
“Yo mandaré a mis dos testigos, y ellos profetizarán por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Ellos son los dos olivos y los dos candeleros que están delante del Dios de la tierra. Si alguien les quiere dañar, fuego sale de la boca de ellos y devora a sus enemigos. Cuando alguien les quiera hacer daño, tiene que morir de esta manera. Ellos tienen poder para cerrar el cielo, de modo que no caiga lluvia durante los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas, para convertirlas en sangre y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.
Cuando hayan concluido su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, los vencerá y los matará. Y sus cadáveres estarán en la plaza de la gran ciudad que simbólicamente es llamada Sodoma y Egipto, donde también fue crucificado el Señor de ellos. Y por tres días y medio, la gente de los pueblos y de las razas y de las lenguas y de las naciones miran sus cadáveres; y no permiten que sus cadáveres sean puestos en sepulcros. Y los habitantes de la tierra se gozan sobre ellos y se alegran. Y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas habían sido un tormento para los habitantes de la tierra.
Después de los tres días y medio el aliento de vida enviado por Dios entró en ellos, y se levantaron sobre sus pies. Y un gran temor cayó sobre los que los veían. Oyeron una gran voz del cielo que les decía: ‘¡Suban acá!’. Y subieron al cielo en la nube, y sus enemigos los vieron.” (Apocalipsis 11:3-12)
El significado y la identificación de los famosos dos testigos del Apocalipsis ha sido durante mucho tiempo una fuente de especulación y colorida interpretación. Hace unos años asistí a un estudio sobre Apocalipsis en el que el orador declaró que los dos testigos eran la iglesia, esta persona dio poca explicación de su interpretación o por qué los dos testigos no eran dos hombres individuales (que es lo que indica la lectura directa del texto). Sólo afirmó que, dado que Apocalipsis era un libro “altamente simbólico”, necesitaba ser interpretado simbólicamente.
Esto simplemente es una charlatanería (por no decir más bien una HEREJÍA), tal eiségesis (lo opuesto a exégesis) podría fácilmente utilizarse para afirmar que los dos testigos serán Abbott y Costello, Batman y Robin, ¡o Tom y Jerry! La interpretación bíblica no funciona así (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/09/hermeneutica-y-exegesis/), Dios no es el autor de la confusión (1 Corintios 14:33) y la razón por la que Dios nos dejó el libro de Apocalipsis (y toda la profecía), es para REVELAR, no para confundir.
Aunque es cierto que el Apocalipsis es un libro altamente simbólico, dicho simbolismo se encuentra generalmente explicado en toda la literatura bíblica, especialmente en los escritos proféticos del Antiguo Testamento. Después de todo, la revelación de Cristo a Juan (el Apocalipsis) es una extensión de las profecías de Isaías, Jeremías, Daniel, Ezequiel, etc. Esta es la clave: si uno conoce y entiende el Antiguo Testamento, tendrá pocos problemas para entender Apocalipsis. A final de cuentas TODO el enfoque del libro vuelve a estar dirigido al pueblo de Israel, lo que el profeta Jeremías llama “la angustia para Jacob”.
“¡Oh, cuán grande será aquel día; tanto, que no hay otro semejante a él! Será tiempo de angustia para Jacob, pero será librado de él.” (Jeremías 30:7)
Los profetas judíos se dirigieron a Israel y su enfoque obviamente era el futuro de su nación. ¡Lo mismo es cierto del Apocalipsis! Los profetas no sabían nada de la iglesia cristiana (el “Cuerpo de Cristo”), asimismo Juan escribió A LOS JUDÍOS con una simbología absolutamente judía (Judea, templo, sacrificios, “día de reposo”, etc.), en consecuencia la iglesia no está presente en NINGUNA parte del Apocalipsis.
