¡Despiértate tú que duermes!

Hagan todo esto, conscientes del tiempo en que vivimos y de que ya es hora de que despertemos del sueño.  Porque nuestra salvación está más cerca de nosotros ahora que cuando creímos.  La noche ha avanzado, y se acerca el día.  Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas, y revistámonos de las armas de la luz.”  (Romanos 13:11-12)

Pablo está escribiendo a la congregación de cristianos en el corazón del Imperio Romano.  En primer lugar les ha dado una magnífica explicación de las doctrinas de la fe que han de creer, y luego les ha hablado de la clase de vida que la enseñanza cristiana debe producir al presentar sus cuerpos a Dios, tanto de sus vidas individuales como de la vida corporativa de la iglesia.

Luego continuó exponiendo la Ley de Dios y luego los instó, como culminación de un espíritu renovado, a amar a su prójimo como se aman a sí mismos.  Uno pensaría que ha cubierto todo el espectro de la vida cristiana, pero tiene algo más que decir sobre el discipulado, así que Pablo vuelve al tema del cristianismo revivido y revitalizado. Está preocupado por algunos de ellos; no por su doctrina ni de su moralidad, sino porque se están volviendo “tibios”; están dejando su primer amor por otros intereses terrenales: la política y los negocios, etc.

De hecho, están reincidiendo sin ser conscientes de ello, la imagen que Pablo usa aquí es la de un cristiano que se queda dormido, “ya es hora de despertarse del sueño” les dice. ¿De qué les sirven todas esas doctrinas si están dormidos?  ¿De qué les sirve que se hayan convertido en hombres y mujeres morales y justos si están dormidos?  ¿De qué nos sirve a nosotros mismos asistir a la iglesia y que estemos al tanto de todos los pormenores de otros miembros de la iglesia si estamos dormidos?

Frecuentemente en las Escrituras se nos exhorta a los creyentes a “despertar”, a revivir, y se nos advierte de los peligros del sueño espiritual.  Esta persona simbólica la encontramos en el libro de Proverbios: el hombre perezoso, y su locura se exhibe ante todo el mundo.  

“Perezoso, mira a las hormigas; fíjate en sus caminos, y ponte a pensar.  Ellas no tienen quien las mande, ni quien les dé órdenes ni las gobierne.  Preparan su comida en el verano, y en el tiempo de la siega recogen su comida. Perezoso, ¿cuánto más seguirás durmiendo? ¿Cuándo vas a despertar de tu sueño?” (Proverbios 6:6-9)

Luego escuchamos al profeta Isaías predicar al Israel dormido: “¡Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz!”  O escuchamos a Amós advirtiendo al pueblo descuidado de Dios: “¡Ay de los que están tranquilos en Sión!”  O un capitán de barco (pagano) que está más despierto que un profeta del Antiguo Testamento: 

“Así que el patrón de la nave se le acercó y le dijo: «¿Qué te pasa, dormilón? ¡Levántate, y clama a tu Dios!  Tal vez tenga compasión de nosotros, y no pereceremos.»”  (Jonás 1:6) 

En el Nuevo Testamento encontramos al Señor Jesús contando una parábola en la que un amo se dirige a un siervo dormido y le dice: “Siervo malo y negligente”, dormía mientras sus consiervos trabajaban duro. Luego nos encontramos con el apóstol Pablo exhortando a la iglesia en Corinto diciéndoles: “Despierta para la justicia”, asimismo se dirige a la iglesia de Éfeso: “Despierta, tú que duermes”, y también se incluye en su carta a los tesalonicenses y les dice “no durmamos como los demás”.

En la carta a la iglesia en Sardis, en los primeros capítulos del libro de Apocalipsis, el Señor Jesús le da este veredicto:

“Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: Así dice el que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas: Yo sé todo lo que haces, y sé que estás muerto, aunque parezcas estar vivo. Manténte vigilante y afirma todo aquello que está a punto de morir, pues he encontrado que tus obras no son perfectas ante mi Dios.” (Apocalipsis 3:1-2)

Ahora, todas estas referencias nos dicen una cosa: que es posible que uno pueda ser un verdadero creyente, perteneciendo a la verdadera iglesia de Cristo y, sin embargo estar dormido, todos los profetas, apóstoles y hasta Nuestro Señor, tanto en su estado de humillación como de exaltación, dejaron peligrosamente claro este peligro.  Pero lo que distingue a estas exhortaciones es esto, que Dios nos hace responsables de nuestra condición (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/03/gracia-licencia-para-pecar/).  

