
Homosexualidad, transexualidad y la guerra contra las mujeres (irónicamente conocida como “feminismo”), no son cosas del siglo XXI ni de gente “progre”, de hecho son perversiones bien conocidas en la historia bíblica y SIEMPRE terminan con consecuencias desastrosas.
Estoy consciente que es un tema delicado, casi tabú en estos tiempos, pero es importante que los cristianos tengamos claro lo que está sucediendo, su origen y el típico desenlace según la Palabra de Dios. De hecho la Biblia habla mucho al respecto, alrededor de 1500 años antes de Cristo, Moisés advirtió al respecto (¡supongo porque era algo que estaba sucediendo!):
“No te acostarás con un hombre como uno se acuesta con una mujer. Eso es una abominación.” (Levítico 18:22)
“Si un hombre se acuesta con un hombre, como se acuesta con una mujer, los dos cometen una abominación. Ambos morirán irremisiblemente; su sangre será sobre ellos.” (Levítico 20:13)
Buena parte del libro de Levítico habla de todo tipo de “abominaciones” (sexuales, morales, espirituales, etc.), con lo cual nos damos cuenta de la clase de cosas que vivían los judíos, ¡se le para a uno el pelo! Lamentablemente el pecado es parte del ser humano y en la época de Jesús no era diferente, el apóstol Pablo le escribió a los romanos advirtiéndoles del patrón de degeneración sexual, y de que una sociedad que rechaza creer en Dios inevitablemente lo seguirá.
“Pues la ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que con injusticia detienen la verdad. Porque lo que de Dios se conoce es evidente entre ellos pues Dios hizo que fuese evidente. Porque lo invisible de él —su eterno poder y deidad— se deja ver desde la creación del mundo, siendo entendido en las cosas creadas de modo que no tienen excusa. Porque habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias; más bien, se hicieron vanos en sus razonamientos, y su insensato corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios se hicieron fatuos y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen a la semejanza de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por tanto, Dios los entregó a la impureza, en las pasiones de sus corazones, para deshonrar sus cuerpos entre sí. Ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y veneraron y rindieron culto a la creación antes que al Creador ¡quien es bendito para siempre! Amén.
Por esta causa, Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por relaciones contra naturaleza. De la misma manera, también los hombres, dejando las relaciones naturales con la mujer, se encendieron en sus pasiones desordenadas unos con otros, cometiendo actos vergonzosos hombres con hombres y recibiendo en sí mismos la retribución que corresponde a su extravío. Como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, los entregó Dios a una mente reprobada para hacer lo que no es debido. Se han llenado de toda injusticia, maldad, avaricia y perversidad. Están repletos de envidia, homicidios, contiendas, engaños, mala intención. Son contenciosos, calumniadores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de males, desobedientes a sus padres, insensatos, desleales, crueles y sin misericordia. A pesar de que ellos reconocen el justo juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen sino que también se complacen en los que las practican.” (Romanos 1:18-32)
En estos pasajes, Pablo les advirtió a los romanos de la gravedad de sus pecados, pero que además venían en “combo” (algo similar a lo que ocurre con la ignorancia, la religiosidad y la idolatría) y les resumió el proceso como una espiral descendente en tres etapas:
- Adoración a la naturaleza
- Homosexualidad
- Una mente reprobada
De acuerdo con el argumento del apóstol Pablo, este es el plan de acción para la depravación de una sociedad que rompe su vínculo con Dios, y que se dedica a satisfacer sus apetitos sexuales sin restricciones. Primero, todo empieza muy sutilmente a enfocarse en la creación (en lugar del Creador), y en la segunda etapa, dice Pablo que la sociedad cruza hacia lo que es “contrario a la naturaleza”, es decir, la homosexualidad y el desenfreno total (¿suena conocido?). 😉
Nada de esto eran temas ajenos a los romanos, si alguna vez han estado en Roma, sabrán que las estatuas de los héroes romanos, tanto reales como mitológicos, están esparcidas por La Ciudad Eterna. Lo que quizás algunos no sepan es que los romanos no fueron particularmente originales en este sentido, la mitología romana era un plagio descarado del panteón griego, y también lo era su arte.