Yo sé que esto prácticamente no se enseña en las congregaciones cristianas, pero si lo estudiamos a profundidad, nos daremos cuenta que el Apocalipsis fue escrito para judíos (subrayado y en negrita), y complementa los escritos de Isaías, Jeremías, Ezequiel, etc. Tan es así que bien podría haber seguido a Malaquías (último libro del Antiguo Testamento) en el canon bíblico: ¡las mismas figuras literarias que usaron los profetas, Juan las usó en Apocalipsis! El lenguaje simbólico de los profetas apuntaba a una verdad concreta y literal, por ejemplo, Isaías escribió, “todo mortal es hierba” (Isaías 40:6), con esto no quiso decir que los seres humanos fueran un tipo de zacate, sino que empleó una metáfora para enseñar que “todos los hombres somos mortales”, una verdad literal. Tal es el lenguaje del Apocalipsis.
Lamentablemente muchos cristianos no interpretan Apocalipsis literalmente por una sencilla razón: no interpretan literalmente a los profetas ni el resto de la Biblia. Están estancados (¿o hechizados?) por la religión, que interpretaba la Biblia a través de una hermenéutica alegórica “caprichosa”, lo cual consecuentemente requería que “alguien” se las explicara… (¿les suena conocido?). Para ellos, los grandes temas del Antiguo Testamento –la ira de Dios y el Reino de Dios– son simbólicos o tipológicos, y no creen que Dios ejercerá Su ira o establecerá Su reino en la Tierra. Convenientemente escogen orar: “Venga tu reino, hágase tu voluntad”, pero no le creen al Señor que dijo: “Como en el cielo, así en la tierra”.
Esto es más que un error metodológico, en su corazón hay una enfermedad mortal: la incredulidad en la literalidad de la Biblia (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/21/la-literalidad-de-la-biblia/), representada por supuesto por la herética Iglesia Católica (¡que hizo fiesta con la interpretación bíblica!) y su mayor exponente: el teólogo Agustín de Hipona, tal vez el causante de muchos de los errores teológicos modernos (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2022/12/15/sera-que-la-iglesia-sustituyo-a-israel/).
Regresando al tema de los dos testigos, estos ponen fin al segundo de los tres «ayes» del libro. El segundo ay se extiende desde el versículo 9:13 hasta el 11:14 de Apocalipsis, así que como el pasaje es un poco largo, vamos a desglosar lo relacionado al tema de hoy y comentarlo brevemente:
| Pasaje bíblico | Comentario |
| Apocalipsis 11:1-2 | Se le dijo a Juan que «midiera» el Templo, el altar, los que adoraban, y excluyera el Atrio de los Gentiles (claramente todo el enfoque es judío). Además, se le dijo que la ciudad sería pisoteada durante 42 meses (3 años y medio) |
| Apocalipsis 11:3-4 | Dios dota con poder a dos testigos, descritos como olivos y candeleros, y vestidos de cilicio para profetizar 1260 días (3 años y medio) |
| Apocalipsis 11:5-6 | Los testigos tienen defensa perfecta: si alguno los ataca, sale fuego de su boca. Pueden detener la lluvia, convertir el agua en sangre e infligir plagas sobre la tierra |
| Apocalipsis 11:7-10 | Al final de su ministerio, el Anticristo los matará, sus cuerpos estarán en una calle de Jerusalén por 3 días y medio, el mundo celebrará sus muertes con regalos |
| Apocalipsis 11:11-13 | Después de 3 días y medio los que están en Jerusalén oirán una voz del cielo que les dice que suban: ¡han resucitado! El mundo temblará y observará, ocurre un gran terremoto, y 1/10 de la ciudad caerá y 7.000 personas morirán. El remanente glorificará a Dios |
En los versículos 1-2, leemos sobre el Templo, el altar y el atrio de los gentiles, esta contabilidad debería aliviar a cualquiera de asociar el pasaje con la iglesia. La iglesia cristiana NO tiene Templo, altar ni atrio, todos estos pertenecen al judaísmo. A Juan se le dio una vara de medir y se le dijo que midiera el “templo, el altar, y los que adoran en él”, se excluyó de la medición el “atrio de los gentiles” porque los gentiles (paganos) pisotearán a Jerusalén durante 3 años y medio. Esta medida muy probablemente no significa una medida de dimensiones sino una medida según un estándar, el mandato de medir a “los que adoran en él” (una instrucción bastante extraña) proporciona esta pista.
