El arrepentimiento bíblico

Cuando hablamos del arrepentimiento, se nos viene a la mente la definición de la Real Academia Española, que dice: “acción o efecto de arrepentirse, sentir pesar por haber hecho o dejado de hacer algo.”  ¿Pero será esa la definición bíblica?  ¿Qué dice la Biblia que es realmente el “arrepentimiento”?

Y la pregunta del millón: ¿SERÁ NECESARIO EL ARREPENTIMIENTO PARA LA SALVACIÓN? 

El arrepentimiento es un tema bastante difícil de discutir porque (consciente o inconscientemente) la mayoría de las personas tienen una definición basada en la religión, aunque es posible que la Biblia tenga una diferente.  Eso no es tan raro como suena, de hecho la Iglesia Católica Romana ha inventado la «penitencia» (sufrir por tus pecados, como la flagelación o golpearte con una correa), y los protestantes también tienen una doctrina llamada «penitencia» (sentirse culpable o arrepentido por tus pecados), pero ninguna de estas doctrinas religiosas están en la Biblia.

Desafortunadamente, la gente ha confundido el arrepentimiento bíblico con la penitencia de la religión, y hoy vamos a tratar de resolver este lío y determinar qué dice la Biblia que es el arrepentimiento. Lo cierto es que el arrepentimiento bíblico NO es “volverse de los pecados de uno” y tampoco es “sentirse arrepentido por los pecados de uno”. Si es la primera vez que lee esto no está sólo(a), yo también me asombré cuando lo aprendí, y la verdad así hay miles de conceptos que debemos “desaprender” para aprenderlos correctamente conforme a la Palabra de Dios.

Para entrar en materia, en el capítulo 6 de Génesis, unos 1600 años desde la caída de Adán, vemos como la humanidad está decayendo cada vez más (tanto moral como espiritualmente) y entonces encontramos un pasaje medio extraño:

“Al ver el Señor que la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todos sus pensamientos tendían siempre hacia el mal, se arrepintió [“nakjám”] de haber hecho al ser humano en la tierra, y le dolió en el corazón.  Entonces dijo: «Voy a borrar de la tierra al ser humano que he creado.  Y haré lo mismo con los animales, los reptiles y las aves del cielo.  ¡Me arrepiento [“nakjám”] de haberlos creado!»”  (Génesis 6:5-7)

¿Se arrepintió Dios de un pecado?  ¿Se estaba alejando Dios de un pecado?  ¿Se sintió Dios culpable por una “metida de patas”?  Dios es DIOS, y Él no tiene pecado ni comete errores, así que obviamente “arrepentimiento” no se refería a alejarse del pecado o arrepentirse de sus pecados. Cuando Dios dice que se arrepintió, es que tuvo un cambio de pensamiento, un cambio de mente, o mejor dicho, un cambio de posición.

Básicamente Dios comenzó a pensar en el hombre de manera diferente, ahora que el hombre se había vuelto cada vez peor en su rebelión contra Él. Entonces, el arrepentimiento bíblico es simplemente un cambio EN LA FORMA EN QUE PENSAMOS ACERCA DE ALGO: lo vemos de una manera diferente a cómo lo hacíamos antes.

Veamos otros ejemplos en la Biblia.

“Cuando el faraón dejó ir al pueblo, Dios no lo guió por el camino de la tierra de los filisteos, aunque era más corto, porque dijo el SEÑOR: “No sea que al enfrentarse con la guerra, el pueblo cambie de parecer [“nakjám”] y se vuelva a Egipto”.  (Éxodo 13:17)

En el hebreo original, la palabra que se utiliza para “cambio de parecer” es LA MISMA que para “arrepentirse” (“nakjám”).  O sea, si los judíos hubieran visto la guerra en la tierra de los filisteos, habrían cambiado de opinión y habrían querido regresar a Egipto.  Como vemos, ¡no tenía nada que ver con sentir pena por los pecados o alejarse de ellos!

