
Este tema lo tenía pendiente, lo vimos por encimita cuando estudiamos los juicios bíblicos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/08/los-juicios-biblicos-pasados-y-futuros/) y de alguna forma contrasta con el juicio exclusivo para los “santos” conocido como el “Tribunal de Cristo” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/13/el-tribunal-de-cristo/).
Entonces, ¿qué dice la Biblia al respecto de este “Juicio de las Naciones”? (también conocido como el “juicio de las ovejas y las cabras” por el simbolismo que utiliza Jesús en el discurso del Monte de los Olivos).
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria; y todas las naciones serán reunidas delante de él. Él separará los unos de los otros, como cuando el pastor separa las ovejas de los cabritos; y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.” (Mateo 25:31-33)
Antes que nada, debemos ubicar este juicio en la línea del tiempo (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/un-plan-de-7000-anos/), el cual sucederá inmediatamente después de la segunda venida de Cristo, LUEGO de la Gran Tribulación (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/11/la-gran-tribulacion/) pero ANTES de la inauguración del Reino Milenial.
Entonces, el “Juicio de las Naciones” es extremadamente importante porque pone fin a los 6000 años del caos causado por el hombre luego de la caída (y permitido por Dios), y de manera preliminar anticipa el juicio de todos los hombres no salvos que ocurrirá mil años más tarde.
Además, del contexto también queda claro que el lugar del juicio ES LA TIERRA, NO EL CIELO. La frase, “el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los ángeles con él”, es una imagen de Cristo y los ángeles viniendo del Cielo a la Tierra. Esto se sustenta en otra cláusula de tiempo: “Entonces se sentará en el trono de su gloria” (Mateo 25:31).
Este NO es el trono de Dios en el cielo, sino el trono terrenal descrito por los profetas.
“He aquí vienen días, dice el SEÑOR, en que levantaré a David un Retoño justo. Reinará un Rey que obrará con inteligencia y que practicará el derecho y la justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará seguro. Y este es el nombre con el cual será llamado: ‘SEÑOR, justicia nuestra’. Por tanto, dice el SEÑOR, he aquí vienen días en que no dirán más: ‘¡Vive el SEÑOR, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto!’, sino: ‘¡Vive el SEÑOR, que hizo subir y trajo a los descendientes de la casa de Israel desde la tierra del norte y desde todas las tierras a donde los había desterrado!’. Y habitarán en su propio suelo”. (Jeremías 23:5-8)
Queda claro que el lugar de este juicio por lo tanto es la Tierra, no el Cielo. Además, en Mateo 25:32 se declara claramente que los sujetos de este juicio divino son “todas las naciones”, aunque también podría traducirse como “todos los gentiles”, ya que la palabra griega es “édsnos” (“raza”, “tribu”, básicamente “no judío”). Esta es una palabra común que se encuentra con frecuencia en la Biblia y generalmente se usa para describir a los que no son judíos, por ejemplo en Romanos 11:13; 15:27; 16:4; Gálatas 2:12, etc.
Algunas personas han inferido que de lo que aquí se trata son entidades políticas o países como tales, pero esto no está indicado en absoluto por la palabra “édsnos”, un término más racial que organizacional, y los detalles de la profecía son tales que pueden aplicarse sólo a individuos y no a grupos. Por lo tanto, la expresión “todas las naciones” se entiende mejor como una referencia a TODOS LOS GENTILES y, más específicamente, a los gentiles que viven en la Tierra en este momento, que obviamente no fueron parte del “arrebatamiento de la iglesia” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/09/el-arrebatamiento-de-la-iglesia/) ni que fueron destruidos al momento de la Segunda Venida de Cristo en la batalla del Armagedón, así que debemos suponer que aquí tenemos a gentiles vivos que NO eran combatientes.
Pero tal vez el tema más interesante del “Juicio de las Naciones” es que está basado en OBRAS, ¡y son la base del juicio! Recordemos que para ese momento, la “oferta por tiempo limitado” de la Gracia habría terminado siete años antes, y el “evangelio de la Gracia” del apóstol Pablo habrá dado paso al “evangelio del Reino” para cumplir el plazo pendiente (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/19/el-evangelio-del-reino-vs-el-evangelio-de-la-gracia/).
Según las Escrituras, todos los gentiles se reúnen ante Cristo para ser juzgados, se dividen en dos clases, una descrita como «ovejas» (a Su derecha) y la otra designada como «cabras» (a Su izquierda). Habiendo hecho esta división, entonces justifica lo que está haciendo dirigiéndose primero a las ovejas:
“Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “¡Vengan, benditos de mi Padre! Hereden el reino que ha sido preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron; estuve desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a mí”. Entonces los justos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y fuimos a ti?”. Y respondiendo el Rey les dirá: “De cierto les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron”. (Mateo 25:34-36)
La declaración de Cristo es notable porque llama la atención sobre ciertas obras más bien ordinarias como dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos. Además, Cristo declara que los que han hecho estas cosas se las han hecho a Él personalmente. En contraste con esto, Cristo luego se dirige a los de la izquierda descritos como cabras (o cabritos) y les declara:
“Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; fui forastero, y no me recibieron; estuve desnudo, y no me vistieron; enfermo y en la cárcel, y no me visitaron”. Entonces le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?”. Entonces les responderá diciendo: “De cierto les digo, que en cuanto no lo hicieron a uno de estos más pequeños, tampoco me lo hicieron a mí”. Entonces irán estos al tormento eterno, y los justos a la vida eterna.” (Mateo 25:41-46)
Este pasaje ha preocupado a muchos cristianos porque parece indicar que las ovejas van a la vida eterna a causa de sus obras justas, mientras que los malvados son condenados por no hacer estas obras de bondad prescritas. Sin embargo, si vemos en detalle el momento en el tiempo y el contexto bíblico, el pasaje se refiere AL REINO TERRENAL (Milenial), ¡no necesariamente a la salvación eterna!