Pareciera entonces que la “medición” de las personas implica su obediencia y/o su arrepentimiento. Recordemos que durante el “evangelio del reino” todo se resumía bajo la cita de Jesús “arrepentíos porque el reino de Dios está cerca” (Mateo 4:17), que será nuevamente proclamada durante la “Semana Setenta” (Mateo 24:14). La forma en que los judíos respondan al ministerio de los dos testigos será el estándar: se arrepentirán y adorarán a Dios, o adorarán al Anticristo y perderán la vida eterna (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/13/la-marca-de-la-bestia/).
El mundo sin Dios celebrará el asesinato de los dos testigos por parte de la Bestia, y la mayoría creerá que el Anticristo es Dios (Apocalipsis 13:3-4). Si lo vemos como si fuera un partido de futbol, el equipo de satanás irá ganando en el medio tiempo, ¡pero quién está por delante en el marcador temporalmente no es lo que importa! 😉 A medida que avanzan los segundos finales de la “Semana Setenta”, el verdadero Rey de reyes y Señor de señores, regresará para derrotar al usurpador y sus secuaces:
“Y vi a la bestia y a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, congregados para hacer la guerra contra el que estaba montado sobre el caballo y contra su ejército. Y la bestia fue tomada prisionera, junto con el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con que había engañado a los que recibieron la marca de la bestia y adoraban a su imagen. Ambos fueron lanzados vivos al lago de fuego ardiendo con azufre. Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves se hartaron de la carne de ellos.” (Apocalipsis 19:19-21)
Es difícil comprender cómo alguien que escudriña y “traza correctamente” las Escrituras (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/02/la-clave-para-entender-la-biblia/) puede interpretar a los dos testigos como la iglesia, o peor aún el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El texto es simbólico pero directo, los testigos son descritos como “olivos” y “candelabros”, y tal lenguaje NUNCA se usa para describir la iglesia, sino que es el lenguaje de los profetas acerca del pueblo de Israel. En Zacarías 4, dos olivos asociados con un candelero se llaman los dos “ungidos”, literalmente, “hijos del aceite”.
“Y le hablé diciendo: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabro? Hablé de nuevo y le pregunté: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que están al lado de los tubos de oro y que vierten de sí aceite como oro? Me respondió: ¿No sabes qué son estos? Yo dije: No, señor mío. Y él dijo: Estos son los dos que fueron ungidos con aceite y que están delante del Señor de toda la tierra.” (Zacarías 4:14)
Por lo tanto, Zacarías profetizó acerca de dos hombres identificados como “olivos”, dos profetas de Israel. Los hombres (no los árboles, las velas, las lámparas, y ciertamente no la iglesia), están vestidos de cilicio, el vestido del arrepentimiento. NUNCA se describe a la iglesia usando tal ropa, los dos testigos son personas que aparecerán en Jerusalén para profetizar y llamar a la nación al arrepentimiento, también conocido como «el evangelio del reino» (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/22/como-se-salvan-los-santos-de-la-tribulacion/).
Pablo describió el olivo como el lugar de bendición, escribió que Dios había desgajado las ramas naturales (la nación de Israel) pero que Dios las volvería a injertar en el árbol, el lugar de bendición, y como resultado, todo Israel será salvo (Romanos 11:26). Los testigos se destacan como lámparas de iluminación para Israel y presentan el camino para recuperar la bendición de Dios a través del arrepentimiento.