Por lo tanto, el arte en ambos casos es una pista más importante de lo que parece. Grecia fue la primera sociedad occidental en intentar incorporar la homosexualidad, y más tarde la pedofilia, consecuentemente la civilización griega, perversa y autoindulgente, se derrumbó. Los romanos siguieron un camino similar y su civilización también se derrumbó, pero increíblemente, antes de ambos, los antiguos hebreos también hicieron lo mismo, ¡y obviamente las consecuencias fueron las mismas!
El arte grecorromano comenzó muy sutilmente primero a “celebrar” y luego a “adorar” el físico masculino, las mujeres generalmente jugaban un papel menor en el arte de los últimos imperios griego y romano, y son los machos (desnudos y musculosos), los que dominan el arte de estos períodos. ¿Les suena conocido?
Volviendo al apóstol Pablo, en su primera carta a los Corintios presenta un argumento adicional que tiene aplicación aquí, es inusual porque no aparece en ninguna otra parte de las Escrituras, y se trata de cabello. Sí, ¡del cabello! Él dice que el cabello largo en un hombre es afeminado, mientras que el cabello largo en una mujer es “su gloria”. “Eso es sólo una cuestión cultural”, dirán algunos, y no están solos al decirlo, algunos pastores ignorantes dicen lo mismo, pero Pablo no está haciendo un argumento cultural, él apela a la creación:
“¿Acaso no les enseña la naturaleza misma que le es deshonroso [“atimía”] al hombre dejarse crecer el cabello, mientras que a la mujer le es honroso dejarse crecer el cabello? Porque le ha sido dado el cabello en lugar de velo.” (1 Corintios 11:14-15)
La palabra que usa Pablo en griego es “atimía”, que quiere decir específicamente “infamia”, “indigno”, “desgracia”, etc. (y por cierto que con esto se prueba que Jesús NO usaba el cabello largo, un tema que veremos otro día). Este argumento aparece sólo una vez en la Biblia y eso se debe a que la iglesia de Corinto estaba lidiando con la perversión sexual avanzada, tanto en la ciudad como en la iglesia.
En la antigua ciudad de Corinto se encontraba el Templo de Afrodita, muy por encima de la ciudad sobre una colina rocosa. Afrodita era la diosa del amor y la lujuria, y el templo era atendido por prostitutas que se mantenían muy ocupadas con los visitantes. Corinto era una ciudad portuaria, a diario pasaban viajeros de todo el Mediterráneo, es por eso que un proverbio de la época decía: “el viaje a Corinto no es para todos”, esto porque muchos hombres destruyeron su alma allí.
Una pista de la degeneración de la época se encuentra en el arte, las estatuas de Afrodita de este período la representan con un peinado masculino corto. De hecho esta moda entró en la iglesia con mujeres que imitaban el estilo de Afrodita y sus prostitutas, de la misma manera que las mujeres de hoy podrían imitar a una celebridad. Pablo les dice que no es natural, hacerlo era deshacerse de su feminidad y asumir una masculinidad que Dios nunca quiso que tuvieran.
En el arreglo divino de las cosas del Señor, los hombres debían ser HOMBRES y las mujeres MUJERES, y los dos debían permanecer en sus respectivos roles EN APARIENCIA Y PROPÓSITO. Pero con el culto a lo masculino se puso de moda asumir características masculinas, por lo que comenzamos a ver el patrón del que hablaba Pablo.
Pero no es sólo que los hebreos, griegos y romanos lo siguieron en cada etapa, sino que nosotros también lo estamos siguiendo:
1. Adoración de la naturaleza: lo estamos viviendo, ¿qué es el movimiento ecologista sino un nuevo paganismo (la “Madre Naturaleza”, “Gaia”, “Pachamama”, etc.)? El otro tema descontrolado es hacia los animales, que actualmente casi tienen más derechos que los niños.