En otras palabras, no podemos culpar a Dios por haber estado dormidos, la culpa es nuestra.

Si bien Dios no nos pedirá hacer algo que su Gracia no nos ha provisto, no podemos decirle a Dios que nos ha hecho dormilones, o echarle la culpa de nuestra pereza a los demás.  Si dormimos NO es porque hay alguna falla en el amor o la provisión divina, sino por nuestro desinterés por obedecer a Dios. Tales excusas son tan antiguas como la caída misma y el intento de Adán de echarle la culpa de su pecado a su esposa: “La mujer que me diste por compañera fue quien me dio del árbol, y yo comí”.

Nosotros somos responsables de nuestro sueño, y somos responsables del estado de nuestras iglesias y de nuestras familias.  Pablo le enseña a dicha congregación lo que deben creer, y luego les exhorta cómo deben vivir, y luego los desafía a no adormecerse como lo hacen los demás. Ahora es el momento de despertar del sueño porque pronto terminarán los trabajos de nuestra vida, la consumación de nuestra salvación, plena y final, está cada vez más cerca; ya está mucho más cerca que cuando creímos por primera vez hace cinco, diez o veinte años (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/05/en-que-fecha-regresara-cristo/).

El día está casi aquí; esta noche está llegando a su fin, así que no nos durmamos, no hay falla en la provisión divina o el amor o poder divino, así que para evitar dormirnos y estar “despiertos” constantemente, hagámonos dos preguntas acerca de este estado de sueño espiritual.

1. ¿Cuándo nos sentimos más tentados a dormir?

En ciertos momentos de la vida de todo tipo de cristianos, desde nuevos creyentes hasta viejos predicadores, todos estamos en peligro de adormecernos, y con frecuencia no nos damos cuenta. ¿Cuáles son esos tiempos?  