En realidad la teología judía es simple en su construcción básica, los profetas judíos revelaron dos grandes temas teológicos:
- La ira de Dios (Salmo 2:4-5, 9 y 12): El Señor le reveló a David que Él juzgaría la tierra y ejecutaría Su ira sobre Israel y las naciones (https://ofertaportiempolimitado.org/2022/11/21/la-ira-de-dios/)
- El futuro Reino de Dios en la tierra (Salmo 2:6-8): Dios dijo que establecería Su reino en la Tierra, y Cristo instruyó a los Doce a orar por este reino en el “Padrenuestro” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/28/el-padrenuestro/)
Los profetas escribieron cientos de versículos exponiendo estos temas, en el corazón de cada uno estaba el Mesías. Los profetas revelaron Su sufrimiento (Isaías 53), Su ira (Salmo 2:4-5, 9, 12, Sofonías 1) y Su gobierno (Jeremías 23:5, Zacarías 14:9). Luego Dios hizo que cesara la profecía durante 400 años, desde el tiempo de Malaquías hasta el anuncio del nacimiento de Juan el Bautista. De hecho, el último párrafo del último libro de la Biblia termina con las palabras de que, antes de que viniera el Mesías, Elías aparecería:
“He aquí yo envío al profeta Elías antes de que venga el día del SEÑOR, grande y temible. Él hará volver el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres; no sea que venga yo y golpee la tierra con destrucción”. (Malaquías 4.5-6)
Al comienzo de los Evangelios, leemos que Juan el Bautista vino en el “espíritu y poder de Elías” (Lucas 1:17). Jesús dijo que Juan el Bautista sería Elías “si la nación de Israel hubiera respondido a su mensaje de arrepentimiento” (Mateo 11:14), por lo tanto, las Escrituras encajan en su lugar (Malaquías y Evangelios) tan claramente como dos “legos” perfectos. Como la profecía de Malaquías no se cumplió, declaró que Elías volvería (Mateo 17:10-12; Marcos 9:11-13), y sobre esta base es que Juan declaró que él NO era Elías (Juan 1:21).
¿Y cuándo aparecerán los dos testigos?
Según Daniel 9:27, toda la Tribulación se extenderá por una “semana”, es decir siete años, este período se divide en mitades y cada mitad se describe como “42 meses” (Apocalipsis 11:2, 13:5), “1260 días” (Apocalipsis 11:3, 12:6), o como “tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo” (Apocalipsis 12.14; Daniel 7.25, 12:7). Aunque no está del todo claro, el tiempo lógico para que aparezcan los dos testigos es al comienzo de la “Semana Setenta” (o inclusive un poco antes que comience, ¡recordemos que Juan el Bautista inicio su ministerio introductorio del Mesías seis meses antes!) cuando se firme el acuerdo profetizado “con muchos”, y luego es que aparecerían los 144.000 (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/12/los-144-000/).
Así las cosas, pareciera que aparecen al principio del poder de la Bestia, y ministran durante 1260 días, durante este tiempo serán invulnerables, la Bestia será incapaz de matarlos. En el punto medio de la “Semana Setenta”, la Bestia se recuperará sobrenaturalmente de una herida mortal, porque habrá sido declarado muerto (Apocalipsis 13:3), la resurrección de la Bestia imitará la propia resurrección de Nuestro Señor y el Anticristo convencerá al mundo de que él es Dios (Apocalipsis 13:4).
Esto ocurrirá porque satanás, habiendo sido arrojado del cielo a la tierra (Apocalipsis 12:7-9), entrará y dará poder al Anticristo. Esta es probablemente la explicación de que el “sétimo rey sea el octavo rey” (o sea, ¡es el mismo hombre!) en Apocalipsis 17:8 y 10-11. En esta nueva “encarnación” el Anticristo será habitado por satanás, y después de su resurrección irá al Templo, romperá su tratado, detendrá el sacrificio diario de animales, se sentará en el Templo (¿sobre el propiciatorio del arca en el Lugar Santísimo?) y anunciará al mundo que él es Dios (Daniel 9:27, 11:31, 12:11, 2 Tesalonicenses 2:4, Isaías 14:14).
Después de que la Bestia resucite, el Anticristo será habitado y empoderado por satanás, y podrá finalmente matar a los dos testigos. Veamos pues un resumen de los eventos profetizados al punto medio de la “Semana Setenta”, o sea, al inicio de la “Gran Tribulación” (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/01/11/la-gran-tribulacion/).
