
Cuando una persona rechaza al Dios de la Biblia, a menudo opta por etiquetarlo como inmoral, de hecho conozco a personas (ateas) que acusan a Dios de ser hipócrita, egoísta, arrogante, crítico, odioso e incluso homicida, o sea, ¡básicamente un monstruo moral!
Parte del problema de responder a este tipo de reclamos es que requieren respuestas extensas (y eso no es sencillo con alguien que no tiene ganas de conocer la Verdad), sobre todo porque primero hay que entender los fundamentos del “marco legal” del Plan de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/).
Es importante darse cuenta de cuán profundo puede ser este tema, ya que un sólo artículo nunca podría hacerle justicia al tema. De hecho, yo mismo tendría que empezar por recomendar unos diez artículos del blog para poder empezar a discutir el tema, así que tal vez es más sencillo mirar las acusaciones comunes contra Dios y ver cómo fallan:
- ¿Es Dios inmoral o malvado?
El primer problema con cualquier acusación de “monstruo moral” contra Dios es que requiere un estándar de moralidad separado de Dios, ¿y de dónde lo van a tomar? En otras palabras, para decir que “Dios es moralmente incorrecto”, uno tiene que definir la moralidad de una manera que justifique esa afirmación, pero, ¿qué estándar significativo puede existir (aparte de Dios), para los principios morales?
Aquí es donde la cosa se enreda, porque aparte de Dios no es posible tener una moral verdaderamente objetiva. La simple opinión obviamente no es suficiente: para que la afirmación de que «Dios es un monstruo moral» tenga sentido, debe basarse en algún estándar inmutable. Ideas como “justicia” o “injusticia” no son objetivas, así que no existe una razón racional para que las opiniones o las ideas subjetivas sean la fuente del razonamiento moral.
En otras palabras, lo que quieren “juzgar” a Dios deben a la vez tomar prestados los estándares divinos para poder hacerlo, porque por ejemplo, si Dios no existe, por qué matar sería malo? ¿Vemos el dilema? 😉
Entonces, el primer problema con afirmar que Dios es inmoral es que las afirmaciones morales significativas requieren que Dios exista EN PRIMER LUGAR. Etiquetar algo como «bueno» o «malo» requiere suposiciones que conducen inevitablemente a Dios, este hecho está relacionado con la siguiente objeción común sobre la moralidad divina.
- El problema del bien
Los ateos a menudo acusan a Dios de ser malo, sin embargo con la misma frecuencia atacan indirectamente la moralidad de Dios al cuestionar la existencia del mal. Un Dios verdaderamente bueno, afirman, no permitiría el mal. Más sobre esto más adelante; por ahora, considere que este enfoque crea un problema mucho mayor para el no creyente que para el creyente. En resumen, los cristianos podemos apelar a conceptos como el libre albedrío al explicar por qué un Dios bueno podría permitir el mal.
Sin embargo, el no creyente encuentra una cuestión mucho más difícil cuando se enfrenta a la inversa de la pregunta: ¿por qué existe el “bien” si no existe Dios? Y todavía más complicado de responder: ¿por qué “debería” una persona ser buena, si no hay Dios o si Dios es verdaderamente un “monstruo moral”?
Recuerde, si la última medida de la moralidad es alguna opinión humana, siempre puede haber diferentes formas de interpretar esa opinión. El «surgimiento humano» suena como una gran base para la moralidad hasta que alguien define convenientemente a ciertas personas como menos que humanas.
Esto conduce a un serio caso de hipocresía y arrogancia. Al alguien afirmar que Dios es moralmente incorrecto, en el fondo está diciendo que tiene conocimiento de un sistema moral mejor; y tácitamente esta persona está afirmando ser (él o ella) la norma de la moralidad. Esa afirmación no sólo hace que su crítica de la moral de Dios sea irrelevante, sino que la deja sin sentido (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/14/la-importancia-de-la-verdad/).
- ¡Tú no eres mi jefe!
Otra acusación común es que Dios es arrogante, egoísta y/o ególatra, que Dios exige adoración, castiga a los que no están de acuerdo, e incluso condena a los que lo insultan. De acuerdo con la línea común de esta queja, un Dios verdaderamente “bueno” dejaría que las personas hicieran lo que quisieran, sin necesariamente obedecer Sus reglas, y ciertamente no le importaría cómo piensan o hablan de Él.
La respuesta más rápida a esta objeción particular se basa en el concepto de paternidad. Los buenos padres no permiten que sus hijos los insulten o los desobedezcan, esto no se debe a que los padres sean ególatras; es porque aman a sus hijos. Incluso si los niños no entienden por qué, las reglas de los padres son para el bien de los niños, todo sabemos que habrán circunstancias en las que un niño no puede entender todos los detalles; simplemente necesita saber que “mamá y papá dijeron que no”.
De la misma forma, no hay nada irrazonable en la expectativa de obediencia de Dios, dado que Él es un Padre amoroso que quiere lo mejor para Sus hijos y que sabe mucho más que ellos. Dios no puede ser etiquetado como un “monstruo moral” simplemente porque Él ha establecido reglas que a algunas personas no les gustan, no entienden o se niegan a obedecer.
Las acusaciones de arrogancia divina y egoísmo también deben ser puestas en perspectiva. La razón por la que la gente tiene un problema con la arrogancia humana y el egoísmo es simple: sabemos que el egoísta no es perfecto. La arrogancia de una persona irrita nuestros nervios debido a nuestro conocimiento básico de que el ególatra o arrogante no es realmente perfecto, pero Dios, sin embargo, SÍ es perfecto.
Si habla, actúa y gobierna como si fuera perfecto, es simplemente porque LO ES. No hay arrogancia ni egoísmo involucrados, eso solo pueden existir en un ser inferior, en tanto que las afirmaciones de Gloria de Dios coinciden con la realidad.