“Entonces el SEÑOR cambió de parecer [“nakjám”] en cuanto al mal que dijo que haría a su pueblo.”  (Éxodo 32:14)

Nuevamente vemos que el Señor NO se estaba arrepintiendo de un pecado; sino que le había dicho a Moisés que iba a castigar a Israel, pero luego decidió no hacerlo.  Una vez más, ¡fue un cambio de pensamiento! El concepto no es exclusivo del Antiguo Testamento, también lo vemos en el Nuevo Testamento con una palabra griega muy utilizada:

“En aquellos días Juan el Bautista se presentó predicando en el desierto de Judea, y decía: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.”  (Mateo 3:1-2)

Israel había estado asesinando a los profetas de Dios durante siglos, así que ahora Juan el Bautista les dice más o menos algo así: “Será mejor que empiecen a pensar de manera diferente acerca de Dios.  ¡Empiecen a obedecerle y a escuchar el mensaje que estoy predicando!  ¡Dejen de ser rebeldes y cambien de pensamiento, porque viene su Mesías-Rey!

La palabra griega que Mateo utiliza para “arrepentirse” (“metanoéo”) significa literalmente, “un cambio de mente; una reconsideración” (prácticamente el mismo sentido de la palabra hebrea “nakjám”), de hecho podemos reconocer el prefijo «meta» que significa «cambio» (como en la palabra «metamorfosis«). Por ejemplo, en una de las parábolas del Señor Jesús, el hijo se negó a trabajar en la viña, pero luego, la Biblia dice en Mateo 21:29 que “se arrepintió”, o sea cambió de opinión y se fue a trabajar en la viña.

¿Será que tal vez hemos malinterpretado totalmente lo que es el arrepentimiento? En el famoso discurso de Pedro a los judíos en el día de Pentecostés (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/16/pentecostes-el-nacimiento-de-la-iglesia/), dice:

“Sépalo bien todo el pueblo de Israel, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo.»  Al oír esto, todos sintieron un profundo remordimiento en su corazón, y les dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: «Hermanos, ¿qué debemos hacer?»  Y Pedro les dijo: «Arrepiéntanse, y bautícense todos ustedes en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados.  Entonces recibirán el don del Espíritu Santo.”  (Hechos 2:36-38)

Ya no podían deshacer la crucifixión, ¡pero podían cambiar la forma en que pensaban acerca de Jesús de Nazaret! Pedro les estaba diciendo que ahora debían aceptar a Jesús como su Mesías, el mismo Jesús que rechazaron y asesinaron 50 días antes porque pensaban que era un impostor (Hechos 2:23-36). De forma similar, cuando el apóstol Pablo se enfrenta a los filósofos atenienses, nota que estos paganos tienen un altar con una inscripción que dice “AL DIOS DESCONOCIDO”.  Pablo entonces les dice que:

“Puesto que somos linaje de Dios, no podemos pensar que la Divinidad se asemeje al oro o a la plata, o a la piedra o a esculturas artísticas, ni que proceda de la imaginación humana.  Dios, que ha pasado por alto esos tiempos de ignorancia, ahora quiere que todos, en todas partes, se arrepientan.  Porque él ha establecido un día en que, por medio de aquel varón que escogió y que resucitó de los muertos, juzgará al mundo con justicia.”  (Hechos 17:29-31)

Estos filósofos tuvieron que cambiar su forma de pensar: dejar de pensar en Dios morando en un templo hecho por el hombre y dejar de pensar en la Deidad como si fuera un ídolo mudo. ¡Nosotros también tenemos que cambiar nuestra forma de pensar!

“Porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables.”  (Romanos 11:29)

Dios cumplirá Sus promesas a Israel un día, una vez que Dios promete algo Él no se arrepentirá (=no cambiará de opinión).  Una vez más, el arrepentimiento en la Biblia no tiene nada que ver con sufrir por el pecado o sentirse culpable por el pecado.

