explica lo oculto” y ese realmente podría ser el nombre que Faraón le daría a José, después de todo ¡él interpretó los sueños de Faraón!

Sin embargo, esta interpretación tiene también un significado adicional y más profundo, el nombre también podría traducirse como «la revelación de lo oculto«, lo que describiría muy bien, no solo la comprensión de Faraón sobre José, sino la totalidad del plan de Dios con José. ¡De esto se trata la historia de José!

El Libro de Ester trata también de este misterio: el misterio del Dios escondido (disfrazado, revelado, reconocido, etc.), en la historia de Ester.  Al igual que en la historia de José, el mal se invierte y así Dios se revela en estas historias, así se le reconoce.  Pero primero, tanto José como Ester necesitaban confiar completamente en Dios; primero tenían que entender que sus vidas estaban en Sus manos, y solo entonces, a través de sus vidas, de una manera aparentemente “natural”, Dios intervino y cambió la historia para siempre.

¿Tendrá el libro de Ester otros simbolismos proféticos escondidos? Yo personalmente creo que sí, ¡pero sólo el tiempo lo dirá!  Feliz Purim.

(Tomado de  https://preachitteachit.org/bible-studies/detail/the-prophecies-of-esther/)


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