| Evento | Pasaje bíblico |
| Satanás es echado del cielo y arrojado a la tierra | Apocalipsis 12:7-9, 12 |
| La Bestia se recuperará de su herida mortal a través del poder residente de satanás (resurrección satánica) | Apocalipsis 13:3, 17:10-11 |
| El Anticristo romperá su pacto, entrará al Templo y declarará que es Dios (La Abominación Desoladora) | Daniel 9:27; 2 Tesalonicenses 2:4; Mateo 24:15 |
| El Anticristo, empoderado por satanás, matará a los dos testigos | Apocalipsis 11:7 |
| El Falso Profeta imitará los milagros de los dos testigos y dará vida a la imagen de la Bestia | Apocalipsis 13:13, 14-15 |
| Los judíos huirán a las montañas en busca de protección | Apocalipsis 12:6, 13-17; Mateo 24:15-21 |
Identificación de los dos testigos
Esta es tal vez la parte donde más diferimos los cristianos, aunque en mi opinión la respuesta es clara. Los atributos asociados con los dos testigos (juicio por fuego, cerrar los cielos de la lluvia, convertir el agua en sangre y afligir la tierra con plagas) son poderes que únicamente dos hombres ejercieron en el Antiguo Testamento, y creo que son la clave para identificarlos: Moisés y Elías.
Veamos cuatro pruebas bíblicas:
| Evento | Pasaje bíblico |
| Elías trajo fuego del cielo para consumir a sus enemigos | 2 Reyes 1.1-14 |
| Elías cerró el cielo por 3 1/2 años para que no lloviera | 1 Reyes 17.1; Lucas 4.25 |
| Moisés convirtió en sangre todos los ríos y arroyos de Egipto | Éxodo 7.14-21 |
| Moisés envió plagas a Egipto | Éxodo 7.14-12.36 |
Además, Dios se llevó a Elías en un tipo de “arrebatamiento” (2 Reyes 2:11-12), y según Malaquías, Elías debe regresar antes del Día del Señor (Malaquías 4:4-5) y su ministerio será un ministerio de arrepentimiento. Por otro lado, el Señor declaró que Juan el Bautista podría haber sido “Elías” y haber cumplido su ministerio si Israel se hubiera arrepentido, pero la nación se negó. Por lo tanto, Elías debe regresar para presentar al Señor a la nación y cumplir la profecía de Malaquías, así que creo que tenemos confirmado el primer testigo.
“Acuérdense de la ley de mi siervo Moisés, a quien encargué en Horeb leyes y decretos para todo Israel.” (Malaquías 4.4)
Curiosamente, en el mismo pasaje de Malaquías que vimos más arriba, no sólo menciona a Elías sino también a Moisés. Recordemos que Moisés fue el legislador de Israel, cuando los dos testigos ministren, Israel estará nuevamente bajo la Ley Mosaica y tendrá su Templo para ofrecer sacrificios de animales, lo cual parece apropiado. El Señor reveló esto a sus discípulos y les dijo que oraran para que la abominación desoladora no ocurra en sábado, ya que los judíos tendrán que huir y viajar está severamente restringido en sábado (Mateo 24:15-20, Éxodo 16:29, Josué 3:4-5).
Otra pista sobre Moisés podría estar relacionada con su muerte, la cual está envuelta en misterio. Debido a que desobedeció a Dios y golpeó la roca dos veces en lugar de hablarle como el Señor le ordenó (Números 20:8-12), Dios no le permitió entrar a la Tierra Prometida, sólo podría verla de lejos (Deuteronomio 34:4). Aunque Moisés tenía 120 años, murió prematuramente (Deuteronomio 34:7) y fue enterrado en Moab, pero nadie sabía la ubicación de su tumba, así que la pregunta obvia es, «¿por qué no?» ¿Cómo podría no conocerse el lugar de sepultura del hombre más grande de Israel? ¿Y los que lo enterraron, no lo sabrían?
El texto revela la respuesta: ¡DIOS MISMO SEPULTÓ A MOISÉS!
“Y allí murió Moisés, siervo del SEÑOR, en la tierra de Moab, conforme al dicho del SEÑOR. Y él lo sepultó en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet-peor. Nadie conoce su sepulcro, hasta el día de hoy.” (Deuteronomio 34:5-6)
La razón por la que nadie sabía la ubicación de la tumba de Moisés era porque el Señor la escondió. Pero eso no es todo, algo más pasa con el cuerpo de Moisés. Judas (el hermano de Jesús) escribió que el arcángel Miguel discutió con satanás sobre el cuerpo de Moisés, ¿pero por qué satanás estaría interesado en el cuerpo de Moisés a menos que de alguna manera supiera que jugaría un papel estratégico en el futuro?