“Pues el siervo del Señor no debe ser contencioso sino amable para con todos, apto para enseñar y sufrido; corrigiendo con mansedumbre a los que se oponen, por si quizás Dios les conceda que se arrepientan para comprender la verdad y se escapen de la trampa del diablo, quien los tiene cautivos a su voluntad.”  (2 Timoteo 2:24-26)

Un cambio de pensamiento resultará en que la persona llegue a la Verdad: en el contexto se trata de cristianos y personas perdidas que llegan al entendimiento “trazando bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15), aprendiendo a estudiar y entender la Biblia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/) y aprendiendo cómo ser salvos de sus pecados, respectivamente.

No llegamos a la Verdad sintiéndonos arrepentidos o apartándonos de nuestros pecados, sino que nos arrepentimos (tenemos un cambio de pensamiento), y LUEGO respondemos positivamente de acuerdo a la doctrina en la Palabra de Dios, movidos por el Espíritu Santo que mora en nosotros.

Veamos una referencia más.  La iglesia de Corinto tenía una gran cantidad de problemas (atestiguado por el hecho de que Pablo tuvo que escribir una carta de 16 capítulos que ahora conocemos como “Primera a los Corintios”).  Su carta de seguimiento (“Segunda a los Corintios”) fue, escrita para elogiar y animar a los corintios por enderezar esa larga lista de problemas que existían un año antes.

“Porque si bien les causé tristeza con la carta, no me pesa, aunque entonces sí me pesó; porque veo que aquella carta les causó tristeza solo por un tiempo.  Ahora me gozo, no porque hayan sentido tristeza, sino porque fueron entristecidos hasta el arrepentimiento; pues han sido entristecidos según Dios, para que ningún daño sufrieran de nuestra parte. Porque la tristeza que es según Dios genera arrepentimiento para salvación, de lo que no hay que lamentarse; pero la tristeza del mundo degenera en muerte.”  (2 Corintios 7:8-10)

Después de reprender a los corintios en su primera carta, Pablo admite que sintió “arrepentimiento”, pero cuando vio que tuvo un efecto positivo en los corintios, ya no tuvo dudas. El arrepentimiento “mundano” (“sentir pena por tus pecados” o “sentirte culpable”) “produce muerte”, pero en contraste, la tristeza según Dios aborda la situación, lleva al arrepentimiento (“un cambio de mentalidad”), y eso a su vez produce un cambio en el estilo de vida.

Entonces, debido a la tristeza de Dios, los corintios se arrepintieron (cambiaron de pensamiento) y este cambio de mentalidad provocó el cambio en su estilo de vida.  Permítanme aclarar esto también: el cambio de estilo de vida NO es arrepentimiento (al menos no directamente), sino que el arrepentimiento es EL CAMBIO DE MENTE que a la vez produce el cambio en el estilo de vida.

En conclusión, el arrepentimiento es cambiar nuestra forma de pensar y los procesos de pensamiento, es tener una mente renovada provocada por el Espíritu Santo que mora en nosotros mientras leemos, estudiamos y creemos en la Biblia “trazándola correctamente” (Romanos 12:1-2; Efesios 4:23; Colosenses 3:10). ¡El arrepentimiento hará que pensemos de manera diferente, y le seguirá el cambio en el estilo de vida!

Entonces, el arrepentimiento bíblico no es “sentirse mal”, “volverse de sus pecados” y menos nuestra “penitencia”, esas cosas eventualmente sucederán, ¡pero COMO RESULTADO de que el Espíritu Santo more en los corazones de los “santos”!

“Porque en otro tiempo nosotros también éramos insensatos, desobedientes, extraviados. Estábamos esclavizados por diversas pasiones y placeres, viviendo en malicia y en envidia. Éramos aborrecibles, odiándonos unos a otros.  Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor por los hombres, él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino según su misericordia; por medio del lavamiento de la regeneración y de la renovación del Espíritu Santo que él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador.” (Tito 3:3-6)

(Basado en parte en https://forwhatsaiththescriptures.org/category/soul-salvation-from-sins/what-about-repentance/)


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