Además, según la Biblia, Dios ha demostrado gran paciencia, amor y sacrificio a favor de la humanidad (Romanos 5:8). El concepto central del evangelio es que Dios estaba dispuesto a convertirse en un ser humano, sufrir y luchar, y luego ser asesinado por Sus propias creaciones, y Él hizo todo esto para proporcionar los medios que permitieran a la humanidad vivir para siempre con Él. Eso es exactamente el contrario de ser egoísta o arrogante.
- Vida, muerte y guerra
Muchos de los que acusan a Dios de ser un “monstruo moral” mencionan las guerras descritas en el Antiguo Testamento, o señalan el uso de la pena capital por ciertos actos bajo la Ley Mosaica.
La respuesta más simple a estos argumentos tiene la ventaja de la fuerza lógica, aunque significa poco para el incrédulo promedio. En pocas palabras, si Dios existe y creó la vida, entonces Él tiene la autoridad para decidir qué sucede con esa vida. Él es el dueño de TODO, puede establecer las reglas y puede determinar los castigos por romper esas reglas, y si todo el universo es Su creación, entonces la “moralidad”, incluyendo la vida y la muerte, está por definición bajo Su control.
Otra respuesta a la acusación de que los eventos del Antiguo Testamento son moralmente reprobables es colocar todos esos eventos en su contexto histórico y bíblico. Cuando Dios ordenó la guerra contra los cananeos, por ejemplo, no fue un acto de genocidio al azar, ésta era una cultura que había sido advertida sobre su omnipresente maldad durante siglos, y finalmente había llegado el momento de que Dios castigara ese mal (Génesis 15:16).
Cuando Dios ordenó la pena de muerte en Israel por ciertos delitos, no fue en el contexto de un ambiente estable, libre y moderno, sino que fue durante una época de gran peligro, inestabilidad e incertidumbre. Este mismo principio se aplica incluso en las sociedades modernas: castigamos los delitos en proporción a su daño a la cultura. En dichos tiempos, lo que hoy tal vez se consideraría “delitos menores” (¡si es que se consideraran delitos!), dañaba profundamente la supervivencia de la cultura judía.
Nuevamente, el contexto de los mandamientos de Dios es importante, si el plan de Dios era traer al Mesías, la única esperanza de la humanidad, a través de Israel, entonces es razonable que Él tomaría medidas serias para proteger la supervivencia de dicho pueblo.
- Libre albedrío vs. sufrimiento y maldad
Fácilmente, el ataque más común a la moralidad de Dios es la realidad del mal, según esta acusación Dios es un “monstruo moral” porque Él “creó” el mal, o porque no hace nada al respecto. Ambas afirmaciones son contrarias a la razón y la evidencia, así como a la comprensión bíblica de la naturaleza de Dios.
En los términos más simples, el mal es todo lo que contradice la voluntad de Dios. Hay una tremenda diferencia, entonces, entre algo que Dios no quiere (pero que Él permite) y lo que Él directa e intencionalmente hace que suceda. Si es lógicamente posible que un ser humano (falible e imperfecto) permita ciertas cosas que teóricamente podría evitar para obtener un objetivo mayor, entonces Dios obviamente puede hacer lo mismo. Aquí es donde el concepto de libre albedrío entra en la ecuación.
La abrumadora mayoría del sufrimiento humano es el resultado de la actividad humana. Más concretamente, es el resultado del pecado humano, ya sea el nuestro o el de otra persona. Pero sin la capacidad de elegir el egoísmo, la cobardía y la venganza, no existiría la generosidad, la valentía o el perdón. El amor expresado por un ser que no tiene otra opción que amar no tiene mérito, si así fuéramos seríamos robots, no seres libres.
También es falso sugerir que Dios no ha hecho nada acerca del mal. Bíblicamente, hay muchas razones para pensar que Dios ha limitado el nivel de maldad que somos capaces de experimentar en la tierra (ver Job 1:12; 2:6; y 2 Tesalonicenses 2:7). No importa qué límite establezca Dios para el mal, siempre habrá algo peor, nuestra naturaleza caída busca constantemente nuevas perversiones y maldades, y eso lo podemos ver todos los días.
Asimismo, según la Biblia, Dios ha hecho todo lo posible para promulgar un plan para acabar con todo mal y sufrimiento. El hecho de que el Plan de Dios no se haya completado (todavía) no es una señal de que Dios no ha hecho nada. El resultado final aún no se ha producido, pero TODO está en marcha hacia ese fin.
Aunque el tema del libre albedrío humano es complejo, incluso un breve examen muestra que hay razones, al menos en teoría, por las que Dios nos permitiría la libertad y la elección en esta vida. Eso es especialmente cierto cuando se considera que, según el cristianismo, esta vida no es todo lo que hay, lo que luchamos y sufrimos en esta vida no es todo lo que somos o para lo que estamos destinados, ¡TODO LO CONTRARIO!
“Por la fe, todos ellos murieron sin haber recibido lo que se les había prometido, y sólo llegaron a ver esto a lo lejos; pero lo creyeron y lo saludaron, pues reconocieron que eran extranjeros y peregrinos en esta tierra.” (Hebreos 11:13)
En conclusión, si bien esto no es una mirada en profundidad a la afirmación de que Dios es un “monstruo moral”, debería ser suficiente para demostrar que tal afirmación no tiene mucho sentido, hay graves defectos de hecho, filosóficos y lógicos al hacer tal acusación contra Dios y generalmente nace del desconocimiento absoluto de quién es Dios y cuáles son sus atributos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/cual-es-el-caracter-de-dios-y-cuales-son-sus-atributos/).
(Tomado de https://www.gotquestions.org/God-moral-monster.html)
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