
“Apártense de toda apariencia de mal.” (1 Tesalonicenses 5:22)
El apóstol Pablo le estaba dando unos consejos a la iglesia de Tesalónica (norte de Grecia) sobre la vida cristiana, y termina con este cortísimo y curioso texto. Podemos entender perfectamente que Dios nos diga que nos apartemos del mal, pero ¿por qué deberíamos también apartarnos de toda APARIENCIA de mal?
Este es un tema medio controversial, porque por un lado no siempre tenemos claro el concepto bíblico, y por otro porque la mayoría de los creyentes menosprecian su importancia en la vida cotidiana (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/03/gracia-licencia-para-pecar/).
Muchos cristianos asumen que “apartarse de toda apariencia de mal” es evitar cualquier comportamiento que alguien pueda percibir como malo. Se supone que no sólo huimos de lo que es malo, sino que también huimos de lo que parece ser malo. Por ejemplo, no se debe ver a un pastor frecuentando un bar porque alguien puede pensar que se está emborrachando, sin embargo (aunque cierto), el significado real de este versículo pareciera que todavía más amplio que eso.
Dependiendo de la versión de la Biblia que use, 1 Tesalonicenses 5:22 se refiere a la “apariencia del mal”, a “toda clase de mal” o a “toda forma de mal”. La palabra griega “eídos” (traducida «apariencia», «forma» o «tipo») puede significar cualquiera de estas cosas, pero la misma palabra se usa también en 2 Corintios 5:7 y se traduce en dicho pasaje como «vista». Obviamente, la diferencia en las traducciones puede conducir a una diferencia en la aplicación. ¿Es la apariencia del mal lo que debería preocuparnos, o es mantenerse alejado de todas las formas del mal?
Un problema de enfatizar la apariencia del mal es que puede hacernos esclavos de las percepciones de los demás. Siempre habrá alguien que piense que algo que estoy haciendo está mal, o que le parece mal, entonces, en lugar de pasar nuestro tiempo conociendo a Dios y sirviéndolo, nos preocupamos por la posibilidad de que alguien, en algún lugar, malinterprete nuestras acciones (y esto puede desviar y anular nuestra voluntad, simplemente porque así somos los humanos).
En la misma carta que escribió acerca de evitar el mal, Pablo escribió:
“Más bien, según fuimos aprobados por Dios para ser encomendados con el evangelio, así hablamos; no como quienes buscan agradar a los hombres sino a Dios quien examina nuestro corazón.” (1 Tesalonicenses 2:4)
Y ahí está la clave. Nuestro objetivo es vivir con rectitud ante Dios, NO cumplir con las normas arbitrarias de conducta de los demás. Sin embargo, al mismo tiempo, se nos instruye a no permitir que nuestra libertad cristiana se convierta en piedra de tropiezo para otros, a ser sal y luz en el mundo, los cristianos hemos sido apartados con un propósito (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/08/para-que-es-que-fuimos-apartados/).
“Pero miren que esta su libertad no sea tropezadero para los débiles. Porque si alguien te ve a ti que tienes conocimiento, sentado a la mesa en el lugar de los ídolos, ¿no es cierto que la conciencia del que es débil será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Así, por el conocimiento tuyo se perderá el débil, un hermano por quien Cristo murió. De esta manera, pecando contra los hermanos e hiriendo sus débiles conciencias, contra Cristo están pecando. Por lo cual, si la comida es para mi hermano ocasión de caer, yo jamás comeré carne, para no poner tropiezo a mi hermano.” (1 Corintios 8:9)
“Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No vale más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no puede ser escondida. Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero; y así alumbra a todos los que están en la casa. Así alumbre la luz de ustedes delante de los hombres, de modo que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.” (Mateo 5:13-16)
Entonces, ¿cuál es nuestra conclusión?
Evitar la apariencia del mal (o toda forma de mal) significa mantenerse alejado del mal, punto. No necesitamos volvernos legalistas con respecto a lo que otros pueden percibir como malo, pero necesitamos permanecer conscientes de nuestro testimonio al mundo y de nuestro DEBER de apoyar a nuestros hermanos en la fe.
También debemos ser conscientes de nuestras propias tendencias hacia el pecado, en lugar de coquetear con lo que podría llevarnos al pecado, lo mejor es evitar el mal por completo. Evitar la apariencia del mal (o abstenerse de toda forma de mal), significa vivir a la luz de Dios por el poder del Espíritu Santo, nosotros no tenemos “ninguna participación en las infructuosas obras de las tinieblas sino, más bien las denunciamos” (Efesios 5:11).
No nos preocupemos por las percepciones de los demás, sino por la integridad de nuestro propio andar con Cristo, ¡por puro agradecimiento! (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/20/sean-agradecidos-pero-de-que/).
“Andemos decentemente, como de día; no con glotonerías y borracheras ni en pecados sexuales y desenfrenos ni en peleas y envidia. Más bien, vístanse del Señor Jesucristo y no hagan provisión para satisfacer los malos deseos de la carne.” (Romanos 13:13-14)
(Basado en parte en https://www.gotquestions.org/appearance-of-evil.html)
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