  • Lo más probable que un cristiano se duerma cuando sus circunstancias externas son beneficiosas.  Cuando todo esté seguro y cómodo es cuando corremos el riesgo de decirnos a nosotros mismos: “Ya puede descansar mi alma, pues ahora tengo guardados muchos bienes para muchos años.  Ahora, pues, ¡a comer, a beber y a disfrutar!” (Lucas 12:19).  En cambio, cuando estamos viviendo una prueba estamos más despiertos (espiritualmente) que nunca, muchos de nosotros hemos experimentado esto, ya sea porque estábamos desempleados o simplemente los gastos superaban los ingresos.  En esos momentos no queda más que confiar en la providencia de Dios y en esos momentos nos dirigíamos al trono de la Gracia clamando por misericordia.  Cuando Jonás estaba en el vientre del pez, velaba y oraba, pero cuando estaba a bordo del barco, dormía. Todos los demás podían ver el peligro, todos los demás oraban e invocaban el nombre de su dios, pero Jonás dormía tranquilamente. Una vez que lo arrojaron por la borda y se lo tragó el pez, ¡cómo oraba!  Ahora sí, sin ninguna posibilidad de sobrevivir, se humilló ante Dios, clamó por misericordia y le hizo la promesa que finalmente cumpliría la orden dada.
  • Es más probable que un cristiano se duerma cuando todo va bien en asuntos espirituales, pero el enemigo no es menos peligroso ni menos ocupado hoy que nunca. ¿Cuándo vino el enemigo y sembró cizaña en el trigo?  Fue mientras nadie miraba, mientras los hombres dormían.  Todo el trabajo de arar, sembrar y regar había terminado, ahora estaban tranquilos con anticipación de la cosecha llena, graneros rebosantes y riqueza.  Una iglesia que no vigila pronto se convierte en una iglesia impía.  Una congregación que no guarda con cuidado la Verdad tal como es en Jesús pronto se convertirá en una iglesia enferma, una iglesia degenerada y finalmente una sinagoga de satanás (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/31/la-iglesia-perfecta/). No hay momento en el que tengamos más probabilidades de quedarnos dormidos que cuando pensamos que estamos a salvo.  Se nos dice de los discípulos que bajaron del Monte de la Transfiguración, se durmieron.  Cuando estos mismos hombres estuvieron más tarde en el aposento alto en la última cena, y nuestro Señor los llevó a velar y orar con Él en el Jardín, se nos dice que se durmieron.  Acababan de escuchar el sermón más grande que los hombres jamás hayan escuchado en este mundo; acababan de escuchar su clímax en la oración más grande que jamás se haya orado, habían oído la advertencia de Jesús de velar y su pedido de que oraran, y sin embargo, se durmieron.  Habían sido admitidos en el lugar más secreto del dolor de Nuestro Señor; vieron su sudor como gotas de sangre y lo oyeron luchar para que Dios le diera otra copa de beber, pero los encontró durmiendo. Aunque los despertó, pronto se durmieron de nuevo.
  • Es más probable que un cristiano se duerma cuando se acerca al final del viaje.  Estoy diciendo que aquellos que hemos sido cristianos durante muchos años también corremos el peligro de adormecernos, de pensar que un mensaje como este es más adecuado para el joven creyente confiado que para nosotros mismos.  Pero, ¿hemos notado en la Biblia que hay pocos jóvenes que caen en pecado grave?  Lot no era joven cuando se emborrachó, Abraham no era ningún chiquillo cuando mintió, Jacob no era un niño cuando engañó a su hermano, David no era un adolescente cuando fornicaba y conspiraba para asesinar, Pedro no era un hombre joven cuando negó a su Señor, etc., etc., etc. Bendito sea Dios si no te ha permitido vivir una vida inútil, pero cuidado si es que estamos empezando a “tomarnos las cosas con calma”.  Pablo nos advierte de esa trampa: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12).  O dicho de otra forma, ojalá no fueras tan prudente y sabio, ojalá fueras la mitad de tonto de lo que solías ser cuando amabas a Dios con un celo tan grande que nada era demasiado difícil ni demasiado desafiante si el Señor te llamaba a hacer algo por él…  (Por aquello, estas palabras van sobre todo para mí, que a veces tiendo a caer en esta trampa).

2. ¿Cuál es la naturaleza de este sueño en el que podemos caer?

Por aquello, no estoy hablando de perder la salvación, estuvimos muertos una vez, pero ahora estamos vivos en Cristo Jesús y nunca moriremos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/13/se-puede-perder-la-salvacion/), pero aunque un cristiano no muera, puede dormirse y ese sueño puede ser tan parecido a la muerte que es difícil decir si este hombre es un cristiano o un impío dormido, ambos están parecidos.  Entonces, ¿qué es lo que caracteriza a un cristiano dormido?