Cuando otras Escrituras se relacionan con la cuestión de si las personas pueden ser salvas por obras, pronto se vuelve evidente que la salvación por obras es IMPOSIBLE bajo cualquier circunstancia, al final todo tiene que ver con el “marco legal” del Plan de Dios (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/22/por-que-tanta-terminologia-legal/).
Aunque la Gracia puede ser revelada en diferentes grados en diferentes dispensaciones (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/16/las-dispensaciones-biblicas/), es evidente por la misma doctrina que TODOS los hombres son pecadores, que todos los hombres están espiritualmente muertos, y que ninguna cantidad de buenas obras puede revertir la sentencia de muerte o cambiar la naturaleza pecaminosa del hombre, heredada del pecado adámico.
Por lo tanto, si bien existen diferentes dispensaciones con diferentes reglas de vida, sólo puede haber una forma de salvación, exclusivamente a través de Cristo y su redención provista (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/26/te-cambio-mi-santidad-por-tus-pecados/). Queda entonces la pregunta de cómo este pasaje, en su claro énfasis en las obras pueden ser justificadas. La respuesta se encuentra ante todo en el hecho de que en cada dispensación las obras NO son la base de la salvación, sino que son la EVIDENCIA de la salvación.
Esto no significa que un hombre se salve por las obras, pero sí significa que uno que realmente confía en Dios y es el recipiente de la gracia divina generalmente manifestará este hecho en una vida cambiada (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/03/gracia-licencia-para-pecar/). Humanamente hablando, es propio cuestionar la fe que no se manifiesta de alguna manera, entonces, el pasaje debe agregarse a todos los demás que enfatizan la importancia de las obras, NO como la base para la salvación, sino como la EVIDENCIA de ella. Sin embargo, aún queda una pregunta sobre el carácter preciso de estas obras.
¿Es siempre cierto que aquellos que son amables con los demás y los alimentan y los visten son necesariamente cristianos? La filantropía obvia de muchos no cristianos en nuestro mundo moderno parecería indicar que esto no puede tomarse normalmente como una evidencia indiscutible de la vida eterna. La respuesta al problema se encuentra en las peculiares circunstancias que forman el trasfondo del juicio.
Las personas que aquí están siendo juzgadas como gentiles son aquellas que han sobrevivido a los horrores de la Gran Tribulación, en este período al que Jeremías se refiere como “el tiempo de angustia de Jacob” (Jeremías 30:7), en el cual el antisemitismo alcanzará su punto más alto. Esto es evidente por la advertencia de Cristo en Mateo 24, que el pueblo hebreo será acosado hasta la muerte, especialmente en Israel y posiblemente en todo el mundo.
El odio satánico se manifestará en un grado nunca antes alcanzado y será parte del engaño satánico mundial que hará que los hombres crean una mentira. En las palabras de 2 Tesalonicenses 2:11, “Dios les enviará un poder engañoso, para que crean la mentira”. Bajo estas peculiares circunstancias, bajo la tensión y el estrés del odio satánico hacia Dios y la compulsión de adorar al gobernante mundial, cualquiera que se hiciera amigo de un judío sería un hombre marcado (entendiendo “judío” como descendiente de Jacob y no necesariamente que practica el judaísmo, ¡pero ese es un tema para otro día!).
Es casi inconcebible que alguien que sea un verdadero adorador de la Bestia ignore el mandato mundial de exterminar a los judíos. Para un gentil en estas circunstancias, entablar amistad con uno que es designado como «mis hermanos» sería fenomenal, y podría estar motivado sólo por la comprensión de que los descendientes de Jacob son es en verdad el pueblo de Dios y que su Mesías es en verdad el Salvador de todos los que creen en Él.
Por lo tanto, si bien la salvación “no es por obras, para que nadie se gloríe” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/02/06/salvacion-por-gracia-solamente/), la importancia de las obras en los juicios finales de la humanidad tiene aquí otra revelación divina. Las ovejas que han manifestado su fe en Cristo en circunstancias difíciles al hacerse amigas de un hebreo ahora son recompensadas al ser conducidas al Reino Milenial con sus bendiciones del gobierno justo de Cristo y el cuidado benéfico sobre todos los que confían en Él.
Por el contrario, los machos cabríos (o cabras) que siguieron el curso de este mundo e indudablemente participaron en la persecución del pueblo judío, además de descuidar sus actos de bondad, ahora están bajo el juicio divino que con justicia merecen, y son arrojados al fuego eterno. El propósito del juicio de los “gentiles” es obviamente la separación de los justos de los injustos EN PREPARACIÓN PARA EL REINO MILENIAL, es un cumplimiento de lo que se anticipó en las parábolas de Mateo 13 donde se predijo que al final el trigo y la cizaña serían separados, y los malos serían eliminados.
El Reino Milenial comenzará con toda la población adulta del mundo pero limitada a aquellos que han puesto su confianza en Cristo (judíos y gentiles), ¡será un nuevo comienzo comparable al que siguió al diluvio cuando Noé y su familia inmediata formaron toda la población de la tierra!
(Basado en parte en https://walvoord.com/article/305)
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