“Pero ni aun el arcángel Miguel, cuando contendía disputando con el diablo sobre el cuerpo de Moisés, se atrevió a pronunciar un juicio de maldición contra él sino que dijo: El Señor te reprenda.” (Judas 1:9)
Esta evidencia conduce a la aparente conclusión de que los dos testigos serán Moisés y Elías. ¡Pero hay más!
La transfiguración de Jesús está registrada en cada uno de los evangelios sinópticos (Mateo 17:1-9, Marcos 9:2-8, Lucas 9:28-36, y también 2 Pedro 1:16-18), el relato de Marcos es el más corto y el de Lucas el más largo, y lo que le dijo Jesús a sus discípulos es que algunos de ellos no morirían “hasta que fueran testigos del reino de Dios” (Mateo 16:28, Marcos 9:1, Lucas 9:27). La esencia del Reino de Dios es el Señor glorificado reinando como Rey en Jerusalén (ver entrada https://ofertaportiempolimitado.org/2023/03/17/el-reino-milenial/), poco después, Pedro, Santiago y Juan lo acompañaron al monte donde se transfiguró y se reveló su Gloria. Así, las palabras de Jesús se cumplieron, Moisés y Elías estuvieron presentes en cada relato, pero sólo en Lucas encontramos un pasaje sorprendente:
“Y he aquí, dos hombres hablaban con él. Eran Moisés y Elías, quienes aparecieron en gloria y hablaban de su partida que él iba a cumplir en Jerusalén.” (Lucas 9:30-31)
¿Cuál fue esta conversación entre el Señor, Moisés y Elías? El texto revela que el tema era “su partida” (del griego “éxodos”) que “él iba a cumplir en Jerusalén”. Anteriormente, Jesús había revelado a sus discípulos que iba a sufrir, ser asesinado por las autoridades judías y resucitar al tercer día (Lucas 9:22), ¡pareciera que esa fue la esencia de su conversación!
El Señor discutió con Moisés y Elías cómo la nación lo rechazaría y lo mataría, como resultado, Juan el Bautista no pudo cumplir la profecía de Malaquías de la venida de Elías previa al Día del Señor. Por lo tanto, Elías mismo tendría que venir, y (¡especulando un poco!) probablemente le dijo a Moisés que por eso lo había enterrado secretamente y discutió la naturaleza de la controversia sobre su cuerpo entre Miguel y Satanás. ¡Moisés y Elías volverían a presentarse ante Israel predicando el arrepentimiento y la fidelidad al Señor!
Concluimos que toda la evidencia apunta hacia Moisés y Elías, estos retomarán sus ministerios como testigos de Dios para llevar a Israel al arrepentimiento y revelar al mundo que el Dios verdadero, es el Dios de Israel. Su ministerio será PARA LOS JUDÍOS, pero el mundo gentil también verá el testimonio de Dios, tal como lo vio el rey babilónico Nabucodonosor hace mucho tiempo.
“Pero al cabo de los días, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo; y me fue devuelta la razón. Entonces bendije al Altísimo; alabé y glorifiqué al que vive para siempre. Porque su señorío es eterno, y su reino de generación en generación. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada. Él hace según su voluntad con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra. No hay quien detenga su mano ni quien le diga: ‘¿Qué haces?’. En el mismo tiempo me fue devuelta la razón, y mi dignidad y mi esplendor volvieron a mí para gloria de mi reino. Mis altos oficiales y mis nobles me buscaron. Yo fui restituido a mi reino y me fue añadida aun mayor grandeza. Ahora, yo, Nabucodonosor, alabo, exalto y glorifico al Rey de los cielos, porque todas sus obras son verdad y sus caminos son justicia. Él puede humillar a los que andan con soberbia.” (Daniel 4:34-37)
Tomado de https://doctrine.org/the-two-witnesses)
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