2. Homosexualidad: comenzamos a tolerarla hace décadas, luego a integrarla a la sociedad y ahora estamos obligados a aceptarla como algo “normal”, a riesgo de ser acusados de “homofóbicos”. Según las estadísticas, el crecimiento de las personas que se identifican como LGBT en la sociedad ha sido exponencial, pasando en los Estados Unidos del 2.6% en la generación conocida como “baby boomers” (nacidos entre 1946 y 1964) al 20.8% en la “generación Z” (nacidos entre 1997 y 2002). Fuente: https://www.statista.com/statistics/719685/american-adults-who-identify-as-homosexual-bisexual-transgender-by-generation/
3. Una mente degradada: ¿Realmente requiere algún comentario? Lo vemos por todo lado: la sexualización de los niños, las operaciones irreversibles de cambio de sexo de los adolescentes, la normalización de la pedofilia y un inmenso etcétera.
Por encima de todo está el culto a la masculinidad, pero de forma perversa y enfermiza. Si la estatuas fueron el medio de los artistas de la época grecorromana, hoy ese mismo sentimiento por lo masculino se expresa en historietas, novelas gráficas y películas de superhéroes donde una forma exagerada de masculinidad física es la norma y las mujeres abandonan las características femeninas por las masculinas.
En la Grecia tardía, en Roma y de igual forma ahora, a las mujeres se les vendió una mentira, cuya aceptación es fundamentalmente perjudicial para que tengan cualquier papel en la sociedad: que su feminidad es debilidad.
Pensemos en los esfuerzos de las feministas por derrocar su propia feminidad para perseguir la masculinidad:
- Abandonar la crianza de los hijos y el hogar para entrar en el mundo laboral y competir con los hombres
- El aborto como medio de suprimir el papel de esposa y madre para seguir compitiendo con los hombres
- La insistencia de entrar en espacios tradicionalmente masculinos (deportivos, militares, industriales, etc.) para competir con los hombres. A esto se le suma además el ingreso de hombres biológicos a espacios tradicionalmente femeninos en deportes, baños, crianza de los hijos e incluso en los esfuerzos por tener hijos
Por supuesto, esto sólo puede terminar en un fracaso, las mujeres no pueden cumplir los roles masculinos tan bien como los hombres que fueron diseñados por Dios para ese propósito (lo contrario también es cierto), e irónicamente cada vez se hunden más y más, perdiendo todo su sentido de vida (exactamente el propósito de satanás).
Los últimos griegos y romanos aniquilaron lo femenino y simultáneamente elevaron lo masculino, pero como ya los dijimos, en forma pervertida. Por ejemplo, los griegos llegaron a ver la homosexualidad y la pedofilia NO como debilidad, sino como la máxima expresión de la dominación masculina, pero ya Dios había advertido que los entregaría a “sus pasiones vergonzosas” y esto los llevaría a la muerte.
Lo irónico es que estamos EXACTAMENTE en esa misma trayectoria y, a menos que se detenga la espiral descendente, el final de nuestra civilización será (lógicamente) el mismo que el de las que nos precedieron. Con el surgimiento de la homosexualidad y la adoración de una masculinidad distorsionada, los hombres hicieron la guerra a la feminidad y están repitiendo el patrón.
Desafortunadamente, muchas mujeres están ayudando en su propia destrucción. Si la ciencia finalmente logra la reproducción sin mujeres (que aparentemente ya es posible), será el fin de la civilización. Abandonar lo que es natural y ordenado por Dios siempre tiene consecuencias, y estamos irremediablemente caminando a pasos agigantados hacia dicho desenlace.
¡Si tan sólo las mujeres entendieran que están siendo utilizadas por satanás para alterar el plan Perfecto de Dios!
(Basado en parte en https://larryalextaunton.com/2023/02/a-history-of-sex-from-feminine-to-frida/)
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