  • Un hombre dormido no se da cuenta de que la casa se está incendiando o que hay ladrón merodeando en el jardín.  Tampoco se da cuenta si hay alguien enfermo en la casa; o su madre está teniendo un infarto, porque él está dormido.  Un volcán ha estallado y la lava fluye hacia su casa; o una ola de tsunami ha retrocedido momentáneamente hacia la bahía y pronto regresará con una energía destructiva de seis metros de altura y arrasando todo a su paso, pero ignora todo esto porque está dormido. Ese es el peligro cuando nos volvemos fríos y rutinarios en nuestro cristianismo, haciendo las cosas en piloto automático sin preocuparse de nada “para no tener que enfrentar a nadie”. Antes pensábamos en personas a las que podíamos visitar porque estaban perdidas, antes escudriñábamos las Escrituras porque teníamos sed de conocimiento, y además revisábamos con lupa el mensaje de los pastores y maestros (pasándolos por el “filtro de la Palabra”) para cerciorarnos que se apegaban a la Verdad.  Nuestro corazón está ahora en otra cosa, somos insensibles e indiferentes, ¿qué nos pasó?
  • Cuando dormimos el sentido común desaparece, y la fantasía hace fiesta en nuestros cerebros y nuestra realidad es temporalmente ofuscada.  Así es el tiempo de adormecimiento espiritual de muchas iglesias, a las palabras simples se les da un significado extraordinario, algunas lágrimas se convierten en un renacimiento, el levantamiento de un par de manos y ya claman que “estamos siendo testigos de poderosas bendiciones del cielo”, pero todo es una vana ilusión, es pura fantasía y religiosidad (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/12/el-peligro-de-la-religion/). Hay cristianos que están viviendo en un mundo de sueños, están tratando de escapar de la realidad de su propia somnolencia mediante tales fantasías (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/18/folclor-cristiano/), pero la Biblia es clara que estamos llamados a luchar y ser celosos de la Verdad.  ¿Se está desviando tu iglesia del camino?  ¿Está tu pastor enseñando doctrina que no es bíblica? ¿Están los ancianos permitiendo conductas pecaminosas obvias y sin arrepentimiento en el ”Cuerpo de Cristo”? ¡Enfrentémoslos!  Este es el momento y el lugar donde debemos trabajar para Nuestro Señor, y TODOS estamos llamados a cuidar este “tesoro” que nos fue dado (no solo los que “sirven” en la iglesia).
  • Cuando dormimos somos terriblemente vulnerables, un asesino puede herirnos; un ladrón puede entrar y robar.  Los hombres dormidos siempre están en peligro, no pueden protegerse ni contraatacar, y si esa es nuestra realidad espiritual, entonces nuestra vida está en peligro.  De nuevo, no estoy hablando de salvación porque nuestra vida eterna está protegida en Cristo Jesús, pero podemos perder nuestra utilidad y propósito si estamos dormidos, tal vez escudándonos en nuestra debilidad, diciendo: “es que no puedo evitarlo, me decido a cambiar pero caigo una y otra vez.”  Esa es la marca de un cristiano dormido, David paseaba sobre el techo de su palacio; estaba espiritualmente sonámbulo; era vulnerable al peligro.
  • Este sueño se caracteriza por la inactividad y el ocio.  Los agricultores no pueden arar sus campos si están durmiendo, los pescadores no pueden levantar su cañas y renovar el cebo si están durmiendo y de nada sirve un médico dormido en la sala de cirugías.  Pero espiritualmente los campos están listos para la siega, y debemos orar para que el Señor envíe obreros a los campos, hombres que trabajen y que amen trabajar, sin excusas.

Entonces, hombres y mujeres en Cristo, no durmamos como los demás, nuestra salvación está más cerca que cuando creímos por primera vez, pronto deberemos comparecer ante el Tribunal de Cristo y dar cuenta de las obras hechas en el cuerpo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/13/el-tribunal-de-cristo/).  El mundo va por un camino ancho, dijo Jesús, y se dirige a la destrucción.

¿Qué estamos haciendo para llegar a la gente con las buenas nuevas de Jesucristo?  ¿Estamos usando nuestros talentos para glorificar a Dios?  Nuestro testimonio, ¿da Fe de una vida renovada por el amor de Cristo, o es indistinguible del de un impío?

¡Examinémonos!

Dios en el cielo no se adormece ni duerme, es a Él a quien debemos ir, debemos clamarle que nos despierte, nos reviva y nos dé fortaleza, sabiduría, paz y fe.  Los enemigos de Dios no duermen, el mundo y el diablo no duermen, entonces no permitamos que los hijos de Dios durmamos.  Ha llegado la hora; está aquí ahora para que despertemos de nuestro sueño, ¡y escuchemos esta llamada de atención desde el trono del universo!

“Pero cuando todas las cosas son expuestas a la luz, quedan de manifiesto; porque la luz lo manifiesta todo.  Por eso dice: «Despiértate, tú que duermes.  Levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.»”  (Efesios 5:14)

(Basado en parte en https://banneroftruth.org/us/resources/articles/2009/wake-up-sleepers/)


Descubre más desde ofertaportiempolimitado.org

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.